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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2018

Entrevista a Rafael de Aguila, Premio Casa de las Amricas de Cuento 2018
No hay absolutamente nada romntico en ser escritor

Ahmel Echevarra Per
La Jiribilla


Adems de verosmil una entrevista transcrita podra convertirse en algo real y vvido? Y lo peor es la parte de la introduccin. Todo se dificulta cuando te has trenzado ms de una vez en largos y buenos intercambios con el entrevistado. Se trata de Rafael de guila (La Habana, 1962). Un tipo que se hace notar por su lengua. O su verbo. Rafael: un tipo sin pelos en la lengua, sin un mazo de cabellos que le enrede el verbo, o la lengua cuando se desata, ya sea el tema literario o poltico. S, han sido conversaciones con ms de un punto generador de polmicas, pero sin el afn de trascender el terreno de lo privado o el coto ms o menos cerrado de una fiesta entre amigos. Tenemos ms de siete diferencias y seguimos apostando por no dejarlas en el fondo de una gaveta. Mejor as.

Reincido en la entrevista a pesar de lo que pienso de ella. Reincidir como entrevistador, simular un encuentro ms o menos fortuito: en una fiesta, o en uno de esos das donde traficamos materiales del Paquete Semanal. Pero no. Se trata de otra cosa. De cortes y puntadas en las ideas que transitarn en el camino de ida, va e-mail, empacadas entre signos de interrogacin. Cortes y puntadas en las ideas que regresan a mi buzn resumidas en una respuesta.

Ser escritor es una costumbre, un vicio, puede que una aberracin. Dice. Concuerdo con l, por supuesto. Es, como sostena Kant del arte todo, una finalidad sin fin. En este punto no coincidimos del todo. Porque esa finalidad sin fin tiene una finalidad o un destino en el cual hay una o varias cabezas que, quiz, experimentarn una transformacin, pequea si se quiere, pero transformacin al fin y al cabo.

Pero uno desea ser escritor. Y se afana en ello. As ha acontecido por siglos enteros. As continuar aconteciendo. Dice Rafael. Lo llamo por las iniciales de su nombre: RDA las iniciales de un pas que ya no existe, lo que resulta ideal, porque como dira Piglia la literatura est siempre fuera de contexto y siempre es inactual. Y concuerdo, por supuesto, con este hombre de lengua afilada.

El punto final para el texto introductorio. Un punto final con el aliento del punto y seguido, aquel que le dar paso a las confesiones de una suerte de francotirador (solitario).

El jurado de cuento del Premio Casa de las Amricas en la edicin de 2018 determin, por unanimidad, que tu libro era el ganador. Qu significa para ti este premio?

Pues... aun no lo he aprehendido, no lo he metabolizado. Es de vasta trascendencia este Premio. De alguna manera signa e imanta la historia misma de la Literatura de la segunda mitad del siglo XX en Amrica Latina. Por seis dcadas ha persistido, contra viento y marea, como un smbolo.

En la misma Sala en la que se anunci el Premio respiraron los ms grandes escritores del boom, all debatieron como Jurados, all elevaron su voz en histricas conferencias. Esos efluvios de alguna manera estn todava all. Resulta impactante eso.

Un autor, desde luego, enva, con toda humildad, la obra que ha alcanzado a urdir, no se atreve a soar. Cuando se anuncia que lo ha merecido... pues... el corazn deviene torpe tripa. Y se siente gran emocin. Se siente que el sueo se ha trocado realidad.

No podemos obviar, sin embargo, que algunas grandes obras por fortuna hoy las conocemos, las admiramos alguna vez han concursado en ese Premio para, extraeza mediante, veleidosos que son Premios y Jurados, ser relegadas. Se gana un Premio, cualquiera que este sea, y no puede alejarse la muy rara sensacin de que, tal vez, el Jurado haya errado. No son para nada infalibles los Jurados.

No dejo de pensar que los muy vanos Premios se los inventamos a la vana realidad y que la realidad, esa dama mucho menos veleidosa, esa aventura que de veras encumbra o mediatiza, resulta escribir, hacerlo lo mejor que se pueda, exigirse todo y todava ms, hacerlo, adems, enviando a los Premios al ms vano y saludable olvido, ese sitio harto merecido que debe reservarse para todo cuanto resulte dudoso, falible o inseguro.

Cmo resumiras tu cuaderno de cuentos Todas las patas en el aire?

Todas las patas en el aire rene 10 relatos. No soy un autor prolfico, lo sabes. Cronolgicamente, en este libro aparecen relatos de los ltimos 8 aos. Algunos exhibieron estilos y formulaciones iniciales muy diferentes, sufrieron sucesivas reconfiguraciones en continuas revisiones.

