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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2018

Ricardo Palma Salamanca, un joven en busca de justicia y libertad

Vicky Torres
Rebelin


Ser joven y no ser revolucionario es casi una contradiccin biolgica.

Presidente Salvador Allende, U. de Guadalajara, Mxico, 2 de diciembre de 1972

La detencin reciente en Francia de Ricardo Palma Salamanca, mtico militante chileno del Frente Patritico Manuel Rodrguez (FPMR), enfrenta una vez ms a los sectores populares de Chile a la contradiccin entre libertad y autoritarismo, entre impunidad y justicia, ha despertado inevitablemente la rebelda de los jvenes en la historia de nuestro pas y del mundo. Jvenes que, parafraseando a Marx [1], no tienen nada que perder, salvo un futuro incierto.

Porque Ricardo Palma Salamanca, a sus 48 aos, sigue siendo joven. Un joven que, como tantos otros en las turbulencias del 86, con solo 16 aos, decidi militar en una organizacin poltica para luchar contra la tirana militar de Pinochet. Seguramente como estudiante secundario del Colegio Latinoamericano de Integracin, sinti el impacto emocional que provoc en todo Chile el secuestro y asesinato de Manuel Guerrero y Jos Manuel Parada, inspector y apoderado respectivamente de su colegio [2] .

El mismo joven que, a los 17 aos, comenz el duro aprendizaje de la lucha urbana contra la dictadura militar incorporndose a las Milicias Rodriguistas experiencia que aos ms tarde plasmara en un libro conmovedor y lcido [3], escrito en la clandestinidad post fuga. Y que, tempranamente, ya con 20 aos, comprendi que la democracia que haba prometido una alegra que nunca lleg, no era aquella por la que haban luchado y muerto tantos jvenes como l. Porque cmo poda ser democrtica la institucionalidad negociada por los sepultureros de los sueos de sus padres y de ellos mismos, que aceptaban convivir en el Parlamento con el ex dictador, ese mismo que durante 17 aos haba sometido a la inmensa mayora del pas al hambre, represin, crcel, tortura, muerte y desaparicin? Cmo poda llamarse democrtico un Parlamento electo segn las normas establecidas por el sistema electoral binominal [4] , que haca posible que en las elecciones de 1990, Jaime Guzmn Errzuriz, de la UDI, con un 17% de los votos contra el 30% obtenido por Ricardo Lagos Escobar, ocupara un silln senatorial? Como la definieron socilogos e historiadores, era una democracia bajo tutela militar, pactada entre militares y civiles, que garantizaba la continuidad del modelo econmico, institucional y poltico impuesto por la dictadura, sustentada en un Estado policial. En fin, una democracia que abra las puertas de sus instituciones a muchos de los que en el pasado la haban deslegitimado y pisoteado, como el dictador Augusto Pinochet, ahora flamante senador vitalicio. O como el militante DC, Patricio Aylwin, primer presidente de la llamada transicin a la democracia, el mismo que en 1973 llamara a las FFAA a alzarse contra el gobierno del presidente Salvador Allende [5] . O la plyade de diputados y senadores de la UDI, partido poltico creado por Pinochet y Jaime Guzmn en Chacarillas [6] , algunos de cuyos ms destacados representantes ocuparn importantes cargos en el segundo mandato presidencial del empresario Sebastin Piera, que asume el prximo 11 de marzo. En efecto, sus ms cercanos colaboradores, como Andrs Chadwick Piera, futuro ministro del Interior, son pinochetistas abiertos o embozados, partidarios del retorno de la pena de muerte y de la aplicacin de la ley antiterrorista al pueblo mapuche, enemigos acrrimos de la tibia ley de aborto recientemente aprobada, favorables al excarcelamiento por razones humanitarias, de los violadores de los Derechos Humanos, que cumplen condena en una crcel especial. Sin duda, su fidelidad a la memoria de Jaime Guzmn, asesor de Pinochet en materias constitucionales y padre de la Constitucin del 80 que nos rige, pondr en marcha una poderosa mquina comunicacional y poltica que har del caso Ricardo Palma Salamanca un problema de Estado.

