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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2018

5 de Marzo
Llovieron lgrimas

Rafael Rico Ros
Rebelin


Nunca haba visto un muerto. Era uno de esos extraos secretos. Su turno, haca un calor sofocante, sali de su fila y el corazn le lata con fuerza. 6 pasos, o 7, y all estaba.

Pareca un mueco. Lo haba visto tantas veces en la televisin, su magnetismo, su desbordante vitalidad, all estaba, callado, sin expresin, tena que hacer un esfuerzo para relacionar lo que estaba viendo con quien haba sido. Relaciones imposibles.

Dispona de unos pocos segundos y no se le ocurri nada, qu hacer ahora? se santigu amn ... y era ateo. Le result espantosamente ridculo pero tampoco se identificaba con el show de algunos que alzaban el puo y soltaban un prrafo pico y pattico.

Haba una extraa atmsfera en la sala, un silencio raro, y ese olor ... Jams haba olido algo as sera el olor a muerto? No, era otra cosa.

Al salir, el bullicio volvi a sus odos. Haba pasado 14 horas en la cola y estaba agotado. Sin embargo, no tena dudas de que haba merecido la pena, 10 segundos despus de 14 horas interminables de cola. Cuando el sol le deslumbr, volviendo a la realidad, comprendi que esos 10 segundos no era lo que ms importaba: jams olvidara y recordara con un temblor desde sus entraas ms profundas, el compartir 14 horas con miles de personas humildes de todos los rincones del pas.

En los 3 das anteriores, la noticia haba convertido a la ciudad en una nica criatura con un solo sentimiento, un solo corazn, un solo dolor y un solo color. En cada esquina, en cada calle, en el metro, restaurantes, plazas, se poda ver coros de ojos ausentes, miradas perdidas, silencios, llantos espontneos e incluso abrazos entre desconocidos. Todos lloraban.

Los que ms le odiaban, guardaban silencio, con una mezcla de respeto, admiracin, confusin y quizs rendicin. Nadie era ajeno a lo que estaba pasando, cualquier hecho cotidiano se cargaba de emociones. Ir a tomar un caf se converta en un acto solemne que trascenda a hecho histrico: aqu me tom un caf el da que muri.

Nunca tanta personas haban estado tan unidas por tantos sentimientos. Desconocidos, familiares, amigos todos se miraban en silencio, sin palabras, solo las miradas y un torbellino de emociones que les atravesaban.

El da que falleci, recibi un mensaje mientras volva a casa desde su oficina. La camioneta estaba llena, era hora punta. Le lleg un correo electrnico que ley desde el mvil:

Compas

Si mis fuentes no me fallan, a lo largo de la tarde declararn la ausencia absoluta de Chvez y parece que no tardar mucho en fallecer. Estemos atentos.

Siento ser portador de tan malas nuevas.

Abrazos desolados

Mir por la ventana. En la parada de la camioneta servan un vaso de jugo de caa de azcar refrescante con limn y mucho hielo. Pocos minutos despus, recibi otro correo:

Puede que el fallecimiento ya haya tenido lugar. En breve se anunciara.

Abrazos ms desolados an

El corazn se le retorci, se le encogi y, despus de 2 meses, comenz a llover desconsoladamente por las calles de Caracas.

La gente en la camioneta comentaba: meses sin llover y ahorita esta lluvia extraa, pero si no hay nubes. Mir al cielo y no haba nubes pero llova.

Volvi al trabajo. Seores, algo va a pasar y, cuando lo anuncien, la ciudad va a colapsar. Por favor, recojan sus cosas y vyanse a casa. Pero antes de irse, por favor, aseguren que los respaldos de todas las bases de datos estn en orden y no olviden que, pase lo que pase, los datos de identidad son de todos los venezolanos, sin distincin de posiciones polticas. Recuerden que ustedes son sus responsables.

Hubo un incrdulo silencio. Usted qu va a hacer jefe? Yo me quedo, hasta que lo anuncien ... y yo me quedo con usted, jefe. Una chica y otro compaero decidieron acompaarlo. Eran las cuatro de la tarde. El resto recogi sus cosas, nerviosos, se asomaban a la ventana mientras se apresuraban por salir, nadie hablaba.

Llam a su esposa.

- recoge a los nios y vete a casa. No salgas hasta que llegue

- Qu pasa?

- Algo van a anunciar.

- Ha muerto? No creo, si estaba bien, son mentiras de la oposicin.

- Hazme caso, por favor, vete a casa con los nios, rpido.

Prepararon caf y pusieron la televisin. Pasadas las cinco, interrumpieron todos los programas. Y lo anunciaron. "Ay . muri ay muri ." y un llanto desgarr la sala "ay ... muri".

Estuvimos callados, en silencio, varios minutos, digiriendo la noticia. Recogimos lo que pudimos.

Salimos a la calle. Cientos de personas caminaban al mismo ritmo, en silencio, mirando el suelo, todos a la vez y todos saban que sentan y pensaban lo mismo. Las vas colapsadas, atascos y miles de coches parados pero haba algo extrao: no sonaban los clxones, pareca como un acuerdo de duelo, nadie se atreva a tocar el claxon.

El metro imposible, no quedaban taxis, no haba autobuses, no haba mototaxis, las camionetas tan llenas que algunos sobresalan por puertas y ventanas pero ninguna queja, solo silencios ausentes. Los telfonos sin lneas, colapsados. Quedaba caminar, caminar y caminar a casa, como una peregrinacin, ms de dos horas caminando confundidos y aturdidos.

Dos horas caminando por una ciudad conmocionada, sacudida, fue una autntica peregrinacin donde se retorca todo el sentimiento mstico que cualquier humano puede soportar.

Lleg empapado a casa, por la tormenta sin nubes, cansado, agotado, perdido. Trat de llamar a su esposa. No haba lnea, los telfonos seguan colapsados. Fue a preguntar al vecino.

- Tienes lnea?

- Todo colapsado. Mi pana, por qu ests mojado?

- De la tormenta.

- Qu tormenta?

Baj a ver cmo estaba la calle, todo el mundo incomunicado. Algunos corran, llegaban nerviosos a los portales: estn robando en la esquina de la Avenida Baralt! El caos se hizo dueo de la ciudad y los telfonos mudos. Solo hablaban los cuerpos desamparados.

Por fin, consigui contactar a su esposa, en lgrimas le deca que haba venido caminando toda la ciudad, no haba autobuses, taxis y el metro era imposible.

- Dnde te pill la tormenta?

- Qu tormenta? Si no ha llovido.

Das despus comprob las precipitaciones registradas el 5 de marzo de 2013 en el centro meteorolgico de La Carlota: ni una gota de agua y no haba fotos satelitales de chubascos en toda Caracas.

- No cay ni una gota de agua.

Crees que ese da solo llovi para ti? Hay almas que tambin sintieron esa lluvia. S que llovi, claro que llovi, y el cielo cambi de color, hubo resplandores de plata.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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