No soy de los que colocan el punto final para no regresar jams a lo urdido. Por el contrario, reviso minuciosa y empecinadamente una vez y otra cada texto, lo someto a una autocrtica feroz, lo coloco en barbecho, y todo ello no pocas veces por largos periodos, periodos en los que vivo tal vez ms colgado de la historia urdida que respirante en aquella otra que cada da se vive.

Sospecho que la Literatura es mucho ms estilo que tema. Tomemos Romeo y Julieta, una historia balad, dos chicos que se aman. La grandeza reside en cmo sir William bosqueja la historia, desde su pasmosa genialidad. Puede escribirse la misma historia, el mismo tema: no alcanzaremos tales cotas.

Todo tema, por trivial que sea, puede ser tomado por un escritor de fuerza y llevado a las ms altas cimas. Ello ensalza precisamente al estilo. Mi viejo tema, la preeminencia del CMO se narra frente al QU se narra. Por ello este es un libro en el que dese predominara el estilo. Temticamente son historias que fluctan entre las tragedias individuales y privadas y esas otras, las comunes o gregarias, imbrica esa dualidad, como las imbrica la vida misma, pletrica en imbricaciones.

No resulta para nada balad la importancia del Premio Casa al menos en el mbito iberoamericano. Cmo describiras la situacin, o la posicin del escritor cubano en ese mbito?

Es un premio nada despreciable para un cubano, para un latinoamericano. Cuba, desde siempre, ha sido una plaza fuerte en cuanto a Literatura se refiere. Sabemos lo sealado por Harold Bloom en El canon occidental, la cifra rcord de autores cubanos liderando el rea latinoamericana. Al da de hoy existen en Cuba ms seres afanados en el arte de escribir que nunca antes. Si existiera el indicador CANTIDAD DE ESCRITORES POR KM CUADRADO pues quiz Cuba lidere ese acpite en el rea. Impresiona, adems, la enorme cantidad de autores jvenes, jvenes que en unos 10 aos, tal vez menos, pueden llegar a ostentar los ms importantes premios del patio.

El potencial literario en Cuba es extraordinario. Sin embargo, lo sabemos ambos, el escritor cubano se ve asediado por ciertas innegables problemticas. Nombremos algunas: la no existencia de una crtica literaria especializada; los muy bajos derechos de autor; el nulo inters de editoriales extranjeras, salvo excepciones, en obras de autores cubanos que residen en Cuba; la desaparicin de algunos premios literarios; la no existencia de obras recientes de autores extranjeros en el mercado del libro en Cuba, lo que asla al autor cubano de lo que se escribe en el mundo hoy da, problemas todos ellos que pueden insuflar la idea de que el escritor cubano, residente en Cuba, puede crear en mitad de una suerte de coto cerrado, muy de espaldas a lo que ahora mismo se escribe en Amrica Latina y en el mundo. Y todo ello marca.

Emerio Medina me deca, recientemente: este premio, en el que lidi tu obra con ms de 100 obras de todo el continente, obras evaluadas por un jurado latinoamericano, por dems, demuestra que la Literatura cubana no es inferior a la que se escribe en el Continente. Desde luego, le asiste razn. l gan antes ese premio. Nuestro pas es una plaza fuerte. El potencial literario al da de hoy en Cuba es extraordinario.

En una conversacin anterior quise saber qu pensabas sobre la literatura cubana. Como bien dijiste, es un tema para una tesis. Han transcurrido casi 10 aos de aquel dilogo, las emociones y pasiones desatadas por un libro, un autor, incluso por toda una generacin de escritores pueden cambiar con el tiempo.

Todo autor es hijo biolgico de sus padres pero, en tanto escritor, es hijo de la lengua que habla, del idioma en el que pronunci las primeras palabras. En el caso nuestro somos hijos de nuestro maravilloso idioma espaol.

Todo autor es tambin hijo de toda la literatura universal, de los ms de 2 mil aos de historia literaria que gravitan encima, que dejan su indeleble huella y marcan con sus influencias, pero, en especial, todo autor est marcado, a fuego vivo, por el sitio en el que ha nacido, el sitio en el que ha respirado y respira. Sobre el escritor gravita esa enormidad, la historia, la idiosincrasia, los hechos, la poltica, la economa, la religin, la cultura, todo lo que para un ingls puede significar ser ingls, para un ruso ser ruso y, en este caso, para un cubano ser cubano. Y es un peso monumental. A ello, ya significativo, se suma toda la Literatura, esa escrita por nacionales de cualquier pas, sobre el suelo de ese pas u otro suelo. No importa el suelo, importan las clulas.

Sobre todo autor cubano va a gravitar, en consecuencia, toda la literatura cubana, la escrita por compatriotas, sobre este suelo y sobre otros, sin importar la distancia. Y muy vasta y muy docta resulta esa gravitacin.

