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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2018

Cincuentenario del 68
Las huelgas obreras de mayo-junio de 1968

Xavier Vigna
Viento sur


Para que los obreros vayan a la huelga y que, por lo tanto, estn dispuestos a perder una parte importante de su salario, es necesario al menos que hayan acumulado un contencioso en su empresa y que hayan encontrado una ocasin para expresarlo.

Precisamente en los aos 1960, los pases de Europa occidental se embarcaron en un perodo de crecimiento econmico que prolong un desarrollo industrial antiguo. Las industrias automviles, qumicas o de electrodomsticos, contrataron a personas masivamente. Nuevas fbricas de montaje se multiplicaron en Francia, especialmente en Normanda, en los pases del Loira y en Bretaa, que se beneficiaron de la descentralizacin industrial emprendida por los sucesivos gobiernos a partir de 1955. Por todo ello, se contrataron a nuevos obreros, tanto hombres como mujeres, venidos del campo y que convivieron con inmigrantes venidos de la ribera norte (italianos, espaoles) o sur (especialmente argelinos) del Mediterrneo. Las empresas reservaron a estos ltimos para los trabajos ms peligrosos y ms insalubres.

Ese desarrollo industrial se acompa en las ramas ms modernas de un inicio de automatizacin de las tareas. Frecuentemente fue indisociable de la difusin de la racionalizacin del trabajo: las cadenas de montaje se alargaron y generalizaron, as como la divisin del trabajo y el cronometraje de las tareas. Esa racionalizacin, que se perfeccion sin cesar, indujo una intensificacin: cadencias aceleradas para efectuar gestos repetidos en el textil o la electrnica y tambin la movilizacin de los cuerpos.

Fueron los obreros especializados, los OS, quienes sufrieron ms esas evoluciones. Fue as como en enero de 1968 en la empresa Jaeger de Caen, los huelguistas decan: Los contadores desfilan, las obreras caen. En la Rodiaceta de Besanon, los obreros reclamaban aumentos de salarios en febrero-marzo de 1967, pero especialmente una reorganizacin del descanso semanal para los afectados por el trabajo a turnos en 4x8. Los salarios dependan en efecto cada vez ms del trabajo realizado o del puesto ocupado y menos de la cualificacin o de la formacin. Por ello, los obreros y las obreras, especialmente cuando su edad iba aumentando, podan conocer una reduccin de sus remuneraciones, o, incluso, una carrera profesional negativa.

En fin, toda una serie de industrias, especialmente las minas, la industria textil o la construccin naval, experimentaban dificultades y perdan empleos. Ello signific muy concretamente que un primer movimiento de desindustrializacin afect a las viejas regiones industriales (las cuencas hulleras del Norte-Pas-de-Calais o de Sane-et-Loire, los valles de los Vosgos, etc.) que aliment un temor difuso al desempleo y di lugar a una ola de manifestaciones al comienzo del ao 1968.

A pesar de un crecimiento econmico que favoreci una progresin de los salarios y un acceso parcial al consumo, el discurso nostlgico sobre los supuestos Treinta gloriosos mistifica la realidad obrera de la poca. La penosidad mantenida de la condicin obrera, la duracin y la peligrosidad del trabajo, alimentaron un antagonismo difuso pero creciente. Transmitida por las organizaciones sindicales CGT y CFDT que se aproximaron desde 1966, esa clera obrera se aprovech de la brecha abierta por el movimiento estudiantil para explotar en la primavera de 1968.

En efecto, el 13 de mayo de 1968, respondiendo a la convocatoria lanzada por las confederaciones sindicales de una jornada de huelga interprofesional contra la represin del movimiento estudiantil y la poltica gubernamental, los obreros hicieron huelga y se manifestaron en casi todos los lugares del pas. El da siguiente, en Bouguenais - extrarradio de Nantes-, los trabajadores de la empresa Sud-Aviation votaron la huelga con ocupacin, cerraron las puertas de la fbrica y secuestraron de hecho al director de la fbrica y a varios de sus colaboradores. Esa huelga y sus modalidades ocupacin y secuestro- fueron rpidamente conocidas y favorecieron una rpida propagacin del movimiento. En la tarde del 20 de mayo la huelga se generaliz a las fbricas del pas y afect sin duda a aproximadamente dos millones de obreros.

El movimiento se extendi a menudo desde las grandes concentraciones hacia las instalaciones ms pequeas. Su extensin masiva favoreci la valenta de los huelguistas. Ya que, adems de los bastiones tradicionales del movimiento obrero la metalurgia, el automvil, la siderurgia, etc.- donde se concentraban los obreros masculinos, frecuentemente cualificados y franceses, las instalaciones textiles, las fbricas de montaje y los talleres diversos fueron tambin paralizados y ocupados por jvenes, mujeres, tambin inmigrantes, que desafiaban los chismes (son completamente honestas las mujeres que ocupan durante la noche?...) o los riesgos muy reales de expulsin por hacerse visibles y hacer triunfar sus reivindicaciones.

La generalizacin de la huelga favoreci una mltiple toma de la palabra, debates en los mtines organizados regularmente a favor de las ocupaciones para discutir las modalidades de lucha, las acciones a llevar, el avance de las negociaciones, etc.; discusiones tambin en las bolsas de trabajo en las que se tomaba el pulso a la huelga, intercambios con las otras asalariadas y los estudiantes que iban a las puertas de las fbricas o para ir a las universidades, a veces con los campesinos que venan a vender sus productos. Haciendo eso, la ocupacin prolongada favoreci una apropiacin de los locales, incluidas las oficinas de las direcciones y (re)alumbr los sueos de poder obrero, tanto ms que las experiencias o los proyectos de autogestin parecan esbozarse en un puado de fbricas, por ejemplo en Perrier en Montigny-le-Bretonneux o en la CSF en Brest.

