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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

Continuismo o cambio?

Oto Higuita
Rebelin


I

La tendencia poltica que apuesta por el continuismo en Colombia cuenta an con una amplia influencia en diferentes sectores sociales y populares, aunque cada da es ms evidente su desfase con la realidad nacional y su decadencia. La conforman los viejos partidos tradicionales Liberal y Conservador nacidos tras las guerras de Independencia hace dos siglos, hoy bajo nuevos ropajes como el partido de la U, el Centro Democrtico, Cambio Radical, Mira y unos cuantos movimientos de derecha. Es la vieja clase oligarca, corrupta y parasitaria que ha gobernado Colombia.

Esta clase de privilegiados es intransigente en la defensa de los valores entorno a la familia tradicional mongama y heterosexual, de la gran propiedad privada e improductiva; es heredera del pensamiento restaurador laureanista, confesionalista y devota de un catolicismo camandulero; est apalancada en el poder gamonal, terrateniente y en los grandes grupos financieros; opone la biblia a la Constitucin; es aliada incondicional de los intereses de Estados Unidos en la regin; es seguidora incondicional del neoliberalismo, la apertura de mercados, la liberalizacin de la economa y las privatizaciones de derechos fundamentales como la salud, la educacin, la vivienda, el acceso al agua potable y la energa.

Es la misma que impuso el Tratado de Libre Comercio (TLC) con una potencia econmica como Estados Unidos que subsidia sus productores; tratado desventajoso que arruin la produccin agrcola y destruy la economa de millones de familias, sobre todo campesinas, quienes han visto reducidos sus ingresos y quebraron por la competencia desigual de alimentos y bienes de consumo que se importan desde all, sin aranceles ni restricciones. Es el paraso del mercado libre, nos ensearon.

Como no tiene propuesta de gobierno diferente al continuismo y su modelo econmico neoliberal, privatizador y extractivista, su arma predilecta en la disputa por el poder poltico en su empeo por preservarlo sin las ms mnimas concesiones, es la utilizacin del miedo como estrategia poltica con campaas de publicidad atiborradas de mentiras, noticias falsas y un odio anticomunista que raya con el exterminio de la oposicin.

No tiene nada de extrao que su principal caballo de batalla sea lo que malintencionadamente llaman castrochavismo, aprovechndose como aves de rapia de la crisis que atraviesa Venezuela, despus que sus gobiernos apoyaran los dilogos de paz, como sofisma para ganar adeptos contra la avalancha del cambio que saben que vendr. Colombia puede ser la sorpresa en un continente que camina hacia la restauracin conservadora.

La tendencia del continuismo est representada por varias facciones de la lite dominante tradicional; quienes desde una postura liberal apuestan por un gobierno sin cambios sustanciales, como Humberto de la Calle, quien cuando ms promete apoyo a la implementacin de los acuerdos de paz de los cuales fue el principal negociador por el gobierno de Juan Manuel Santos.

Pero incluye otros que desde una postura ideolgica de extrema derecha y enarbolando las anacrnicas banderas con que gobern lvaro Uribe, seguridad democrtica, confianza inversionista y cohesin social , que significaron una inmensa tragedia humanitaria y una guerra sin vencidos ni vencedores, le proporcion amplias ventajas y beneficios tributarios a la inversin extranjera y los grandes grupos econmicos nacionales; y en lugar de cohesin y unidad nacional creo una polarizacin poltica extrema que estimula la violencia y la eliminacin de los opositores polticos y los lderes sociales; tendencia que se opone a los acuerdos y est empeada en hacerlos trizas.

Encabezan la tendencia de extrema derecha los mismos que hicieron la campaa sucia en el plebiscito sobre los acuerdos que asegur el triunfo, aunque prrico, al No. De ella hacen parte monseor, ex procurador Alejandro Ordez, la ex ministra de defensa de Uribe, Marta Luca Ramrez, e Ivn Duque, el que dice Uribe; el radical de derecha Germn Vargas, heredero de la vieja oligarqua gobernante.

Sergio Fajardo no necesariamente representa la extrema derecha. Tampoco es seguro que haya votado el No en el plebiscito, es un neoliberal vestido de profesor universitario que busca ganar influencia afirmando que no tiene ideologa poltica; quien como alcalde de Medelln (2004-2007) y gobernador de Antioquia (2012-2015), cambi la imagen de la ciudad pero muy poco las condiciones de vida de los sectores ms pobres, con propuestas sobre lucha anticorrupcin en alianza con el partido Verde y un sector del Polo, es candidato presidencial por esta alianza; los otros candidatos de derecha, un ex ministro de defensa que no suena para nada y una ex senadora que tiene la Constitucin en una mano y varias biblias en la otra, no pasarn de recoger unos votos.

II  

La tendencia poltica que est por el cambio en Colombia tiene una amplia influencia en diferentes sectores sociales, y cada da es mayor su auge. La conforman nuevos movimientos y partidos polticos que han surgido en los ltimos quince aos tras largas luchas populares, sindicatos, movimientos campesinos, afros y estudiantiles. As como quienes han pactado acuerdos de paz con diferentes gobiernos, incluido el acuerdo del presidente Juan Manuel Santos con las FARC.

Esta tendencia representa el cambio a partir de polticas sociales, econmicas y culturales incluyentes y modernas; son herederos del librepensamiento, de la libertad, la igualdad social, la justicia social, la solidaridad, el bien comn y el Estado de Bienestar; conquistas de las revoluciones ms importantes de la humanidad; la tendencia del cambio es contraria a la poltica de sometimiento a los intereses de Estados Unidos, al modelo neoliberal; est por la implementacin de los acuerdos y la defensa de la paz como uno de los imperativos ticos ms importantes de una sociedad que estuvo sometida a ms de 50 aos de guerra.