Leyendo a Mart aprendemos a leer, aprendemos a amar la poesa. Ah estn Zenea, Plcido, Casal, la Tula, Villaverde. Ya en nuestro siglo nos llega el peso, enorme, de los cannicos Carpentier, Piera, Cabrera Infante, Arenas, Lezama, Dulce Mara sin importar filiaciones ideolgicas. Son monstruos sagrados. No sera la literatura cubana lo que hoy es sin ellos. Los reverenciamos, los respetamos, regresamos a ellos una vez y otra, y es que un escritor venera a sus mayores, de alguna manera ellos resultan surco y sostn, pedestal y fuente gensica.

Han trascurrido, como dices, 10 aos, sin embargo pienso absolutamente igual. Desterrando todo msero nacionalismo, mana de primates, como le llamara Borges, a la Literatura cubana, con orgullo y devocin, me debo. La reverencio y la respeto como los hijos reverenciamos y respetamos a los padres. Los tiempos pueden mutar, dejar de ser la misma agua bajo el puente, yo nunca dejar de sentir como un escritor cubano.

Eres, sin lugar a dudas, un tirador solitario. La crtica no te sita al interior de ningn grupo literario o promocin de escritores. Fuiste parte de alguno? A tu juicio, qu razones pueden haber llevado a los crticos a no ubicarte en ningn grupo?

Lo primero a sostener en lo que existe cierto consenso, adems resulta adelantar que en Cuba, prcticamente, no existe la crtica literaria especializada. La Academia, de manera inexplicable, se asla, casi absolutamente, de la Literatura que se escribe hoy en Cuba. Vyase a saber las causas.

Los propios escritores resean la obra de los amigos ms bien la elogian para, una vez resulten publicados tales amigos, recibir a su vez en retribucin la correspondiente resea / elogio. A eso se reduce la crtica literaria en Cuba, salvo excepciones. Y eso es, desde luego, en extremo lamentable.

La crtica literaria extranjera, y ello tambin resulta en extremo lamentable, se ha concentrado no seamos absolutos, digamos mayoritariamente en los aspectos politolgicos de la realidad cubana, aspectos que se afanan en decodificar en las obras escritas en Cuba en los ltimos 25 / 30 aos desde la aparicin misma de los llamados Novsimos a finales de la octava dcada del siglo XX y principios de la siguiente dcada. Este modus operandi se extendi a los anlisis crticos acerca de la produccin literaria de la llamada Generacin 0.

Tmese al respecto la totalidad de los textos ensaysticos escritos por esa crtica extranjera especializada y se ver, mayoritariamente, que el anlisis se concentra sobre elementos de corte politolgico, ideolgico distopias, desencantos y otras alimaas, y, muy escasamente, sobre elementos estrictamente literarios, lingsticos, estilsticos. Y eso, desde luego, tambin resulta lamentable.

Recientemente, en conversacin personal, te manifest que, pese a los premios, la crtica jams se ha ocupado de alguno de mis libros. La crtica jams me ha situado en generacin o grupo alguno, y esto sencillamente porque a la crtica jams le ha interesado cuanto he escrito.

Tampoco yo me he sentido parte de grupo alguno si bien por edad, momento histrico compartido, sitio en el que he vivido y creado, y otros elementos, de los citados por Petersen, por ejemplo, en funcin de clasificar a una generacin literaria, coincido con los Novsimos. Nunca fui, estilstica o temticamente, un Novsimo. Nunca escrib sobre jineteras, balseros, drogadictos, rockeros, matavacas, presidiarios, marginados. No constituyeron ni constituyen mi cosmovisin literaria.

Nunca he escrito, ni escribir, sobre los temas que asediaron y asedian a la llamada Generacin 0. No conforman esos temas mis obsesiones. Tampoco me sostienen los temas que mueven hoy a esa muy vasta y heterognea generacin de jvenes menores de 30 aos, generacin que comienza a obtener los primeros premios en el panorama literario cubano, generacin de la que la crtica literaria, hasta hoy, poco o nada ha escrito, desde mi punto de vista precisamente porque lo politolgico se hace en ellos menos detectable, se hace materia inasible.

Uno de los grandes errores de toda taxonoma literaria resulta tomar por generacin a un mero grupo, tomar la parte por el todo, incurrir en una metonimia. Una vez que se procede de tal suerte a privilegiar cierta taxonoma ello visualiza a aquellos que la integran para invisibilizar al resto.

Gilberto Padilla enuncia que los escritores cubanos estn inmersos en lo que l denomina el Factor Cuba. Pero algo, o mucho, de ese Factor Cuba no solo signa, con fuerza, a los escritores cubanos sino que deja su huella, al rojo, en la crtica especializada, especialmente la extranjera, que una vez y otra gira alrededor del Factor Cuba, es decir, privilegia, en cuanto al anlisis de la literatura cubana, el contexto politolgico.

