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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2018

Una evaluacin estadounidense
Por qu Vietnam sigue siendo importante?

Matthew Stevenson
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Matthew Stevenson, en exclusiva para CounterPunch, ha viajado desde Hi Phng y Hanoi, en lo que antes era Vietnam del Norte, hasta las tierras altas centrales y Ciudad Ho Chi Minh, la antigua Saign, en bsqueda de los vestigios de la guerra de EE. UU. en Vietnam. Esta es la I primera parte de una de serie de ocho.

 

Canal en My Lai en el que se arrojaron las vctimas marzo 1968

En la poca de Vietnam, yo era an demasiado joven en muchos aspectos. La llamada a filas me lleg a la edad de 19 aos, varios meses despus de enero de 1973, cuando Richard Nixon y Henry Kissinger utilizando una frase nixoniana- salieron del Sur. En teora, los asesores y el poder areo estadounidense iban a seguir all para que el Sur permaneciera en el conjunto independiente y no comunista. Ese era el optimismo a ultranza de un presidente ya por entonces delirante aunque todava se expresaba con dureza.

Muy pronto, el mismo presidente se convirti en el gigante pattico e indefenso atrapado en el Watergate y fue a parar a San Clemente, California (a pesar de que su madre haba sido una santa). Cuando en abril de 1975 lleg el final para Vietnam del Sur, todo lo que Estados Unidos pudo hacer fue salir volando desde las azoteas de Saign junto a sus subordinados y unos cuantos colaboradores, poniendo fin a una guerra que para los estadounidenses se remontaba a 1965, cuando no a mediados de la dcada de 1950.

Por aquel entonces era estudiante en la universidad y para m Vietnam era una especie de montaje de imgenes fugaces formadas a partir de una infancia hojeando la revista Life y contemplando las noticias de la noche en televisin. En el instituto y en la universidad asist a cursos de poltica exterior y a charlas sobre las guerras en Indochina, pero en el mejor de los casos mi comprensin de los problemas era terica, no mucho ms informada que la de alguien que pasaba las tardes del sbado viendo pelculas de guerra en el teatro local. En el

instituto, recuerdo haberme esforzado mucho para comprender los tiroteos acaecidos en la universidad estatal de Kent, la incursin (as la llamaron) en Camboya y las masacres en la aldea de My Lai. A pesar de esos desastres, me resultaba difcil reprobar a los soldados estadounidenses condenados a combatir y morir en las junglas remotas diseminadas por todo de Vietnam.

Mi generacin fue la que creci en las largas sombras proyectadas por la II Guerra Mundial en la que haban luchado nuestros padres. Aunque saba por instinto desde edad temprana que Vietnam era una causa perdida, todava tengo recuerdos frescos de los viajes en el coche familiar durante la dcada de 1960, con mi madre saludando a los convoyes del ejrcito que se alargaban por las carreteras interestatales. Nunca asist a una manifestacin contra la guerra, prefiriendo en cambio recopilar y leer libros sobre Vietnam, siempre en la esperanza de que podra finalmente descifrar el significado de la guerra.

Estoy bastante seguro pensando en los ltimos aos sesenta- de que los primeros dos libros que le sobre la guerra de Vietnam fueron The Making of a Quagmire y The Best and the Brightest , de David Halberstam. Ambos libros estaban en las estanteras de la biblioteca de mi amigo Bob Koch. Era amigo de mis padres y alguien a quien yo admiraba. Haba sido piloto durante la II Guerra Mundial y haba estado en la facultad de Derecho con muchos de los que formaron parte de los gabinetes de las administraciones presidenciales de John F. Kennedy y Lyndon Johnson. Era alguien que poda leer The New York Times y agregar comentarios sobre la gente que haca la primera pgina. Cuando estaba en la universidad me anim a leer los libros de Halberstam, siendo el segundo de los libros anteriormente citados una denuncia de la misma clase gobernante en la que yo estaba creciendo (aunque gran parte de la prosa de Halberstam me impact por parecerme un ajuste de cuentas).

Para m resultaba duro asociar los fracasos en Vietnam con los mismos hombres que tenan presencia (tal vez una o dos veces eliminada) en mi vida emocional del paso de la infancia a la edad adulta. Puede que no conociera al secretario de defensa Robert McNamara o al secretario de Estado Dean Rusk, pero no era inusual que estuvieran en reuniones o ccteles con amigos de nuestro barrio, muchos de los cuales eran editores o corresponsales de las revistas Time y Life.

