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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

Ah vienen los tanques

Jorge Elbaum
Cohete a la Luna

Ro de Janeiro, militarizada para potenciar las posibilidades electorales de Temer.


La sistemtica perdida de legitimidad del gobierno de Michel Temer, su fracaso en la imposicin de la reforma previsional que demandaba el sistema financiero y la ilusin de ser parte del prximo esquema electoral de las presidenciales de octubre, hicieron rodar tanquetas del ejrcito por los morros de Ro de Janeiro.

El decreto de intervencin federal avalado por el Senado se empez a gestar a pesar de que el comandante general del ejrcito, Eduardo Villas Boas, considerara en un reportaje concedido al peridico Estado el 17 de febrero que las actividades de control de la seguridad interna terminan siendo muchas veces desgastantes, peligrosas e inocuas e implican un alto nivel de riesgo ante el fluido contacto de los uniformados con el crimen organizado, tal como la experiencia de Mxico demuestra.

Como justificacin ante las probables externalidades de la ocupacin militar, Villas Boas seal que dada la gravedad de la crisis, la solucin exigir () sacrificio de los poderes constitucionales, las instituciones y eventualmente de la poblacin. Para ejecutar el cerrojo sobre la poblacin civil marginada, sin embargo, los militares exigen recalc Villas Boas garantas que permitan accionar sin riesgo ante posibles futuras Comisiones de la Verdad. En el pasado, estas Comisiones identificaron a torturadores y asesinos que participaron de las persecuciones y las torturas a activistas polticos y sociales durante la ltima dictadura, sin siquiera ser condenados. En otras palabras, las fuerzas armadas reclaman va libre para ejecutar el disciplinamiento tan necesitado por los grupos concentrados de Brasil (que se horrorizan ante el regreso del populismo), pero que no dejan de observar con desconfianza el ejemplo argentino de enjuiciamientos por crmenes de lesa humanidad.

La militarizacin de los barrios populares ha sido, en forma recurrente, el reclamo del candidato ultraderechista Jair Messias Bolsonaro, que aparece en segundo lugar en todas las encuestas de cara a las presidenciales del 7 de octubre, a veinte puntos de Luiz Incio Lula da Silva. Segn Bolsonaro, Temer ya rob muchas cosas, pero mi discurso l no podr robarlo. Horas despus de que el decreto fuera respaldado en el senado por 55 votos contra 13 negativos y una abstencin, uno de los asesores comunicacionales del actual presidente, el publicista Elsinho Mouco, present a Temer como un potencial candidato dispuesto a la reeleccin en su cargo. Segn Mouco, la lucha contra la delincuencia lo favorecer en las encuestas. Bolsonaro es el ms firme propagandista de las soluciones represivas y de la tortura como dispositivo para enfrentar el delito.

A frao da providncia

La decisin de Temer fue interpretada por gran parte de los analistas polticos como una inocultable cortina de humo para ocultar la derrota en el Congreso, donde no logr alcanzar los votos necesarios para aprobar la reforma jubilatoria. La carencia de apoyo se vio expresada en la movilizacin nacional de la Central nica de Trabajadores (CUT) que el da lunes 19 llev a cabo ms de veinte movilizaciones simultneas en diferentes ciudades, incluyendo un paro de bancarios y de metalrgicos. El titular de la CUT, Vagner Freitas, caracteriz el traspi de Temer como el resultado de la unidad de amplios sectores sociales que resistieron durante un ao los embates de las polticas neoliberales que reclaman un menor gasto pblico a costa de los ancianos. La consecuencia inmediata fue el retiro de la pretendida Ley de Providencia de la agenda parlamentaria por parte del presidente del Congreso, senador Eunicio Olivera, y su sustitucin por la ocupacin militar de Ro. A esa altura, la alianza golpista liderada por Temer llevaba ya catorce infructuosos meses tratando de conseguir los 308 votos necesarios para la reforma del sistema jubilatorio.

El decreto que otorga control territorial al Ejrcito por sobre la polica militar se dio a conocer el 16 de febrero, la misma semana en que Lula participaba de una movilizacin en Minas Gerais junto al Movimiento de los Sin Tierra y se dispona a darle inici su campaa electoral en Belo Horizonte. La decisin gubernamental dispone que el general del ejrcito Walter Souza Braga Netto acapare el control de la Secretara de Seguridad, Policas Civil y Militar, Cuerpo de Bomberos y el sistema carcelario en el estado de Ro de Janeiro. La intervencin federal se constituye de esta forma en la primera medida de esas caractersticas efectivizada en Brasil desde la aprobacin de la constitucin de 1988.