Qu ha significado para ti esa suerte de invisibilidad?

Indudablemente ha sido negativa y positiva. Negativa porque la invisibilidad se infiere negativa para todo creador. Tienes libros, tienes los mayores premios en Cuba, tienes el aprecio de tus colegas, para la crtica, en cambio, no existes.

Jams he sido invitado a foro alguno offshore, por ejemplo. Salvo Samarcanda, editorial extranjera alguna se ha interesado jams en mis libros. No he logrado publicar jams en algn medio de prensa extranjero, salvo en Sin Permiso, publicacin de la llamada izquierda libertaria que admiro y leo asiduamente.

Tambin ha resultado positivo, he de decirlo. Positivo porque escribo solo aquello que me place y complace. Escribo nicamente lo que emana de mi credo personal, no me adscribo a lo que puede ser tomado por oficial, tampoco a su opuesto. Me adscribo a mis propios y muy personales credos, a lo que constituye mi personal modo de ver el mundo, la literatura, la vida, la historia, el pasado, el presente, el futuro, escribo desde mi own cristal.

Soy bastante mayor para hacer concesiones, no las hago, no las har. Soy, lo sabes, un hombre de izquierda, pero edad, tica, verdad, civismo y auto respeto mediante no estoy dispuesto a hacer concesiones tampoco en nombre de lo que alguien puede invocar desde ese credo. Deseo y luchar siempre por ser libre de ejercer mi credo personal. El mo propio.

Un intelectual es, o debe ser, siempre, un ser absolutamente libre, libre hasta de la ideologa que profesa. He de decirlo con absoluta franqueza, adems: no se hacen concesiones para publicar, vivir mejor, hospedarse en Varadero, ganar premios, granjearse el favor de alguien o algo, tener dinero o viajar al extranjero. Concesiones ni a Dios, ni al Diablo, ni al Dios del Purgatorio, si lo hubiera. A nadie.

Tienes en tu CV el Premio Casa, el Carpentier de Cuento, el Iberoamericano de Cuento Julio Cortzar, el que convoca la revista La Gaceta de Cuba, tambin el Pinos Nuevos. Los anteriores forman parte del grupo de concursos ms importantes del pas. Ms que un tirador solitario eres un francotirador solitario. Cmo describiras no ya la posicin del escritor cubano respecto del mercado editorial, sino la relacin Institucin vs. Escritor?

En Cuba, lo sabemos, se subvenciona la cultura, se subvencionan las publicaciones. No estn esas publicaciones lastradas por el papel del mercado, de las ventas, de la rentabilidad, si se privilegiaran mercado y ventas quiz muy pocos lograramos publicar en las editoriales cubanas.

Es cierto que los derechos de autor son pauprrimos, todava ms en mitad de la muy difcil situacin econmica, los altos precios de los alimentos, los precios en los mercados en divisa, el alto costo de artculos y servicios, en general. Y el escritor debe vivir, tiene casa, familia, necesidades, hijos. No solo de literatura vive el hombre. Crear en mitad de todo eso puede ser difcil, angustioso. Quiz eso pueda lastrar en algo a la literatura cubana actual, daar, incluso, en trminos de futuro, quin sabe. Roguemos para que no lo haga. Es dudoso que en mitad de la actual coyuntura los derechos de autor puedan mejorar. La economa y las finanzas lo signan todo.

No pocas veces la relacin escritor-institucin puede llegar a ser tensa. Urge reconocerlo. Ser francos. Pero las instituciones deben saber que no existen per se. Existen porque existen los escritores. Existen porque existe la literatura.

Pese las difciles condiciones ah estn las Casas Editoriales en cada provincia, muchas de ellas en manos de escritores, como sucede con ncoras, de excelente trabajo, como sucede con Ediciones La Luz en Holgun, tambin de muy meritoria y admirada labor, y no son las nicas.

Existen conflictos e insatisfacciones, cotidianos, en la relacin autor-institucin. En la medida en que las instituciones se vean afectadas por lo econmico, por lo presupuestario, pues lgicamente la situacin puede hacerse ms difcil; puede disminuir la capacidad de accin, de movimiento, las posibilidades, y, ello, por extensin, impactar sobre los escritores. Toda restriccin econmica y financiera supondr un golpe, de manera lgica, sobre las subvenciones que recibe la Cultura.

Puestos ya en el tema, cmo definiras, o describiras, el trabajo de las editoriales cubanas tanto en el contexto nacional como el internacional?

Las editoriales cubanas, desde mi punto de vista y conocimiento, carecen de proyeccin internacional. Los libros publicados por las editoriales cubanas se venden, nicamente, en Cuba, salvo la presencia de un muy pequeo stand en algunas ferias internacionales del mundo. No obstante, al da de hoy, el trabajo de las editoriales cubanas quiz sea el mejor que en las actuales condiciones puedan permitirse.

