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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2018

Entrevista a Jorge Majfud, novelista
"Sin sueos somos menos seres humanos"

Gisela Galimi
Rebelin


Su padre era carpintero. A veces, cuando no le podan pagar, canjeaba libros por muebles. Y Jorge Majfud nio los lea en su Tacuaremb natal sin ms objetivo que esa fascinacin vertiginosa que seguir a los personajes. Mientras esta ficcin, su vida tuvo tambin otras historias: las cercanas a la dictadura en esa dcada de los 70 uruguaya, en la que el Cono Sur se pobl de desaparecidos y muerte. La historia real toc su vida de nio y hoy pega fuerte en memoria. De esa poca recuerda una rara conciencia de la dictadura omnipresente. Su abuelo materno fue prisionero. Alguno de sus tos paternos formaba parte del ejrcito. En el medio de relato, una ta se peg un tiro cuando le dijeron que haban capado a su marido. Pura ficcin. El hombre pas por la tortura, pero a su esposa le mostraron un rgano de animal para certificarle un hecho que no fue.

Como resultado de esta historia no me convert en un asesino, pero s en un escritor, afirma Jorge y quizs por esta mezcla de ficcin literaria y realidad ficcionada que fue su infancia, es importante para l que sus personajes no slo tengan sentimientos sino tambin ideas, tal como deca Sbato.

Para llegar a este oficio de escritor de novelas y ensayos su talento lo ha llevado por la vida. Estudi arquitectura porque, a pesar de una crnica negligencia en sus estudios de secundaria, una su facilidad por las matemticas y su gusto por el arte heredado de la madre escultora. Y pens que le dara tiempo para escribir. Rpidamente sus novelas hablaron por l en el mundo, hasta que de Estados Unidos lo invitaron a trabajar all. Hoy catedrtico en el pas del norte encuentra en la burbuja acadmica tiempo para investigar y escribir, pero sigue conectado con su nacionalidad, que entiende es mucho ms que su domicilio.

De sus personajes a veces dicen que piensan demasiado. Pero l asegura que los deja fluir por su inconsciente hasta que incluso lleguen a interpelarlos con ideas opuestas a las suyas. As fluy tambin este reportaje. Una charla amable con un hombre que siente porque piensa.

Por vocacin, por mis intereses ms profundos, por la importancia que le otorgo, me definira como novelista. Todo lo dems est incluido en ese espacio donde la ficcin total es la nica capaz de explorar lo ms real del ser humano.

LG: Arquitecto, novelista, ensayista, investigador, catedrtico, viajero, uruguayo, extranjero, ser poltico, pensador, hombre Cul de estas palabras define ms a Jorge Majfud?

JM : Primero, hombre, en su sentido zoolgico y metafsico, en su relacin del yo con las emociones ms profundas, como el amor, el odio, la envidia, la simpata, la culpa, la ira, y con las ideas ms inquietantes, como la justicia, el ms all, Dios, la Nada, etc. Por vocacin, por mis intereses ms profundos, por la importancia que le otorgo, me definira como novelista. Todo lo dems est incluido en ese espacio donde la ficcin total es la nica capaz de explorar lo ms real del ser humano. Una novela no es un ensayo, pero los personajes no son animales puramente emocionales. Tambin tienen ideas, como pueden tenerlo el narrador y el mismo autor. Investigador, catedrtico? Bueno, esas son obligaciones de la profesin y placeres adicionales, como ser viajero. Uruguayo no por haber nacido en ese pas ni por tener una cdula de identidad, un pasaporte y esas cosas, sino por haber vivido all la etapa ms importante de la vida de cualquier persona, la infancia, la adolescencia. Extranjero, s, como todos. Uno suele ser extranjero tambin en su propia tierra, aunque serlo en tierras nuevas siempre es una experiencia crtica, incmoda, removedora. Por una de esas tiranas ideolxicas, iba a decir tierras ajenas, pero no creo que un pas tenga dueos. Esas son pelotudeces nacionalistas, tan de modas hoy en da. En el extranjero uno aprende ms de uno mismo y de la propia tierra que en lo que se llama la patria, palabra tan llena de contenidos contradictorios y tan manipulada por los instintos ms bajos del poder. Ser poltico? A ver En su sentido ms profundo, todos lo somos, lo cual tiene poco de las miserias de las polticas partidarias. La gran poltica es algo tan relevante y las opiniones polticas tan superficiales

LG: A qu te refieres con eso de la gran poltica?

