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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2018

Entrevista a Joaqun Miras Albarrn sobre Praxis poltica y Estado republicano. Crtica del republicanismo liberal
Todo uso del saber hacer es concreto, depende de un contexto y de la interpretacin que hagamos del mismo

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Entre otras muchas cosas, algunas de ellas recordadas y comentadas en anteriores conversaciones aqu publicadas, Joaqun Miras Albarrn es miembro-fundador de Espai Marx y autor de Repensar la poltica y Praxis poltica y estado republicano 

Estbamos resumiendo, asunto siempre oportuno. Habis comentado: 

Explicacin que da cuenta de la gnesis de dicha consciencia desde sus micofundamentos genticos de la realidad cotidiana de cada subjetividad. Para ello me baso en lo que nos explica Hegel, tanto en Fenomenologa del Espritu como en Ciencia de la lgica, libro segundo y tercero. Y en los resmenes que l elabora en su Enciclopedia de las Ciencias filosficas. Nuestros lectores han de tener en cuenta esto, porque la consciencia subjetiva es, para Hegel, consecuencia de cada tipo de praxis, esto es, es tan histrica y variada como lo es la praxis, y Hegel nos presenta una multitud de praxis histricas diversas que generan consciencias individuales histricas distintas por ejemplo, en el captulo V y VI de la Fenomenologa del Espritu. Y tras recalcar nuevamente el esquematismo del resumen que procedo a presentar, vamos a la cosa.

Te haba interrumpido aqu. Vamos entonces a la cosa.

El individuo se constituye en subjetividad al apropiarse del saber hacer que le dar la posibilidad de ser ente autnomo en interaccin con sus inmediatos que constituyen su rea de desarrollo prximo o interaccionan con l y su rea interna de desarrollo prximo esto es la Escuela Socio histrica de Psicologa, Lev Vygotsky, claro-. La apropiacin de ese saber hacer que constituye la consciencia subjetiva exige actividad protagonista por parte de la individualidad e interaccin constante con otras consciencias subjetivas inmediatas que nos lo proporcionan y nos ayudan a ponerlo en obra rea de desarrollo prximo-. La actividad o puesta en obra de nuestro saber hacer es siempre social tanto en su gnesis como en su aplicacin (la divisin social de trabajo).

Ese saber hacer posedo en nuestro fuero interno es el que constituye, genera, la consciencia subjetiva, que no es sino primero: la posesin interiorizada de ese saber hacer; segundo: la inherente capacidad consciente, emergente, de poder ponerlo en obra, a partir de las propias expectativas culturales, del ethos; tercero, la experiencia que nos genera su puesta en obra y sus resultados. Pero este conjunto integrado que acabo de describir, es tan solo una parte de la consciencia; existe, tambin, otra, a la que le denominamos autoconsciencia, o consciencia de nuestra consciencia, y que es lo que constituye la consciencia inherente a toda subjetividad de ser un yo.

Hblanos de esta autoconsciencia.

Esta otra parte, o instancia, que nos dota de capacidad para reflexionar sobre nuestro hacer, y de contrastarlo con las necesidades, las expectativas, etctera, con las que viene ese mismo hacer, no se constituye solamente por reflexin inmediata sobre el hacer y la experiencia de su puesta en obra. Existe como construccin generada, creada, de forma inmediata, por la interaccin social misma. Tambin su gnesis, la gnesis de esa otra instancia interna, la autoconsciencia, surge de la interaccin inmediata de cada individuo con las subjetividades con las que nos relacionamos en la vida cotidiana, de forma capilar. Cada individualidad subjetiva se apercibe de que es tratada y considerada por ellos como una subjetividad diferenciada, dotada de caractersticas especficas singulares: de que es Reconocida categora fuerte hegeliana- como un t, un yo. Nos apropiamos de esta percepcin desdoblada de nosotros mismos como una subjetividad singular, y comenzamos a reflexionarnos a nosotros mismos interiormente pero desdoblndonos, desde un yo interior distinto del yo que posee el saber hacer y obra. Se genera a partir de ah una auto reflexin una auto consciencia sobre la propia consciencia

Nos aprendemos a considerar, a valorar, etctera a travs de las valoraciones de los dems. Y en este proceso aprendemos a auto reflexionarnos, a auto desdoblarnos y a ejercer crtica respecto de nosotros mismos.

Dialogicidad interna...