En el aspecto militar, mi padre haba servido en la II Guerra Mundial junto a muchos de los oficiales de campo, ahora altos generales del cuerpo de marines, que estaban dirigiendo las batallas terrestres en Vietnam. (Pensaba que muchos de ellos deberan haberse retirado como comandantes.)

Aunque luch para comprender de qu iba Vietnam, tena algunas ideas sobre los hombres que estaban metiendo a EE. UU. en aquellas malditas batallas, lo que haca que mis emociones fueran an ms confusas. Cmo pudieron hacerse tan mal las cosas?

La guerra de Vietnam en la memoria moderna

Cuando acab la guerra de Vietnam, la sigui el genocidio camboyano (en el que los bombarderos estadounidenses jugaron un papel explosivo), pero no tuve inters en viajar a Vietnam, algo que qued pendiente en el horizonte, hasta que la administracin Clinton reconoci diplomticamente a Hanoi.

Los presidentes Reagan y Bush agitaron la camisa ensangrentada de los POW/MIA [1] en inters de los prisioneros de guerra que, supuestamente, los norvietnamitas se haban negado a repatriar cuando terminaron los combates. En el mundo, segn Ronnie, cientos, cuando no miles de soldados y pilotos estadounidenses estaban retenidos en jaulas de tigres del Viet Cong, sometidos a torturas y lavado de cerebro en lugares remotos.

Aunque no suscrib la mitologa POW/MIA (todas las guerras terminan con muchos desaparecidos), la combinacin de la culpa de guerra por las atrocidades de EE. UU. en Indochina y el gobierno de lnea dura del unificado Vietnam no ayudaron a que el pas entrara en mis sueos de viaje. Como John Quincy Adams dijo, por qu ir a buscar monstruos al extranjero?

A finales de la dcada de 1970 y principios de la de 1980, trabaj como editor de una revista, y en el proceso de solicitar manuscritos me sent atrado por las narrativas de la guerra de Vietnam. En aquel tiempo, Hollywood estaba incorporando sus efectos especiales para poder mostrar la guerra en la gran pantalla con un final ms feliz (John Rambo: Sir, vamos a ganar esta vez?) o, al menos, con una banda sonora adecuada (Apocalyse Now, de The Doors : Este es el fin, amiga ma, el fin) para que la audiencia estadounidense pudiera comprender por qu tuvimos que librarnos de tantos amarillos.

Si bien no llegu a sentir mucha aficin por las pelculas de guerra (a quin le puede gustar el olor del napalm por las maanas?), s que me zambull en algunas de las novelas y memorias de Vietnam que entonces se publicaban.

Le y admir A Rumor of War , de Philip Caputo, Chickenhawk , de Robert Mason, Vietnam-Perkasie: A Combat Marines Memoir , de W.D. Ehrhart, y Close Quarters , de Larry Heinemann, todas las cuales describen Vietnam como una variante del desastre de Little Bighorn .

Estos libros describan la guerra de Vietnam sobre el terreno con los instrumentos de la ilustracin estadounidense batallando con la teora domin, que utilizaba cualquier tctica o armamento que tuviera a mano, incluida la violacin, el Agente Naranja, los ataques areos con B-52 y la ejecucin sumaria de los presos del Viet Cong. Gran parte de la guerra de Vietnam sonaba como una variacin de My Lai.

Por suerte, mis lecturas de los aos setenta y ochenta me facilitaron una serie de amistades con hombres que haban luchado en Vietnam o cubierto la guerra en la prensa. En algunos casos, escrib cartas a los autores cuyos libros haba admirado y sus respuestas propiciaron nuevos intercambios y, en ocasiones, una reunin o una comida.

Entre quienes influyeron en mi forma de pensar sobre Vietnam figuraba William Shawcross, periodista e historiador britnico, que en 1979 public Sideshow: Kissinger, Nixon and the Destruction of Cambodia . Cuando apareci, edit un extracto para Harpers Magazine, y las horas que pas extrayendo pasajes de las galeradas me convencieron de que la presencia de bombarderos estadounidenses sobre los santuarios camboyanos impuls la disolucin de una sociedad que estaba ya prxima a que cayeran sobre ella varios millones de muertos desde las manos genocidas de los jemeres rojos.