JM: La gran poltica es esa que no deja a nadie fuera, aunque quiera. Es, segn lo entiendo yo, la relacin histrica, dialctica, conflictiva, entre dos fuerzas eternamente opuestas: el poder y el sentido de justicia, el tomar lo que se puede y el renunciar, por una conciencia superior, a lo que se podra.

LG: Te describs como una persona pudorosa en tu vida personal pero sin pudores a la hora de escribir. Venir de una formacin como las Bellas Artes y la Arquitectura que trabajan con la imagen y el espacio crees que facilita ese camino hacia el ser directo y descarnado con las palabras? Con qu otras actividades intertextualizan tus textos?

JM: Crec en una casa llena de dibujos y de esculturas de mi madre. Por las noches de verano, cuando uno se levantaba a tomar agua, aquellos hombres, mujeres y caballos que poblaban las sombras y las luces de la calle, parecan vivos. No creo que la arquitectura haya jugado algn rol en mis novelas. El proceso de creacin es ms o menos el mismo en distintas artes, pero para m la arquitectura fue ms bien una forma de dedicarme a algo prctico que me dejase tiempo libre para escribir y para viajar. Esas cosas tan improductivas, no? Dira que recibirme de arquitecto fue un accidente, como trabajar de profesor de matemticas o haciendo clculos de estructura fue una necesidad de sobrevivencia. La arquitectura no est ms presente en mis novelas que mis trabajos previos como repartidor de farmacia o como ordeador de vacas en la granja de mi abuelo, cada maana a las seis en verano o cuando el pasto cruja con la escarcha. La arquitectura es un arte y una profesin noble, pero tambin lo es la carpintera, por nombrar slo una, la profesin de mi padre. Pero la sociedad otorga al profesional universitario un prestigio exagerado, me parece, y hasta discriminatorio. Yo me recib muy joven de arquitecto porque, aunque dedicaba ms tiempo a escribir ficcin, las matemticas y la historia me resultaron bastante fciles. Pero detestaba cuando me decan buen da, arquitecto y, por ejemplo, se dirigan mi hermano y le decan buen da, Alexis. Son tonteras jerrquicas que hasta la gente ms noble y razonable reproduce. Una vez en Pensilvania la secretaria de la universidad en la que haba comenzado a trabajar se me present en mi oficina para rogarme la disculpase por haberme llamado mster sin saber que era doctor. Te imagins la respuesta. Pero as es como funciona el mundo: es una ficcin que no sabe que es ficcin. Por eso, lo que llamamos ficcin es una aproximacin mucho ms honesta que cualquier otra narrativa, como las polticas, por ejemplo.

LG: En esta dicotoma que marcas entre tu vida personal y tu literatura cmo se resuelve? En qu puntos conversan el hombre y el escritor?

JM: No hay forma posible de separar uno y el otro en sus niveles ms profundos. Obviamente que, como cualquiera sabe, autor, narrador y personajes son tres categoras diferentes. Eso es uy simple de entender. Como autor soy un individuo con determinados valores morales, pero como narrador no puedo limitarme a ningn puritanismo. Mis personajes, como el de muchos otros escritores, suelen pasar por situaciones extremas y reaccionar, en algunos casos, como santos o como criminales, y yo no soy ni una cosa ni la otra. Ah est el valor de la literatura como instrumento de exploracin de la condicin ms profunda del ser humano. Nadie es moralmente responsable de sus sueos, pero los sueos son una ficcin de profundo significado, aunque hoy en da parece que la gente ya no suea, y sin sueos, por terrible que sean o por eso mismo, somos menos humanos.

LG: Aunque la forma de escribir sea sin tapujos la seleccin de los temas de tus novelas est atravesada por el valor de la denuncia, algo importante para los que crecimos en los 80 en el silencio de la dictadura del Cono sur. Cmo naci esa necesidad? Cmo se alimenta?

JM: Esta misma pregunta me la acaban de hacer en la Freie Universitat de Berlin. La respuesta es la misma: nunca me propongo un plan de escritura. Eso es ms para la investigacin acadmica, la que pertenece a un mundo radicalmente diferente. Por eso, para ser un gran escritor no importa si uno es un acadmico como Umberto Eco o Vargas Llosa o un autodidacta como Onetti. No tiene la ms mnima relevancia, porque son mundos totalmente diferentes y con diferentes leyes. Excepto en una investigacin, no me trazo ningn plan, ni siquiera cuando escribo ensayos, que supuestamente pertenecen a una esfera ms racional, consciente. En un ensayo uno debe aportar argumentos, una lnea ms racional, pero, aun as, al menos en mi caso, surgen de la pasin del momento. Tal vez no sea casualidad que mi primer libro de ensayos de 1998, escrito en frica, se titule Critica de la pasin pura.

