Portada :: N. Chomsky
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2005

Noam Chomsky: Los imperios se visten con un aura de benevolencia

David Barsamian
La Jornada


Desde el antiguo Imperio Romano al actual imperio estadounidense, pasando por el nazismo y el llamado socialismo real. En una extensa conversacin con el director de Alternative Radio de Colorado, el pensador Noam Chomsky desmenuza el hilo conductor de los sistemas imperiales. La charla ser publicada en castellano por la editorial de la Universidad Veracruzana, de Mxico. Aqu, un adelanto.

Hblenos un poco de Estados Unidos y de cmo nos beneficiamos del imperio, si es posible utilizar ese pronombre colectivo.

En Empire as a Way of Life, el historiador William Appleman Williams escribi: Los estadounidenses del siglo XX aman el imperio exactamente por las mismas razones por las que lo amaron las generaciones de los siglos XVIII y XIX: porque les ofrece oportunidades renovadas, riqueza y otros beneficios y satisfacciones, incluyendo el sentimiento psicolgico del bienestar y el poder.

Qu piensa usted del anlisis de Williams?

Creo que tiene razn, pero recuerde que este pas no se form como un imperio tpico al estilo europeo; no fue, por ejemplo, el caso del imperio britnico. Los colonos ingleses que llegaron a Estados Unidos no hicieron lo que hicieron en la India. No utilizaron a la poblacin indgena para crear una fachada detrs de la cual gobernar. En gran medida, dejaron al pas sin poblacin indgena. La situacin, entonces, fue bastante diferente. La poblacin indgena de lo que hoy en da se llama Estados Unidos fue exterminada, para utilizar el trmino que nuestros padres fundadores usaron. No la exterminaron por completo, pero eso era lo que crean que deba hacerse. Sustituyeron a la poblacin indgena y Estados Unidos se convirti en una especie de Estado de repoblacin y no en un Estado colonial. La expansin del territorio nacional siempre se hizo sobre esta base, incluida la anexin de amplias extensiones de territorio mexicano.

Si volvemos a la dcada de 1820, una de las primeras apuestas de la poltica exterior de Estados Unidos era apoderarse de Cuba. En esos aos Thomas Jefferson, John Quincy Adams y otros consideraban a Cuba como el siguiente paso de la expansin, pero en el camino se encontraron con los britnicos. La flota britnica era mucho ms poderosa y en ese momento no pudieron apoderarse de Cuba. John Quincy Adams, secretario de Estado en aquel entonces, hizo una declaracin que se volvi clebre: por ahora debemos replegarnos y ms tarde, por efecto de las leyes de la gravitacin poltica, Cuba caer en nuestras manos como una fruta madura. Esto significaba que, tarde o temprano, Estados Unidos incrementara su poder y Gran Bretaa lo perdera, y que una vez que la fuerza de disuasin se retirara, slo nos quedara recoger el fruto maduro. Eso fue, efectivamente, lo que sucedi en 1898, bajo el pretexto de la liberacin.

Pero cada expansin de Estados Unidos, hasta la Segunda Guerra Mundial, no se traduca en el establecimiento de colonias tradicionales. En aquella misma poca, en 1898, Hawaii fue ocupada con su poblacin; fue robada por medio de la fuerza y el engao. Y luego la poblacin nativa fue sustituida y no colonizada. El caso de Filipinas es diferente; se parece ms a una colonia. En ese sentido, los comentarios de Williams son correctos, pero creo que hacen referencia a un sistema imperial diferente. Si consideramos los imperios tradicionales, por ejemplo el imperio britnico, no hay evidencias claras de que la poblacin de Gran Bretaa haya ganado algo. En realidad, se trata de una materia de estudio muy difcil, una especie de balance de costos y beneficios del imperio. Ha habido unos cuantos intentos por estudiar este aspecto, y en el caso de aquellos que valen la pena lo que se desprende, en lneas generales, es que los costos y los beneficios casi se equilibran.

Los imperios son costosos. Gobernar Irak no resulta barato. Alguien tiene que pagar por ello. Alguien tiene que pagarles a las empresas que lo destruyeron y a las que lo estn reconstruyendo. Y son los contribuyentes estadounidenses los que, en ambos casos, lo harn. Es decir, debemos pagarles para que destruyan el pas y luego para que lo reconstruyan. Son dos regalos indirectos de los contribuyentes estadounidenses a las empresas estadounidenses. Y resulta que afectaron a Irak.

No entiendo. Cmo es que empresas como Halliburton y Bechtel contribuyeron a la destruccin de lrak?