Es sabido, de la decepcin a la rebelda hay un solo paso. Y Ricardo Palma Salamanca dio ese paso, y, como l, lo dieron todos los jvenes rebeldes que a partir de 1990, cuando el nuevo gobierno democrtico an no terminaba de expulsar al exilio a 26 jvenes que haban luchado contra la tirana militar, comenzaron a poblar las celdas de la crcel de alta seguridad CAS-, construida a iniciativa del mismsimo Patricio Aylwin, presidente de la recin estrenada democracia con fondo de ruido de botas y de sables [7] . Jvenes que haban sobrevivido a la cacera de la Oficina [8] , que cobr varias decenas de valiosas vidas de jvenes que haban luchado contra la dictadura y desde los `90, contra la impunidad democrtica.

Con slo 20 aos, entonces, el 25 de marzo de 1992 Ricardo Palma Salamanca fue detenido por la Polica de Investigaciones (PDI), merced al soplo de una psiquiatra carente de toda tica profesional, acusado del secuestro de Cristin Edwards hijo del dueo de El Mercurio, el mismo que tras la eleccin de Allende en 1973, viaj a Estados Unidos a solicitar ayuda a Washington para impedir que asumiera la presidencia- y de las muertes de Jaime Guzmn, senador UDI, Luis Fontaine Manrquez, coronel en retiro de la DICOMCAR y Roberto Fuentes Morrison, siniestro agente del Comando Conjunto, con un largo prontuario de violador de los DDHH a su haber (en el marco de la Operacin No a la Impunidad lanzada por el FPMR). Condenado a tres cadenas perpetuas ms 15 aos de crcel, el joven Ricardo Palma Salamanca traspas las 8 puertas de acero de la CAS para compartir encierro con otros de sus compaeros, sobrevivientes como l, de la dictadura y tambin de la delacin, la traicin y la felona de... cmo podramos llamarlos...? Llammosles como lo hace un poeta popular: los desconsiderados de la vida y de mi pueblo, que en su corruptela barata y sectarismo, que en su trfico de influencias y sus acuerdos con el momiaje sempiterno, jams nos han dado algn consuelo [9] .

Casi cinco aos ms tarde, el 30 de diciembre de 1996, Ricardo Salamanca Palma y otros tres presos polticos se evadieron de la CAS como slo saben hacerlo los poetas [10] , es decir, volando, aferrados a un canasto suspendido de un helicptero pilotado por sus compaeros de luchas y clandestinidad. Porque De las crceles de alta seguridad hay que puro irse, escribiran manos annimas en los muros de Santiago. Comenzaban para ellos dos dcadas de intensa persecucin por la Interpol a pedido del gobierno chileno y la justicia chilena representada en el juez Mario Carroza [11] . Pero tambin comenzaba para l y sus compaeros, ms de 20 aos de una vida en libertad que tendra desenlaces diversos.

Dos aos ms tarde, Ricardo Palma Salamanca relatar la operacin de rescate y fuga que el FPMR denomin Vuelo de Justicia [12] . Patricio Ortiz, detenido en Suiza en 1997, solicit y obtuvo el asilo poltico en dicho pas, basado en que en Chile an no existan garantas reales para las personas acusadas de crmenes polticos" [13] . Desde el ao 2002, Mauricio Hernndez Norambuena cumple una condena de 30 aos en la Prisin Federal de Mossor, en Ro Grande del Norte, en Brasil. De Pablo Muoz no se ha vuelto a saber.

Por su audacia y creatividad, el rescate y fuga en helicptero de los 4 militantes del FPMR desconcert al gobierno y sus autoridades penitenciarias y fue saludada con desbordante alegra por los sectores populares. Permiti, adems, que tanto en Chile como en el extranjero, se conociera la existencia de una crcel de alta seguridad y de que un centenar de presas y presos polticos de la democracia, cumplan prisin condenados por la justicia civil y militar. Una dcada ms tarde, las movilizaciones de las agrupaciones por la libertad que se crearon tanto en Chile como en el extranjero, pero especialmente las numerosas y dramticas huelgas de hambre que protagonizaron los mismos presos polticos lograron que durante el gobierno de Ricardo Lagos, el parlamento aprobara una ley de indulto [14] .

