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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2018

Inmigrantes (II)
Entre humillacin y desprecio

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Humanamente qu pueden importarle los inmigrantes del vecino pas (a favor o en contra del gobierno de all) a unas elites colombianas que discriminan y repudian a los que no son de su clase? Qu pueden significar para las elites (enredadas en su propia y compleja trama de corrupcin y crimen) esos ajenos, que solo son odos cuando repiten las frases comunes del libreto obsesivo contra el gobierno vecino, aunque eso sea renegar de ellos mismos y de sus otros hermanos? Qu acto humanitario franco pueden esperar de unas elites ensaadas en alentar odios e impedir el cierre de la guerra y del sufrimiento de sus propios hijos? Qu afecto, amor, solidaridad y respeto pueden esperar cuando terminen el experimento poltico econmico y militar del que son conejillos y sean tratados con desprecio? Qu pueden esperar como cosecha en su favor de unas elites histricamente responsables de haber sembrado la tierra del pas con los cuerpos de cientos de miles de sus hijos y hermanos? Como creer en quienes ultrajan y suplantan la voz de su propio pueblo y se niegan a abrir puertas de neutralidad e imparcialidad, segn el mandato de promocin del dialogo con los pases de origen, transito y destino migratorio, incluyendo la ratificacin y desarrollo de los acuerdos necesarios segn la ley 1465 de 2011 que crea el sistema de migraciones?

La realidad de los migrantes acosados por el hambre que producen los bloqueos, pero tambin por la ideologizacin de la existencia que justifique su huida, se completa con carencias no previstas, racismos, discriminaciones, xenofobias y violencias propiciadas por cruzadas humanitarias que se repiten por todas partes. Las Pateras que atraviesan Gibraltar son cruceros de la muerte a la luz de las leyes y las instituciones. Los que sobreviven son convertidos en imgenes de televisin y su dolor puesto en algn reportaje de concurso periodstico. El mar Mediterrneo le trae a Italia a los desterrados por las guerras en el frica (Mediterrnea, Film, 2015) y le lleva al resto de Europa la tragedia provocada por sus invasiones y bombardeos sobre pueblos inermes invocando falsamente libertades y derechos que esconden las intenciones del capital.

Nadie huye por placer sin norte, ni sur, llevando marcas de injusticia, sufrimiento, exclusin. Detrs de toda migracin hay gente que sufre, hay poltica, negocios y tensiones de poder. Los que se van son acechados por mafias, contrabandistas y delincuencias de todo tipo, que los esperan y aslan a los mas dbiles para explotarlos. Los inmigrantes son el relato vivido de una tragedia humana sin dolientes en el lugar de acogida. Colombia es el pas de Amrica con mayor numero de desterrados del ultimo medio siglo y no hay avances en busca del retorno, asistencia o apoyo a mas de cinco millones que cruzaron las fronteras por la barbarie de su guerra, la desigualdad que elimin sus oportunidades y el odio de las elites indolentes inclusive con las victimas que deambulan sin territorio.

Las migraciones convertidas en destierro son una tragedia humana despiadada mientras florecen avances cientfico-tecnolgicos y crecen las economas para pocos. El destierro pone en duda la idea de ser humano igual, libre y con derechos forjada durante doscientos aos y deja al descubierto que el nico gobierno de los que huyen son sus necesidades y que su poltica es la sobrevivencia. No son de izquierda ni de derecha, son seres sufrientes en busca de reconocimiento y de respeto por su dignidad humana y en todo lugar aunque los medios registren su paso del infierno al paraso cuando van de una frontera a otra, son aislados y olvidados. El sueo de los inmigrantes es mas corto y lleno de sobresaltos y las horas del da mas largas pero intranquilas, siempre alguien los acecha, los vigila. En las noches son perseguidos y cazados para ser amontonados en camiones y expatriados o esclavizados. Otros quedan prisioneros de las drogas, el alcohol, la caridad, el maltrato y las barreras burocrticas que les recuerdan que son extraos, que no son nadie, que son ajenos, sospechosos por ser negros, indios, campesinos, latinos, pobres en general a merced de quienes lo tienen todo.

En todas partes tendrn que sobrevivir en la informalidad, aprender a vivir casi clandestinos, extorsionados, silenciados y sometidos a recitar el discurso oficial de quienes se crean sus protectores. Los gobiernos ofrecen planes y hacen leyes que nunca cumplen, los invitan a su mesa mientras dura la foto y despus los sacan por la puerta trasera, que lleva al olvido. Lo nico creble para cada desterrado son sus familias, cuidarse mutuamente, apoyarse entre ellos para trabajar como un mandato para evitar el estigma que los deshonra. No les resulta fcil organizarse poltica ni socialmente para desafiar al poder que criminaliza sus reclamos, sobre todo porque sus lideres siempre estn en riesgo de ser asesinados. Su destino parece trazado con las coordenadas del sufrimiento, del desarraigo, de la intolerancia que los mantiene ocupados completando documentos, papeles que los pase de ilegales a legales, que los vuelva ciudadanos aunque sea de segunda o de tercera.

Los ojos se agrandan, se desorbitan, los labios se secan, la mente se bloquea, con la frecuencia de la desesperanza que se refleja en la impotencia y el abandono. Los medios, los farsantes medios que disparan sin cesar sus flashes cuando los ven llegar desaparecen, igual que los burcratas y los partidos polticos en campaa que anuncian incoherencias y replican odios. Todos se van, y solo queda ayudarse mutuamente y resistir hasta encontrar a los nicos que comprendern su tragedia y les darn su solidaridad. Esos son los que son como ellos, es decir, los que son tambin extranjeros en su propio pas que los rechaza, desplaza y discrimina por estar en condicin de victimas, enfermos, explotados, pobres en general, para quienes vivir no es un asunto del destino, si no un resultado de sus luchas por la dignidad y los derechos violentados sea en el territorio del infierno o en el paraso.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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