Quin le paga a Halliburton y a Bechtel? El contribuyente estadounidense. La institucin militar bombarde Irak y lo destruy. Quin financi esto? El mismo contribuyente. Primero se destruye Irak y luego se le reconstruye. Es una transferencia de riquezas de la mayora de la poblacin a una pequea parte de la misma. Incluso en el caso del famoso Plan Marshall, eso fue lo que sucedi. Se habla de l como de un acto de inimaginable beneficencia, pero de quin vino ese acto de beneficencia? Del contribuyente estadounidense. De los 13 mil millones de dlares de ayuda que manej el Plan Marshall, alrededor de 2 mil millones fueron a parar directamente a los bolsillos de las compaas petroleras estadounidenses. Este hecho form parte del propsito de hacer que Europa pasara de una economa basada en el carbn a una economa basada en el petrleo, para que as algunos sectores de aquel continente se volvieran ms dependientes de Estados Unidos. Europa tena mucho carbn, pero no tena petrleo. Si se analiza lo que pas con el resto de los 13 mil millones, la verdad es que slo una parte muy pequea de esa cantidad abandon Estados Unidos. No hizo ms que pasar de un bolsillo a otro.

Si se estudia ms detenidamente, el Plan Marshall ayud a Francia a cubrir los costos del esfuerzo que hizo por reconquistar Indochina. Entonces, el dinero de los contribuyentes estadounidenses no sirvi para reconstruir Francia; sirvi para que los franceses compraran armas estadounidenses para aplastar Indochina. Se puede decir ms o menos lo mismo de la primera etapa del Plan Marshall en Holanda y de para qu sirvi en Indonesia. Es un flujo complicado de ayudas y beneficios. Si volvemos al imperio britnico, los estudios que al respecto se han hecho sugieren que los costos que el pueblo britnico pag estuvieron a la par de los beneficios que recibieron. Tambin en este caso se trat de una transferencia interna de riquezas que enriqueci fabulosamente a los dueos de la Compaa de Indias y que represent un alto costo para las tropas britnicas que murieron en la jungla. En buena medida, los imperialismos funcionan as y uno de los elementos importantes es la lucha de clases interna.

Puede ser fcil medir el costo en vidas, en nmero de soldados muertos, en dinero gastado. Pero cmo se puede medir o, incluso, cmo se puede hablar de degradacin moral?

Si no se puede medir, es sin embargo muy real y muy significativa. Esa es una de las razones por las que los sistemas imperiales o cualquier sistema de dominacin, incluida la familia patriarcal, visten sus acciones con un manto de beneficencia. Volvamos al problema del racismo. Por qu es necesario que alguien que aplasta a una persona lo haga dicindole que es por su bien? Porque si no, debe hacer frente a la degradacin moral. Y una manera de evitarlo es decir: En realidad soy una persona altruista que trabaja por el bien de todos. Si somos honestos, debemos aceptar que a menudo las relaciones humanas se dan de esta manera. Y la mayora de las veces as funcionan las cosas al interior de los sistemas imperialistas.

Es difcil encontrar un sistema imperial en el que la clase intelectual no haga el elogio de su benevolencia. As es, incluso, en el caso de los peores monstruos. Cuando Hitler desmembr Checoslovaquia, el acto de desmantelamiento fue acompaado de una retrica maravillosa sobre la paz que este hecho traera a los grupos tnicos en conflicto, que as iban a poder vivir juntos en paz bajo la benvola supervisin de los alemanes. Hay que batallar para encontrar una excepcin a este hecho. Y esto tambin vale, obviamente, para Estados Unidos.

Mark Twain es conocido por haber escrito Las aventuras de Tom Sawyer y Las aventuras de Huckleberry Finn, pero tambin fue un inquebrantable opositor a las guerras de agresin de Estados Unidos. Hace un siglo, form parte de lo que entonces se llamaba la Liga Antiimperialista. En El misterioso extranjero escribi: Y luego los hombres de Estado inventarn mentiras baratas, haciendo recaer la culpa en la nacin atacada, y cada hombre se quedar contento con esas mentiras tranquilizadoras de conciencia y las estudiar concienzudamente, y se negar a examinar las posibles refutaciones, y terminar por convencerse de que la guerra es justa, y dar gracias a Dios por el placentero sueo que ese grotesco proceso de autoengao le proporcione. Por qu esta faceta de Twain permanece casi totalmente oculta?

Es una historia interesante. En los ltimos aos de su vida una de las principales actividades de Twain fue su decidida participacin en el movimiento de oposicin a la guerra de Filipinas. Twain escribi ensayos antiimperialistas magnficos. Pero no se encuentran referencias de ellos en ninguna parte. Creo que la primera publicacin general al respecto fue un libro, Mark Twains Weapons of Satire, editado por Jim Zwick hace alrededor de diez aos. Syracuse University Press public una coleccin de sus ensayos antiimperialistas. Si la memoria no me falla, la introduccin de Zwick seala que las biografas oficiales no hacen referencia a esos escritos, aunque tampoco son un secreto. Por qu? La pregunta lleva su propia respuesta: no se quiere que alguien destruya el aura de benevolencia bajo la cual nos escondemos.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter