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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2018

Ciencia social, filosofa crtica y tica liberadora ante el capital

Agustn Ortega Cabrera
Rebelin


Se han estado celebrando los 150 aos de la obra El Capital de K. Marx y, recientemente, se ha estrenado la pelcula El joven Karl Marx. Como es ms que sabido, Marx y su obra ha sido uno de los referentes que ms han influido en la historia de la cultura, de la filosofa y de las ciencias como las sociales o humanas, del pensamiento en general. Una repercusin que se ha extendido a todos los campos de la vida como la poltica, la economa y la religin. Como lo denomin P. Ricoeur, Marx es uno de los maestros de la sospecha junto a Nietzsche y Freud. Uno de los fundadores e iniciadores de la conocida como teora (perspectiva) crtica, que se han expresado en los diversos campos del pensamiento que hemos sealado u otros.

Marx estuvo influenciado por la cosmovisin juda-bblica, por Feuerbach, Hegel, Darwin al que le pidi el prlogo para el capital a lo que se neg el ingls, e incluso por los economistas clsicos como los escoceses. Y su obra y pensamiento crtico ha sido recepcionado, valorado e interpretado hasta la saciedad. Con corrientes tan significativas como el conocido marxismo occidental con Lukcs, Gramsci, la escuela de Escuela de Frncfort​ (Frankfurt), Bloch, la psicologa rusa con Vygotsky, el personalismo con Mounier o el pensamiento latinoamericano. En donde destaca E. Dussel, uno de sus ms profundos conocedores. Todas estas corrientes y autores u otros tan significativos como M. Weber; o ms recientemente A. Giddens, M. Lwy, T. Eagleton y entre nosotros, por ejemplo, M. Sacristn o F. Fernndez Buey  han emprendido un encuentro y dilogo crtico con la obra de Marx. Sealando sus luces y sombras, sus aciertos y carencias o lmites como contiene la obra de todo autor y ser humano.

Ya Marx afirm con irona que l no era marxista y que, por tanto, su obra, pensamiento y legado no era un dogma de fe. Y que poda y deba estar sometido a una revisin y valoracin crtica. Lo cual debe apuntar lo verdadero y bueno que nos deja el autor alemn, al mismo tiempo que se desvelan sus errores y limitaciones. Ciertamente toda esta teora y filosofa crtica como la mencionada escuela de Frankfurt con  Horkheimer, Adorno y Benjamin, con el personalismo y Mounier o el pensamiento latinoamericano con Dussel, I. Ellacura se han confrontado con Marx. Con dicho juicio crtico de su obra. A partir de ella, vamos a exponer una serie de claves y criterios que tratan de presentar lo ms valioso de dicha filosofa crtica. Con una tica liberadora que, junto a la mediacin socio-analtica de la ciencia social, contribuyan a su actualizacin y profundizacin en la realidad social e histrica.

Como ha sido estudiado, creemos que lo ms valioso es su humanismo crtico, realista, histrico y liberador. Lo que debera posibilitar la ampliacin a una antropologa integral que contemple las diversas dimensiones inter-relacionadas de lo humano: lo material y espiritual, lo fsico y trascendente, lo personal y social; los afectos y la historia, la conciencia y las estructuras sociales con sus sistemas econmicos, polticos y la misma cultura. La persona y su conciencia se retro-alimentan con la vida social y cultural, con las instituciones, la poltica y la economa. Una accin social y militancia transformadora que no suponga toda esta antropologa, que no lleve al cambio global abarcando integralmente todas estas dimensiones, est llamado al fracaso. Tal como lo muestran todos los totalitarismos contemporneos que, con sus reduccionismos antropolgicos y deformacin de lo humano, llevaron a la barbarie, a la injusticia y desigualdad.

Este humanismo y antropologa integral posibilita la crtica, tica y liberacin integral de toda dominacin, opresin y alienacin. Tal como es impuesta por las clases y grupos sociales dominantes sobre otros colectivos que son oprimidos, explotados y deshumanizados. Las personas y los pueblos deben ser siempre centro, sujetos y protagonistas de toda realidad, estructura o sistema ya sea econmico (mercado), poltico (estado), etc. El ser humano es fin y no medio, tiene dignidad y no precio como ya sealaba Kant al que Marx, en cierta medida sigui, en su defensa del trabajo vivo. La vida del trabajador y de todo ser humano, por encima del capital. El imperativo categrico kantiano se historiza con Marx: hay que liberar a las personas trabajadoras, a la humanidad misma, de las cadenas de la explotacin u opresin que sufre el mundo obrero; los pobres de aquel tiempo y, en buena medida, del nuestro. Y es que, como vio el mismo Benjamin en los pasos de Marx, el capitalismo se ha convertido en la nueva religin. El capital es el nuevo dios (dolo) al que se adora y, con su fetichismo de la mercanca, sacrifica en el altar de la tasa de ganancia (plusvala): la vida y dignidad sagrada e inviolable del ser humano.

