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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

EE.UU. en Siria, el real desestabilizador

Editorial de La Jornada
La Jornada


El general Joseph Vitel, comandante de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Medio Oriente, dijo ayer que el gobierno ruso desempea en Siria un papel extremadamente desestabilizador y no es capaz de acabar con el conflicto o no quiere hacerlo, y abund: Diplomtica y militarmente, Mosc desempea a la vez el papel de pirmano y el de bombero, atizando las tensiones en todas las regiones de Siria, defiende soluciones diplomticas paralelas a las iniciativas occidentales y trata de debilitar el rol de la ONU y de limitar los avances de la influencia estadunidense.

De todos esos asertos, el ltimo es indudablemente cierto: en efecto, el territorio del martirizado pas rabe es, adems de escenario de confrontacin entre facciones locales y regionales, un teatro de operaciones en la nueva rivalidad entre Washington y Mosc, y los gobiernos de ambas potencias intentan acotar la influencia de sus rivales. Fuera de eso, los sealamientos de Vitel retratan mejor el papel de Estados Unidos en la crisis siria que el de Rusia.

Desde 2011, cuando estall una rebelin civil contra el rgimen de Bashar al Assad, Washington se aline con lo que llam oposicin moderada y cuando esa revuelta transit al mbito de la confrontacin blica, el gobierno estadunidense se apresur a enviar armamento y asesora a las diversas facciones rebeldes, varias muy cercanas al fundamentalismo armado del Estado Islmico (EI). De hecho, parte del armamento que la Casa Blanca hizo llegar a los supuestos moderadosacab en manos de esa formacin, como funcionarios estadunidenses reconocieron posteriormente.

Como botn de muestra basta recordar el bombardeo que la fuerza area de Washington realiz contra el aeropuerto de Deir Ezzor, en septiembre de 2016, cuando se encontraba bajo control del ejrcito sirio; a raz de ese ataque termin en manos del EI. Sucesos como el referido se han producido por docenas en los siete aos que ya dura el conflicto.

Ms an, la intervencin militar directa de Estados Unidos y de sus aliados occidentales en el territorio sirio es anterior a la rusa; la segunda fue, de hecho, respuesta a una peticin de ayuda emitida por el acosado gobierno de Al Assad.

Sera ingenuo desconocer que las dos partes referidas, adems de Arabia Saudita, Turqua, Israel, Irn y media docena de estados europeos, han buscado obtener beneficios geoestratgicos con cargo al sufrimiento de la poblacin siria. Pero las acusaciones del militar estadunidense a Mosc son un ejemplo deplorable de la hipocresa y la doble moral que caracterizan desde siempre el discurso oficial de Estados Unidos.

Otra expresin de esa inmoralidad es la adopcin, por parte de la administracin de Donald Trump, del relato sobre la supuesta interferencia rusa en procesos electorales de Europa, Amrica Latina y del mismo Estados Unidos, pese a que el beneficiario de esa injerencia habra sido el propio Trump. Sin reparar en la incongruencia, en das recientes el secretario de Estado, Rex Tillerson, recorri varios pases de Amrica Latina pregonando su preocupacin por la presunta intromisin de Mosc. Tal vez ese alto funcionario desconozca el dato, pero la labor injerencista en procesos polticos de otros pases europeos, africanos, asiticos y latinoamericanos ha sido santo y sea documentado de la poltica exterior de la Casa Blanca.

Volviendo al drama de Siria, resulta necesario que todas las potencias extranjeras abandonen su intervencionismo militar en ese pas y se limiten a propiciar una solucin negociada entre las mltiples facciones locales en disputa, nica manera posible de acabar con esa dolorosa guerra y lograr una paz duradera.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/02/28/opinion/002a1edi#texto



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