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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2018

La parbola de Carlitos

Camilo Alzate
Colombia Plural

La historia de la esclavizacin contempornea sigue germinando en los predios del Ingenio Risaralda. Y la historia de la injusticia y la represin se resume en la vida de Carlos Ossa. Sabes quin es?


Carlos Ossa ya no sabe leer, ni contar, y olvid cosas tan importantes como montar en bicicleta, descifrar los nmeros del reloj o recordar la fecha. Carlitos as le dicen aunque mide casi dos metros tampoco sabe agarrar el machete como lo haca antes para cortar caa de azcar algunas veces ni siquiera consigue mantener el equilibrio para seguir de pie. Carlos Ossa, padre de dos nias y activista sindical de los corteros de caa del Ingenio Risaralda, recibi en la cara un disparo de gas lacrimgeno que le revent el ojo derecho durante las protestas que los obreros realizaron el 5 marzo de 2015 exigiendo contratacin directa. Con el impacto cay al suelo y una docena de miembros del ESMAD lo rodearon y apalearon y machetearon hasta dejarlo sin consciencia. Cuando fue rescatado tena fracturas en el esternn y las costillas y un machetazo en la cabeza que le parti el crneo. Los mdicos dijeron que haba perdido parte del cerebro y probablemente iba a morir pronto. Si sobreviva, advirtieron, quedara para siempre como un vegetal.

Once das ms tarde Carlitos despert. Haba perdido la memoria, sufri una reduccin de la movilidad y lo atacaban dolores espantosos en la cabeza. No obstante, supo que sus compaeros consiguieron un salario ms justo y mejores condiciones laborales gracias a l. Y aunque olvid muchas cosas, no se arrepiente. Tampoco olvida que su ojo derecho y sus facultades fueron parte del precio que los obreros pagaron por conseguir que se cumplieran sus derechos bsicos.

El Ingenio Risaralda fue un gran proyecto agroindustrial creado con fondos pblicos del departamento entre las dcadas del sesenta y setenta en asocio con grandes terratenientes que acaparaban las mejores tierras del valle del ro Risaralda. Aquellos terrenos frtiles ocultaban una vieja historia de despojo a las comunidades negras asentadas en el Caaveral del Carmen, el poblado de pescadores y tabacaleros que fue arrasado a comienzos del siglo XX por los colonos antioqueos. Posteriormente, en los aos sesenta de ese mismo siglo, durante la fallida reforma agraria del presidente Carlos Lleras, los hacendados del valle barrieron sus fincas desalojando a los campesinos para evitar que reclamaran derechos sobre las tierras. La implantacin de los enormes cultivos de caa y de una factora para procesarla en azcar fue la estrategia que rentabiliz y valoriz con dineros pblicos las enormes propiedades particulares de un puado de familias ricas de Pereira y Manizales.

As, el Ingenio se convirti en la principal empresa agrcola de la regin, con influencia sobre territorios de municipios como Cartago, Obando y Ansermanuevo en el Valle del Cauca, La Virginia, Apa, Santuario, Balboa y Pereira en Risaralda, y Belalczar y Viterbo en Caldas. Segn datos de la misma empresa, el Ingenio aprovecha alrededor de unas 11.000 hectreas sembradas de caa de azcar en el valle del ro Risaralda y el norte del Valle del Cauca, que se destinan a la elaboracin de azcar y alcohol carburante. Este volumen de produccin supone el corte de ms de un milln de toneladas de caa cada ao, una labor dursima que realizan los corteros o iguazos, la mayora de ellos son jornaleros rurales de la regin, hijos o nietos de los antiguos aparceros y campesinos del ro Risaralda.

A comienzos de los noventa, con la liberalizacin econmica y la furia privatizadora que sigui al gobierno de Csar Gaviria Trujillo, el departamento de Risaralda y las corporaciones pblicas que tenan acciones en el Ingenio vendieron su participacin. Hoy el principal accionista del Ingenio Risaralda es el grupo econmico de Carlos Ardila Llle, quien es el mismo propietario de Postobn y RCN. Ardila Llle, uno de los hombres ms ricos y poderosos del pas, tambin posee el control de la mayor parte de ingenios azucareros del Valle del Cauca, lo que le otorga un dominio casi absoluto del monopolio del azcar en Colombia.

