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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2018

Ballenas azules
El torpedo que rompe el orden mundial

Juan Vzquez Rojo
Revista Torpedo


La revista Torpedo empieza su camino precisamente en un momento histrico, social y poltico en el que todo lo slido se resquebraja. La materializacin de este hecho se presencia en la decadencia del orden mundial tal y como lo conocamos desde la II Guerra Mundial, lo que implica una ruptura con la cultura dominante hasta el momento. En este sentido, podramos decir que el torpedo es ms un momento o una situacin que un artilugio en s mismo. Parafraseando la famosa frase de Antonio Gramsci, el torpedo es ese elemento de ruptura o de crisis en el que lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no acaba de morir. No obstante, todas estas descripciones no dejan de ser afirmaciones abstractas, algo que procedemos a concretar en las prximas lneas.

Dnde empieza todo? Siguiendo a Immanuel Wallerstein y Giovanni Arrighi, desde el siglo XV la historia del sistema mundial o sistema-mundo viene marcada por ciclos sistmicos de acumulacin, esto es, ciclos econmicos dirigidos por una potencia hegemnica. En dichos ciclos, existen dos etapas, una inicial de expansin material y una final de expansin financiera. La primera se centra fundamentalmente en la inversin en la esfera productiva, en la que se crea la riqueza realmente existente. Esta etapa llega a sus lmites en el momento en el que el capital acumulado no se puede reinvertir con una rentabilidad suficiente, esto es, cuando nos encontramos ante una crisis de sobreacumulacin. En ese contexto, el capital, que se caracteriza fundamentalmente por perseguir siempre espacios de rentabilidad, se orienta hacia los canales financieros, dando lugar a una enorme expansin de los mismos. Como hemos afirmado, la riqueza realmente existente se crea en el mbito productivo, por lo que la esfera financiera est intrnsecamente relacionada con la productiva y cualquier deslindamiento entre ambas tiene que ser necesariamente temporal. De este modo, las etapas de expansin financiera suelen ser mucho ms caticas, inestables y con recesiones recurrentes.

Asimismo, todo ciclo sistmico de acumulacin est enmarcado en una estructura hegemnica, esto es, una determinada correlacin de fuerzas congelada en una amalgama de instituciones, una determinada cultura y una forma de ver el mundo que impera y dirige a la sociedad en una direccin concreta, todo ello bajo la batuta de una potencia que acta como hegemn. Aqu, la hegemona se entiende en trminos gramscianos, es decir, esta sera el poder adicional del que goza un bloque dominante para hacer pasar su propio inter s particular por el inter s universal de la sociedad. Este liderazgo se consolida y fundamenta con esas instituciones y esas formas de ver el mundo, de leyes y de relaciones de poder que conforman un orden compacto e imponen ciertas reglas de juego. Como podemos observar, el trmino de hegemona sobrepasa el concepto utilizado habitualmente en las relaciones internacionales, como pura dominacin, pues el liderazgo del que goza una potencia, en este caso, se caracteriza por incluir una dualidad entre el consentimiento legitimador y el poder duro como teln de fondo. En este sentido, siguiendo el hilo argumental del prrafo anterior, la decadencia de las hegemonas est relacionada con las etapas de expansin financiera, en la que se alcanzan los l mites de poder geoeconmicos y geopolticos, aunque tambin culturales e ideolgicos. Pues bien, desde el siglo XV, hemos vivido tres rdenes mundiales hegemnicos: El liderado por Pases Bajos, posteriormente por Gran Bretaa y, desde los aos cuarenta, el actual liderado por Estados Unidos.

Despus de la II Guerra Mundial, Estados Unidos se convirti en el motor principal de la acumulacin de capital a nivel mundial, as como en el director de las reglas de dicho proceso. As, la nueva potencia hegemnica dominaba en el mbito productivo, con las empresas punteras en tecnologa, en el comercio, en las finanzas y en el mbito militar. La configuracin del nuevo orden hegemnico, que precisa de una congelacin de estructuras institucionales de la nueva correlacin de fuerzas y dominio a nivel mundial, fue liderada por EE.UU. mediante los acuerdos de Bretton Woods, la creacin tanto del Banco Mundial como del Fondo Monetario Internacional y la creacin de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte.