Exacto. Estamos ante la dialogicidad interna de toda consciencia, que es ese sabernos como alguien que no es exactamente igual a la voz desde la que nos vemos y mediante la que nos hablamos, una u otra don Quijote y Sancho Panza, la elaboracin de Mijail Bajtino de Boloshinov, si ese es el nombre del autor, sobre la dialigocidad interior

Todo esto constituye en nuestra consciencia esa parte denominada autoconsciencia, que posibilita la auto reflexin, que es la gnesis de la propia reflexin desdoblada, exterior pero al lado del mismo, cabe la consciencia, sobre nuestro hacer, y sobre sus consecuencias: la reflexin sobre la experiencia generada por nosotros mismos en relacin con nuestro hacer y nuestras expectativas. La auto reflexin interna .

Sobre todo esto, insisto, ha investigado la Escuela Socio Histrica de Psicologa, la vygotstkiana, que parte de la metafsica de Hegel.

Hegel est por todas partes. No s si es omnisciente pero cuanto menos omnipresente seguro.

En Hegel, esta capacidad de posesin de autoconsciencia es un elemento terico fundamental: es esta autorreflexin nuestra sobre nosotros mismos que se genera mediante la interrelacin con la conciencia de los dems la que nos permite autorreflexionarnos como uno ms idntico a ellos en nuestra singularidad especfica y exigir el Reconocimiento categora fuerte de Hegel- como tales. Esta exigencia, el Reconocimiento, de la que trata Hegel por ejemplo, en el captulo IV de la Fenomenologa del Espritu, es la que explica la rebelin del Esclavo contra el Amo, y la revolucin, el hundimiento del mundo feudal. Explica tambin la teora del enamoramiento, que Hegel apunta al comienzo del captulo V de la misma obra. Donde Fausto necesita, desea, pero no obtiene el Reconocimiento por parte de Margarita: desea ser reconocido como una individualidad singular, y ser deseado precisamente por ello, pero Margarita, cuya voluntad est anulada, y cuya capacidad de ser libre y elegirse y elegir, no existe, no le puede negar nada, salvo eso, que es resultado de la libertad del individuo que se nos enfrenta. La teora del enamoramiento queda apuntada en esas pocas pginas, pero no es desarrollada por Hegel, como ya sabemos. Reconocimiento.

Pero hasta aqu tan solo he resumido la explicacin de Hegel y de la Escuela Socio Histrica de Psicologa- sobre la gnesis de esa parte de nuestra consciencia que denominamos autoconsciencia. Falta por explicar, en esquema, qu es lo que reflexiona esa autoconsciencia, ese nivel de la consciencia inescindible del otro, inherente al mismo

Volvamos a la consciencia.

Vayamos a ella.

El sujeto consciente, en el estadio de edad que sea, se esfuerza, acta, se auto activa, se ejercita y va logrando apropiarse, con esfuerzo, con fracaso, con dificultad, y cansancio, con satisfaccin, reforzada por el elogio de sus inmediatos o por su menosprecio-, de ese saber hacer. Va logrando apropiarse de todo ese saber hacer. Pero este esfuerzo activo, fracasar, lograr, cansarse, tener xito, produce un desdoblamiento experiencial en la subjetividad consciente, en la consciencia que se constituye o se auto genera mediante esa misma apropiacin no por otra cosa, pues no preexiste antes de la misma-, de que ese apropiarse no es lo mismo que el intento de apropiarse. Primer desdoblamiento, entre la intencin de apropiarse de saber hacer, que gua a la consciencia, y el resultado conseguido, experienciado. Un desdoblamiento sobre el que la ya constituida autoconsciencia desdoblada, en la medida en que se auto genera en interaccin, toma consciencia reflexiva. Una primera reflexin que hacemos en nuestro fuero interno, sobre nuestro hacer, pero considerndolo como un objeto interior puesto ante nuestra consideracin, respecto del que nosotros, el yo autoconsciente, est fuera, se auto excluye, aunque sea tan solo a travs de la reflexin; se desdobla, lo niega, como algo inevitable e inmodificable, aunque constituya parte de nosotros, de m: aunque me constituya. Un primer nivel de libertad, de consciencia libre, nuestra y ante nosotros mismos. Una reflexin que nos permite entendernos como una capacidad prxica necesitada de ser puesta en accin para sobrevivir, pero que no es idntica a la actividad que pone en obra, la cual puede ser modificada, exige ser modificada. Consciencia de libertad.

Segundo paso. El sujeto se ha apropiado ya, segn hemos resumido, de su saber hacer, que es lo que construye, constituye, su consciencia: que es esa cosa interna, ese objeto interno. Pero ese saber hacer, debe ser puesto en obra. Para todo uso y para todo acto.

