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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2018

La ocupacin militar de Ro de Janeiro

Eric Nepomuceno
La Jornada


Hace poco ms de tres meses, afirm en este espacio que la situacin de violencia en mi ciudad, Ro de Janeiro, era asustadora. Escrib que el Estado tena un gobernador inepto y omiso, que la clase poltica estaba ahogada en corrupcin, que la alianza entre narcotraficantes y policas estaba plenamente establecida, que haba diputados estatales que dependan directa o indirectamente de los crteles que controlaban vastas extensiones territoriales de la ciudad. Y afirm que todo indicaba que la nica salida sera una intervencin federal, pero que tal medida era impensable para un gobierno nacional que, adems de ser rechazado por 90 por ciento de la opinin pblica, tambin estaba plagado de corruptos.

Bueno: en el Brasil de hoy, nada es impensable, y lo acaba de comprobar Michel Temer, el presidente ilegtimo que integra el ms formidable grupo de bandoleros que forman un gobierno en la historia de la Repblica. Hace poco ms de una semana, determin una intervencin militar en Ro de Janeiro. Eso significa que todo el aparato de seguridad del Estado polica judicial, polica militar, sistema carcelario y hasta el cuerpo de bomberos est bajo el comando de un general del Ejrcito, Walter Braga Netto, quien, a su vez, no se reportar al intil gobernador Luis Fernando Pezo, sino directamente al ministro de Defensa, Raul Jungmann.

Sin embargo, hay mucho por detrs de la medida decretada por Temer. Tericamente, se intervino solamente en lo que se refiere a seguridad pblica, pero la verdad es ms amplia: se trata de una jugada de altsimo riesgo. Basta con recordar que a lo largo de los ltimos nueve aos y medio, las fuerzas armadas, en especial el Ejrcito, intervinieron 12 veces en Ro, especialmente en la capital. Pero lo hicieron siempre en situaciones puntuales, a pedidos del gobernador de turno y siempre en conjunto con las fuerzas locales de seguridad.

Los resultados han sido nfimos y las acciones dejaron, principalmente entre los moradores de las favelas, un sentimiento muy justificado de violencia y humillacin.

Ahora, al nombrar un general como interventor en todo lo que se refiere a la seguridad pblica, Temer abre espacio para que Braga Netto pueda nombrar, cesar, alterar o lo que quiera en toda la estructura de personal de seguridad pblica. El general ya determin acciones de represin en los bastiones del narcotrfico, que controla prcticamente todas las favelas donde viven ms de un milln de habitantes. Las escenas de humillacin pasaron a ser parte del cotidiano: nios tienen sus mochilas escolares revisadas y los moradores son fotografiados al salir para el trabajo.

La segunda ms rica y poblada provincia brasilea, y principalmente su capital, especie de vidriera del pas a los ojos del mundo, vive, concretamente, bajo intervencin militar.

Es una medida indita, de especial gravedad y que seguramente ser de escassima utilidad. Los soldados del ejrcito son entrenados para combatir enemigos, no para investigar y efectuar prisiones. Eso, para no mencionar que en su abrumadora mayora desconocen no slo la ciudad de Ro, sino tambin los callejones y vericuetos de los cerros controlados por pandillas muy bien armadas y que poco o nada tienen que perder.

Prcticamente en unsono, los ms prestigiados y respetados estudiosos del tema de la seguridad pblica en Ro se manifestaron de manera contundente contra la iniciativa de Temer. Dicen que se trata de otro paso ms en la direccin de siempre: se sacraliza el mito de que la solucin pasa por el ejrcito, y que la militarizacin es la salida.

Por qu, entonces, la intervencin militar?

Para empezar, por la visibilidad y por la campaa incesante de los grandes medios de comunicacin, otra vez con TV Globo a la cabeza. Ahora mismo, durante el carnaval, la emisora mostr la alegra de la fiesta en todas las capitales del pas, pero cuando se trat de Ro, las imgenes repetidas infinitamente eran de violencia.

Y, adems, porque Temer calcul que, al adoptar una medida que agradara a las clases medias y con impacto en los sectores ms conservadores del pas, podr provocar algn aumento en su nula popularidad. Y, por fin, una razn concreta: mientras haya alguna intervencin federal donde sea en el pas, ninguna enmienda constitucional podr ser aprobada en el Congreso.

En el fondo, de eso se trata: la tenebrosa reforma del sistema de jubilaciones y pensiones defendida a hierro y fuego por Temer y los dueos del capital no podr ser votada en el Congreso. O, mejor dicho, no podr ser derrotada como fatalmente ocurrira.

Temer se libra de un tema impopular y busca darle algn brillo a su ms que opaca figura. Abre espacio para presentarse a la releccin.

Lo que quiz no sepa es que en realidad puso las dos manos en el fuego. Cuando ocurra algn enfrentamiento y las balas perdidas alcancen algn inocente, o cuando mueran militares, qu pasar?

Y ms: los que sern agredidos y humillados por su iniciativa no sern los traficantes, sino los moradores ya abandonados de las favelas que, a propsito, tambin son electores.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/02/25/opinion/018a1pol


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