Con estos pilares se establecieron los marcos imperantes en el ciclo sistmico de acumulacin estadounidense, en los que se delinearon las trazas para el comercio y el desarrollo econmico, para a su vez intentar mantener la estabilidad econmica a nivel mundial. En primer lugar, con los acuerdos de Bretton Woods se configuraba un orden financiero mundial con el dlar como moneda de reserva internacional mediante un sistema de tipos de cambio fijo y de convertibilidad en oro. En segundo lugar, el FMI y el BM se establecan como coordinadores del crecimiento econmico y la expansin del libre comercio en todo el mundo. En tercer lugar, la OTAN serva como marco de seguridad militar para la contencin del poder contrahegemnico de la Unin Sovitica en el mundo. De esta forma, el bloque histrico formado en esta etapa se sustentaba en la hegemona de EE.UU. que ampliaba su poder internacional con las alianzas de Europa y Japn como potencias regionales, ambas englobadas en el marco poltico internacional que actuaba como sustento estructural legitimador y ampliador de dicha hegemona, creando un contexto de suma positiva entre pases.

Mediante esta configuracin, los EE.UU. no creaban nicamente un marco de contencin de la Unin Sovitica, sino que impulsaban una legitimidad cultural dentro del bloque occidental capitalista y un liderazgo hegemnico basado en instituciones multilaterales internacionales. De esta forma, m s all del poder duro, la potencia estadounidense lograba as asimilar el rol de lder moral e intelectual, fundamental en cualquier orden hegemnico que genere consenso. La idea del sueo americano empezaba a imponerse como meta del individuo occidental, esto es, la nocin de un ser racional, emprendedor, egosta y ajeno a la sociedad que tena todas las posibilidades de triunfar a su alcance, idea que se radicalizara en la d cada de los ochenta. Adems, en el aspecto socioeconmico, esta etapa se caracteriz por la estabilidad financiera mediante un cierto control de capitales a nivel mundial, el auge de las polticas keynesianas, estados proteccionistas, salarios relativamente elevados y la creacin de estados del bienestar ms o menos fuertes.

Despus de varias dcadas de expansin material, en los aos setenta entramos en una etapa de transicin que se caracteriz fundamentalmente por la ruptura del patrn oro-dlar que imperaba en el sistema monetario internacional desde los inicios de dicha hegemona. As , durante aquella d cada, se gestaban las bases de la expansin financiera que se vivira a partir de los aos ochenta, como seala Wolfgang Streeck: Ahora los Estados estaban localizados en los mercados, y no los mercados en los Estados. Esta nueva expansin se cimentaba en tres pilares. El primero era la libre flotacin del dlar, que proporcionaba a EE.UU. un poder adicional que le permita evitar restricciones macroeconmicas tales como el dficit pblico o el dficit en la balanza por cuenta corriente. El segundo, las polticas neoliberales caracterizadas por los ajustes salariales, el control estricto de la inflacin y del gasto pblico, as como por la privatizacin del sector pblico y la liberalizacin de los sectores comerciales y financieros. El tercer pilar es la financiarizacin de la economa, es decir, un aumento considerable del peso de las finanzas en la economa, que vena empujada por los dos elementos anteriores y que facilitaba una va de escape a la crisis de la expansin material.

