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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2018

8M & Huelga Feminista
Por qu mujeres del todo el mundo planean hacer huelga el 8 de Marzo

Sarah Jaffe
http://inthesetimes.com/

Entrevista a Cinzia Arruzza y y Tithi Bhattacharya, organizadoras en Estados Unidos de la huelga internacional de mujeres.


 -Sarah Jaffe: Empecemos hablando un poco sobre la huelga de este ao. Cules son los planes y por qu habis decidido volver a hacerla este ao?

TB: Creo que todo el mundo recuerda el contexto de la huelga del ao pasado, que comenz con un nivel extraordinario de coordinacin internacional entre feministas de todo el mundo. Este ao, el contexto es el mismo y, en el caso de EE UU, se ha visto agravado de alguna manera por la eleccin de Donald Trump. La conclusin lgica era que se repitiera este ao, tanto a escala internacional como en EE UU.

CA: El 25 de noviembre tambin hubo una jornada internacional contra la violencia machista. Lamentablemente no en EE UU, pero en todo el mundo hubo manifestaciones masivas. El xito de aquella jornada de movilizacin tambin dio el impulso para pensar que era posible organizar otra huelga este ao.

-SJ: Hablemos de la historia de huelgas de mujeres, pues es algo que lleva varias dcadas comentndose en el movimiento feminista, pero que vuelve a la palestra ahora.


CA: Las huelgas de mujeres no son exactamente una novedad. El precedente se produjo en la dcada de 1970, con la huelga de mujeres en Islandia por la igualdad salarial 1/. Hace ahora dos aos, el movimiento feminista polaco decidi recuperar esta forma de lucha y organizar una huelga de mujeres en Polonia en contra de la prohibicin del aborto en su pas. Lo mismo ocurri en 2016 en Argentina, con oleadas de huelgas y movilizaciones de mujeres en contra de la violencia machista. A partir de ah, y especialmente dado el gran xito de estas movilizaciones y huelgas en Argentina y Polonia, surgi la idea de tratar de organizar una huelga internacional el 8 de marzo. Las huelgas de mujeres son un instrumento de movilizacin muy potente para el movimiento feminista, porque no solo sacan a la luz la victimizacin de las mujeres, sino tambin el poder que tienen las mujeres en la medida en que son trabajadoras que trabajan tanto en el mercado laboral formal como en la esfera de la reproduccin social, en el hogar, etc. Muy a menudo, este trabajo no se reconoce ni se valora como es debido.

TB: Incluso el ao pasado, cuando se convoc, hubo algunas reticencias con respecto a la palabra huelga, porque tal como se entiende en general, huelga significa dejar de trabajar en el lugar de produccin. Esta es una definicin muy importante y poderosa del trmino, pero la palabra huelga tiene algunas otras aplicaciones histricas, como acaba de mencionar Cinzia. Creo que una de las cosas de las que nos result muy fcil de hablar en el contexto del ao pasado, as como este ao, es la diferencia entre una huelga en el puesto de trabajo y una huelga poltica.

Me parece que la huelga de mujeres es una contribucin muy importante a la tradicin de la huelga poltica, porque en el contexto del declive neoliberal del grado de sindicacin a escala mundial, debido al ataque masivo a los sindicatos desde la dcada de 1970 por parte de la lite gobernante global, pienso que la gente de clase trabajadora ha perdido en buena medida el arma ms potente que tena para la huelga en el puesto de trabajo, que son los sindicatos. Opino que, en este contexto, una huelga poltica es muy importante, porque lo que ocurri el 8 de marzo del ao pasado, precisamente en EE UU, lo llamaron huelga. Hicimos lo posible por mantener esta identificacin de la palabra, pero lo que ocurri a resultas de ello fue que hubo una intensa discusin poltica sobre la relacin entre las movilizaciones asociadas al puesto de trabajo y las ajenas al mismo. Creemos firmemente que en una poca en que se ha perdido capacidad para actuar en el puesto de trabajo, la huelga poltica es una manera til de reanudar aquel debate y tal vez recuperar esa capacidad de movilizacin en el lugar de trabajo.

-SJ: Hemos asistido al despertar del inters por la idea de una huelga poltica, especialmente en EE UU desde la eleccin de Trump. Esto es interesante en un momento en que los sindicatos, particularmente en este pas, pero tambin a escala mundial, estn luchando.

CA: De algn modo, esto refleja el hecho de que la clase trabajadora est privada de uno de los medios de lucha y protesta ms cruciales, que suele estar reconocido en otras democracias liberales. Ni siquiera hablo de formas de lucha insurreccionales. En una serie de pases se producen huelgas polticas. Son legales, estn reconocidas, y son un instrumento muy potente cuando parece imposible cuestionar al gobierno o influir de otra manera. Espero que el atractivo que experimenta en este momento la huelga poltica permita reabrir efectivamente el dilogo poltico, lanzar una campaa poltica por la reforma de la legislacin laboral y replantear de verdad, mediante una reflexin a fondo, cmo debera ser la legislacin laboral en EE UU. Porque este pas tiene la legislacin laboral ms antidemocrtica entre las democracias liberales. Es realmente una situacin muy excepcional.

