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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2018

Algo ms que una disputa acerca del cuscs
Por qu se debe adoptar un relato palestino

Ramzy Baroud
The Palestine Chronicle

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


En cuanto [la compaa area] Virgin Atlantic Airlines introdujo una ensalada al estilo cuscs inspirada en los sabores de Palestina surgi la polmica. Los defensores de Israel provocaron una tormenta en las redes sociales y enviaron multitud de quejas a la empresa, lo que oblig a la compaa area a eliminar la referencia a Palestina.

En el relato sionista Palestina no existe ni se le permite existir, ni siquiera como una mera nocin cultural.

La triste irona es que aunque Israel se apropi del cuscs rabe-palestino (el plato palestino en particular se conoce con el nombre de maftoul') y lo calific y comercializ en los pases occidentales como cuscs israel, sus partidarios hacen todo lo posible para borrar cualquier referencia que pueda validar la cultural rabe-palestina, ya sea musulmana o cristiana.

Es una vieja costumbre, una prctica endmica que se remonta a la destruccin de casi 600 localidades y pueblos palestinos en 1947-48. Los palestinos denominan Nakba o catstrofe a estos trascendentes acontecimientos. Es revelador que Israel declare ilegal el uso de este trmino o la conmemoracin de la manera que sea de este trgico acontecimiento.

Israel y sus defensores son implacables, desde reivindicar como suya la cultura culinaria rabe-palestina, pasando por judaizar los nombres rabes de las calles hasta volver a escribir la historia.

Israel teme el relato palestino porque el gobierno israel sabe, con razn, que lo que ha forzado todas las formas de resistencia durante ms de 70 aos ha sido el relato colectivo palestino.

Hasta hace poco todos los intentos han fallado.

El Acuerdo de Oslo de 1993 es una coyuntura crtica que destroz la cohesin del discurso palestino, y debilit y dividi al pueblo palestino. Sin embargo, no es demasiado tarde para remediarlo por medio de un trabajo decisivo y concentrado para superar el reto de un punto de vista palestino deudor de una concepcin poltica interesada y facciones rivales.

En ausencia de un liderazgo palestino poblado por el propio pueblo palestino los intelectuales deben salvaguardar y presentar al mundo la historia palestina con sinceridad y equilibrio. Las tcticas de la Autoridad Palestina (AP), que elimina de su programa poltico el derecho de los refugiados palestinos al retorno, ha perjudicado a la claridad e integridad de la historia palestina.

En lo esencial, la historia de Palestina es la historia del pueblo palestino ya que l es la vctima de la opresin y el cauce principal de la resistencia que empez con la creacin del Estado de Israel sobre las ruinas de los pueblos palestinos. Si los palestinos no hubieran resistido, su historia habra concluido en aquel mismo momento y ellos haban desaparecido tambin.

Quienes critican a la resistencia palestina, armada u otra, conocen poco las ramificaciones psicolgicas de la resistencia, como el sentimiento de empoderamiento colectivo y la esperanza entre la gente. En su introduccin al libro de Frantz Fanon Los condenados de la tierra Jean Paul Sartre describe la resistencia violenta como un proceso a travs del cual un hombre se recrea a s mismo.

Y durante siete dcadas los palestinos se han embarcado en este viaje de recreacin de s mismos. Han resistido y todas las formas de su resistencia ha modelado un sentimiento de unidad colectiva, a pesar de las muchas divisiones habidas entre ellos.

La resistencia sin tregua, un concepto que ahora est encarnado en el mismo tejido social de la sociedad palestina, neg al opresor la oportunidad de emascular a los palestinos o de reducirlos a vctimas indefensas o a desventurados refugiados. La memoria colectiva del pueblo palestino se debe centrar en qu significa ser palestino, en definir al pueblo palestino, qu significan como nacin y por qu han resistido durante aos.

Ahora ms que nunca es necesaria una nueva formulacin del relato palestino. La interpretacin elitista de Palestina ha fracasado y es tan poco vlida como los Acuerdos de Oslo. No es ms que un ejercicio manido de clichs vacos cuyo objetivo es mantener el dominio poltico estadounidense tanto en Palestina como en el resto de Oriente Prximo.

El proceso de paz est muerto, pero el pueblo palestino sigue resistiendo; no es de extraar que el pueblo sea ms poderoso de un grupo de individuos egostas. La resistencia del movimiento popular no est constreida por la politiquera frvola del lder de la AP, Mahmud Abbas ni por ningn otro actor.

Abbas y sus hombres no solo han amordazado la voluntad poltica del pueblo palestino y afirmado falsamente representar a todos los palestinos, sino que tambin han robado a los palestinos su relato, un relato que en realidad une a los fellahin (campesinos) y a los refugiados, a los ocupados y a la shattat (dispora) en una sola nacin bien definida.

Solo cuando el intelectual palestino es capaz de recuperar la posesin del relato colectivo se pueden romper finalmente los lmites impuestos a la voz palestina. Solo entonces los palestinos pueden hacer frente verdaderamente a la propaganda de los medios corporativos estadounidenses y occidentales, y de la hasbara [maquinaria de propaganda] israel, y hablar, por fin, sin trabas.

Pero hay obstculos, el principal de los cuales es el implacable intento por parte de los historiadores y las instituciones sionistas de sustituir el relato histrico palestino por el suyo. En un marco ms amplio puede que la historia del plato palestino en el men de una compaa area parezca trivial, pero, con todo, es significativo.

En el relato sionista israel se describe a los palestinos, en caso de ser algo relevantes, como nmadas que van sin rumbo, carentes de una cultura o tradicin propia, un inconveniente que obstaculiza el camino hacia el progreso. Es un relato idntico al que siempre defini las relaciones entre cada potencia colonial y el pueblo originario que resista.

Desde el punto de vista sionista la existencia palestina es un inconveniente que deba ser solo temporal. Debemos expulsar a los rabes y ocupar su lugar, escribi el padre fundador de Israel, David Ben Gurion.

El hecho de asignar a los palestinos el papel de pueblo disperso, desheredado y nmada sin preocuparse por las implicaciones ticas y polticas de estas falsas representaciones ha presentado errneamente a los palestinos como un colectivo dcil y sumiso, al que tenan que eliminar quienes son ms poderosos.

Nada poda estar ms lejos de la verdad, la resistencia palestina es un ejemplo infatigable de la fortaleza y resiliencia del pueblo palestino. La cultura palestina est arraigada, como los olivos y las montaas de Galilea.

S, la lucha ha sido ardua. Palestina y los palestinos se han visto atrapados, y malinterpretados, entre la espada de la ocupacin y hasbara israeles, y la pared de la aquiescencia y el fracaso de los lderes palestinos.

Es hora de que demos un paso adelante. Nosotros, escritores historiadores y periodistas palestinos, asuminos la responsabilidad de reinterpretar la historia palestina, y de asimilar y comunicar las voces palestinas para que el resto del mundo pueda, de una vez, apreciar la historia tal como la relatan los vencedores, heridos aunque tenaces.


Ramzy Baroud es periodista, escritor y director de The Palestine Chronicle. Su ltimo libro es The Last Earth: A Palestinian Story (Pluto Press, Londres, 2018). Baroud es doctore en Estudios Palestinos por la Universidad de Exeter y profesor no residente del Orfalea Center for Global and International Studies, Universidad de California Santa Barbara. Su pgina web www.ramzybaroud.net.

Fuente: http://www.palestinechronicle.com/fight-couscous-palestinian-narrative-must-embraced/

 

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.




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