Es destacable el alto nivel de calidad de impresin, encuadernacin y diseo de las obras publicadas por no pocas editoriales de provincias. Ya nombr algunas: ncoras, Reina del Mar, Ediciones La Luz. El nivel de entrega de sus directivos y editores, entrega personal, abnegacin les lleva a vencer un cmulo importante de barreras materiales, financieras, logsticas, tecnolgicas. Son editoriales dirigidas por escritores, en las que laboran escritores, colegas que dedican a ello gran parte de su tiempo, en detrimento de la creacin literaria, la de cada uno de ellos, y lo hacen por amor ntegro y cabal a la literatura cubana, esa es la nica gratificacin, el salario mismo, lo sabemos, no resulta apreciable. Es encomiable y admirable eso. Merece respeto. Los autores reconocen y admiran ese trabajo.

Si bien los derechos de autor son pauprrimos, las editoriales carecen de responsabilidad en ello. Ese es el presupuesto que se les asigna en medio de una muy difcil situacin econmica, de una innegable tensin presupuestaria y financiera.

Qu significa devenir escritor?

Ignoro las causales que hicieron llegar a otros a la Literatura. Cada uno debe tener las propias. En mi caso siempre dese ser escritor. Tendra unos 10 aos cuando despus de leer Los nufragos del Liguria, de Emilio Salgari, comenc a escribir, en una libreta de dura tapa amarilla, Los nufragos del Victoria, vaya Dios a saber las causas de mi temprana grafomana, no existan escritores entre mis ancestros.

Fue mi padre quien aliment mi inters por la lectura, me pona en las manos un libro tras otro. Mi padre cre en m el hbito de lectura, de pensamiento, el amor por la cultura, por el conocimiento, por la historia, por la verdad, el debate, la tica. Una de sus frases, me la repiti muchas veces, era: todo te lo pueden quitar, todo, menos lo que sabes. Quiz fuera mi padre la etiologa de mi mana grafolgica.

Ya en la adolescencia, competamos en la Escuela para saber quin escribira las mejores composiciones. Por esa fecha una amiga, hoy mdico, ley algo de lo escrito por m y me alent a escribir. Siempre reclama esa amiga que no haya dicho yo jams esto, ahora lo estoy diciendo.

Ser escritor es exactamente lo mismo que detentar cualquier otro oficio: ingeniero, actor, piloto, albail, plomero, u onclogo. Al escritor, al artista, en general, lo rodea la mstica de cierto infundado romanticismo.

No hay absolutamente nada romntico en ser escritor. Cero msticas. Es un trabajo como cualquier otro. Un trabajo difcil, demanda dedicacin, conocimiento, esfuerzo, sensibilidad, capacidad de observacin y pensamiento, full time. Es un trabajo que demanda una dosis importante de soledad, un trabajo algo incierto adems, puedes esforzarte 1 ao o 2 en una novela y resultar finalmente un triste fracaso.

Se trata de dejar de vivir para sentarte, horas, das, meses, frente a la PC. Es una suerte de psicosis aislacionista en la que te preocupa ms la suerte de los personajes que has urdido que cuanto pueda acaecer en la vida real.

No faltar quien te mire con ojos de desprecio, esos ojos con los que se mira a un bicho raro. No faltar quien te mire con desconfianza. No faltar quien desee manipularte, usarte, destruirte, seducirte, burlarte, humillarte, ningunearte, y en no pocas ocasiones en la Historia Universal golpearte, detenerte o asesinarte.

Balzac sostuvo que el escritor urda la historia privada de las naciones. Otros han sostenido que deviene conciencia espiritual y crtica de su entorno, termmetro de la sociedad en la que vive, interlocutor de su aqu y de su ahora, a un tiempo agresor y acunador, violentador y tierno. Si bien ni una sola novela, poema o cuento ha tenido jams poder alguno para cambiar el mundo, suprimes esos libros y vaya a saberse si el mundo, en la forma en la que hoy lo conocemos, alcanzara a ser el mismo.

Ser escritor es una costumbre, un vicio, puede que una aberracin. Es, como sostena Kant del arte todo, una finalidad sin fin. Pero uno desea ser escritor. Y se afana en ello. As ha acontecido por siglos enteros. As continuar aconteciendo.

No es esperanzador el panorama literario para el escritor (cubano). Al igual que en las artes visuales, no basta la aptitud o la calidad y cualidad de lo escrito para insertarse en el mercado editorial. Hablamos de la existencia del artista-empresario, o el escritor-empresario, de aquel sujeto que sabe insuficiente autopromoverse en las redes sociales. Situados de plano en el siglo XXI, y conociendo tanto aquel artculo tuyo generador de no poca polmica y enemistades, como tu respuesta en aquella conversacin que sostuvimos hace poco menos de 10 aos, vuelvo a preguntarte: pathos o marketing?