En aquellos aos pas tambin mucho tiempo con Murray Sayle, que cubri la guerra de Vietnam desde el Sunday Times de Londres, y de T. D. Allman, cuyos reportajes desde Vientiane y otros lugares haban descubierto la guerra secreta (ms bombas de Nixon y Kissinger) en Laos.

Sobre Sayle haba ledo primero The First Casualty: The War Correspondent as Hero and Myth-Maker from the Crimea to Vietnam , de Philip Knightley (1975), en el que se le citaba: La actividad econmica en el Sur ha cesado prcticamente, excepto en lo relativo a la guerra; Saign es un inmenso burdel; entre los estadounidenses que tratan, ms o menos sinceramente, de promover una copia de su sociedad en suelo vietnamita y la masa de la poblacin que hay que reconstruir, estn los peces gordos de Saign.

Ambos, Sayle y Allman, en nuestras conversaciones, daran a la guerra una inmediatez que no haba captado nunca, ya fuera en mis cursos o leyendo la prensa diaria. Y ambos cambiaron mi idea de no querer nunca visitar Vietnam.

Sin saber cmo podra llegar all, empec a pensar en Vietnam como un lugar que debera ver y no slo el paisaje mitolgico en el que haba quedado disuelto gran parte del sueo estadounidense.

Primer viaje a Vietnam

Mi primer viaje a Vietnam se produjo en enero de 1993. Entonces estaba trabajando en la banca y, en el ltimo minuto, me programaron un viaje a Hong Kong. Mis reuniones no empezaban hasta el lunes por la maana, por eso la noche del jueves anterior vol primero a Hong Kong y despus a Hanoi, donde tena amigos que desempeaban tareas para varias organizaciones internacionales.

No recuerdo haber tenido problemas para conseguir el visado y s que aterric un viernes por la tarde en Hanoi y tom un taxi para llegar a la casa donde iba a quedarme el fin de semana. Al da siguiente le tom prestada a mis amigos una bicicleta y sal a explorar la ciudad, encontrndola tan encantadora como jams haba imaginado.

En Hanoi, en 1993, haba pocos coches o motocicletas, si es que haba alguno. Para desplazarse, la gente caminaba o se suba a las canastas de los rickshaws que iban a pedal. La arquitectura de la ciudad hablaba ms del prolongado colonialismo francs que de la eficacia de los bombarderos estadounidenses.

Poda ir a todas partes en bicicleta. Recuerdo haber pasado por el hogar del general Vo Nguyen Giap (todava viva all) y por la tumba estilo leninista de Ho Chi Minh. Estoy seguro de que haba unos cuantos policas dirigiendo el trfico, pero no podan ser muchos porque recuerdo haberme quedado paralizado en la mayora de las intersecciones, por donde fluan ros de bicis y taxis-triciclo, ninguno de los cuales iba a parar por un estadounidense errante.

Pedale alrededor del lago Occidental, en el cual John McCain haba estrellado su avin de combate y pas por el Hanoi Hilton (formalmente la prisin de Hoa L, pero an no era una atraccin turstica) y calleje por la ciudad antigua, donde los principales productos a la venta eran jaulas de bamb para pjaros.

La ciudad deba tener unos cuantos restaurantes pero el nico que recuerdo fue el del Hotel Metropol, uno de los pocos puestos avanzados de la civilizacin en lo que era uno de esos remansos asiticos que a menudo son el escenario de una novela corta de Graham Greene. (Su novela, El americano impasible, publicada en 1955, es todo lo que necesitan leer si quieren entender cmo EE. UU. se precipit en la guerra. En ella, Greene escribe: A menudo me digo que Dios nos libre siempre de los inocentes y de los buenos.)

Vietnam: Una brillante mentira

Fue en ese primer viaje a Vietnam cuando le y admir mucho la obra de Neil Sheehan A Bright Shining Lie , que es a la vez una biografa del teniente coronel John Paul Vann, uno de los primeros guerreros estadounidenses volcados en Vietnam, y una autopsia de todas las equivocaciones cometidas en la guerra. El libro tiene casi 800 pginas e imagino que compr algn ejemplar en un aeropuerto antes de volar hacia Oriente.