Podemos concluir que el pinochetismo sigue estando activamente presente en la escena poltica chilena, camuflado en demcrata y custodio de la institucionalidad poltica, econmica e institucional heredada de la dictadura: la Constitucin de 1980 - intocable para los gobiernos post dictadura -, las leyes de excepcin que se aplica a los comuneros mapuche -antiterrorista, control de armas, asociacin ilcita-, el Cdigo del trabajo que mantiene a los trabajadores sin derecho a sindicalizarse ni a defender de los abusos patronales, la impunidad para los violadores de los derechos humanos, los montajes judiciales contra quienes defienden o exigen que se respete sus derechos, pacto de silencio de las FFAA sobre el paradero de ms de mil detenidos desaparecidos, la mercantilizacin de la salud y de la educacin, etc. etc. [15]

Una prolongada experiencia de la impunidad que protege a quienes ordenan disparar y quienes asesinan a trabajadores desarmados o solamente armados de sus anhelos de justicia social, demuestra que en nuestro pas, poltica y justicia estn ntimamente vinculadas; y que la justicia no es ciega. En consecuencia, Ricardo Palma Salamanca no se equivoca cuando dice que en Chile no existen garantas para un juicio justo. Ni se equivoca Alberto Espinoza, su abogado en Chile, cuando sostiene que las causas por las que se persigui y conden en Chile, ya prescribieron.

Ricardo Palma Salamanca cumplir este ao 49 aos. Ha pasado gran parte de su vida luchando por lo que cree justo. Es decir, ha sabido honrar la vida y, por lo mismo, en las dos ltimas dcadas ha debido sortear el acoso incesante de los perros guardianes del Estado policial-empresarial. Tambin, sin duda, en estos ltimos aos de su rebelde juventud, ha respirado el aire embriagador de la libertad conquistada con mano propia, ha amado intensamente los mnimos placeres de lo cotidiano, ha mantenido los delicados vnculos con su amada madre y se ha dado tiempo asimismo para escribir de primera mano la historia reciente de las luchas de su generacin para que la memoria de los opresores y de los olvidadizos interesados no se imponga a la esperanzada e inclaudicable memoria de los oprimidos.

Desde el duro oficio que significa ser joven y rebelde, Ricardo Palma Salamanca nos convoca hoy, desde Francia, a acompaarlo en su lucha por su libertad y por el derecho al asilo, dignamente merecido.

Vicky Torres es Profesora normalista, sociloga y activista de DDHH (Chile)



[1] "Tiemblen, si quieren, las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolucin comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sea sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar", en K. Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista, 1848.

[2] A fines de marzo de 1985, agentes de la Direccin de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR), secuestraron, torturaron y degollaron a los militantes comunistas Santiago Nattino Allende, pintor, partidario de la Asociacin Gremial de Educadores de Chile (AGECH), Manuel Guerrero Ceballos, profesor y dirigente de la AGECH, y Jos Manuel Parada Maluenda, socilogo y funcionario de la Vicara de la Solidaridad. Un ao antes del asesinato de Fontaine, en mayo de 1989, la justicia haba reabierto el llamado caso Degollados, con el juez Milton Juica como ministro en visita. La Corte Suprema dict el fallo definitivo en octubre de 1995, condenando a 16 implicados, incluyendo cinco cadenas perpetuas. Todos eran agentes de la Dicomcar, organismo cuyo director nombrado en 184, era el coronel Luis Fontaine, quien a su vez reciba rdenes directas del entonces director general de Carabineros, Csar Mendoza, tambin miembro de la Junta Militar. Tambin agentes de la Dicomcar haban asesinado el 22 de febrero de 1985 a Carlos Godoy Echegoyen, militante del Partido Socialista, tras torturarlo brutalmente.

[3] Ricardo Palma Salamanca, Una larga cola de acero, LOM Ediciones, 2001. Relato novelado de la historia del Frente Patritico Manuel Rodrguez entre los aos 1984-1988.

[4] El sistema binominal fue establecido en Chile, por la ley 18.799, del 26 de mayo de 1989, que modific la ley orgnica constitucional sobre votaciones populares y escrutinios ley 18.700, del 6 de mayo de 1988, ambas promulgadas por la dictadura Militar liderada por Augusto Pinochet, para garantizar una mayora de representantes de la derecha.