Juan de la Rosa es famoso en La Virginia por un puesto de cachivaches en la plaza de mercado y por su vieja militancia izquierdista. Hubo un tiempo en que era el nico que reparta propaganda del Polo Democrtico en su pueblo y echaba rollos sobre el antiimperialismo y la revolucin a cuanto cliente se arrimara a comprarle un trapo para la cocina. Cuando los corteros de caa del Ingenio llegaban los domingos a mercar, Juan les hablaba de la injusticia, de luchar por sus derechos, de la necesidad de organizarse La mayora lo escuchaba con temor, otros pasaban de largo. En el Valle unos compaeros trataron de organizar a los corteros cuenta- yo vena con esa orientacin: coga los comunicados que llegaban del Valle y me iba slo en la madrugada, a pi, a repartirlos en los sitios donde ellos esperaban el bus.

En 2008, despus de la huelga de 54 das con la que los corteros paralizaron el sector azucarero del Valle del Cauca en protesta por las terribles condiciones de precarizacin y sobreexplotacin laboral, comenz el proceso de organizar sindicatos en los diferentes ingenios. Algunos activistas revivieron a SINTRAINAGRO, una antigua agrupacin casi extinta a punta de matanzas y persecuciones que agremi a miles de jornaleros y trabajadores de las plantaciones bananeras del Urab. Los corteros del Ingenio Risaralda no alcanzaron a participar de este movimiento pero seguan con atencin los hechos. Por esos aos el Ingenio haba comprado dos modernas mquinas de corte que reemplazaban el trabajo de cien hombres sobre el terreno, lo que agrav sus preocupaciones.

Ninguno de los corteros era contratado directamente por la empresa, sino por alguno de los seis subcontratistas con los que el Ingenio acordaba las labores de corte. Por eso, en teora, era imposible reclamar algo ante los patrones y mucho menos formar cualquier tipo de asociacin sindical. Como si fuera poco, los subcontratistas no pagaban un salario fijo, sino montos a destajo sobre las toneladas cortadas por precios irrisorios; los obreros tenan que trabajar domingos, festivos y hasta de noche, sin recargos ni pago de horas extras; no tenan derecho a vacaciones, ni liquidacin y podan ser despedidos en cualquier momento. A fin de mes, cuando salan las cuentas de toneladas cortadas y das trabajados, muchos obreros no alcanzaban siquiera los topes del salario mnimo. Arnobio Estrada, uno de los dirigentes, cuenta indignado que a veces los contratistas encendan la luz de los buses y apuntaban hacia el cultivo para que los corteros siguieran trabajando hasta la noche. Nos pagaban la quincena un lunes y desde el jueves o viernes anterior haba gente sin comida en la casa. Cuando hablan de aquello todos emplean la misma palabra: esclavitud. Era de oscuro a oscuro, dice uno: Llegbamos por la noche y no encontrbamos ni la familia porque todos estaban dormidos.

Yo segu yendo todos los das con un megfono, solo, a hablar en la puerta del Ingenio recuerda Juan de la Rosa. Todos se alegraban cuando me vean, pero siempre con ese miedo tan verraco. Eso fue entre 2010 y 2013, hasta que un da apareci Arley Bonilla, un afrocolombiano con vocacin de lder nato, que comenz a reunirse con Juan por la noche en un lote baldo, en secreto, invitando cada vez a ms compaeros. En cierta ocasin llegaron quince corteros; luego veinte, despus treinta En una de esas reuniones estuvo Adolfo Tigreros, el conocido dirigente de los caeros en Palmira. Por fin, un viernes de mediados de 2013 convocaron a una reunin secreta en Cartago a la que llegaron 48 obreros. Deliberaron hasta las tres de la madrugada, el propsito era fundar un sindicato y nadie poda enterarse pues corran el riesgo de que los echaran del trabajo al da siguiente.