Reincido exactamente en la respuesta de entonces. Pathos, Ahmel, siempre pathos. Pasarn otros 10 aos, si ello fuera dable, y, te aseguro, reincidir en esa respuesta. Pathos.

Pasin, emocin, sentimiento, eso nos hizo y nos hace humanos. Podremos errar de la mano de esos sentimientos, ser movidos por ellos no nos salva en modo alguno del desvo o el desatino, pero vivir sin ellos no resulta deseable.

Todo lo verdaderamente grande en la historia del hombre ha llegado desde el pathos. Me temo que cada vez todo resulta menos pasin, ms light. Se colocan bridas al sentimiento, a la emocin. Cunde hoy un pathos mediatizado, muy diet, y es desconsolador eso.

Por cierto, cul es la genealoga de autores y libros desde la que te interesa ser ledo? Cules son esos escritores y libros indispensables para ti?

La lectura es una suerte de religin para el escritor, un pas en el que se mora, un vicio. Desde luego, todos tenemos preferencias y prelaciones. No juzgamos como artilugios cibernticos, juzgamos con arreglo a ese misterio humano presente en cada faceta de la vida que es el gusto. Misterioso el gusto, no ajustado a dogmas, teoras, cnones o razones, bien lo dijo Pascal, posee el corazn razones y la razn las ignora.

La lista de preferencias puede ser larga: Saramago, Kafka, Mann, Hesse, Calvino, Cortzar, Borges, Paz, Faulkner, Bolao, Hemingway, Camus, Dostoievsky, Vargas Llosa, Samuel Beckett, Carver, Kundera, Joyce, Coetzee. Entre los cubanos estn Carpentier, Lezama, Virgilio, Cabrera Infante, Arenas. Faltaran otros, muchos, desde luego.

Observars que escritores de vasto prestigio no aparecen entre mis preferencias, Garca Mrquez o Proust, por ejemplo, y es que asoma el muy fatuo y misterioso gusto. Privilegio escritores cuyo estilo me resulta elegante, bello, cuidado, porque privilegio la estilstica antes que a la temtica.

Hoy da, me temo, el nfasis se dirige precisamente a lo temtico, se descuida el estilo, el idioma, el fraseo bello. Desde mi punto de vista, la literatura es, en gran medida, estilo. No somos meros contadores de historias, las escribimos. Si las escribimos urge escribirlas bien, con la belleza rotunda y la gallarda categrica de nuestro materno idioma.

Obras... pues muchas, algunas cuyos autores, misterios los del gusto, no se hallan precisamente entre las preferencias citadas.

Por diferentes motivos, ms de una vez me hablaste de tu abuelo mamb. Obtuvo el grado de coronel. En tus palabras de agradecimiento tras recibir el Premio Casa le dedicaste el galardn a tus amigos y a tu familia. Es muy fcil detectar el tema de la amistad y la lealtad en tu obra, a l has vuelto ms de una vez. Centrmonos en la figura de tu abuelo, te planteaste el reto de traducirlo a un texto de ficcin? Es una vida que, por lo que me has contado, sera muy difcil condensarla en un cuento.

Mi abuelo fue el Coronel del Ejrcito Libertador Rafael guila y Guiardini, Jefe de la Zona Sur de Matanzas, Brigada de Coln, en la guerra de 1895. Al ostentar ese cargo era, de hecho, General de Brigada, Brigadier, ascenso que nunca acept, que solo fue posible adjudicarle con carcter pstumo.

Infortunadamente no lo conoc. Muri en la dcada del 30 del siglo XX. De nio mi padre sola ponerme en las manos, sin balas, desde luego, el revlver de reglamento del Coronel, un Colt 45 Smith & Wesson Caballo Flecha, de can largo. De vez en vez se desplegaba en mi casa la bandera de la Brigada que comandara. Hace apenas unos aos tuve el privilegio erizante de leer su Diario de Campaa.

Mi padre me educ en el devoto respeto a su memoria. Hace unos aos fui invitado al Mausoleo que guarda sus restos en la ciudad matancera de Coln. Coloqu all una ofrenda floral, guard emocionado silencio ante aquel tmulo que contena tambin los restos de todos los bravos que un da comand.

Sola narrar mi padre, por las noches, hechos de la vida de mi abuelo. He intentado escribirlos, no lo he logrado, infortunadamente. Ojal algn da me asista el talento para novelar la vida del Coronel guila, un hombre en extremo temerario, no precisamente culto y, segn parece, de muy pocas palabras.

El amor y la amistad son ms que paisajes en tus cuentos, sin lugar a dudas devienen escenario de los conflictos. S, el amor y la amistad puesto a prueba por las circunstancias, por el rigor de una vida en un pas con muchos problemas cotidianos, que no siempre puedes resolver por ti mismo. Por qu?

