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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-03-2018

En defensa de los lderes sociales en Colombia

Jos Javier Capera Figueroa
Rebelin


Vivimos un momento crucial de la realidad Colombiana, estamos intentando dar un paso hacia la construccin de la paz y la implementacin de los acuerdos, una oportunidad que parece estar cada vez ms alejada en su apuesta por ir superando nuestros problemas cotidianos, la crisis de valores y la falta de tica en los distintos espacios sociales del pas.

Resulta complejo pensar un escenario de postacuerdo/postconflicto cuando las comunidades, lderes y actores sociales son cada vez ms vulnerables a la violencia, la persecucin poltica y la criminalizacin de su vocacin comunitaria y territorial. Tal como lo ha sealado el Instituto de Estudio para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), el ao 2017 cerr con 170 lderes sociales y defensores de paz asesinados en el pas y el 2018 no parece mejorar esta problemtica.

En efecto, esta situacin compleja nos invita a reflexionar sobre qu pasa con la democracia, las instituciones y la responsabilidad del Estado y la ciudadana en estos tiempos, no es posible concebir como normal o natural la muerte de cualquier ser humano, en estos casos lderes sociales y defensores de paz que a travs de su voluntad poltica son los encargados de dinamizar localmente los espacios de deliberacin poltica al interior de los grupos ms vulnerables de la nacin.

El conflicto de intereses en los territorios es uno de los aspectos que influye en este fenmeno social, el asesinato sistemtico de lderes comunitarios no puede ser reconocido como un fenmeno ajeno a las problemticas del gobierno, y su responsabilidad de garantizar las mnimas condiciones, oportunidades y elementos para ejercer el libre desarrollo del ejercicio poltico liderazgo comunal.

La influencia de los grupos de extrema derecha de la mano de actores ilegales (bandas criminales), han sembrado una especie de terror generalizado sobre las comunidades en su apuesta por repensar la democracia ms all de la esfera oficial e institucional, si este gobierno tuvo la voluntad de sacar a flote un proceso de paz con la guerrilla de las Farc en medio de las contradicciones polticas, econmicas, culturales y ambientales, tambin es necesario sealar la poca capacidad de garantizar un ambiente para ejercer el liderazgo, la movilizacin y la defensa de lo pblico al interior de los grupos ms excluidos del pas. No es raro para el centralismo capitalino y el imaginario de las lites este fenmeno tan dramticos de silenciar las voces de lo que luchan por una Colombia distinta.

Sin embargo, la situacin no mejora en este inicio de ao, tan slo en dos meses van 30 lderes asesinados en el territorio nacional, y no se logra vislumbra un gesto de voluntad poltica para buscar los verdaderos culpables de estos hechos, nada nuevo cuando se conoce la forma de actuar en funcin de dilatar los procesos de verdad, justicia y reparacin de la victimas frente al gobierno nacional. Sera justo reconocerle al presidente Juan Manuel Santos su apuesta hacia la transicin del postconflicto, pero tambin es necesario aclararle que la paz no puede ser pensada y ejecutada desde arriba, por medio del poder poltico de los grupos hegemnicos, por el contrario debe ser una praxis desde abajo y al servicio de todos los sectores sociales del pas. Vase: http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/el-mapa-de-los-lideres-sociales-asesinados-en-colombia-184408

El panorama poltico en estos tiempos no es muy alentador, dado que siguen la clase tradicional y politiquera disputndose una pequea parte del Estado, las mafias fortaleciendo su estrategia de financiar el maratn poltico en las regiones, el narcotrfico haciendo de las suyas. A su vez, la generacin de un imaginario de polarizacin sobre la paz, el fantasma del castrochavismo algo que no existe y la mentalidad ignorante de seguir apoyando a los mismos candidatos que desean repetir su posicin en el gobierno.

En ltimas, mientras continua el asesinato sistemtico contra los lderes sociales y la violacin de los derechos humanos en los territorios, una parte considerable de la sociedad colombiana prefiere seguir apostndole a los proyectos personalistas e ideolgicos de los candidatos, es el momento de reflexionar cul sera la apuesta por un proyecto de nacin, uno que logre impulsar alternativas a las necesidades reales del pas, por su parte, las comunidades siguen padeciendo las secuelas del conflicto armado dentro de sus regiones parece ser que Macondo est condenado a la estirpe de cien aos de violencia y soledad.

Postscriptum: el pueblo Venezolano est viviendo una de las situaciones ms compleja de la historia de su pas, es el momento para qu la sociedad colombiana entienda, aprenda y reflexione que la xenofobia, el racismo y la violencia no es el camino adecuado, es momento de que seamos solidarios, misericordiosos y justos con nuestros hermanos, por eso un apoyo a cada venezolano/a es un acto de fe en estos tiempos tan difciles.

Jos Javier Capera Figueroa. Politlogo de la Universidad del Tolima (Colombia), Analista poltico y columnista del Peridico el Nuevo Da (Colombia) y del portal de ciencias sociales rebelin.org (Espaa). Correo: [email protected] - http://josecaperafigueroa.blogspot.mx/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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