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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2018

Estados Unidos
La poltica de la fracturacin

Jess Arboleya
Progreso Semanal


Donald Trump no gan por el apoyo mayoritario de los electores de su pas, por ser el preferido de los grandes consorcios o la prensa, ni siquiera por ser bien visto en su propio partido, sino gracias a la enorme fragmentacin de la sociedad norteamericana.

Explotar esta fragmentacin ha sido una condicin bsica de su gobierno. Aqu encuentra lgica lo que muchos consideran insensatez. Sus declaraciones y polticas, incluyendo los famosos tweets, no hacen otra cosa que estimular una divisin que sirve como mecanismo de manipulacin social.

Igual que Trump nunca sera el presidente de un pas ms cohesionado, tampoco la hegemona norteamericana puede ser ejercida a plenitud en un mundo debidamente organizado. Ello explica el supuesto sinsentido de la poltica de Estados Unidos hacia muchos pases y los mecanismos de concertacin internacionales existentes.

Despus de la II Guerra Mundial, el orden mundial capitalista fue diseado a partir de la supremaca norteamericana. Organizaciones internacionales, bloques de alianzas polticas y militares, as como las relaciones comerciales se estructuraron sobre la base de esta premisa. El fin de la Unin Sovitica ensanch an ms estas posibilidades y dio paso a la expansin de la globalizacin neoliberal.

Se pusieron de moda entonces los acuerdos multilaterales de libre comercio. Aunque respondan a la lgica de la expansin de un mercado desregularizado y eran promovidos por las grandes multinacionales, especialmente las norteamericanas, ya se apreciaba la disminucin de la competitividad de Estados Unidos y sus efectos en ciertos sectores de su economa domstica. Tan temprano como 1971, Richard Nixon impuso un 10% de gravamen a las importaciones, para atenuar el desbalance comercial existente.

La globalizacin neoliberal mostraba sus lmites hacia lo interno de la sociedad norteamericana y Donald Trump es el resultado de esta contradiccin. Nadie sabe si estamos en presencia de un neoliberal camuflado o un proteccionista apasionado; si promueve un nuevo tipo de aislacionismo o es un intervencionista furibundo; si los aliados son aliados o los socios son el enemigo. Es todo a la vez, porque refleja el deterioro relativo de la hegemona norteamericana, de cara al mercado mundial.

Se supone que el poder dominante busca la estabilidad de sus dominios, sin embargo Estados Unidos aparece ahora como el gran desestabilizador del orden mundial. En parte, es el resultado de la militarizacin de una economa que requiere de la tensin y el desastre para justificar las enormes inversiones del presupuesto, pero tambin es reflejo de la debilidad de la economa norteamericana para lidiar en condiciones de igualdad con los competidores.

Trump no es el primero en rechazar los acuerdos multilaterales de libre comercio, cada uno ellos tuvo que enfrentar la oposicin de los productores nacionales y los sindicatos estadounidenses por sus efectos en la economa interna. Durante la campaa electoral en 2008, Obama tambin plante revisar el TLCAN por considerarlo injusto para la economa estadounidense e iniciativas como los acuerdos Transpacfico y Transatlntico, con todo el apoyo de las transnacionales, mostraban dificultades para ser aprobadas por el Congreso, incluso si otro hubiese sido el presidente electo en 2016.

Trump tiene el mrito de haber planteado el problema en los trminos ms crudos y el demrito de proponer las peores soluciones. Su poltica es promover el bilateralismo, para negociar con un mundo hecho pedazos y explotar al mximo la asimetra y debilidades de las partes aisladas. En esto consiste lo que el magnate considera su genio, en el arte de negociar.

Muchas trasnacionales estadounidenses tambin pueden beneficiarse de este esquema, en la medida en que se rebajan an ms sus impuestos y mediante la fuerza se les asegura mercados cautivos, frente a una competencia asediada por la poltica del pas. Eso es lo que aprecian en la concreta y por eso aumentan sus valores en la bolsa, al menos coyunturalmente, pero eso no es un problema mayor para el capital financiero, que vive de la especulacin.

Cualquier mecanismo de concertacin regional o internacional es un obstculo para esta poltica, incluso frente a sus propios aliados. Trump apoy la salida de Inglaterra de la Unin Europea y so con que algo similar ocurriera con Francia, si la derecha hubiese ganado las elecciones. Es posible que en buena medida la intencin de apaciguar las relaciones con Rusia, tan debatida en el pas, entre otras cosas est destinada a debilitar el bloque europeo.

A ello se suma las tensiones con varios gobiernos e incluso el cuestionamiento de la OTAN, en lo que muchos consideran un contrasentido para los intereses estratgicos de Estados Unidos. Pero el presidente, no sin cierta razn, mira estas relaciones desde la debilidad de su pas y por ello su principal objetivo es America First, una consigna que hereda de fundamentalistas blancos aislacionistas, que defienden una agenda muy similar a la del presidente e incluso abogan por la salida de Estados Unidos de la ONU y la propia OTAN.

No hay un punto del Planeta donde la poltica de Estados Unidos no aparezca disruptiva. En Siria, Turqua, Afganistn, Irn, Palestina y Korea ha sido un obstculo para cualquier solucin negociada. Dinamit el Acuerdo de Pars para el cuidado del medioambiente y las polticas contra China y otros pases han debilitado el papel de la Organizacin Mundial del Comercio, para solo mencionar algunos casos.

En Amrica Latina viene ocurriendo lo mismo. El cuestionamiento del NAFTA ha puesto en conflicto sus relaciones con Mxico y Canad. Igual su negativa a los proyectados acuerdos de libre comercio en Amrica Latina descoloc a los gobiernos de derecha en la regin, a los que ahora se les exige el imposible de romper sus relaciones con China o Rusia y negociar bilateralmente con Estados Unidos en las peores condiciones.

Resulta obvio que Estados Unidos impuso a Per la exclusin de Venezuela de la prxima Cumbre de las Amricas, lo que pone en peligro la participacin de otros pases en el evento o la emergencia de contradicciones internas que, sin dudas, debilitarn an ms el papel de la OEA en la regin.

El avance de algunos gobiernos progresistas, especialmente de Venezuela, as la creacin de mecanismos de integracin surgidos en esta coyuntura, nunca tuvieron el beneplcito de Estados Unidos y Obama hizo lo posible por boicotearlos. Pero Obama cuid que ello no afectara la existencia del sistema panamericano y en parte ello explica la aceptacin de que Cuba participara en la Cumbre de Panam en 2015.

A Trump parece que le importa un bledo esta visin estratgica de la articulacin de la hegemona norteamericana. Igual que en otras partes, lo que le interesa es la divisin, incluso dentro de la propia OEA. Por eso Luis Almagro, su secretario general, sigue actuando como un elefante en una cristalera y le da igual lo que ocurra en el seno de ese organismo.

Lo lamentable es que algunos gobiernos de mierda Trump dijo pueblos, pero as no puedo ni citarlo, se plieguen a la poltica del desastre, aunque sea para hundirse, empujados por la potala que constituye al actual gobierno de Estados Unidos.

Fuente: http://progresosemanal.us/20180228/estados-unidos-la-politica-la-fracturacion/



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