Por entonces conoca tanto a Vann como a Sheehan, al menos haba odo hablar de ellos. Vann aparece varias veces en The Making of a Quagmire, de Halberstam; es uno de los pocos asesores estadounidenses en el Ejrcito de la Repblica de Vietnam, en los primeros aos de la dcada de 1960, que piensa que los estadounidenses se estn embarcando en una causa perdida (aunque cree que puede revertirse siguiendo sus consejos).

Recordaba a Sheehan como el periodista del New York Times que haba roto la historia sobre los Papeles del Pentgono (la guerra de verdad no llegar nunca a las pelculas de Hollywood) que haba recibido del crtico de la guerra Daniel Ellsberg. Por casualidad, Vann y Ellsberg haban servido juntos en Vietnam durante la dcada de 1960, y en aquellos primeros tiempos ambos haban puesto todo su empeo en derrotar a los ejrcitos de Ho.

Las tragedias de A Bright Shining Lie de Sheehan son tanto la evolucin de la vida de Vann (una de las mentiras del libro) como la historia de la implicacin estadounidense en Vietnam, que acaba como empez, con un espejismo.

Me llevara otros 23 aos regresar a Vietnam. Entre medias, segu leyendo sobre la guerra, pero al montn de novelas, historias y memorias, aad mapas de carreteras, horarios de trenes, conexiones de ferry y horarios de vuelos, suponiendo que un da me llevara mi biblioteca, como quien dice, de gira.

En parte, la razn por la que no lo hice antes es porque por una especie de purismo viajero- quera empezar mis viajes en la aldea de Dien Bien Phu, situada en el noroeste rural del pas y escenario de la culminante derrota francesa de 1954. Pero Dien Bien Phu est en un lugar tan remoto como un campo de batalla en alguna isla del Pacfico, y cada vez que marcaba sus coordenadas en mi ordenador, averiguaba que los billetes de avin me iban a salir por unos 1.500$, lo cual era ms que lo que quera gastar para recordar el desastre colonial.

La vuelta al mundo en Dien Bien Phu

Slo con el advenimiento de las lneas de bajo coste por todo el mundo volv a poner en marcha mis sueos sobre Vietnam. En 2016, en una especie de reto (al menos conmigo mismo), intent ver si poda dar la vuelta al mundo en aerolneas de bajo coste y conseguir que el billete costara menos de 1.000$.

En el curso de mi conspiracin alrededor de los precios en pginas web tales como las de AirAsia o Pegasus, averig que poda encaminar fcilmente mi ruta de bajo coste desde Colombo a Vientiane, la capital de Laos, y desde all, a notable distancia (bueno, tres das a base de autobuses locales), estaba Dien Bien Phu.

Cuando hice clic en todos aquellos botones que pedan por favor, confirme, estaba tan comprometido con Vietnam como los ejrcitos legionarios del general francs Henri Navarre, a quien se entreg el mando, en los primeros aos de la dcada de 1950, de las tropas que iba a volver a tomar Indochina, incluyendo Tonkin, Amman y la Cochinchina (lo que ahora consideramos como Vietnam) para mayor gloria del imperio colonial francs.

Los franceses combatieron a los ejrcitos de Ho Chi Minh y el general Giap desde 1946 a 1954, tras lo cual se retiraron a lo que se llam la Francia metropolitana, dejando la idea de un Vietnam no comunista a los llamados estadounidenses feos.

En ese viaje de 2016 a Vietnam, empec en Dien Bien Phu (en mi opinin, un Verdn asitico) y despus, tras coger un autobs hacia Hanoi, viaj por tierra a Ciudad Ho Chi Minh (llamada an con frecuencia Saign), detenindome en Quang Tri, Danang, Hue y My Lai. Pero todo lo que realmente hice en ese segundo viaje a Vietnam fue hundir los pies en los arrozales.

Para cuando llegu a Saign, haba agotado el tiempo y no haba podido ver el Delta del Mekong (el granero del pas) ni el Tringulo de Hierro, una zona mortfera de batalla a unos 50 kilmetros al noroeste de la ciudad. Tampoco encontr el mejor modo para desplazarme a lo que quedaba de los campos de batalla de Vietnam.