Por ejemplo?

Cruzar una calle, escribir un rengln, trabajar, declararse a un ser amadopero todo uso del saber hacer es concreto, se da en concreto, depende de un contexto situacional y de la interpretacin que hagamos del mismo. El saber hacer, e incluso los instrumentos al alcance objetivaciones de otro saber hacer- no tiene explicitado su forma de aplicacin. El uso depende de la oportunidad, la situacin, de la interrelacin con los coparticipantes, si los hay los hay, por ejemplo, el coche que viene por la calzada, si se trata de cruzar la calle, el suelo mojado-. El saber hacer es indefinido respecto del cmo hacer concreto. Nos vemos obligados a interpelarnos, reflexionar -a reflexionarnos desdobladamente-, sobre cmo poner en obra, de una forma u otra, un saber hacer concreto u otro, o a retirarnos del campo no me declaro-. Los resultados son lo que son. Pensbamos estar acertados pero sobreviene el fracaso. Nos desdoblamos reflexivamente respecto de nosotros y reflexionamos la experiencia generada por nuestra accin. Extraemos consecuencias de ello, e incluso nos ponemos a investigar cmo hacerlo mejor. Decidimos no reiterar formas de aplicar saberes anteriores ya conocidos. Estamos nuevamente ante un desdoblamiento reflexionado, reflexivo de nuestra consciencia, negacin, al menos en potencia, del saber hacer que nos constituye y constituye a la vez el mundo social humano. Reflexionamos ahora sobre la aplicacin hecha de nuestro saber hacer, que ha sido la que genera esos resultados objetivos. Pero esto, la reflexin sobre esto, se abre al desarrollo de una posible nueva autoconsciencia.

Qu nueva autoconsciencia?

Los resultados que se producen no dependen de una cosa, ya sea el mundo exterior, o el saber hacer sabido, sino de nuestra capacidad de hacer, del protagonismo nuestro sobre nuestro hacer, de nuestras decisiones; vamos un paso ms all. Reflexionamos libremente como algo ajeno, pero interno, no solo sobre el saber hacer, sino tambin sobre nuestro uso del mismo y, al hacerlo recuperamos, seamos conscientes de ello o no, la capacidad constitutiva bsica, ser un ente que es energa prxica que se genera y se pone en obra tan solo como resultado de la actividad en comn, de su carcter de constituir un ser intersubjetivo, que obra en interaccin comn, pero que carece de proyecto, y puede elaborar en comn, siempre, al menos en potencia, uno nuevo. Esto que resumo explica tanto la ontognesis o desarrollo individual de la consciencia, como la filognesis, posibles cambios de la consciencia social a lo largo de la historia: es saber de la experiencia de la consciencia, reflexividad sobre la experiencia de la consciencia para ambos planos.

Vayamos al tercer paso.

Tercer paso: a partir de la consciencia del fracaso de nuestro hacer, podemos reflexionar conscientemente y decidir que no aplicaremos ese saber hacer, que no es idntico a nosotros, que no determina nuestra capacidad prxica, la cual es libre respecto del mismo, y combinada con la experiencia que ya tenamos de que ese saber hacer que nos constituye no es idntico con nosotros mismos, podemos llegar a la conclusin de que por qu no tratar de aplicar otro saber hacer, e incluso decidimos ser nosotros quienes lo creamos, mediante nuestra inventiva. Inventamos un saber hacer, que creemos apropiado para resolver tal problema. Incluso, quiz inventamos una nueva objetivacin material.

Una nueva objetivacin material?

Por ejemplo, la dinamita es la leyenda- para liberar a los mineros de la dureza de su trabajosomos genialespero entonces llegan los dems como moscas al cubo de la leche, los individuos de nuestra sociedad con quienes nos sostenemos anudados por las relaciones sociales prioridad ontolgica de la interaccin social sobre la individualidad-, y stos, hacen con ello lo que quieren: usarlo para la guerra, por ejemplo. Nuevo desdoblamiento nuestro, ste, ya no referido a nuestra fatiga autoconscientemente reflexionada, ni a la auto reflexin sobre nuestra capacidad de usar saber aprendido en circunstancias concretas, sino referido al uso de lo que creamos ms nuestro, lo creado u objetivado como saber hacer, o como objetivacin material, por nosotros; a la eficacia social de lo que hacemos y logramos hacer exitosamente y a las relaciones sociales que organizan la intersubjetividad prxica dentro de la cual generamos nuestro hacer como parte de la misma. Experiencia de desconcierto y nuevo, perplejo desdoblamiento reflexivo, mediante el que nos desdoblamos del orden social de las relaciones sociales concretas que ordenan la puesta en obra, o praxis del ethos o saber hacer. Nos sentimos negando, reflexionando negativamente, esa concreta manera de organizar la praxis intersubjetiva, y reflexionando con libertad frente a ella, y, en potencia, recobrando, consiguientemente, la capacidad de tratar de elaborar en comn con otros, unas nuevas relaciones sociales ordenadoras de la actividad, diversas; libertad subjetiva consciente