Una vez hecho el papeleo y formalizadas las cosas, los corteros convocaron una segunda asamblea, ahora s abierta y pblica. Ese da llegaron y se afiliaron 350 obreros que salieron marchando por las calles de La Virginia y gritando arengas contra la explotacin laboral. Despus, el 21 de febrero de 2014 medio millar de corteros de caa marcharon hasta Pereira exigiendo la contratacin directa y el fin de los abusos; de no lograr un acuerdo iran a la huelga.

Arley Bonilla, el presidente del sindicato de corteros del Ingenio Risaralda, afirma que hoy en da buena parte de las labores del Ingenio estn tercerizadas. Aunque la tercerizacin es ilegal, los empresarios siempre encuentran baches jurdicos y frmulas para implantarla. Esta es una estrategia econmica de las grandes empresas para burlar impuestos y responsabilidades directas con sus trabajadores: de este modo no asumen vnculos directos, no pagan parafiscales, y ahorran costos de planta. Colombia Plural intent una entrevista con los representantes del Ingenio Risaralda para que explicaran por qu mantuvieron durante ms de diez aos este modelo de vinculacin laboral, sin embargo, no hubo respuesta.

Pero quiz la peor consecuencia de la tercerizacin es que anula la organizacin de los obreros, pues al no tener contratos directos con la empresa no pueden formar sindicatos y generalmente deben entenderse con subcontratistas arbitrarios y violentos que imponen condiciones leoninas de trabajo. Ante cualquier protesta o intento de organizacin la respuesta inmediata de los subcontratistas es poner a los revoltosos en la calle y contratar a nuevo personal. La cuestin es que a la gente le da miedo ir a dar una pelea porque no hay una fuerza, es muy difcil cuando no hay masa, cuando no hay fuerza para sindicalizarse se lamenta Arley.

El mismo da en que los corteros del Ingenio Risaralda declararon la huelga exigiendo la vinculacin directa por parte de la empresa, el 5 de marzo de 2015, el ESMAD los atac de madrugada a la entrada de la factora donde estaban acampando. Al final, hubo varios heridos graves y cuantiosos daos materiales, la batalla campal slo se detuvo cuando los corteros tomaron las instalaciones del Ingenio y amenazaron con prender fuego a los tanques de combustible si la Polica no se retiraba. Se cuenta que un alto general de la Polica en Bogot tuvo que intervenir con una llamada para frenar la brutalidad de los antidisturbios, que parecan dispuestos a destruir las instalaciones del Ingenio. Ante el escndalo y la presin de los obreros, los empresarios se vieron forzados a negociar y tras una dura pugna se firm, despus de muchos aos, una convencin colectiva entre el Ingenio Risaralda y los corteros de caa, que consiguieron una modalidad de contratacin ms ventajosa y evidentes mejoras en sus condiciones de trabajo. Por una vez los trabajadores haban ganado.

Desde esa madrugada Carlos Ossa, Carlitos, no puede trabajar, ni montar en bicicleta, ni entender los nmeros del reloj. Yo era un hombre alentado dice- pero mire como me dejaron esos bandidos. La empresa jams respondi por l, argumentando que no era un empleado del Ingenio sino de los subcontratistas, por eso Carlitos no ha logrado conseguir una jubilacin por invalidez. Sus compaeros recogen dinero cada mes para aportarle al mantenimiento de la familia, hacen colectas con qu pagar los tratamientos y se turnan para acompaarlo en la interminable sucesin de citas mdicas. Jams lo han abandonado.

Por las tardes, cuando los corteros regresan al barrio empapados de sudor tras la faena concluida, lo saludan desde la puerta y l responde a cada uno llamndolo por su nombre. Ellos lo respetan, lo admiran. A m no me toc esta poca, mire cmo me dejaron, insiste pero vivo contento con los compaeros que ahora tienen buena comidita y se compuso la situacin, con sacrificios. Tena que ocurrir lo que ocurri para que las cosas se cuadraran. Es dura la vida. Tenan que dejarme a m invlido para que las cosas se cuadraran, as tena que ser.

Ver fotos de Rodrigo Grajales en: http://colombiaplural.com/la-parabola-carlitos/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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