El problema del capitalismo no es solo su sistema econmico que explota al trabajador, robndole su tiempo de trabajo, salario justo y la vida misma. Es su antropologa y religin idlatra que se hace amar y adorar, que con su fetichismo realiza esta subversin en el orden de lo humano y espiritual. Lo ms bajo, las cosas, mercancas, los medios de produccin, el capitalse divinizan. Y lo ms elevado y divino de lo real y del ser humano, esa vida y dignidad sagrada e inviolable de la persona, se rebaja, se cosifica y aliena. Este es el secreto teolgico del capital, la autntica crtica religiosa de Marx que, como tal, no era un ateo al uso y rechaz ese vulgar e impuesto atesmo, difundido en su poca. En esta crtica a dicha idolatra del capital, Marx sigue a los Profetas y a Pablo de Tarso  (Filipenses 2,6-7), como muestra en Los Grundrisse. De esta forma, nos revela como el capital ha sustituido a Dios, se ha puesto en su lugar devorando a sus hijos, con la explotacin e injusticia social ejercida sobre los trabajadores y los seres humanos. Para todo ello, es muy interesante e importante la obra del ya citado E. Dussel, como es Las metforas teolgicas de Marx.

La idolatra del capital, como un vampiro, chupa la sangre (vida) del ser humano trabajador, lo aliena robndole su tiempo, su existencia y el fruto de su trabajo. Expoliando y destruyendo as el verdadero valor de la vida humana con el trabajo que crea, transforma y renueva la historia. En una usurpacin del autntico valor del trabajo y sus derechos, como es salario justo, que conlleva el uso de los bienes al servicio de esta vida y necesidades de las personas. Lo cual no hay que sacrificar al mero cambio e intercambio mercantilista de las cosas o recursos, en la bsqueda insaciable del lucro, de la ganancia y del capital. Como recordaba A. Machado, slo  el  necio confunde valor y precio. En esta lnea, los medios de produccin y el derecho la propiedad no son realidades sagradas e inviolables, ya que antes estn la justa distribucin de los recursos y la socializacin de estos medios en una economa social, cooperativa y tica.

Como se observa, la crtica es ejercida sobre la clave de la negatividad, el sufrimiento e injusticia que padecen las vctimas de la historia como son los trabajadores y los pobres. Y es encarnada en la materialidad, en lo real e histrico. Esa vida humana con sus posibilidades, capacidades humanas y condiciones sociales que es negada por el capital. El problema de fondo del capitalismo junto a su funcionamiento econmico, como lo es del resto de totalitarismo, es la razn que lo sostiene. La razn formal e instrumental, la razn tecnocrtica, que a la bsqueda de la dominacin de la realidad e historia, de la eficacia o rendimiento y productividad, se olvida de lo ms profundo de dicha razn. El hilo rojo que anima y orienta a la verdadera razn: la memoria de la com-pasin y la justicia liberadora del sufrimiento e injusticia que padecen las vctimas, los pobres y oprimidos de la historia.

La razn debe cultivarse con el eros, con los afectos y los sentimientos humanos, morales y sociales. Tales como el amor fraterno, la com-pasin solidaria y la pasin por la justicia ante el dolor y opresin que sufren los otros, los obreros, los pobres y las vctimas de la historia. Es una inteligencia histrica, social, tica y espiritual que se abre a este eros-amor, fraternidad y solidaridad en la lucha por la justicia. Con la trascendencia, confianza y esperanza de que el mal, muerte e injusticia no tengan la ltima palabra. Terminamos con estas palabras del propio Marx, que resumen lo expuesto hasta aqu y nos muestran lo ms valioso de su vida, obra y tica. "Todo el tiempo que poda consagrar  al trabajo deb reservarlo a mi obra, a la cual he sacrificado mi salud, mi alegra de vivir y mi familia Si furamos animales, podramos naturalmente dar la espalda a los sufrimientos de la humanidad para ocuparnos de nuestro propio pellejo.

Ph. D. Agustn Ortega (Espaa) es Trabajador Social y Doctor en Ciencias Sociales (Dpto. de Psicologa y Sociologa). Asimismo ha realizado los Estudios de Filosofa y Teologa, Doctor en Humanidades y Teologa. Profesor e investigador de la Pontificia Universidad Catlica del Ecuador y, actualmente, de la UNAE (Universidad Nacional de Educacin) as como invitado en diversas universidades latinoamericanas. Autor de diversas publicaciones, libros y artculos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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