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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2018

La discusin y alcances del 21F

Julio C. Gambina
Rebelin


El 21F trajo polmica, ninguneos y expectativas diversas. En s mismo es un gran acontecimiento, por lo que se dice, por lo que se oculta, por lo que genera a izquierda o a derecha.

No se puede ser indiferente ante un acto masivo, diverso y plural en sus motivaciones, discursos, convocantes en el palco, y participantes en la calle, no todos (como identidad) en el escenario, e incluso con relativa autonoma en sus presencias (parte de la izquierda partidaria).

El acto principal se despleg en la Capital del pas, pero se concret federalmente en varias ciudades, expresando arcos sociales y polticos no necesariamente igualables.

No todos los sujetos individuales o colectivos interpelados fueron parte de la convocatoria. Es ms, bases sociales e incluso dirigentes de espacios sindicales, sociales y polticos desoyeron a sus dirigencias para protagonizar la actividad.

La movilizacin fue ms all de los propsitos sustentados por los originadores de la protesta. Si empez por el Sindicato de Camioneros, o incluso por Hugo y Pablo Moyano como se pretende hacer ver, la iniciativa fue asumida por una parte de la CGT, las CTAs y los movimientos sociales que articulan su accionar.

Nadie pudo quedar al margen, incluidos crticos por derecha o izquierda. He ah la importancia de la iniciativa, que modifica el escenario ms all de cualquier propsito de los variados que inspiraron el 21F.

Para qu sirven las marchas y concentraciones, la del 21F en particular? Era un interrogante previo y posterior al acontecimiento.

Una primera aproximacin podra ser que la utilidad es habilitar un debate sobre la poltica e iniciativa gubernamental, e incluso de los crticos por derecha, pero tambin sobre el accionar y pensar de opositores y ms all, en el intento por superar discusiones coyunturales y de corto plazo para avanzar en la profundidad de proyectos de civilizacin alternativa.

Adems del debate pone en dinmica la construccin de subjetividades detrs de variados proyectos. Algunos imaginan el comienzo de un frente electoral anti Macri, claro que habr que ver quien lo define en su direccin, tema en disputa entre sectores tributarios del peronismo y /o del kirchnerismo, que no son lo mismo. Otros rumbean por el proyecto de un frente socio poltico para acumular fuerza en un debate sobre la sociedad actual y una perspectiva diferente, de crtica al modelo social, cultural, productivo y de desarrollo.

Existe una reorganizacin del movimiento social, es evidente. Es una afirmacin vlida ms all de las fronteras nacionales. Como organizar a la sociedad de abajo es algo que est en discusin en todo el mundo.

La ruptura de la bipolaridad del sistema mundial en los 90 del siglo pasado puso en discusin el orden social y mientras los de arriba discuten como reorganizar la sociedad, la economa, la poltica, las ideas y los sentidos comunes, los de abajo, con efecto de retraso, tambin protagonizamos debates y experiencias, entre ellas, las que definen la unidad de accin, no la de las palabras grandilocuentes, sino las de la realidad tal y como es, con sujetos y proyectos reales y no imaginarios.

La situacin econmica en la trastienda

El trasfondo de la discusin pasa por la situacin de la economa. Desde el gobierno se apuesta todo al fetiche del crecimiento, sin discutir el sentido del mismo y los beneficiarios directos. Es cierto que la economa creci durante el 2017, apenas contrarrestando la cada del 2016 y apenas en el nivel del 2015. Tambin hay crecimiento en el 2018.

Se argumenta que la pobre perfomance del 2016/17 es una cuestin relativa a la herencia recibida. Un discurso que pierde densidad mientras corre el tiempo.

Luego de dos aos de gobierno queda claro que la disminucin de la pobreza es una quimera, y que adems, es un tema estructural que se arrastra ya por varias dcadas y atraviesa a varios gobiernos constitucionales.

El crecimiento econmico se mide por el Consumo, la Inversin y el saldo favorable de la Balanza de Pagos. Este ltimo es negativo, casi 8.500 millones de dlares en 2017 y los 1.000 millones de dlares de dficit de enero auguran una cifra en torno a los 10.000 millones de dlares o ms para el 2018. Est claro que la poltica econmica de la Argentina favorece la produccin externa, de donde provienen los bienes o servicios que explican esos negativos datos y que aportan al balance del crecimiento macroeconmico.

