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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

Nigeria
Boko Haram no se rinde

Guadi Calvo
Rebelin


El ataque del ltimo viernes 16, en que tres suicidas del grupo Boko Haram, de lo que se cree participaron mujeres, detonaron sus chalecos explosivos en medio de la concurrencia del mercado de pescado de Konduga, a las afueras de Maiduguri, capital del norteo estado de Borno, dejando al menos 22 muertos (algunas fuentes ya hablan de que seran 40 los muertos) y ms de 40 heridos, trae una vez ms la atencin de la prensa internacional sobre el grave conflicto que asuela a Nigeria desde el ao 2009 ya ha producido ms de 30 mil muertos y casi tres millones de desplazados.

Es relativamente cierto lo declarado en varias oportunidades, desde fines de 2015, por el presidente nigeriano Muhammadu Buhari, sobre la derrota del grupo fundamentalista, que hasta su asuncin en mayo de ese ao, protagoniz infinidad de matanzas quizs la ms importante se produjo en enero de 2015 en la localidad de Baga, tambin en el estado de Borno, que a lo largo de tres das arrasaron varias aldeas, lo que dej un saldo cercano a los 2 mil muertos. Aunque disminuido Boko Haram sigue golpeando.

Desde que el general Buhari, asumi su segundo mandato presidencial, las operaciones del ejrcito nigeriano junto a la Fuerza de Tarea Conjunta Multinacional (MNJTF), compuesta por unidades militares de Benn, Chad, Camern y Nger, Boko Haram ha recibido innumerables golpes que obligaron a replegarse a los fundamentalistas, perdiendo grandes porciones del territorio que haba conquistado frente a la desidia de las fuerzas armadas en conjunto con las fuerzas polticas, a las que se las sospecha que esta guerra contra el terrorismo, ha sido una excelente cuartada para esquilmar las arcas del estado.

Ms all de esas victorias del ejrcito, la banda liderada por el meditico y estrafalario Abubakar Shekau, quien alguna vez amenaz a Barack Obama con vender como esclavo, suele golpear con fiereza a la poblacin civil, sin imprtale que la enorme mayora de los muertos son musulmanes. Con la debacle la organizacin se ha fracturado por lo menos en dos grupos a partir de agosto de 2016.

Este ltimo ataque es uno ms de los muchsimos que viene pergeando con las mismas caractersticas, utilizando como atacantes a mujeres, incluso nias, que disimulan los explosivos en sus burkas, y se infiltran en lugares con aglomeracin de personas: mercados, plazas, mezquitas, terminales de buses. Se ha comprobado que en algunas oportunidades esas atacantes son detonadas por control remoto. Como los sucedidos en el mercado de Biu, en diciembre ltimo que provoc 13 muertos y 53 heridos, unos das antes con la misma metodologa dos mujeres se detonaron en una mezquita de Adamawa, en el noreste del pas, en esa oportunidad los muertos fueron 50. En agosto de 2017, 27 personas murieron y otras 80 resultaron heridas, en Mandari, cerca de Mandiguri. La lista que describe esta metodologa es tan extensa como la de otras aberraciones que han producido la banda terrorista, a lo largo de su historia.

Tras este ltimo ataque el Jefe del Estado Mayor del Ejrcito, general Tukur Buratai, ha ordenado la bsqueda y captura, vivo o muerto, de Abubakar Shekau, a las tropas acantonadas, en Camp Zairo, un antiguo Centro de Comando y Control, arrebatado en enero de 2016, tras la operacin Deep Punch II a los terroristas en el bosque Sambisa, hasta entonces un verdadero santuario para los muyahidines nigerianos, segn algunas versiones Shekau tras la prdida de Sambisa, estara refugiado en la zona montaosa de Mandara.

Ms all de estar batindose en derrota, la milicia que ha jurado bayat (lealtad) al Daesh en marzo de 2015, en 2016 produjo 910 muertos y el ao pasado cerca de 1000.

Boko Haram, an cuenta con estructura suficientemente importante como para atacar lugares tan distantes como el norte de Camern, donde en 2016 produjo 26 y el ao pasado 32 ataques; o en la regin fronteriza de Diffa, entre Nger y Nigeria, que en 2016 fueron 18, mientras que al ao siguiente se constataron solo 7, en el litoral del lago del Chad, lugar donde se han refugiado la mayora de los desplazados, la frecuencia es la ms baja 2 en 2016 y 3 en 2017. Mientras que en Nigeria los ataques en 2016 fueron 80 y en 2017, 119, de ellos, 59 suicidas.

Se cree que la ofensiva del ejrcito a lo largo de este ao podra llegar a estrangular a la guerrilla takfiristas ya que Washington ha decidido levantar las restricciones para la venta de armas a Abuya, aunque las condiciones norteamricas an no han sido aceptadas por parte de Nigeria.

Un frente fracturado, pero activo.

La divisin en dos lneas de producida en agosto de 2016, hasta ahora no parece haber tenido ms consecuencias, que las que vena sufriendo por la embestida del ejrcito nigeriano, hasta esa fecha, ni mucho menos hay indicios de una guerra interna entre ambas facciones, como muchos haban augurado.

Las disputas entre Abubakar Shekau y el lder de la banda escindida, Abu Musab al-Barnawi, no han sobrepasado hasta ahora, las contradicciones tcticas de ambos lderes. Se espera que dada la situacin de la organizacin, no resuelvan sus pleitos por la va armada, ya que una guerra interna sera el golpe final para el grupo. Para 2014 se consideraba que la banda contaba entre 15 y 20 mil militantes, mientras que en la actualidad el nmero ha disminuido en un 50 % y algunos informen dicen que la mayora de esos milicianos se ha ido con al-Barnawi. Ya que sus estrategias no contemplan el ataque a civiles, lo que ha redundado, no solo en la aceptacin de la tropa, sino tambin en la recuperacin del apoyo popular que siempre tuvo la Boko Haram.

Historias de canibalismo forzado, rituales de sangre, violaciones, torturas a los propios militantes, alentados por Shekau, que se desarrollan en los campamentos de Boko Haram se han generalizado en los ltimos aos, lo que ha hecho que muchos de los hombres de Shekau, decidan desertar e incluso entregarse a las autoridades.

Aunque la derrota de Boko Haram, en este caso se prev y estos ataques configuren los estertores de una muerte segura, la compleja situacin del norte nigeriano, tardar en resolverse, ya que al ser la parte ms pobre del pas, Nigeria est claramente dividida en dos sectores un norte musulmn y sin grandes recursos econmicos y el sur cristiano y con riqusimas explotaciones petroleras y agrcolas que al decir en verdad poco redunda en la poblacin. Esta diferencia sumada a la violencia terrorista del norte que reclama cada vez ms recursos financieros para combatirla es lo que est alentado un fuerte movimiento separatista.

Tras la derrota del fundamentalismo, el norte del pas necesitara ms all de un proceso de negociaciones y reconciliacin, de polticas de inclusin para ciento de miles de jvenes abandonados de la mano del Estado, lo que dio oportunidad a las mezquitas y madrassas wahabitas financiadas por el Reino Saudita a la formacin de terroristas. Incluso son muchos emires del islam nigerianos que se han formado en la Universidad Islmica de Medina en Arabia Saudita.

La guerra pareciera estar cerca del fin, aunque ahora Nigeria deber vencer los motivos que la han generado, fundamentalmente marginacin, exclusin y pobreza, de no ser as Boko Haram, tarde o temprano ser invencible.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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