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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

Marzo comienza con un Congreso Internacional sobre el legado de la obra de Marx y con la huelga del 8M a la vuelta de la esquina
Marx a la vista!

Mikel Angulo Tarancn
Rebelin


sta es una semana rojiblanca en Bilbao. No porque juegue el Athletic (o se la juegue), sino porque llegan las blancas nieves y los motivos rojos, el General Invierno y los espectros del comunismo. Porque hay alerta roja sobre un precioso decorado blanco (esperemos que en algn momento se pueda llegar a la ciudad). Se celebra, sin ir ms lejos, el Congreso Internacional de Crtica de la Economa Poltica, y lo hace con motivo del segundo centenario del nacimiento de Karl Marx (1818-2018). La sede es el Bizkai Aretoa, propiedad de la Universidad del Pas Vasco, junto al mismsimo museo Guggenheim y la ciclpea torre de Iberdrola, en el corazn mismo de la capital vizcana.

Tres jornadas de comunicaciones, ponencias y mesas redondas (podis consultar aqu el programa) despus del ms lluvioso invierno de las ltimas dcadas, y cuando la urbe amanece colapsada por una intensa nevada. Y es que con la opinin pblica alterada por la violencia callejera, sobre todo tras la muerte de un Ertzaina la pasada semana, Bilbao vuelve a lucir su faceta ms gore, ms explcita, ms perversa: la de ese bocho oscuro y peligroso, que hace las delicias tanto de los intelectuales ms nostlgicos como del inversor de turno ms progresista. Escaparate de todas las miradas, de todos los vicios, donde la avaricia y el lujo se han convertido definitivamente en virtud pblica: eso es Bilbao, y no San Mams Barria, los restaurantes cool o la Virgen de Begoa.

Las cosas han cambiado mucho en Bilbao, con todo. Y no slo debido al temporal. Teln de fondo de El Pico, La batalla de Euskalduna y Todo por la pasta, Bilbao se adaptaba antao, all por los aciagos aos ochenta y noventa, a todo tipo de estticas: kinki-punk, proletaria-insurrecta, policaca o de suspense. Hoy, sin embargo, la propia urbe es la esttica. Es la ciudad de moda. Aqu el turista de fin de semana se codea con la manifestacin de los pensionistas, los estudiantes de Erasmus con la juventud precaria o parada, las mujeres de clase humilde y trabajadora que hacen vida de barrio y en sus barrios mueren con las pijas cosmopolitas de Indautxu y la Gran Va, con todas esas mujeres que gozan de la orga cotidiana del consumo, pero que al final no irn a la huelga del 8M porque la huelga es poltica, porque la huelga es emancipadora, porque la huelga es feminista.

Y un largo etctera de contradicciones y conflictos, de fricciones latentes que slo en ocasiones salen a la superficie y se manifiestan, ya patentes, como lo que en realidad son de intereses, de verdaderos intereses de clase. Conviene no olvidarlo. No olvidar que, gracias precisamente a la constante ocultacin de los antagonismos de clase, la sociedad bilbana es la arcadia de la burguesa vasca. La imagen cruda y viviente de ese xito incontestable que Marx y Engels pronosticaron ya en el Manifiesto, y que corresponde nada ms y nada menos que a la clase de los usurpadores profesionales, la corporacin del crimen legal, la cspide de esa jerarqua capitalista y patriarcal que gobierna, generacin tras generacin, el mundo (y a la que nada ni nadie parece poder hacer frente).

Entre conmemoraciones y efemrides, mientras las izquierdas catalana, vasca y espaola se debaten entre la pica de una victoria que les viene demasiado grande y lasuperacin de una derrota que no acaban de asimilar, durante varios das el espectro del comunismo pasar revoloteando sobre nuestras cabezas. Y no, no ser este Congreso el que anuncie la Buena Nueva de la emancipacin de nuestra especie, como tampoco se har declaracin unilateral alguna de independencia... Seguramente, su mayor logro consistir en haber situado la recepcin de Marx en el epicentro de una serie de discusiones de notable actualidad: la crisis medioambiental, la ideologa poltica del feminismo, la cuestin nacional, la construccin de la comuna... son temas, todos ellos, de proporciones notables, y por desgracia no slo tericas. El propio marxismo se ve una y otra vez indefenso frente a la incertidumbre y el fervor que suscitan.

Ms all del anlisis terico, merece la pena tambin tener en mente que la filosofa de la praxis que el marxismo aspiraba a desarrollar se ha demostrado poco menos que impotente. De hecho, hoy difcilmente podra considerrsela una disciplina filosfica en sentido estricto y de prctica no tiene mucho, en verdad. Puede que el marxismo, en s, no sea ciencia, ni sea revolucionario. Como puede ser tambin que las agudas crticas que llueven por doquier sobre la izquierda no nos siten, mal que nos pese, a la izquierda de la crtica. La teora crtica, por su parte, y como bien ha sealado Rendueles en su ltima resea, parece ser desde hace ya medio siglo el pretexto perfecto para la desmotivacin y la desmovilizacin colectivas, para una competitividad intelectual puramente especulativa y acadmica, en otras palabras, para el aislamiento generalizado cuando debera ser, precisamente, todo un acicate para la organizacin y la accin.

Si Pars o Londres fueron las capitales perfectas del siglo XIX, y Nueva York y Berln las del XX, Bilbao quiere hacer lo propio en su tierra, hasta el punto de que, en lo que llevamos de milenio, no hace sino acaparar premios y ms premios. Tendr incluso su propio Marx, Bilbao, pero tambin sus acontecimientos deportivos, su gala de los galardones MTV, sus ferias comerciales... Bilbao bien puede ser, as, el ltimo acto de esa tragedia anunciada que era la progresiva mercantilizacin y espectacularizacin de la existencia misma, y que slo el fetichismo ms soberbio y acomodado pudo sustraer a la atencin del mundo. El Congreso Internacional de Crtica de la Economa Poltica va a tener lugar los das 1, 2 y 3 de marzo en Bilbao. Eso s, slo si la CIA, el Estado espaol y la casta vasca lo permiten.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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