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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

Geopoltica del siglo XXI: volatilidad por todos lados

Immanuel Wallerstein
La Jornada


Puede argirse que el mbito ms fluido en el sistema-mundo moderno, que est en crisis estructural, es el geopoltico. Ningn pas est cercano a dominar este mbito. La ltima potencia hegemnica, Estados Unidos, ya lleva tiempo actuando como un gigante incapaz. Tiene poder para destruir pero no para controlar la situacin. Sigue proclamando reglas que espera que otros sigan, pero puede ser, y es, ignorado.

Hay ahora una larga lista de pases que se consideran listos para desempearse de maneras especficas pese a las presiones de otros pases. Una mirada por todo el globo confirmar puntualmente la incapacidad de Estados Unidos para imponer sus modos.

Los dos pases que adems de Estados Unidos tienen el podero militar ms fuerte son Rusia y China. Alguna vez se movan con cuidado para evitar la reprimenda de Estados Unidos. La retrica de la guerra fra hablaba de dos campos geopolticos en competencia. La realidad era otra cosa. La retrica simplemente enmascaraba la efectividad relativa de la hegemona estadunidense.

Ahora, virtualmente es lo contrario. Estados Unidos tiene que moverse con cuidado vis--vis Rusia y China para evitar perder la capacidad de obtener su cooperacin en las prioridades geopolticas de Estados Unidos.

Miremos a los as llamados aliados ms fuertes de Estados Unidos. Podemos enredarnos discutiendo quin es el aliado ms cercano, o ha sido ya por largo tiempo. Escojan entre Gran Bretaa e Israel o aun, algunos diran, Arabia Saudita. O hagamos una lista de los que alguna vez han sido socios confiables de Estados Unidos, como Japn y Corea del Sur, Canad, Brasil y Alemania. Llammosles los nmeros dos.

Ahora revisemos el proceder de todos estos pases en los 20 aos pasados. Digo veinte porque la nueva realidad precede al rgimen de Donald Trump, pese a que sin duda l ha sido quien ha empeorado la habilidad de Estados Unidos para imponer sus modos.

Miremos la situacin en la pennsula de Corea. Estados Unidos quiere que Corea del Norte renuncie a su armamento nuclear. Este es un objetivo que Estados Unidos ha repetido con regularidad. Fue cierto cuando Bush y Obama fueron presidentes. Ha continuado siendo cierto con Trump. La diferencia es el modo de conseguir este objetivo. Previamente, las acciones estadunidenses utilizaban cierto grado de diplomacia adems de las sanciones. Esto reflejaba el entendimiento de que demasiadas amenazas pblicas de Estados Unidos terminaban siendo contraproducentes. Trump cree lo opuesto. Considera las amenazas pblicas como el arma bsica de su arsenal.

No obstante, Trump tiene das diferentes. En el da uno amenaza a Norcorea con devastacin. Pero el da dos hace que su objetivo primordial sean Japn y Corea del Sur. Trump dice que le proporcionan insuficiente respaldo financiero para los costos derivados de una continua presencia estadunidense armada ah. As que entre el ir y venir de las dos posturas estadunidenses, ni Japn ni Corea del Sur terminan estando seguros de estar protegidos.

Japn y Corea del Sur han lidiado con sus temores e incertidumbres en modos opuestos. El actual rgimen japons busca asegurar las garantas estadunidenses ofreciendo un respaldo pblico total a las (cambiantes) tcticas estadunidenses. Confa, por tanto, en complacer a Estados Unidos lo suficiente como para recibir las garantas que quiere obtener.

El actual rgimen sudcoreano utiliza una tctica bastante diferente. Emprende de modo muy abierto relaciones ms cercanas con Norcorea, lo cual en gran medida va contra los deseos de Estados Unidos. Con esto confa complacer al rgimen norcoreano lo suficiente como para que Pyongyang responda accediendo a no escalar el conflicto.

Que cualquiera de estas aproximaciones tcticas estabilicen la posicin estadunidense es totalmente incierto. Lo seguro es que Washington no est en posicin de mando. Tanto Japn como Corea del Sur estn buscando obtener calladamente armas nucleares para fortalecer su posicin dado que no pueden saber qu traer el siguiente da en el frente estadunidense. La volatilidad de la postura estadunidense debilita an ms su podero debido a las reacciones que genera.

O tomemos la ms enredosa situacin del llamado mundo islmico del Magreb a Indonesia, y en particular en Siria. Cada una de las potencias importantes de la regin (o que lidian con la regin) tiene un diferente enemigo primordial (o enemigos). Para Arabia Saudita e Israel, por el momento es Irn. Para Irn es Estados Unidos. Para Egipto es la Hermandad Musulmana. Para Turqua son los kurdos. Para el rgimen iraqu, son los sunnes. Para Italia es Al Qaeda, que est haciendo imposible controlar el flujo de migrantes. Y as seguimos.

Y para Estados Unidos? Quin sabe. se es el miedo protuberante para todo el resto. Al momento Estados Unidos parece tener dos prioridades bastante diferentes. El da uno, es la aquiescencia norcoreana hacia los imperativos estadunidenses. El da dos es finiquitar su involucramiento en la regin del este asitico, o por lo menos reducir sus desembolsos financieros. El resultado es ms y ms oscuro.

Podemos trazar retratos semejantes para otras regiones o subregiones del mundo. La leccin clave es que a la decadencia de Estados Unidos no le ha seguido el advenimiento de otro hegemn. La situacin se pliega en un zigzaguear general y catico, la volatilidad o inestabilidad de la que hablamos.

Este, por supuesto, es el mayor peligro. Los accidentes nucleares, o los errores, o la locura, se vuelven de repente lo que priva en la mente de todos, especialmente entre las fuerzas armadas del mundo. Cmo lidiar con este peligro es el debate geopoltico ms significativo a corto plazo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/02/27/politica/018a1pol


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