Ni hablar del Consumo, que puede crecer por la compra de automotores, que no explica la satisfaccin de las necesidades de la mayora de la poblacin, especialmente la de menores ingresos. Incluso el boom de la construccin se asocia al repunte de financiamiento que no alcanza a la mayora de necesitados de vivienda, sino a quienes tienen capacidad de pago de prstamos hipotecarios indexados, o a quienes mantienen una lgica de preservacin patrimonial invirtiendo en ladrillos.

El consumo popular no progresa ms all de ciertos lmites y lo que se despliega es el consumo suntuario o de sectores medios con ingresos suficientes, generosamente un 30 o 40% de la poblacin.

La Inversin no es el fuerte de la burguesa local y por eso se pretende la de origen externo, demorada en los niveles necesarios para la reactivacin de la actividad econmica. As y todo es el Estado el que invierte y la obra pblica aparece asociada a desplegar una infraestructura para el aterrizaje de inversores externos que otorguen viabilidad al capitalismo local.

Pese a la realidad, el gobierno augura 20 aos prximos de crecimiento de la economa local, sustentado en financiamiento externo, por lo menos hasta el 2021, tiempo de otro ciclo de gobierno, con Cambiemos u otra opcin en la gestin. Un futuro cercano de hipoteca pblica que se orienta en la recurrente dependencia financiera de la Argentina y la subordinacin a la lgica de la especulacin que domina el capitalismo contemporneo.

La economa Argentina puede crecer, pero poco se discute de los beneficiarios del fenmeno, mucho menos de los perjudicados. El gobierno relata sus propsitos con una lgica difundida porlos principales medios de comunicacin sobre que lo que se hace es lo nico posible y lo normal para este tiempo.

Se trata de un tiempo de ofensiva del capital sobre el trabajo, la naturaleza y la sociedad, por eso las reformas previsionales y laborales, por ahora demorada a espera de condiciones adecuadas, sin perjuicio de tope a las paritarias y ajustes diversos sobre el precio de la fuerza de trabajo o el costo laboral de las empresas pblicas y privadas.

Pero tambin un tiempo para la promocin de un modelo productivo de monocultivo, de agro negocio, con sper explotacin minera o petrolera an a costa del agua y los bienes comunes. La necesidad del capitalismo mundial con consecuencias depredadoras sobre el medio ambiente poco importa, mientras se genere riqueza para el gran capital y los inversores externos.

La promocin del consumismo es la forma de subordinar a la sociedad a la lgica del capital, por eso la subsuncin es del trabajo en el capital, pero tambin de la naturaleza y de la sociedad.

Animarse a protagonizar

Es real que hay incertidumbre sobre el presente y el futuro. Muchos se muestran sorprendidos porque los pobres voten a los ricos y consensuen el ajuste propio y la concentracin de riqueza y poder, cuando en realidad, el capitalismo moldea la democracia con intervenciones intelectuales mediadas por el accionar de la comunicacin privatizada y monoplica.

Desde el poder se ejerce un discurso dispersado por los medios de comunicacin, orientado a su pblico, minoritario, pero con capacidad de construir sentido comn mayoritario.

Por eso el desafo apunta a construir nuevos imaginarios, alternativos, que acumulen fuerza ideolgica y argumentada para otra sociedad sustentada en la satisfaccin de las necesidades y no en la ganancia, la acumulacin y el individualismo del slvese quien pueda.

Nada de ello ser posible sin construir sujetos colectivos conscientes detrs de un programa que proponga hacer algo distinto a lo conocido, basada en la solidaridad social que atienda insuficiencias de necesidades sociales pensando en los ms afectados, en la pobreza estructural y no solo de ingresos.

Solo desde esa conciencia colectiva se puede organizar a la sociedad y disputar sentido comn para construir otra realidad, transformando la actual de concentracin y centralizacin de la riqueza y el poder.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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