Concretamente, en las ltimas tres dcadas hemos vivido una expansin de los canales financieros de la economa, hecho que se puede constatar simplemente atendiendo a varios datos. Por ejemplo, observando la economa estadounidense, si el crdito al sector privado como porcentaje del PIB representaba un 87% en 1970, en el ao 2007 significaba el 206% del PIB; la capitalizacin burstil pas de un 41% del PIB en 1975 a un 13 7% en 2007; la participacin en los beneficios totales del sector financiero pas del 20 % al 40 % entre la d cada de los ochenta y la de los dos mil. A nivel mundial, los activos financieros (sin incluir los derivados) crecieron anualmente ms del doble de la inversin no financiera o del PIB per cpita entre 1982 y el 2004. En este contexto, en los pases de la OCDE, la deuda de las familias aumentaba mientras la participacin de los salarios en el PIB cay 10 puntos entre la d cada de los ochenta y la de los dos mil. En efecto, todos los sectores de la economa estaban directa o indirectamente afectados por la progresiva financiarizacin de la economa.

Este hecho hace que a principios de la dcada del 2000, el rgimen de acumulacin de EE.UU., en pleno auge de su etapa de expansin financiera, empieza a mostrar los primeros sntomas de debilidad con el descalabro de la burbuja puntocom, los atentados de las torres gemelas y la invasin de Afganistn e Irak. En este punto, el poder hegemnico de EE.UU. se debilita, evidenciando una deflacin de poder, transformndose cada vez ms en lo que en relaciones internacionales se denomina hard power o, en trminos gramscianos, hegemona sin consenso, esto es, pura dominacin, un elemento fundamental para entender la decadencia de cualquier orden poltico, pues, al fin y al cabo, cuando el ropaje del consenso y la legitimidad se rompen, el poder duro queda al desnudo. En consecuencia, este proceso se acelera con la crisis econmica del 2008 y con su reverso social, las manifestaciones que comienzan en el 2011, como las revueltas rabes, el 15M en Espaa o posteriormente el Occupy Wall Street. El descontento de las clases populares y de las clases medias a lo largo del globo a causa del empeoramiento de las condiciones de vida de la mayora de la poblacin tienen una determinada transformacin poltica en funcin del contexto local, regional y geopoltico. El mundo comienza a experimentar distintos fenmenos polticos impensables hace una d cada, como son las guerras de Siria, Ucrania o Yemen, o las victorias electorales de Trump, Syriza o el brexit. Con todo, el mundo entra en una fase de caos sistmico, en la que el orden de posguerra liderado por EE.UU. tiene problemas para regir frente a potencias como China o Rusia, algo que se manifiesta en la pugna militar, institucional y comercial. As, tenemos como ejemplo la batalla en Siria y Ucrania entre Rusia y EE.UU., las tensiones entre la propia potencia americana y china en el Pacfico, las iniciativas de gran calado como el Banco Asitico de Inversin e Infraestructura o la Nueva Ruta de la Seda por parte del pas asitico o el propio fracaso de los tratados de libre comercio liderados por EE.UU. como el TTP o el TTIP, en un intento de restaurar su dominio comercial y financiero.

Dentro del anlisis puramente econmico, observamos que, pese a los discursos grandilocuentes de recuperacin econmica a nivel internacional, simplemente con observar varios datos, vemos cmo estamos lejos de tal recuperacin. Por ejemplo, el ltimo anlisis financiero del FMI, muestra cmo los niveles de deuda a nivel internacional siguen siendo preocupantes, incluido el motor de crecimiento de las ltimas dcadas, China, que se encuentra inmersa en una escalada de deuda insostenible. Todo ello en un momento en el que las autoridades de los Bancos Centrales comienzan a plantearse subidas de los tipos de inter s y reducir o eliminar las polticas de expansin monetaria que han sostenido de manera artificial la economa ante tales niveles de deuda. En este contexto de baja productividad e inversin, reducidos niveles de rentabilidad y altos porcentajes de deuda con respecto al PIB, todo indica que una reduccin de la rentabilidad en EE.UU., ya sea por la subida de precio del petrleo o por la imposibilidad de renovacin de deudas ante la subida de tipos, vuelva a sumir al sistema capitalista internacional en una nueva crisis.

