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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-02-2018

24F
No a la Europa fortaleza, los derechos humanos no se negocian

Jess Puente
elfaradio.com


Hoy, en pleno siglo XXI, millones de seres humanos padecen la mayor crisis humanitaria de personas refugiadas y migrantes desde la Segunda Guerra Mundial. El nmero de personas que huyen de su regin o pas de origen para salvar sus vidas por conflictos armados, vulneracin de derechos y violencia, aumenta cada da.

En gran medida, estas migraciones forzosas estn provocadas por las polticas econmicas y neocoloniales de la Unin Europea (UE) y de las dems potencias mundiales, por las guerras provocadas por intereses econmicos y energticos, por la vulneracin descarnada de los derechos civiles y sociales, por la esclavitud laboral, por el hundimiento, gracias a la competencia desleal, de sectores econmicos enteros como el agrcola o el pesquero. Frente a esta realidad, la reaccin de las grandes potencias, la reaccin de la UE, la reaccin del reino de Espaa, ha sido la de la aplicacin de polticas migratorias criminales, de polticas migratorias que provocan un sufrimiento humano injustificable.

No son palabras exageradas, no son acusaciones sin fundamento, los hechos estn ah, rezumando dolor y vergenza. En el mar Mediterrneo han muerto ahogadas ms de 35.000 personas en los ltimos 17 aos, 7.000 de ellas desde 2016. Semana a semana, da a da, el goteo incesante de naufragios y vctimas ahogadas, desvela la barbarie de los gobiernos responsables de estas muertes al cerrar cualquier va de acceso legal y seguro a Europa.

La UE procura alejar el problema alejando las fronteras, externalizando la violencia, llegando a acuerdos infames con gobiernos autoritarios, violentos y corruptos, pero buenos y eficaces aliados.

No es retrica, ah est el acuerdo con la Turqua de Erdogan que retiene a millones de personas que huyen de las guerras y la destruccin, ah estn los acuerdos con los seores de la guerra de la Libia destruida tras la intervencin de la OTAN, acuerdos que financian y arman a los que por la maana embarcan a migrantes en pateras, para por la tarde hacerles regresar a la costa, o simplemente hacerles morir ahogados, acuerdos que promueven la muerte de miles de personas en el desierto del Sahara, acuerdos que permiten la vuelta a la esclavitud.

En nuestra frontera sur, en Ceuta y Melilla, las vallas y las concertinas crecen, las devoluciones en caliente vulneran todas las normas nacionales e internacionales firmadas por todos los gobiernos. En nuestra frontera sur al menos 15 personas murieron ahogadas, hace ahora 4 aos, a pocos metros de la playa del Tarajal, en Ceuta, porque la Guardia Civil les impidi la llegada disparndoles botes de humo y pelotas de goma. Hace pocas semanas la justicia ha vuelto a cerrar el caso, sin haberlo abierto nunca.

Los ejemplos de estas polticas criminales se multiplican, y lo hacen porque son la expresin de una poltica elaborada y coherente. Por citar algunas de las ms significativas por su claridad: Las declaraciones del jefe de la agencia europea de fronteras Frontex, Fabricce Legerri, que en febrero de 2017 declar que los rescates de las Ongs envalentonan a los traficantes; el informe de Frontex publicado a finales de 2016 que acus a las organizaciones de solidaridad con personas refugiadas de trabajar conjuntamente con las redes de trfico de personas; las declaraciones del lder del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo, Manfred Webwer, a favor de una solucin final para la cuestin de los refugiados expresin con reminiscencias nazis; de las palabras de nuestro ministro del Interior, Juan Zoido, que afirm que no es nuestra responsabilidad que decidan huir de sus pases y que las ONGs colaboran con redes de trfico ilegal de personas.

Desgraciadamente, estas polticas no han comenzado de repente. Hace ahora dos aos, decenas de miles de personas en toda Europa nos manifestamos contra las polticas migratorias de la UE, exigiendo un pasaje seguro para los centenares de miles de personas que huyendo de la guerra y de la miseria, intentaban llegar a la UE desde Grecia y el este de Europa, o jugndose la vida atravesando el Mediterrneo desde Libia a Sicilia, o desde Marruecos a Espaa.