LG: Pero en la novela

JM: En el caso de la novela, la condicin es an ms radical. Si por algn momento sospecho que estoy fabricando personajes o situaciones, simplemente elimino todo lo escrito. Claro que hay frmulas para escribir una novela exitosa, un best seller, pero no es eso lo que me interesa. Afortunadamente no vivo de mis libros y no necesito vender para seguir escribiendo. Por regla general, dono los royalties y los honorarios de mis conferencias. As que me mantengo libre de esas circunstancias y apremios que acosan a otros colegas. Tal vez no sepa hacerlo de otra forma. Desde siempre he dejado que las situaciones y los personajes sean libres y yo, como autor, siempre me he limitado a seguirlos, a convivir con ellos. Hace dos o tres das, en Alemania, un estudiante me pregunt cmo se hace eso. La verdad es que no lo s exactamente, pero es un ejercicio mental: uno sabe cmo mirar hacia el lado racional y cmo mirar hacia el lado opuesto. Una vez que uno se pone en esta actitud mental, debe mantenerse por un determinado tiempo hasta que las cosas comienzan a ocurrir, a veces de una forma frentica que hace imposible que los dedos sobre el teclado o la mano sobre un cuaderno respondan a la misma velocidad. Pero es mi mayor placer y es una suerte de pavor al mismo tiempo. Todo lo dems, como publicar o vender, como que escriban bien de tus libros, te critiquen o te insulten por ah, son meros ad hocs, circunstancias irrelevantes de la vida a los que uno se acostumbra a no tomar en serio. Por el contrario, debe entender que hay otras vidas y otros sueos luchando por sobrevivir. Por eso, el valor y la actitud de lo que llamas denuncia se dan en los ensayos, no en las novelas. Una novela simplemente convive y expone algunos problemas, los ms universales, aquellos que trascienden las circunstancias, las contingencias del momento. En mi caso, el drama social y poltico de esas dictaduras que viv directamente como nio, probablemente han desarrollado una sensibilidad sobre ciertos temas recurrentes en mis novelas, como la violencia moral, la recurrencia a la fuga, etctera, pero no se trata de denunciar algo de forma consciente.

LG: Esta temtica atraviesa tambin tus ensayos y columnas de opinin, pero de un modo muy multifactico. Desde qu fuentes observs la realidad para nutriste como pensador moderno?

JM: Las fuentes son mltiples y van desde la memoria, dese la interaccin personal con conocidos y desconocidos, hasta los documentos histricos, pasando, inevitablemente, porque esa es la omnipresente realidad contempornea, por los medios de informacin. Prefiero los tres primeros.

LG: Esta es una revista esencialmente de poesa. Cul es su relacin con ese gnero?

JM: Tradicionalmente, creo que, en su aspecto ms superficial, la poesa se identifica con un formato, como lo es la escritura en verso y estrofa, con o sin rima. A lo largo de miles de aos de historia, arte y poesa eran cosas muy diferentes. Arte era una forma de hacer regida por reglas estrictas que el aprendiz deba aprender, dominar y reproducir. De ah viene eso de una obra maestra. La poesa, en cambio, era cosa de locos, de locos visionarios, es decir, era el reino de la creacin . Recin en la Era moderna el arte se rindi a los principios de la poesa y consider que la creacin, es decir, lo nuevo, no era una maldicin demonaca sino una virtud el espritu humano, una condicin necesaria y exclusiva de valor esttico. Desde entonces, la locura del poeta se convirti en la verdad sublime del artista, del escritor, como intermediario entre la naturaleza ms profunda del ser humano y su natural mediocridad. P ara m, la poesa es una forma de ver y sentir el mundo. El formato nos advierte, como lectores, que debemos considerar especialmente la palabra y la sensibilidad del autor en un sentido especial, diferente al comn. Es un cdigo, una complicidad totalmente vlida. Ahora, yo creo que la poesa no termina ah, en la forma. Se proyecta como forma de ver el mundo en la prosa, en las artes plsticas, en el cine, en la vida misma. Por eso, un texto en verso puede ser una simple cursilera mientras una prosa puede estar cargada de poesa.

 

(*) Publicado originalmente en la revista barcelonesa La Guardarraya, febrero de 2018.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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