Esto de las moscas y el cubo de leche es otra de las tantas bromas gruesas de Hegel que hay en Fenomenologa del Espritu, junto con la que ya expliqu del cornudo como broma contra quienes creen que la fisiognmica es real, que hay relacin entre la constitucin fsica y el hacer humanos, o el chiste en el que compara a quien confunde un determinado tipo de pensamiento y lo usa para lo que no toca con quien confunde la funcin procreadora de determinado rgano con la de mearas de suyo es Hegel pero bueno, junto a estos, aparecen tambin pasajes de una hermosura, de un lirismo, admirables, sin embargobueno, prosigo.

Prosigue un poco ms. Esta vertiente bromista-irnica de Hegel me era desconocida.

Adems, y como otro potente foco de generacin de experiencia negativa sobre la que reflexiona nuestra propia autoconsciencia, y desarrolla as otro nuevo desdoblamiento respecto de su saber hacer y su vivir, y en potencia, nueva negatividad, tambin estn las expectativas que la cultura o ethos-sittlichkeit en el que nos formamos, nos hacen esperar de nuestro vivir y sobre cuyo incumplimiento, o frustracin, sobre lo injusto de la sociedad que se ordena de tal modo que unos s lo logran y otros no. O sobre nuevas necesidades y expectativas originadas en una sociedad concreta, a partir de un ethos concreto, pero que stos impiden que sean satisfechas. Todo esto, si lo consideramos bien, es algo evidente para todo sujeto. Ha inspirado poesa, incluso: No volver a ser joven, de Gil de Biedma, por ejemplo.

Est muy bien que cites a Jaime Gil de Biedma.

Reflexin cuyo contenido reflexivo, cuyo desdoblamiento sobre la propia vida anterior experienciada, no tiene por qu ser as de individualista pesimista-cnico, como lo es el poema de Biedma. Otra alternativa de reflexin ante la vida pasada en comunidad, puede ser la del abuelo de Cornelius Castoriadis, que, ya muy viejo, se puso a plantar olivos, reflexionando sobre la comunidad a la que perteneca, pensando en el porvenir de la misma

Algo parecido hizo el abuelo de Jos Saramago si no recuerdo mal, quien, adems, daba nombres a esos olivos.

Una auto reflexin sobre nuestras necesidades o sobre nuestros deseos y aspiraciones, que, tambin, puede generarnos angustia, culpa: la voz reflexiva interna de la consciencia que se sabe libre o diversa del hacer que la constituyen nos dice: yo no quiero vivir as, tal como me lo propone el ethos existente; sin embargo, la autoconsciencia reflexiva, que ha reflexionado sobre el sentido de la vida y se ha apropiado y asumido discursos justificativos, aade: Pero es as como quien sea, dios, quiere que yo viva: qu pecado es no quererlo! Qu pecado es tratar de obtener eso que yo deseo! Es la consciencia desgraciada, cristiana, de la que nos habla Hegel.

En resumen y para lo que nos ocupa, que es mostrar la existencia de la libertad subjetiva, consciente, y que sta existe precisamente como resultado de la socialidad que nos constituye.

Adelante con el resumen.

Solo ya reflexionar sobre nuestro propio vivir, es estar ponindonos fuera del mismo. Solo con ponernos a reflexionar sobre aquello que nos cuesta, que se nos aparece en nuestro fuero consciente interno como a lograr, a lograr poner en obra, a lograr usar, a lograr ejecutar, o a reflexionar sobre lo no logrado, eso, est ya poniendo en crisis esa realidad, ese ethos que nos constituye como subjetividad, y cuya existencia objetiva el mundo- no es otra cosa que el resultado u objetivacin de nuestro hacer constante ; ya est, en potencia, dejando de ser, de ser vlido o de existir, ese saber hacer y ese mundo creado a cada instante por nuestra praxis actualizadora de nuestro saber prxico. Es lo que Hegel denomina Negatividad.

Vale, descansemos un poco (yo he sudado tinta hoy lo confieso). Lo dejamos aqu esta semana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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