Durante la semana pasada, la presencia del Ejrcito se concentr prioritariamente en los barrios marginales de la Mar y en el Complejo del Alemn, donde habitan algunos de los sectores ms carenciados de la ciudad que fuera la segunda capital de la Repblica Federativa de Brasil hasta 1960. La consigna militarista de Bolsonaro con la que Michel Temer pretende escalar posiciones ha sido impulsada por otro actor central de la poltica brasilea, la red OGlobo, perteneciente a la familia Marinho (una suerte de Magneto local). El 20 de febrero, el editorial del influyente Jornal de los Marinho afirmaba que la intervencin federal era una oportunidad para sanear las instituciones y fundamentalmente para que las acciones coordinadas entre las fuerzas federales y las policas del Estado surtan el efecto que no han tenido hasta aqu. Pero es preciso remarca el editorialista que esas acciones sean duraderas. Uno de los noticieros televisivos ms vistos en Brasil, el Jornal Nacional (JN), tambin perteneciente a la Red OGlobo. se encarg los ltimos tres meses de generar el clima propicio para la intervencin militar. Segn una investigacin divulgada por Renata Mielli, coordinadora del Foro Nacional para la Democratizacin de la Comunicacin, de las ltimas 41 ediciones televisivas previas al 16 de febrero de 2018, fecha en la que firm el decreto, 23 programas mostraron situaciones de violencia extrema, comunicando un clima de terror cuya respuesta fue la medida dispuesta por Temer.



La Escola do Samba Paraso do Tuiuti se present en Ro con un Michel Temer trasmutado en vampiro
(Crditos: Cohete a la Luna)

O gran fantasma

El mircoles ltimo el lder del Partido de los Trabajadores, que lidera las encuestas y que fue presidente entre 2003 y 2010, declar: El problema no es Lula, son los millones de Lulas. Pueden intentar acabar conmigo, contar la cantidad de mentiras que cuentan liderados por la Red O Globo, pueden intentar demonizar al PT. No soportan que el pobre viaje en avin. En el discurso de apertura de su campaa electoral anunci: Voy a regresar para garantizarle a este pueblo el derecho de vivir mejor. La persecucin jurdica con la que se pretende proscribir su candidatura se basa en una imputacin fraudulenta: la propiedad de un departamento cuya titularidad habra sido producto de un soborno. En el Derecho Brasileo, la propiedad de un inmueble es vlida nicamente a travs de una escritura pblica inscripta en el Registro de Inmuebles correspondiente al inmueble. La acusacin del juez Sergio Moro se basa en que Lula habra sido propietario de hecho y no de derecho, figura que no existe en la jurisprudencia.

Los letrados que representan a Lula, que enfrenta otros seis procesos judiciales penales, esperan la respuesta sobre dos requisitorias presentadas en las ltimas semanas: por un lado, dos habeas corpus orientados a evitar que sea detenido antes que concluyan las instancias judiciales, y por el otro, un recurso especfico contra la condena a doce aos de prisin, cuestionado por omisiones y contradicciones de la propia sentencia. El recurso, cuya nominacin tcnica es embargo de declaracin, cuestiona 38 omisiones, 16 contradicciones y 5 puntos ambiguos de la sentencia del tribunal de segunda instancia que conden a Lula el pasado 24 de enero. Si bien esta ltima alternativa no tiene capacidad para alterar la sentencia, permitira generar un clima propicio para la continuidad de la campaa electoral desarrollada en la actualidad por el PT.

La ocupacin de las periferias fluminenses aparece como la asuncin de las recomendaciones del Comando Sur, entidad dependiente del Pentgono que vigila aquello que el Departamento de Estado denomina Hemisferio Occidental y que la doctrina Monroe bautiz patio trasero de los EE.UU. La guerra contra el narcotrfico es parte de una confrontacin contra las barriadas populares de Amrica Latina, basadas en el control social disciplinario que permite evitar su empoderamiento social. Los dispositivos militares desplegados parecen estar orientados, en Brasil, a contener el posible descontento y malestar frente encarcelamiento del dirigente poltico ms importante del pas, Lula da Silva.