TB: En relacin con la huelga poltica, hay dos cosas realmente importantes. Una de las cosas importantes que debemos recordar, ahora que la cuestin del trabajo de las mujeres est en la palestra, es que el motivo por el que la gente hace huelga es porque vive en unas condiciones psimas. No necesariamente hacen huelga a causa de su empleo, sino porque su empleo es un medio para que puedan vivir su vida, y entonces, cuando estas condiciones se deterioran, la gente se plantea hacer algo al respecto en su puesto de trabajo. Esta relacin entre vida y trabajo la olvidan a menudo las burocracias sindicales. A estas les gusta tratar a los sindicatos como otro tipo de pequeo espacio asalariado en que las luchas laborales se negocian como simples contratos. Sin embargo, para la gente trabajadora, lo que interesa no es la negociacin contractual, sino su vida y sus condiciones de vida. Una huelga poltica proporciona un contexto ms amplio y ms profundo al significado de la lucha y las ventajas que pueden obtenerse de la lucha y la solidaridad. Creo, particularmente en este contexto, que las huelgas polticas desempean ese papel crucial de recordar a la gente la conexin que hay entre la condicin de los trabajadores y las condiciones de trabajo, cmo estn interconectadas y es necesario que lo estn.

-SJ: Esta huelga se produce en pleno apogeo del movimiento #MeToo (Yo tambin). Habladnos de este contexto, en que hay una renovada discusin sobre el acoso sexual y la violencia sexual y cmo esto contribuye a la huelga de este ao y a la labor organizativa.

CA: Creo que tambin deberamos ver una conexin entre la oleada de movilizaciones feministas en todo el mundo durante el pasado ao y medio y luego la explosin de la campaa #MeToo. El movimiento #MeToo ha sido un momento muy importante en EE UU y tambin a escala internacional, porque ha sacado a la luz lo que muchas mujeres ya saban, que el acoso sexual y la violencia sexual forman parte de la vida cotidiana de la mayora de mujeres, tanto en el lugar de trabajo como en casa y en la calle. Sin duda, la violencia machista requiere una respuesta colectiva.

As, desde este punto de vista, la huelga de mujeres no es tanto una alternativa a #MeToo, sino ms bien una contribucin o un intento de dar una respuesta colectiva al aislamiento que produce la victimizacin. La idea es que el paso a dar despus de #MeToo, despus de denunciar individualmente todo el acoso y la violencia que hemos sufrido en nuestra vida, tiene que haber, tambin, el momento de organizarnos y de responder colectivamente. De lo contrario, no se combaten las condiciones estructurales que permiten que contine esta violencia machista. Uno de los peligros de la atencin que se presta actualmente a las cuestiones de violencia machista es que nos desharemos de unos pocos acosadores odiosos, algunos famosos y otros menos famosos, y todo esto est bien, por supuesto.

Me complace este momento de catarsis, en cierto modo. Pero esto no resolver ningn problema. El problema real no es que haya individuos ruines. El problema real es la existencia de unas condiciones estructurales que permiten la violencia machista y la violencia sexual y su impunidad. Nos hemos enterado estos ltimos meses de hasta qu punto se acosa a las mujeres y se abusa de ellas como tales en el lugar de trabajo, pero esto tiene que ver sin duda alguna con la naturaleza jerrquica de las relaciones laborales dentro del lugar de trabajo, con la falta de poder que tienen los trabajadores. Asimismo, desde este punto de vista, la falta de sindicacin, la ausencia de derechos laborales en EE UU, crean evidentemente nuevas condiciones para la violencia machista, porque las mujeres tendrn siempre miedo a denunciar a un compaero o a un patrono, justamente porque se dan cuenta que no tienen ningn tipo de proteccin. Se dan cuenta de que carecen de cualquier organizacin, de cualquier infraestructura colectiva que permita defender realmente sus intereses.

TB: Voy a aadir tres cuestiones muy concretas sobre el movimiento #MeToo que me parece que interesan a las impulsoras de la huelga del 8 de marzo. Son cuestiones que subyacen a la decisin de por qu nos hemos dirigido a #MeToo de cara a organizar la huelga. La primera es: Cundo recuerdas haber visto por ltima vez algn comentario sobre las condiciones de trabajo en el New York Times? Esto es lo que ha conseguido #MeToo. Nunca habamos visto tantos artculos en los grandes medios sobre las condiciones de trabajo de las mujeres. S, en su mayor parte se ha hablado de violencia sexual, pero al mismo tiempo se ha mostrado lo dictatorial y brutal que es el lugar de trabajo para la mayora de mujeres, as como para la mayora de personas en general. Yo nunca haba visto tantos comentarios sobre las condiciones de trabajo.

