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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2018

Emisiones de gases de efecto invernadero
Produccin versus consumo

Alejandro Nadal
La Jornada


La concentracin de dixido de carbono en la atmsfera ya rebasa las 405 partes por milln (Ppm), segn las ms recientes mediciones del observatorio del volcn Mauna Loa en Hawai. Antes de la revolucin industrial esa concentracin no rebasaba 280 ppm. Es decir, en un lapso relativamente corto hemos provocado un fuerte aumento de CO2 en la composicin de gases en la atmsfera.

Ese incremento en la concentracin de CO2 est asociado con el aumento en la temperatura media global de un grado centgrado a lo largo del siglo XX. Ese cambio ya se acompaa de enormes consecuencias negativas en trminos de huracanes, ondas de calor, aumento en el nivel del mar, sequas y la aceleracin de la extincin de todo tipo de especies.

En la conferencia de la Convencin Marco sobre Cambio Climtico (Unfccc) celebrada en Pars en 2015 se acept el compromiso de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los dos grados centgrados (respecto de los niveles anteriores a la revolucin industrial). Adicionalmente, las partes adquirieron el compromiso de buscar mantener ese aumento por debajo de 1.5 grados centgrados, porque ese es el umbral que los cientficos consideran ms realista para evitar mayores daos. Hoy sabemos que este objetivo es ya inalcanzable.

En el Acuerdo de Pars, cada nacin determina de manera independiente sus metas de reduccin de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero no existe un mecanismo coercitivo para garantizar el cumplimiento de esos objetivos. El nico medio es el escarnio que un pas sufre al incumplir sus propias metas. Y desde esa perspectiva, el tema de la medicin de las emisiones de gases de efecto invernadero adquiere gran relevancia.

Desde que se negoci el Protocolo de Kioto, en los aos 1990, la medicin de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) se ha basado en aqullas producidas por cada pas. Las naciones ms desarrolladas han sido las que han emitido ms GEI a lo largo de los pasados 150 aos y por eso se busc inicialmente reconocer el principio de responsabilidad histrica y diferenciada. Pero ese principio se fue desdibujando y en el Acuerdo de Pars slo queda un dbil compromiso de apoyo financiero para los pases menos desarrollados (an esa promesa no se ha cumplido).

Hoy surgen nuevas dudas sobre la asimetra en las emisiones de GEI. Varios estudios cuestionan la validez de medir las emisiones producidas directamente por cada nacin y proponen una medicin de las emisiones consumidas (o generadas indirectamente en la produccin de bienes y servicios que importa cada pas). En otras palabras, para contar con una medida ms rigurosa y equitativa sobre las emisiones de GEI es importante hacer un balance entre aquellas que directamente producen una economa en su territorio y las que vienen incorporadas en los productos que importan.

La metodologa estndar a la que nos hemos acostumbrado se basa en medir las emisiones producidas directamente. Pero esta mtrica ignora que las economas ms ricas han sido capaces de reducir sus emisiones directas al mismo tiempo que han podido importar bienes intensivos en emisiones (de GEI) que han sido producidos en otros pases. Por ese motivo, las emisiones producidas directamente y aquellas que son consumidas (o producidas indirectamente) difieren de manera significativa.

El trabajo ms reciente sobre los resultados generados por estas distintas metodologas es de Mir Goher y Servaas Storm (disponible en www.ineteconomics.org). Aunque la metodologa puede ser algo discutible al descansar en la obsoleta nocin de la curva ambiental de Kusnetz, lo cierto es que el uso de matrices de insumo producto a escala global permite a los autores observar que el nivel de emisiones est correlacionado con el ingreso per cpita. Esto es grave por dos razones. Primero, porque las emisiones muy difcilmente se irn reduciendo en el tiempo. Al contrario, se incrementarn al aumentar el ingreso per cpita en los pases ms ricos o de ingreso intermedio. Segundo, porque esto revela que es posible que hayamos estado subestimando el volumen de emisiones producidas cada ao. En cambio, al utilizar las matrices insumo producto a escala internacional es posible tomar en cuenta el peso del comercio internacional y de las complejas cadenas de valor que hoy dominan la economa global. La diferencia en el volumen de emisiones no es despreciable.

El escenario para el futuro del cambio climtico no pinta nada bien. Hoy, las proyecciones ms rigurosas indican que estamos en una trayectoria que podra hacer inevitable un aumento de temperatura promedio global en el rango de los tres grados centgrados hacia finales del presente siglo. Las consecuencias de este tipo de perturbacin son verdaderamente catastrficas por los efectos acumulativos o en cascada que se pueden generar. La nica manera de evitar este desastre es mediante reducciones realmente significativas en los niveles de emisiones de GEI. Para ello es indispensable terminar con el podero del lobby de combustibles fsiles que an domina la economa global.

Twitter: @anadaloficial

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/02/28/opinion/024a1eco



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