[5] Patricio Aywin, quien asumi la presidencia del PDC el 13 de mayo de 1973, no solo apoy sino que propici el golpe de estado militar del 11 de septiembre de 1973: el considerando dcimo cuarto del Acuerdo de la Cmara de Diputados del 22 de agosto de 1973 entre la Democracia Cristiana y el Partido Nacional, estableci que las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros deban encaminarse a restablecer las condiciones de pleno imperio de la Constitucin y las leyes y la convivencia democrtica, indispensables para garantizar a Chile su estabilidad institucionalidad, paz civil y, seguridad y desarrollo. Como seal el Presidente Allende el 24 de agosto, los diputados de oposicin han exhortado formalmente a las Fuerzas Armadas y Carabineros a que adopten una posicin deliberante frente al Poder Ejecutivo, a que quebranten su deber de obediencia al Supremo Gobierno, a que se indisciplinen contra la autoridad civil del Estado a la que estn subordinadas por mandato de la Carta Fundamental. Ver tambin la entrevista de Aylwin a la televisin espaola: https://youtu.be/SnECpGlTUdI

[6] Chacarillas, acto organizado el 9 de julio de 1977 por Jaime Guzmn y el Frente Juvenil de Unidad Nacional, al que asistieron 77 jvenes de extrema derecha para rendir homenaje al dictador Augusto Pinochet y aplaudir con entusiasmo sus palabras: Las limitaciones excepcionales que transitoriamente hemos debido imponer a ciertos derechos, han contado con el respaldo del pueblo y de la juventud de la patria, que han visto en ella el complemento duro pero necesario para asegurar nuestra Liberacin Nacional.

[7] El 28 de mayo de 1993, durante el gobierno del presidente Patricio Aylwin, comandos de boinas negras del Ejrcito de Chile comandados por Augusto Pinochet se situaron en las cercanas del Palacio de la Moneda, armados y con vestimenta de combate. El objetivo era presionar al gobierno para que ste exigiera a la justicia el cierre de un caso de corrupcin ocurrido en 1989- caso de los pinocheques-, que involucraba a Augusto Pinochet y su hijo. Este caso fue cerrado definitivamente durante el Gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), por razones de Estado.

[8] La Oficina, creada por decreto en abril de 1991 por el gobierno de coalicin (DC-PS-PPD). Hasta su reemplazo por la Oficina II en marzo de 1993, 42 militantes murieron de forma violenta y alrededor de 500 militantes y luchadores sociales de movimientos polticos de izquierda fueron encarcelados. El primer director de la Oficina fue Marcelo Schilling, socialista de nuevo cuo, premiado posteriormente con el cargo de embajador de Chile en Francia y luego fue senador de la Repblica.

[9] No me sumar, del poeta chileno Fesal Chain.  

[10] P. Neruda, Alberto Rojas Jimnez viene volando". Revista de Occidente, julio de 1934.

[11] Mario Carroza, a quien en su momento amigos y familiares le pidieron en vano que se pronunciara sobre la situacin penal y carcelaria de los presos polticos post-90.

[12] Ricardo Palma Salamanca, El gran rescate. LOM Ediciones, 1998.

[13] http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2005/07/26/patricio-ortiz-asilo-avala-fines-politicos-y-no-terroristas-del-fpmr/

[14] El 20 de julio de 2005 el Senado chileno despach el proyecto de ley de indulto. En un artculo nico, se sealaba que los condenados a presidio perpetuo en aplicacin de la ley 18.314 de conductas terroristas y otros cuerpos legales, por hechos ocurridos entre el 1 de enero de 1989 y el 1 de enero de 1998, podan acceder al beneficio de la libertad condicional a condicin de haber cumplido 10 aos de pena y de suscribir una declaracin de renuncia inequvoca al uso de la violencia.

[15] el ministro de relaciones exteriores, Heraldo Muoz -ex militante socialista, hoy PPD-, se ha apresurado a solicitar a Francia la extradicin de Ricardo Palma a Chile, pero desde los diversos cargos que ha ocupado en la transicin, no se recuerda que haya protestado por la solicitud del gobierno de Frei Ruiz-Tagle de que Inglaterra no extraditara a Pinochet a Espaa para someterlo a juicio, ni por las negativas reiteradas de los gobiernos de transicin a extraditar a los militares involucrados en el asesinato de ciudadanos franceses e italianos, ni por no solicitar la extradicin a Chile de Michel Townley el ciudadano norteamericano que asesin en Washington, el 21 de septiembre de 1976, a Orlando Letelier, ministro de relaciones exteriores del gobierno de Salvador Allende.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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