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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2018

Los fondos de las no pensiones

Juan Francisco Martn Seco
Contrapunto


El asunto de las pensiones est suscitando todo tipo de ocurrencias, son ruido en el sistema, sin que ningn partido sea capaz de coger el toro por los cuernos. En ese mar de confusin ha intervenido el Gobierno con una medida difcil de entender, abre la posibilidad de rescatar las participaciones de los fondos de pensiones a los diez aos de haberlas realizado.

He defendido siempre la inutilidad de los llamados fondos de pensiones. Constituyen tan solo una forma de ahorro, y no de las mejores. El nico nexo que hasta ahora, aparte del nombre, mantenan con las pensiones era que no podan rescatarse hasta la jubilacin. Este lazo ya se haba roto, aunque muy parcialmente, hace algn tiempo, al permitir el rescate en determinadas excepciones: desempleo de larga duracin o enfermedad grave. Pero ahora se da un paso ms al desaparecer por completo la relacin con la jubilacin en cuanto que se permiten, sin ninguna condicin, los rescates a los diez aos de realizar la aportacin. Se han convertido ms bien en depsitos a plazo. Fondos de no pensiones deberan denominarse.

El Gobierno justifica la medida en la conveniencia de incentivar los fondos privados. Dudo mucho que eso acreciente el atractivo de esta inversin, pero s puede originar dentro de 10 aos una desbandada de recursos. En realidad, racionalmente el inters de los fondos de pensiones es muy reducido. En Espaa, el nico aliciente que tienen es la desgravacin fiscal en el impuesto sobre la renta. El beneficio, no obstante, no es tan grande como podra parecer a primera vista. Si bien las aportaciones se deducen de la base imponible del IRPF, cuando se rescata parcial o totalmente el fondo la cantidad correspondiente tiene que tributar en ese ejercicio. Desde esta ptica, el beneficio fiscal consiste tan solo en posponer el momento en que se hace efectivo el gravamen. La nica ventaja hipottica radica en que el tipo marginal del impuesto pudiera ser menor en el momento del rescate que en el de las aportaciones.

Hasta el 31 de diciembre de 2006, fecha en la que se modific la normativa, contaban con otro aliciente: llegada la jubilacin, el fondo se poda rescatar de una sola vez, y su tratamiento fiscal comportaba que la incorporacin a la base imponible era tan solo del 60 % de su cuanta. Esta ventaja desaparece para las nuevas aportaciones realizadas a partir de esa fecha. Si hasta ese momento era muy dudosa la conveniencia de realizar aportaciones a los fondos privados, a partir de entonces parece evidente que nicamente la ignorancia y el desconocimiento pueden conducir a querer invertir en esta modalidad. Ello es tanto ms cierto si tenemos en cuenta que los posibles beneficios que puedan obtenerse, a diferencia de los de otras inversiones, tributan a un tipo ms elevado, al hacerlo como rentas de trabajo en lugar de como rentas de capital.

Los fondos de pensiones no salen muy bien librados si se les compara con otras formas de ahorro. En primer lugar, participan de los mismos defectos que todos los fondos de inversin. El partcipe no controla el destino de la inversin y nunca estar seguro de si se realiza mirando a la rentabilidad o a la conveniencia de la gestora o depositaria, que normalmente pertenecern a la misma entidad financiera., la rentabilidad, como es lgico, estar en correlacin con el riesgo; pero, en cualquier caso, sea esta positiva o negativa, se ver minorada por las comisiones de gestin y de depsito. Adems, los fondos de pensiones presentan un inconveniente adicional a los de los otros fondos y es que el dinero permanece cautivo, ahora al menos durante diez aos, antes hasta la jubilacin.

Los mal llamados fondos de pensiones solo benefician a las entidades financieras depositarias de las inversiones y que controlan a las gestoras. De hecho, dejaran de existir tan pronto como desapareciese la desgravacin fiscal, tal como se han encargado de vocear sus propios defensores todas las veces que se ha extendido el rumor de que iban a perder las ayudas tributarias. Pero cul es entonces la razn de ser de un producto financiero que sin desgravacin fiscal nadie, ni ricos ni pobres, estara dispuesto a demandar? Para el participante carecen de todo aliciente: ausencia de liquidez, carencia de control de la inversin, pago de importantes comisiones, etc. Ahora bien, precisamente lo que son rmoras para el cliente se convierten en ventajas para las entidades financieras: fondos cautivos que manejan a su antojo a travs de las gestoras y que les dotan de enorme poder econmico, a la vez que les permiten apropiarse mediante distintas comisiones de la casi totalidad de la rentabilidad que tales recursos puedan generar.

La potenciacin de los fondos de pensiones se fundamenta en una gran mentira: la inviabilidad del sistema pblico. Los interesados en que los fondos de pensiones se extiendan procuran que arraigue todo tipo de dudas acerca de la supervivencia de las pensiones pblicas, en el convencimiento de que cuanto menos se proteja desde el sector pblico la contingencia de jubilacin, ms se expandirn los fondos privados. Muchos ciudadanos sern vctimas de un doble engao. Primero, que el sistema pblico de pensiones es inviable. Segundo, que la forma de protegerse para la jubilacin consiste en suscribir un fondo privado.

Entre todos los gastos del Estado, las pensiones pblicas sufren una especial maldicin: el haber ligado su financiacin a las cotizaciones sociales. Eso es lo que origina que se hable de la viabilidad o inviabilidad del sistema, cosa que no se hace en relacin con ninguna otra partida presupuestaria. Nadie se plantea la imposibilidad de afrontar los costes de la educacin, la sanidad, la polica, la justicia, etc. No se duda de que se pagarn las deudas contradas. Todos los ingresos del Estado responden de su financiacin.

Es verdad que ya va calando la idea de que la financiacin de las pensiones no puede depender exclusivamente de las cotizaciones sociales y de que se precisa la concurrencia del Estado. Concurrencia del Estado, pero no como prestamista, tal como ahora ocurre, sino con aportaciones a fondo perdido. Las ocurrencias que van desgranando los partidos, en buena medida para hacerse propaganda electoral, no llegan al fondo del problema. El partido socialista ha propuesto crear dos impuestos especficos a la banca para financiar las pensiones. La iniciativa tiene de positivo el hecho de que se acepta explcitamente que estas prestaciones tambin deben sostenerse con impuestos, pero se equivocan al no superar la concepcin de la Seguridad Social como un apartado cerrado dentro del sector pblico y al pretender, en contra de los principios ms elementales de la Hacienda Pblica, crear impuestos afectados a determinados gastos.

Tampoco el Partido Popular est dispuesto a superar el esquema de la separacin de fuentes de financiacin, ya que afirma que la solucin al problema de las pensiones radica en la creacin de empleo y en todo caso en el traslado de determinadas prestaciones -como los complementos a mnimos- de la Seguridad Social al presupuesto del Estado.

En cualquier caso, la salvacin no puede provenir de los fondos de pensiones. Supeditar la solucin de la contingencia de vejez a la cantidad de ahorro que cada individuo haya podido acumular a lo largo de su vida activa es condenar a la pobreza en su ancianidad a la gran mayora de la poblacin. Es bien sabido que el 60 % de los ciudadanos carece de capacidad de ahorro (no llega a final de mes), y otro 30 %, si ahorra, lo hace en una cuanta a todas luces insuficiente para garantizar el mnimo vital en la jubilacin.

www.martinseco.es

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2018/02/22/los-fondos-las-no-pensiones/#



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