Porque sin ellos, Ahmel, la vida se deshace, se desarma, se malogra. Sin ellos, sin el amor y la amistad, poco o nada valdra la vida. Los humanos no solo pensamos y fabricamos instrumentos, amamos, y lo hacemos de manera nica, como especie, como seres vivos.

El amor nos signa, nos distingue. Todo lo que nos mueve y nos lanza y nos define lo hace por amor, sentimiento histricamente determinado, que ha mutado a lomo de los tiempos; los antiguos griegos patentaron diversas palabras para denominar, de acuerdo a sus divinas acepciones, diferentes modos de amar: Eros para el amor sexual, Storge para el amor fraternal, Phillia para el amor de hermanos, gape para el amor incondicional.

En Roma, un filsofo y orador de la talla de Sneca sostena que amar a una mujer era algo vergonzoso, que el sabio deba desechar la pasin, no dejarse llevar a una relacin pasional con una mujer. En la Edad Media, en Occitania, asoman los trovadores provenzales y he ah que, fastuosamente opuestos a Sneca, nos inundan de amor. El llamado amor corts. Parafraseando a Borges, somos occitanos en el destierro.

Pero el amor es hoy tambin, me temo, un sentimiento y una emocin en crisis. O quiz se ha degradado, como casi todo, a un amor light. Y si es light, Ahmel, deja de ser precisamente amor.

La literatura universal se desmoronara, mero castillo de naipes, sin la fuerza gensica del amor. Shakespeare, Cervantes, Dante, Goethe, sus obras se levantan como paradigmas, como apoteosis del amor. Y si se habla de amor pues asoma el rostro de clown alegre y vivificante del sexo. No existen en el reino animal otros seres que salten al ritmo maravilloso y potico del erotismo, solo los humanos. Pero el amor, la atraccin sexual, lastimosamente, resultan entes efmeros, finitos, parcelados en el tiempo, entes no precisamente volitivos. Surgen un da como por arte de birlibirloque. Y si magia benvola y tremebunda los hace surgir, magia nefasta los trastoca, los esfuma, los deshace. No estn bajo nuestro humano control, Ahmel.

La amistad, si se cuida como Saint-Exupery logr que aquel chiquillo inmortal cuidara su baobab y deshollinaba su volcn, si se es leal, tico, bueno, agradecido, solcito, memorioso, tierno, durar toda la vida. Tomo al amigo sincero, nos dice Mart.

Por amores y amigos somos. Mas el amor no puede devenir dogma. Es ala y viento, no grillete y barrote. Es aire y no asfixia. Es libertad y no crcel. Siempre he dudado de que los humanos seamos seres mongamos. Amor y monogamia no son sinnimos. Por qu se afirma que es imposible amar a dos seres a un tiempo, a tres? Quiz todo cuanto aceptamos hoy normativamente como amor est muy viciado de falsa moral, de castrantes y lastrantes convencionalismos sociales. Y ello nos adosa grilletes. Mordazas. Camisas de fuerza. Cinturones de supuesta, muy espuria e hipcrita castidad.

No somos castos, Ahmel. Somos seres sexuales y no es casta la sexualidad. Somos jurdicamente mongamos, y biolgica, psquica y sexualmente polgamos. Todos, o la muy vasta mayora, lo somos. En mitad de esa enorme contradiccin vivimos. O Intentamos vivir. En ese molde amamos. Sufrimos. Y si somos infieles lo somos por ser fieles a nosotros mismos. A nuestra propia y humana naturaleza. Esa enorme contradiccin, en mucho, vaticino, contribuye a que no seamos precisamente felices. Quiz el futuro deshaga la contradiccin.

Tomando en cuenta el panorama econmico de un pas abocado a transformaciones econmicas que dinamicen la economa a nivel macro y microecmico, ese panorama en el cual adems de restaurantes, hostales y bares privados existen productoras de cine independientes, galeras y estudios de grabacin privados, y luego de tu anlisis del sistema editorial cubano, cmo valoraras la existencia de casas editoriales independientes?

En principio parece saludable. Si la independencia fuera total. Pero es tema escabroso, complejo. En el mundo, salvo excepciones en Mxico, por ejemplo, el Fondo de Cultura Econmica es sostenido parcialmente por el Estado y resulta una institucin sin fines de lucro, con el mayor potencial editorial en ese pas, las casas editoriales ms poderosas no son estatales en modo alguno. Son entes privados, prefiero emplear la palabra privado, no independiente.

Independientes, desde luego, no son. Si bien no son administradas por Estados o Gobiernos forman parte de grandes consorcios, emporios, entorno en el que los ltimos aos han tenido lugar enormes megafusiones.