Es un fenmeno digno de aplauso que por primera vez en muchos aos veamos que se plantean cuestiones sobre lo que significa ser trabajadora en este pas. La segunda es la conciencia, que antes se circunscriba a socialistas y radicales en este pas, pero que ahora se ha generalizado, el que desde comienzos del siglo xx ha habido un aumento notable de los derechos de las mujeres y de la participacin de las mujeres en la esfera pblica y en el mundo laboral. Mediante la lucha hemos conseguido mejorar nuestras vidas como mujeres. Pero al mismo tiempo creo que lo que ha ocurrido es que los derechos de la clase trabajadora se han visto reducidos, en particular desde las dcadas de 1970 y 1980 con el ascenso del neoliberalismo.

Ahora tenemos una situacin contradictoria en que nuestros derechos como mujeres han mejorado a lo largo de los aos, pero los derechos de la gente trabajadora han declinado. Lo que significa que en el lugar de trabajo, en particular, las mujeres son vulnerables. La solucin que nos ha ofrecido el capitalismo es que puesto que puedes mejorar como mujer, cada una debe velar por s misma. La solucin ofrecida a las malas condiciones de vida y de trabajo de las mujeres ha sido, por supuesto, lean in: que puedes mejorar y llegar a directora general. Este es el segundo fenmeno.

El tercero, que creo que es muy significativo para nuestros fines, es: Cmo respondemos? Todas sabemos que existe la violencia domstica hasta niveles horrorosos tanto en EE UU como en todo el mundo, pero la ventaja de una discusin en el lugar de trabajo, en estas condiciones, es que hay testigos y hay personas que han experimentado lo mismo, porque son tus compaeras de trabajo y tienen el mismo asqueroso jefe violador. Hay confianza colectiva porque una ha pasado por esta experiencia colectiva y esto explica, me parece, por qu la voz de la campaa #MeToo se ve amplificada, pues viene de un lugar de resistencia colectiva.

-SJ: Habladnos de la organizacin de la huelga de este ao. Qu se ha planeado dnde hasta este momento, y tambin de la labor de solidaridad internacional?

TB: En el plano internacional, he mantenido algunas conversaciones telefnicas con organizadoras de otros pases y de hecho la cosa avanza muy bien en diversas partes del mundo, en particular en Italia, Espaa, Polonia, Argentina y algunos otros pases latinoamericanos. En el Reino Unido, donde estuve el mes pasado, el principal centro organizador se denomina The Womens Strike Assembly y estn haciendo un trabajo fabuloso relacionando el 8 de marzo con los debates en curso y la organizacin de una huelga universitaria que se est preparando.

Estn manteniendo contactos con miembros de las facultades de todo el Reino Unido para coordinar acciones de cara a la huelga y las organizadoras britnicas no paran y acuden a las reuniones preparatorias, etc. En EE UU, el plan es que el 8 de marzo dejaremos de trabajar como mujeres durante una hora en todo el pas para mostrar a los patronos y a quienes les apoyan en la Casa Blanca que porque producimos riqueza en la sociedad, tambin podemos dejar de producir esa riqueza y hacer que la sociedad deje de funcionar. Es un recordatorio simblico de nuestro poder como mujeres y trabajadoras. Estamos colaborando con varios sindicatos para que esto ocurra.

CA: Hemos reactivado una especie de comit nacional de planificacin que es bsicamente una red de diversas activistas de todo el pas que dedican voluntariamente su tiempo y su trabajo a esta huelga. En Nueva York hemos realizado un acto de lanzamiento pblico de la huelga con un panel de oradoras maravilloso, algunas de ellas increblemente buenas. En cierto modo, por ejemplo, este acto mostr el tipo de energa, pero tambin la clase de mujeres que la huelga pretende organizar, especialmente mujeres trabajadoras, mujeres de minoras que, aunque no participen en la huelga, protagonizan muchas luchas en el lugar de trabajo, contra el servicio de inmigracin, etc., y a veces consiguen algo y demuestran de este modo que la accin colectiva en ocasiones tiene xito.

Creemos que habr manifestaciones y marchas y salidas colectivas en la mayora de grandes ciudades de EE UU. Ya hay organizadoras preparando la huelga en Los ngeles, en el rea de la Baha de San Francisco, en Portland, en Filadelfia. Tambin recibimos montones de contactos, correos electrnicos, mensajes de gente interesada, que ha ledo, por ejemplo, el artculo que hemos publicado en The Guardian llamando a la huelga en EE UU este ao, y que est interesada en colaborar. Se trata de un esfuerzo totalmente voluntario y basado en organizaciones de base.

Se autofinancia. La gente dedica su tiempo y su trabajo voluntariamente y esto es tambin lo hermoso en torno a la organizacin de la huelga estamos consolidando un rea de feminismo anticapitalista que propone una alternativa a la clase de feminismo empresarial e individualista que ha dominado en los ltimos aos. Creo que existe espacio poltico y voluntad, al menos a juzgar por la respuesta que numerosas activistas feministas de todo el pas estn dando a la idea de organizarse para la huelga y el entusiasmo con que estn trabajando en el proyecto.

Desde luego, quienes deseen colaborar pueden ponerse en contacto con nosotras a travs de la pgina web o la cuenta de Facebook y organizar la huelga en su ciudad.



Nota de Viento Sur:

(1) http://vientosur.info/spip.php?article11772

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13512


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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