En Dien Bien Phu, alquil una bicicleta y pas un largo da, aunque gratificante, pedaleando entre las colinas de las bases de combate situadas alrededor de la ciudad (Ana Mara, Beatriz, Claudine, Dominique, Eliane, etc.), todas las cuales, segn algunos relatos, fueron recibiendo los nombres de las amantes del coronel francs al mando, cuyo nombre completo era Christian Marie Ferdinand de la Croix de Castries. (Se fue a la guerra con su baera aunque el ejrcito de Vietnam del Norte acab hacindose con ella. Tambin se llev los Bordels Moviles de Campagne [2]. Para llegar a Khe Sanh y a la zona norte desmilitarizada de Dong Ha, alquilo un automvil y un gua (a un coste enorme) slo para descubrir que un gua en Vietnam es alguien con una aplicacin de YouTube en su telfono celular.

En Saign, en medio de un calor de perros locos e ingleses [3], cog taxis y estuve dando tumbos en medio del trfico desenfrenado de la ciudad, pero por lo dems me senta como Michael Douglas en Falling Down . (No vi mucho, pero consegu no acabar con ningn tendero con un bate de baseball [4])

En mi siguiente viaje a Vietnam, me acerqu al Delta del Mekong en un hidroplano que bajaba por el ro desde Phnom Penh. Tan slo bamos a bordo un puado de pasajeros y pasamos las aduanas situadas en unas cabaas frente al ro cerca del cruce de Chau Doc, donde cambi a lo que se llama autobs para dormir (aunque era de da) para el viaje hasta Vinh Long, situado ms profundamente en el Delta, un amplio paisaje de extensos arrozales y canales interminables.

Haba confiado en poder alquilar una bicicleta para recorrer el Delta, pero cuando result imposible no tuve otra opcin que desplazarme en la parte trasera de un escter conducido por el recepcionista de mi albergue. Me llev hasta Ap Bac, el campo de batalla de 1963 (un combate fundamental en la vida de John Van y en la implicacin estadounidense en Vietnam) y por los alrededores de Ben Tre, que durante la guerra haba sido un lugar seguro para el Viet Cong. Aquella tierra, contemplada cuarenta aos despus, era sencillamente el Vietnam rural. Cuando Sheehan escriba sobre l, era como un pas indio .

En aquel viaje, alquil otra motocicleta y su conductor me llev alrededor del Tringulo de Hierro, que est cerca de los Tneles de Cu Chi. Una de las grandes ironas de la guerra es que los estadounidenses construyeron una base militar sobre una tierra que estaba encima de una red inmensa de tneles del Viet Cong, que se extenda hasta las afueras de Saign. Pero ni los autobuses ni las motocicletas me parecieron un buen medio para recorrer los campos de batalla en Vietnam, que, al igual que la misma guerra, son rincones olvidados en campos extranjeros.

Una evaluacin estadounidense

En cada uno de estos viajes, me detuve en muchos de los campos de batalla estadounidenses, incluidos Khe Sanh, Danang, Hue y My Lai. Lo que aprend es que Vietnam ha olvidado en gran medida la guerra de EE. UU. S, en muchas ciudades es posible contemplar alguna escultura hecha con aviones estadounidenses derribados, o visitar un monumento a los muertos vietnamitas de la guerra, que estn normalmente enterrados bajo una estrella roja que se alza cerca de algunos tanques estacionados.

Por otra parte, las guerras de Vietnam parecen tan remotas y distantes como la guerra hispano-estadounidense para la mayor parte de los estadounidenses. Tampoco queda mucho ms (salvo una pltora de tanques y helicpteros estadounidense dejados atrs en 1975) que recuerde las guerras de EE. UU.

Saign tiene su Museo de los Vestigios de la Guerra, dedicado a celebrar la derrota y humillacin de EE.UU.; ms all, lo que descubr es que la guerra slo vive en la imaginacin de sus veteranos o en los libros que han dejado atrs. Lo mismo podra decirse sobre la Guerra de los Treinta Aos en Europa.

Al menos, ese primer viaje largo siguiendo la espina dorsal de Vietnam me permiti leer sobre la guerra con ms seguridad y claridad. Le ms libros sobre la guerra francesa de Indochina (Embers of War: The Fall of an Empire and the Making of Americas Vietnam, de Fredrik Logevall fue uno de ellos) y novelas sobre la derrota en Dien Bien Phu (la mejor fue The Centurions , de Jean Lartguy), y decid que, con tiempo, visitara los principales campos de batalla estadounidenses y escribira un libro sobre mis viajes.