Por lo tanto, vivimos en un momento histrico en el que las viejas estructuras hegemnicas levantadas en Bretton Woods no permiten un liderazgo firme y consensual ni una base slida para asegurar un relanzamiento del ciclo econmico. As , las caractersticas que representaron el ltimo ciclo econmico (1980-2007) siguen siendo las mismas en la actualidad y los problemas de deuda privada y pblica, de dbil inversin as como de reducida rentabilidad, siguen acuciando incluso en mayor medida que al comienzo de la crisis. Mientras tanto, China y Rusia emergen como actores de peso que reclaman una reconfiguracin del orden mundial, aunque por el momento no existe una alternativa fuerte a la vieja estructura. En los prximos a os, seguramente dcadas, veremos una intensa pugna entre las principales potencias para ejercer una mayor influencia en la creacin del edificio que represente el nuevo orden mundial. Histricamente, la pugna llevada a cabo en etapas de caos sistmico siempre derivaba en una guerra a escala mundial (las ltimas fueron la I y II guerras mundiales). Este hecho nos hace pensar en una nueva guerra a gran escala que resuelva la pugna llevada a cabo en este caos sist mico, aunque a diferencia de otras etapas similares, como fue la de los aos treinta, en este momento histrico nos enfrentamos a los lmites del planeta. Encerrados en un sistema que precisa crecer indefinidamente para sobrevivir en un planeta finito, afrontamos una paradoja irresoluble, los propios lmites fsicos del globo.

Siguiendo a Karl Polanyi, pionero en la teorizacin antropolgica de este fenmeno en la poca de la expansin financiera britnica, la fase que estamos viviendo se caracteriza por lo que l denominaba utopa de libre mercado, donde el propio sistema necesita mercantilizar cada vez ms las relaciones sociales, ms esferas de la vida, a la vez que promueve de forma creciente el individualismo. Sintetizando la idea de Polanyi, en este caso la organizacin social est supeditada al sistema econmico, a su autorregulacin, algo que es llevado hasta sus ltimas consecuencias, tocando el nervio antropolgico del ser humano: Permitir que el mecanismo de mercado dirija por su propia cuenta y decida la suerte de los seres humanos y de su medio natural, e incluso decida acerca del nivel y de la utilizacin del poder adquisitivo, conduce necesariamente a la destruccin de la sociedad. En esta afirmacin profundiza Csar Rendueles al describir nuestro contexto: No ha existido nada parecido al proceso de subordinacin al mercado de todas las relaciones sociales tpico de nuestro tiempo. No hay sociedades en las que la institucin del mercado se haya apoderado de esta manera del resto de relaciones sociales. Y esta subordinacin ayuda a explicar las caractersticas y limitaciones de otros rasgos de la modernidad.

En este sentido, la necesidad del propio sistema de mercantilizar las relaciones sociales hasta el extremo deriva en una mercantilizacin radical de la fuerza de trabajo, algo que llega a mezclarse con la propia mercantilizacin del ser humano. De esta forma, como afirma el filsofo Carlos Fernndez Liria, podramos decir que el propio sistema de autorregulacin precisa no solo de crear subjetividad, sino de crear sujetos, algo que choca de frente con el nervio antropolgico del ser humano como ser social, destruyendo instituciones que generan sociedad. En definitiva, todas estas luchas constituyen el estallido, la vuelta atrs de la sociedad reprimida, de la sociedad individualizada. El ejemplo ms crudo de esta decadente descripcin es el desplazamiento forzado al que se ven sometidas setenta millones de personas refugiadas y desplazadas en todo el mundo, lo que sin duda hace que el concepto de vida lquida que utilizaba el filsofo Zygmunt Bauman cobre ms fuerza que nunca.

En definitiva, el mundo de posguerra ya no existe, la realidad que conocemos est cambiando de forma acelerada, rompindose y no hay vuelta atrs. Muchos autores sealan que volvemos a los aos treinta pero, en aquel periodo histrico, el planeta no conoca los lmites fsicos que ahora tiene que afrontar. Parafraseando a Bruce Ackerman podramos decir que nos ha tocado vivir una poca caliente de la historia, pues el futuro del planeta est en disputa.

 

Fuente: https://www.revistatorpedo.com/avistamientos/ballenas-azules/orden-mundial/



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