En el mundo moderno los Gobiernos, elegidos por todos, pierden cada vez ms espacio frente a los grandes emporios, no elegidos por nadie. Y si los Gobiernos tienen intereses polticos e ideolgicos, sin olvidar los econmicos, los grandes consorcios tienen intereses comerciales, para ellos las ventas, el Dios Mercado, lo determina todo. Adems de que un consorcio tambin tiene posicin ideolgica.

Si un libro no se vende no se publica, as de sencillo. De ah tanta literatura light, tanta banalizacin, tanta seudocultura como pulula hoy. Los ejemplos sobran, he ah Penguin Random House, regida por ese enorme emporio que es Bertelsmann AG, la mayor casa editorial del mundo, en 2013 se fusionan Bertelsmann y Pearson, dos enormes monstruos, les pertenecen unas 250 editoriales en los cinco continentes.

Tomemos la Editorial Planeta, primera editorial espaola, la sexta ms grande del mundo, adscrita al Grupo Planeta, con participacin en el negocio de la TV, de la Radio, de la Prensa, es propietaria de Editoriales como Seix Barral, Espasa-Calpe, con importante participacin en la muy famosa Tusquets. La muy poderosa Harper Collins pertenece a ese otro enorme emporio que es News Corp.

Es independiente Harper Collins? Del Estado, desde luego, lo es. Si bien nuestros gustos determinan los libros que leemos son las Editoriales las que decretan qu libros se imprimen y se venden, y claramente, ni en Cuba ni en sitio alguno alcanzaremos a leerlos si las Editoriales no los publican.

Casas editoriales privadas en Cuba seran absolutamente independientes? Desde luego, lo seran del Estado cubano. Y ello sera ponderable. Toda independencia es ponderable. Pero... cabra preguntarse, seran independientes esas casas editoriales de otros poderes? Seran independientes, por ejemplo, del non sancto poder del Mercado?

En nombre de ganancias y rentabilidad, esos fetiches, en nombre del xito financiero, no comenzaran a editar y comercializar bazofia banalizante y banalizadora? Si mi deseo resulta banalizarme... debe el poder estatal impedirlo? He ah materia para todo un debate. Por otro lado, poderes fcticos extranjeros, poderes no precisamente literarios y para nada menguados ni menguantes, haran fluir millones hacia esas editoriales, podran de tal suerte tales poderes dictar designios en materia de publicaciones, acorde, desde luego, a sus intereses.

Habra que analizar si resultara saludable que esas editoriales, no obstante independientes del poder del Estado, pudieran perder la independencia al caer bajo la gida de otros poderes. Voto a favor de que las Editoriales sean independientes de todos. De unos y de otros. Sera ideal. Pero independencia del Estado, reincido, no se traduce, en puridad, como independencia.

Soy enemigo de toda ausencia de libertad. De todo dominio absoluto o monoplico, ya sea estatal o no. Soy enemigo de toda censura. De todo dictado acerca de lo que debo o puedo leer. De todo dogma.

Odio los monlogos. Rechazo la impuesta o insincera unanimidad. Soy profundamente democrtico. En ese contexto, puedo favorecer la existencia de casas editoras independientes. Realmente independientes, repito, de unos y de otros. Este resulta un tema harto complejo. Al menos en lo que al panorama y al contexto actual se refiere.

Puestos ya en el final de la conversacin, no te preguntar qu es para ti lo cubano o la cubana. Porque eres parte de eso, porque tus respuestas le dan forma, orden y sentido a un par de conceptos cuyos lmites o fronteras son ms o menos frreos, o ms o menos movibles segn cada cual. Mejor situmonos en otro asunto que, por supuesto, contiene ambos puntos. Hablemos de fundar, de la posibilidad de fundar, o mejor: de crear y llevar a la prctica. Si tuvieras a disposicin lo necesario, o lo imprescindible, qu haras?

Toda utopa ha devenido distopia. Las literarias, la de Platn, Tomas Moro, Aldous Huxley, Campanella, o Fracis Bacon exhiben facetas que, claramente, resultan repudiables. Mas llevados por el ideal de la utopa vivimos, soamos, amamos y confiamos.

Si me fuera dable ser Dios, esa entidad en la que descreo, decretara la felicidad de todos, la paz universal, el fin de toda enfermedad, el cese de toda muerte, la clausura unnime del dolor, del hambre, del desamor, de la pobreza, del odio, de toda forma de despotismo, tirana, de cualquier abusivo y limitante poder, tenga el signo ideolgico que tenga.

Y, por supuesto voy a hacerte sonrer decretara el fin de esa hipcrita engaifa que es la monogamia. Nada de eso puedo, sin embargo. Soy un simple mortal. Y en cuanto a fundar algo material, tangible... no, paso. No tengo alma de fundador. Ya tengo una hija. Me regocijo con esa maravillosa fundacin.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/rafael-de-aguila-no-hay-absolutamente-nada-romantico-en-ser-escritor-1



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