Puede que est cubriendo un terreno familiar para muchos, pero al menos me ayuda a entender de qu fue la guerra de Vietnam. (Todos mis viajes son tutoriales autodirigidos, porque slo aprendo viendo, leyendo y escribiendo, lo que quizs explica por qu me aburr soberanamente en las clases del colegio.)

* * *

Por el momento, me he mantenido alejado de las pelculas sobre Vietnam, incluido el estereopticn de Ken Burns. A veces intentaba ver Apocalypse Now pero me encontraba con una actuacin caricaturesca. Tampoco he llegado a parte alguna con Platoon, Full Metal Jacket, We Were Soldiers, ni cualquiera de los videojuegos de Rambo. Charlie podra no surfear, aunque eso se debe a que China Beach, en Danang, se parece ahora a un tramo de hoteles de cinco estrellas tpico de Miami.

Prefiero leer alguna biografa ampulosa de 700 pginas sobre Ho o Giap, llena de sus autocrticas y congresos del partido, que soportar 120 minutos de la industria blica de Hollywood, todo lo cual requiere un final feliz al estilo Good Morning America y pocas historias de la guerra de Vietnam tenan eso. (Qu hay de aadir los nombres de los 100.000 veteranos que se suicidaron o estuvieron expuestos al Agente Naranja en el Memorial de Vietnam?)

No puedo decir que me enamor de Vietnam como pas. Sobre el terreno, encontr que el trfico era insoportable, muchas de las normas eran complicadas, las guas en gran medida indiferentes ante la historia y el clima todo un reto. El pas parece y se siente como una especie de Holanda montaosa, aunque cubierta de selva, y gran parte del clima es una variacin de las brumas que se aferran a la tierra en China.

Al mismo tiempo, descubr que mis destinos eran emocionantes, especialmente porque la historia moderna de EE. UU. gira en torno a lo que sucedi en lugares como My Lai, Hue o Saigon. En Ap Bac o Ben Suc (en el Tringulo de Hierro) me sent lo mismo que cuando estoy en Shiloh o en el Bosque de Argonne, buscando pistas sobre si Estados Unidos est en ascenso o en decadencia.

Despus de cada viaje, volva a casa con la intencin de llenar ms espacios en blanco, ya fuera mediante la lectura o simplemente con mi imaginacin. Quera saber por qu John Kennedy malinterpret la poltica -estuvo all como miembro del Congreso en 1951- o cmo era posible que los tneles bajo el Tringulo de Hierro, tan cercanos a Saign, estuvieran llenos de Viet Cong. Sobre todo, quera ver el paisaje donde, podra argumentarse, la repblica estadounidense se convirti en un imperio.

En uno de los libros ms inquietantes que le durante mis viajes, American Reckoning , Christian Appy escribe:

La Guerra de Vietnam y la historia que sigui expusieron el mito de la demanda persistente de los Estados Unidos sobre el poder y la virtud nicos. A pesar de nuestros impresionantes ejrcitos, no somos invencibles. A pesar de nuestra gran riqueza, tenemos enormes desigualdades. A pesar de nuestro deseo declarado de paz global y derechos humanos, desde la Segunda Guerra Mundial hemos intervenido agresivamente a travs de la fuerza armada mucho ms que cualquier otra nacin sobre la tierra. A pesar de que proclamamos tener la ms alta consideracin por la vida humana, hemos matado, herido y desarraigado a millones de personas, y sacrificado innecesariamente a muchas de las nuestras.

Puede que en mis viajes no haya podido encontrar todas las coordenadas de este mal, pero al menos, al regresar a menudo a Vietnam o caminar por la llamada Calle Sin Alegra, tena la esperanza de ir caminando en la direccin correcta.

N. de la T. :

(1) POW/MIA: Acrnimos de Prisoners of War/Missing in Action (Prisioneros de Guerra/Desaparecidos en Combate).

(2) Burdeles Mviles de Campaa.

(3) En el original, mad-dogs and Englishmen, ttulo de una famosa cancin de Noel Coward, en la que satiriza la escasa disposicin de los ingleses a adoptar la costumbre de echar la siesta durante las horas de ms calor del da en climas tropicales.

(4) En referencia a una escena de la pelcula.

Matthew Stevenson es redactor colaborador de Harpers Magazine y autor de varios libros, el ms reciente de ellos Reading the Rails .

Fuente:

https://www.counterpunch.org/2018/02/23/why-vietnam-still-matters-an-american-reckoning/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.

 



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