En ese momento, ya era flagrante la diferencia entre lo que la UE deca y lo que realmente haca. En septiembre de 2015, los jefes de estado y gobierno de la UE anunciaron a bombo y platillo, la acogida en dos aos de 160.000 refugiados, provenientes fundamentalmente de la Siria destruida por la guerra.

Hay que resaltar que hay ms de tres millones de refugiados sirios en Turqua hoy, ms de un milln en Lbano, y ms de medio milln en Jordania.

Dos aos despus hemos constatado con vergenza e indignacin como la UE ha facilitado la acogida de 28.000! personas refugiadas de las 160.000 anunciadas. Realmente, la pobreza de la propia propuesta de la UE, indicaba su absoluta voluntad de incumplimiento. Realmente las polticas diseadas y puestas en prctica por la UE eran ya las que se indican en los prrafos anteriores.

Por todo ello, es perfectamente coherente que el Presidente de la Comisin Europea (CE), Jean Claude Juncker, en su discurso ante el Parlamento Europeo el 13 de septiembre de 2017, se congratulase de la efectividad de las polticas migratorias de la UE. Sin hacer mencin al incumplimiento de sus propios acuerdos de acogida, acoge con satisfaccin los resultados del cierre de fronteras, de los acuerdos con Turqua. Sin importarle lo ms mnimo el que la UE incumpla su propia legislacin de asilo y refugio, incumpla la Convencin de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, pieza fundamental del Derecho Internacional Humanitario (DIH), levantada sobre la destruccin y las masacres de la II Guerra Mundial. Dice textualmente: "Hemos conseguido erradicar los flujos irregulares de migrantes". Erradicar, ese es el verbo que resume una poltica. Dice ms, afirma que hemos reducido drsticamente la prdida de vidas humanas en el Mediterrneo. El cinismo va en el sueldo, 7.000 seres humanos ahogados los aos 2016 y 2017. O es que es un optimista el Sr. Juncker? No, el Presidente de la CE solo pretenda hacernos cmplices de su cinismo.

Quieren hacernos cmplices, porque pretenden que estas polticas criminales sean hechas en nuestro nombre, quieren marcar la pauta de la insolidaridad, del miedo al otro, de la xenofobia, propias del fascismo que otra vez nos amenaza. Estas polticas criminales, su normalizacin, su aceptacin cotidiana, persiguen que aceptemos que muchas personas son desechables, que si lo son ser porque nos amenazan, porque nos invaden, o porque no aceptan cual es su lugar. Estas polticas criminales son las que promueven el crecimiento del fascismo, y las que nos sern aplicadas si no nos oponemos tajantemente a ellas.

Y la nica buena noticia, es que desde hace ms de dos aos mucha gente de Europa nos negamos a ser cmplices de nuestros gobernantes.

Por eso, en muchas partes de Europa, el 24 y 25 de febrero (en Santander el sbado 24 a las 12,30, desde la delegacin del Gobierno al Ayuntamiento), volvimos a salir a la calle para luchar contra las polticas migratorias de nuestros gobiernos, para seguirles gritando que no en nuestro nombre.

Por eso, en muchas partes de Europa, gentes solidarias seguiremos organizndonos para facilitar la visibilidad de quienes, siendo como nosotros, se les niegan rutas seguras, papeles, sanidad, techo; pero se les exige trabajo inseguro y sin derechos, silencio, y sumisin. Las movilizaciones, que a pesar de todo crecen en esta Europa fortaleza, impiden e impedirn que el silencio y la impunidad oculten los crmenes legales que nuestros gobiernos cometen.


Jess Puente, activista de Pasaje Seguro.

Fuente original: http://www.elfaradio.com/2018/02/22/25f-no-a-la-europa-fortaleza-los-derechos-humanos-no-se-negocian/


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