Tristeza no tem fim

A pesar de que Ro de Janeiro no es la ciudad con mayores ndices de violencia en Brasil (ocupa el undcimo lugar), la convocatoria a las Fuerzas Armadas no es nueva all. La particularidad del decreto presidencial es el carcter de intervencin federal que instituye al Ejercito con la mxima responsabilidad sobre el territorio. En los ltimos diez aos, Ro ha sido epicentro de 67 convocatorias a los militares para desplegar sus fuerzas con presencias en sectores especficos, como en las Jornadas Mundiales de la Juventud en 2013, el mundial de futbol y las olimpadas. Durante ese mismo perodo, 17 estados de la repblica federativa han sido intervenidos por acciones especficas de las fuerzas armadas. Sin embargo Ro aparece como la ciudad que mayor cantidad de operaciones militares ha visto desplegarse en su permetro metropolitano.

Algunas de las intervenciones ms recordadas y fracasadas se llevaron a cabo durante 2007, 2010 y 2016 en el Complejo del Alemn, Salgueiro y la Mar, y en 2017 en la Rocinha, una de las favelas ms populosas del sur carioca. La espectacularizacin represiva que supone el ascenso de los carros militares por los morros ha fracasado todas las veces que fue utilizada. Sin embargo fue una imagen reproducida hasta el hartazgo por la red OGlobo, como mecanismo destinado a encubrir las verdaderas razones del problema de la seguridad ciudadana. Todas las investigaciones en relacin a la temtica de seguridad coinciden en describir a las organizaciones vinculadas al narcotrfico como grupos que poseen capacidad de control territorial y vnculos de proteccin por parte de las agencias gubernamentales dedicadas la seguridad, que no logran erradicarse debido bsicamente a la incapacidad del Estado para integrar socialmente a las poblaciones controladas por los carteles de la droga.

La desesperada intentona de Temer de ocupar polticamente la franja derecha del electorado, se encuentra motivada por el privilegio de las soluciones represivas facilistas y es consecuencia de una sistemtica siembra de pnico moral. La propaganda basada en el mgico e inmediato mejoramiento de los estndares de seguridad ha ocultado reiteradamente que las nicas acciones exitosas en ese campo se han basado en polticas pblicas integrales: la urbanizacin y el saneamiento de los espacios ms empobrecidos, la diversificacin de las orientaciones educativas ofrecidas a los adolescentes y su apoyo mediante becas estudiantiles, las medidas de empleabilidad protegida, la asistencia social a los nixs y jvenes de padres ocupados/empleados, la diversificacin de polticas comunitarias participativas, la incorporacin de los barrios marginados en las redes integradas de servicios pblicos y el desarrollo de acciones preventivas (de inteligencia) con participacin informacional de las organizaciones de base territorial conformadas y legitimadas por los Estados locales.

En Colombia o en Per mximos productores mundiales de cocana las bases militares y sus intervenciones se instituyen como pretexto de la lucha contra el narcotrfico, al tiempo que la densidad de las tierras cultivadas se ampla ao a ao sin que los dispositivos de seguridad de las fronteras elaboren mecanismos para impedir su circuito. En Mxico, la incorporacin de las fuerzas armadas a la lucha contra la droga multiplic los niveles de violencia y de inseguridad. En 2017 la tasa de homicidios cada 100.000 habitantes se ampli en un 50 % con respecto al promedio del lustro anterior (en la actualidad unos 117 diarios), y se constituy en la cifra de muertes violentas ms alta de su historia. El efecto sobre la reduccin del narcotrfico ha sido nulo: las redes de los carteles continan amplindose con el agravante del crecimiento de la capacidad blica de sus grupos paramilitares, que adquieren novedosas armas en EE.UU., a cambio de remesas de estupefacientes.

El neoliberalismo en Amrica Latina se ve acuciado por la necesidad de sostener su modelo de acumulacin a travs de la exclusin, la reduccin de la democracia y la proscripcin de los candidatos rebeldes. Represin, vaciamiento del estado de derecho y militarizacin de la sociedad son parte del mismo fenmeno. Los resultados son previsibles.

Jorge Elbaum es socilogo, doctor en Ciencias Econmicas y titular del Llamamiento Argentino Judo.

Fuente: http://www.elcohetealaluna.com/ahi-vienen-los-tanques/


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