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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

Ghuta, los sonidos del infierno

Amira Abo el-Fetouh
Middle East Monitor

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Equipos de rescate inspeccionando edificios daados tras los bombardeos por el rgimen de zonas residenciales (Foto: Ala Muhammad/Anadolu Agency)

Las masacres y crmenes perpetrados por el rgimen fascista del Baaz contra su propio pueblo desde que se inici la revolucin siria en 2011 son una desgracia para la humanidad. Las escenas de muerte, destruccin y demolicin retrasmitidas desde Ghuta y las fotos que hablan sin necesidad de palabras son imgenes en las que podemos escuchar el llanto de los nios, trastornados por los horrores y crmenes del escenario que les rodea. Esos nios preferiran abandonar el mundo porque no hay seguridad alguna para ellos en medio de tanto espanto. En esas fotos podemos escuchar tambin los gritos de las madres en duelo sosteniendo y envolviendo a sus nios con sus brazos, as como los gritos de los afligidos padres ante los cadveres de los hijos que han logrado sacar de entre los escombros de sus hogares. Sus rostros y ropas estn cubiertos por el polvo de la opresin, as como por el polvo de los edificios bombardeados por los aviones rusos cargados de misiles y bombas. Podemos escuchar los gemidos de los que an siguen vivos atrapados bajo los escombros, pidiendo socorro, y los alaridos de los supervivientes cuando ven los cielos ahtos de llamas y las nubes de humo asfixiando el aire y todo cuanto les rodea.

Esas escalofriantes imgenes no se han visto antes en el mundo. Han sido causadas por el rgimen ms brutal y fascista de la historia. A pesar de ello, la conciencia internacional brilla por su ausencia y pasa por alto los actos de este rgimen y la situacin en Ghuta, al igual que la hipcrita comunidad internacional, que cree y practica los dobles raseros, estuvo ausente en las situaciones de Alepo, Madaya, Deir Ez-Zor, Idlib y tantos otros lugares de Siria.

Somos testigos de cmo la comunidad internacional se opone y se revuelve cuando se lleva a cabo un acto individual de terrorismo, como sucedi con la revista de Charlie Hebdo. Los corruptos dirigentes, jeques y elites rabes fueron los primeros en condenar este acto, pero se quedan completamente silenciosos frente al terrorismo ejercido por un Estado que est aniquilando a toda una nacin.

Antes de culpar a Occidente por observar cada una de las situaciones que nos afligen y no levantar ni un dedo, debo condenar y criminalizar a todos los dirigentes rabes que vienen apoyando al asesino Bashar Al-Asad en sus masacres contra los sirios, tanto pblicamente como en secreto, entre bambalinas o con un sospechoso silencio y abandono. Bsicamente le han dado luz verde a Asad para que prosiga asesinando al pueblo sirio y destruya cuanto queda de nuestra amada Siria, la capital del califato islmico. Todo el mundo est implicado en el crimen: el matarife, el que se confabula con l y el que abandona o ignora a la vctima, todos ellos son igualmente culpables ante mis ojos.

Nos equivocbamos cuando pensamos que la Nakba palestina, las masacres perpetradas por las bandas sionistas contra los palestinos, y las filas de palestinos desplazados que hemos visto en las fotos no se habran producido si los medios de redes visuales y sociales con que contamos hoy hubieran existido entonces. El mundo est presenciando en estos momentos con sus propios ojos cmo la sangre de los nios se derrama y fluye como un ro por las calles de Ghuta. El mundo est escuchando los gritos de las desconsoladas madres y las llamadas de socorro de los atrapados, y ni siquiera pestaea. El escenario se compone de asesinados y espectadores que, en el mejor de los casos, se quedan impertrritos, cuando no disfrutando de la tragedia y la destruccin. La situacin es extremadamente ignominiosa y deplorable.

Ghuta es la prueba de la brutalidad del mundo y del doble rasero que lo gobierna. Cuando la situacin afecta a rabes y musulmanes, no encuentran a nadie que llore por ellos ni apoye su causa. Sin embargo, cuando afecta a Israel, todo el mundo se apresura a ofrecer sus simpatas, respaldando sus delitos a expensas de los derechos de los palestinos. Por tanto, no me sorprende el hecho de que la dbil resolucin del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estuviera sometida al veto ruso, al igual que todas las resoluciones de la ONU sobre Palestina estn sometidas al veto estadounidense. Cundo hemos contado con el apoyo del Consejo de Seguridad para que ahora podamos esperar que respalde al pueblo sirio, teniendo en cuenta especialmente que quienes son sus asesinos poseen el derecho de veto? Debera confiar el pueblo de Ghuta en el apoyo del Consejo despus de verse abandonado por los regmenes rabes que estn colaborando con su asesino?

