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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2018

Lo "polticamente correcto"

Marcelo Colussi
Rebelin


Como acertadamente lo dice Edilberto Aldn, hoy "un fantasma recorre nuestro diario convivir, el fantasma del lenguaje polticamente correcto".

Aunque no est muy claro -o en absoluto claro- en qu consiste esta "correccin", existe un consenso generalizado respecto a que debemos practicarla, que debemos ser "polticamente correctos".

Empujados por esta tendencia, entonces, no podemos decir "negros" sino "gente de color"; siempre hay que hacer la referencia explcita de gnero y no olvidar nunca decir "bienvenidos y bienvenidas", "los y las presentes", o utilizar esa jerigonza de "los y las ni@s" o "los y las niXs". En esa lnea, tambin, no se debe decir "discapacitados" sino "gente con capacidades especiales", hay que decir "homosexuales" y jams mencionar "maricones"; se debe usar "tercera edad" en vez de "ancianos" -ni pensar en decir "viejos"-, referirse a los ciegos como "no videntes" y se debe evitar usar la palabra "gordo" reemplazndola por "persona con problemas de alimentacin". De igual modo, es polticamente correcto hablar de "pueblos originarios" en vez de "indios", o de "trabajadoras del sexo" en vez de "prostitutas" -por supuesto decir "putas" es sacrlego-. Nunca se ha escuchado insultar a nadie diciendo "hijo de sexoservidora!", pero eso sera lo correcto. La palabra "sirvienta" debe ser sustituida por "colaboradora domstica", y nunca decir "ex borracho" sino "alcohlico recuperado". Y hay que desechar el ofensivo "travesti" por "transexual".

La intencin que mueve toda esta prctica sin dudas es loable; anida ah el intento de poner en evidencia situaciones de exclusin, de discriminacin, de flagrante injusticia, y su visibilizacin -al menos en el mbito del lenguaje- es ya un primer paso para luchar por su erradicacin. Tener un lenguaje polticamente correcto sera, siguiendo esta lgica, una manera de comenzar a luchar por un cambio. Ahora bien: cambian efectivamente las cosas por un cambio en su designacin?

Esto lleva a cuestionarnos, entonces, qu es la correccin poltica. Es una manera corts de decir las cosas? Es una buena forma socialmente aceptada de presentar los hechos, con diplomacia, con tacto? Es una actitud de ecuanimidad, de equidistancia para con todos? Es un real intento de transformacin de las injusticias?

Insistimos: puede ser un primer paso para sacar a luz ciertos problemas, para ponerlos a debate. Pero hay que tener cuidado de no caer en un puro ejercicio cosmtico, en definitiva gatopardismo funcional al statu quo.

Por cierto que el lenguaje polticamente correcto tiene sus races en posiciones de izquierda, pero el discurso conservador puede tambin apropiarse de l con intereses de maquillaje. Lo importante a cambiar, adems del lenguaje, fundamentalmente son las actitudes de base para con los fenmenos en cuestin, y las relaciones de poder reales que los enmarcan, en muchos casos trasuntadas en polticas pblicas. Por el hecho de decir "pueblos originarios", cambian efectivamente las relaciones sociales que marginan a los "inditos", a los "pinches indios", a los histricamente excluidos? Mejoran su situacin social las mujeres que ejercen la prostitucin al ser llamadas "sexoservidoras"? Cmo y en qu mejoran? Cambiar "patria" por "matria" o "fraternidad" por "sororidad", equipara la situacin de mujeres y varones logrando la real equidad de gneros, o nos puede conducir a atolladeros cuestionables?

Esta invasin de correccin poltica que vamos viviendo intenta comenzar a remediar una situacin ancestral, pero tambin comporta el riesgo de crear un nuevo maniquesmo -injusto y absurdo como todos- donde lo correcto (como siempre: de difcil definicin, y por supuesto de mi lado) est en concordancia con el bien, y lo incorrecto polticamente (detentado, desde ya, por los otros) representa el mal. "El infierno son los otros", deca sarcsticamente Jean Paul Sartre.

Como todas las formalidades, tambin la correccin poltica afronta el peligro de terminar siendo un gesto vaco, y para el caso que nos toca, peligroso. Peligroso, en cuanto puede ayudar a dar la sensacin que ha cambiado la esencia de un problema, siendo que en realidad slo cambi su nominacin. La situacin de las mujeres en el mundo sigue siendo de fenomenal diferencia con respecto a la de los varones, por ejemplo, aunque machaconamente pongamos la marca de gnero en cada palabra; claro que ese cambio de lenguaje puede implicar un cambio de actitud, pero tambin puede servir slo para barnizar la realidad.

Las declaraciones polticas, las pomposas presentaciones de Naciones Unidas o lo que pueda expresar el diplomtico de una potencia es siempre "polticamente correcto", pero ello no significa que sea cierto. La poltica -arte de gobernar, de dirigir, de moverse en la polis- difcilmente pueda ser correcta; el ejercicio del poder es eso: puesta en acto de una diferencia de poderos, de fuerzas asimtricas. Cmo, entonces, pretender correccin en algo que casi por definicin no va de la mano, o incluso rehye a la idea de lo correcto? Ser polticamente correcto es no ser ofensivo? El discurso diplomtico tambin lo es, por cierto. Es eso lo que buscamos?

Tngase en cuenta que mucho, por no decir todo, lo que hoy es reivindicado como discurso "polticamente correcto", curiosamente viene impulsado por los grandes factores de poder que dominan el mundo. Todo el campo de las ONGs y sus agencias donantes, as como los organismos crediticios internacionales (FMI, Banco Mundial, BID) se empean esmeradamente en mantener ese discurso de presunta correccin, financiando los esfuerzos que se enfilan por all. Curioso, verdad?

Si pretendemos no discriminar, ms que insistir -por ejemplo- en el gnero de los adjetivos que usamos ("contentos y contentas", "todos y todas"), debemos partir de ver y hacer ver por qu hay discriminacin, qu relacin de poderes se juega ah y, en todo caso, qu acciones se deben tomar para acabar con ese desbalance. El uso, o si se prefiere, el abuso, del lenguaje polticamente correcto, puede recordarnos aquel dicho: "de lo sublime a lo ridculo slo hay un paso" pues, como sucedi en alguna oficina ante el robo continuado de materiales de trabajo (papeles, lpices, etc.), alguien muy molesto escribi: "no seamos cacos, por favor!", ante lo cual, por equidad de gnero?, alguna mano annima agreg: "ni cacas!"

Si el enemigo de clase, si la clase dominante, si quienes siguen explotando y diezmando a la clase trabajadora internacional (sean varones o mujeres, blancos o negros, heterosexuales u homosexuales, o LGTBIQ) se esfuerza tanto en mantener esa "correccin" ("pongan equidad de gnero por todas partes", nos exiga un funcionario de Naciones Unidas a los tcnicos que estbamos preparando un proyecto de desarrollo, "si no, el financista no suelta los dlares"!"), eso debera llamarnos la atencin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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