Desde entonces, los huelguistas no discutan solamente de la mediocridad de los salarios sino que denunciaban tambin la organizacin del trabajo, la parcelizacin del trabajo o su cronometraje, el papel de los contramaestres, etc. A veces interrogaban el papel o el funcionamiento de las organizaciones sindicales o cuestionaban el carcter democrtico del pas. En Renault, por ejemplo, los obreros inmigrados decidan redactar una plataforma reivindicativa, sin el aval del sindicato CGT mayoritario. Se abra una verdadera caja de Pandora en las fbricas transformadas en foro, segn el nombre que dieron los huelguistas de Peugeot-Sochaux a su lugar de discusin.

En un marco tal y con semejante esperanza, las negociaciones de Grenelle (lugar del barrio administrativo donde se tuvieron las reuniones) a las que Georges Pompidou invit a la patronal y las organizaciones sindicales (sin que ninguna mujer participase en las delegaciones), desembocaron esencialmente en el principio de reconocimiento del sindicalismo en la empresa y en aumentos de salarios, en especial del SMIG (Salario mnimo interprofesional garantizado) incrementado el 35% y, por otra parte, tambin del aumento del 10% de los salarios (se refiere a los salarios realmente percibidos, ndt). Los jvenes, pagados a menudo al salario mnimo y que se beneficiaron adems de la supresin de las reducciones por edad, fueron los grandes beneficiarios de estas discusiones. Pero para el resto, el resultado a medias tintas justific la decepcin de los huelguistas, que rechazaron muy a menudo hacer el seguimiento de las negociaciones, como en Renault, el 27 de mayo. Durante dos o tres das, la impotencia de un poder sin brjula aviv las esperanzas revolucionarias.

Sin embargo, tras el discurso de De Gaulle del 30 de mayo disolvi la Asamblea Nacional y convoc elecciones legislativas- las organizaciones sindicales se plegaron a la solucin electoral y condujeron las negociaciones en las ramas o las empresas, que acabaron muy a menudo bajo el paraguas del protocolo de Grenelle, sin mejoras suplementarias sustanciales. All donde la patronal hizo prueba de mayor dureza, como en la metalurgia, la huelga se estir durante una buena parte del mes de junio.

El poder gaullista, que pretendi reducir esos puntos de conflicto, hizo intervenir a las fuerzas del orden, especialmente en la fbrica Renault de Flins el 6 de junio, o en Sochaux el 11 de junio. Esas intervenciones brutales condujeron a enfrentamientos especialmente violentos y provocaron el ahogamiento (en el Sena) del estudiante de instituto Gilles Tautin (el 10 de junio) cerca de les Mureaux (departamento de Yvelines, ndt) y las muertes de los obreros Pierre Beylot y Henri Blanchet en Sochaux (de edades respectivas de 24 y 49 aos, trabajaban en Peugeot), entre ochenta heridos de los cuales algunos muy graves. Paralelamente, el poder hizo expulsar a aproximadamente 250 extranjeros, estudiantes y obreros, entre los cuales haba espaoles y portugueses que tenan el riesgo de ser enviados a prisin.

As, la vuelta al trabajo se prolong durante todo el mes de junio e incluso inicios de julio, mientras que las elecciones legislativas fueron marcadas por un auge de la derecha gaullista. Fue la paradoja de la ms poderosa huelga que ha conocido el pas, que agrup a aproximadamente siete millones de huelguistas (para 16 millones de personas activas), al desembocar en un resultado de medias tintas, que aument bastante los salarios sin modificar en nada la organizacin misma del trabajo. Es tambin por lo que, a semejanza de todos los pases oeste-europeos y especialmente de Italia, Francia experiment una insubordinacin obrera durante los aos 1970, que prolong, amplific y radicaliz las protestas formuladas en esa primavera sin igual de 1968.

Ella favoreci el desarrollo del movimiento sindical, pero transmiti al mismo tiempo las crticas al mismo, que tenan por objetivo tambin al movimiento comunista (PCF) preocupado sobre todo por conquistar las clases medias. Ese es otro balance de los aos 1968, la prdida de la hegemona comunista sobre el mundo obrero tanto en Francia como en Italia. As se comprende mejor por qu actualmente las organizaciones del movimiento obrero tienen dificultades para integrar estas huelgas en sus memorias. Les molestan, tanto a la CGT que se esforz en canalizarlas como a su rival cedetista (se refiere a la CFDT, n. del t.) que actualmente abjura de la protesta.

Artculo publicado en el blog del autor (https://blogs.mediapart.fr/x-vigna/blog/170218/les-greves-ouvrieres-de-mai-juin-1968) el 17 de febrero de 2018.

Fuente original https://alencontre.org/europe/france/histoire-france-les-greves-ouvrieres-de-mai-juin-1968.html

Traduccin: viento sur

Xabier Vigna es profesor de historia contempornea en la Universidad de Bourgogne y miembro del Centro Georges Chevrier. Entre sus numerosas obras, citaremos: Lespoir et leffroi. Luttes decritures et luttes de clase en France au XXe sicle, Pars, La Decouverte, 2016. Ver tambin el artculo publicado en esta web: Francia. Enero de 1988: huelga de Caen, la emergencia de la figura del joven rebelde, obrero y estudiante.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article13525




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