Est por la redistribucin de la riqueza, por eliminar el IVA para los productos de la canasta familiar, por aumentar los impuestos a las grandes empresas y los grandes rentistas, a los bancos y los bienes suntuosos; por desarrollar un modelo productivo de base nacional que genere empleo y salarios dignos para los trabajadores, que produzca bienes de consumo para la demanda interna; por ponerle freno a las importaciones que atenten contra la produccin nacional; est a favor del subsidiar la produccin interna para estimular la oferta y demanda, fundamental en una economa productiva que busque la satisfaccin de las necesidades de su poblacin y no exclusivamente la acumulacin de renta para el beneficio de unos pocos capitalistas. En esencia, est por un modelo econmico que rescate los fundamentos del Estado de bienestar.

El arma predilecta de la tendencia del cambio para lograr una transformacin real en Colombia, es convocar a los sectores populares, la ciudadana crtica, los jvenes, los estudiantes, los maestros, los trabajadores, los desempleados, las vctimas, los campesinos, los afros, los indgenas y las mujeres con la verdad como bandera; exponiendo una propuesta de gobierno concreta en lugar de utilizar la mentira, el miedo y el odio visceral como estrategias electorales. Es innegable que la tendencia del cambio se ha convertido en un factor real de poder poltico despus de un largo acumulado de luchas populares y movilizaciones, que hoy la tiene ante la posibilidad de acceder por el voto al poder presidencial.

III  

Es verdad que los continuistas tienen miedo y por eso expresan con mayor agresividad su rabia, desespero, mentiras y odio, porque sienten amenazado su poder y statu quo. Les espanta que llegue a la presidencia alguien que signifique el cambio. No porque vaya a instalar un Estado o modelo socialista, pues se sabe bien que no ser as, por una razn fundamental: los factores reales de poder, militares, econmicos, culturales e ideolgicos siguen mayoritariamente en la cancha de los continuistas.

A lo que realmente temen es que en un pas cuya economa, la tercera de Latinoamrica, produjo en 2017 ganancias astronmicas como las del sector financiero por 13,1 billones, segn la Superitendencia, de ganar la presidencia y una mayora parlamentaria un gobierno progresista y humanista por el cambio, ste les exija que paguen mayores impuestos y que no sigan abusando de los millones de usuarios de la banca.

Les da pnico que un gobierno de cambio en un pas donde mueren miles de nios de hambre al ao; donde un puerto tan importante como Buenaventura no cuenta con empleo digno, ni hospitales, ni escuelas, ni agua potable para sus habitantes; estn nerviosos que un gobierno alternativo le ponga freno al nivel de endeudamiento con la banca extranjera y con los poderosos grupos econmicos nacionales que se van a llevar la astronmica suma de 48 billones, el 42%, del presupuesto general de la nacin solo este ao; deuda externa e interna que hoy asciende a $381 billones. Porque seran muchos los hospitales, escuelas, viviendas que un gobierno para el cambio construira para el bienestar con esa riqueza; y la ayuda en asistencia social y humanitaria que ofrecera para que no se sigan muriendo de hambre miles de nios y Colombia deje los primeros puestos en estos humillantes ttulos.

Claro que a la lite dominante le asusta que un gobierno para el cambio en un pas con 13,3 millones de sus ciudadanos en la pobreza, el 28% de la poblacin; y con ms de 4 millones de ellos en la pobreza extrema, el 8.6% de la poblacin, sin contar los miles de indigentes de todas las ciudades; se proponga acabar con esta humillante y miserable condicin de sus habitantes. Porque le implicara a los grandes capitalistas y las multinacionales pagar mayores impuestos y aceptar una distribucin ms democrtica de la riqueza que produce el pas que se estn apropiando unas pocas familias, ese oprobioso sistema de concentrar la riqueza en pocas manos y distribuir la pobreza en millones de ciudadanos, un sistema tan inequitativo que hace que, el 10% de la poblacin ms rica gane 4 veces ms que el 40% de la ms pobre.

Por qu tienen miedo? Porque para dejar de ser el segundo pas ms desigual del continente y el sptimo del mundo, segn el Banco Mundial, hay que hacer una distribucin del presupuesto general de la nacin de 235,6 billones, que tenga por principio la seguridad humana y no la seguridad del 10% ms rico. Porque mientras en defensa, polica, inteligencia y Fiscala se destinan 34,2 billones; en educacin, cultura, ciencia y tecnologa, escasamente 38,1 billones.

Est claro porqu la clase dominante tiene miedo que un gobierno alternativo le cambie la ecuacin de la concentracin de la riqueza, de la miseria, de la pobreza extrema, de los bajos salarios, del alto nivel de desempleo, de la falta de un sistema de salud de calidad y pblico, de la baja cobertura y calidad de la educacin, de la falta de vivienda digna para millones de familias desplazadas por el conflicto. Le dan pesadillas.

La pesadilla de ellos, es la esperanza de millones en Colombia. No se puede seguir siendo un paraso para los grandes capitalistas y al mismo tiempo un infierno para sus propios ciudadanos.

Qu pasara si a la presidencia de Colombia llega el gobierno del cambio, podr gobernar? Esta pregunta ser objeto del prximo artculo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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