El Consejo de Seguridad emiti una dbil resolucin por la que estipulaba una tregua inmediata de treinta das entre las partes en conflicto en Ghuta (equiparando as al rgimen asesino con los rebeldes que defienden al pueblo). Sin embargo, las milicias del rgimen lanzaron un ataque por tierra sobre la ciudad, con apoyo del poder areo, antes incluso de que se hubiera secado la tinta sobre la resolucin del Consejo de Seguridad. Intentaron tomar la ciudad por asalto para cambiar la situacin sobre el terreno en su favor, motivando enfrentamientos entre las milicias y los rebeldes, matando e hiriendo a varios.

No podemos separar lo que est sucediendo en Ghuta oriental de lo que ocurrido en Siria desde el estallido de la revolucin en marzo de 2011 en el gobernorado de Daraa, ni de las masacres perpetradas por el rgimen baazista, que fue avanzando con sus tropas por el resto de los gobernorados sirios. Esa fue la parte de la revolucin en la que el pueblo se rebel contra la opresin, la tirana y la corrupcin, exigiendo libertad. Fue una revolucin que se inici de forma pacfica y que hizo que el rgimen estuviera a punto de ser derrocado de no haber sido por la intervencin de las milicias chies iranes, de las milicias libanesas de Hizbollah, de las milicias iraques y afganas. Cuando se vio claramente que no iba a ser fcil aplastar la revolucin, Irn empez a aumentar su presencia a travs de las fuerzas de la Guardia Revolucionaria, y fue cuando Qasem Soleimani apareci en el terreno de batalla. Tras perpetrar varias masacres y crmenes contra el pueblo sirio, este se vio forzado entonces a tomar las armas para defenderse de la violencia y brutalidad de un rgimen que en ocasiones utilizaba armas qumicas y a menudo bombas de barril.

A pesar de todo el esto, el rgimen fue incapaz de resolver la batalla a su favor, por lo que pidi la ayuda de Rusia. Rusia vio en esto una oportunidad para volver al escenario de Oriente Medio por la puerta siria para reforzar sus bastiones en el Mediterrneo de la base naval en Tartus y la base area en Latakia. Los aviones de combate rusos y su avanzado sistema de armamento consiguieron cambiar la suerte de la batalla a favor del rgimen. Mientras tanto, el presidente sirio se ha convertido de algn modo en una marioneta que no tiene control sobre nada y no puede tomar decisin alguna por su cuenta.

Mientras tanto, junto a los rebeldes (me gusta llamarles rebeldes, no fuerzas armadas de la oposicin, como los medios, lamentablemente, suelen referirse a ellos), encontramos varias fuerzas revolucionarias y mltiples pases que dicen apoyarles, con los cuales se han asociado de una forma u otra en un toma y daca. La consecuencia es que estas fuerzas ya no toman sus propias decisiones; las decisiones estn en manos de los pases que les apoyan.

As pues, hemos visto como las victorias se detienen en cierto punto y no se completan, a pesar del control rebelde de algunas zonas. Tambin hemos sido testigos de retiradas repentinas de otras reas sin razones aparentes.

Adems, las agencias de inteligencia sirias lograron infiltrarse en ellos e incluso formar facciones, al igual que varias agencias de inteligencia internacionales. Esto es lo opuesto al Desh, cuya tarea era combatir a los verdaderos rebeldes y expulsarles de las zonas que controlaban para despus traspasrselas al rgimen, formando parte de una farsa escenificada que los presentaba como derrotados por el Ejrcito rabe Sirio, como ellos y sus aliados les llaman.

Todo esto ha agotado a los rebeldes y debilitado la revolucin. Ha convertido a Siria en un campo de batalla para que diversos pases exploten la revolucin siria para combatir guerras ajenas. Todo el mundo ha conspirado contra Siria, y sus hermanos y amigos la han abandonado. Quienes estaban ms cercanos a Siria la han defraudado ante los extraos, y la consigna gritada desde el inicio de la revolucin sigue siendo an vlida: No tenemos a nadie ms que a Al.


Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20180227-ghouta-sounds-from-hell/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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