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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2018

El 8 de marzo no es un da de shopping ni de rosas y chocolates

Franco Morales Lara
Rebelin


En Bolivia al igual que en muchos pases del mundo cada 8 de marzo se recuerda el da internacional de la mujer, pero esta fecha conmemorativa con el transcurso de los aos en un intento claro de neutralizar su espritu combativo, ha sido maquillada con flores, chocolates y otras ddivas mercantilistas. De esta manera pasa a un segundo plano su origen histrico de lucha de clases, no slo en el avance por los derechos y emancipacin de la mujer obrera sino tambin de la clase trabajadora en general.

Pero por qu darle un enfoque de clase? Por qu hablar de mujer trabajadora, obrera, proletaria y no simplemente de mujer?

Porque existen intereses de clase que llevan a distanciar a las mujeres de la clase burguesa de las mujeres de la clase trabajadora; las primeras luchan por alcanzar la igualdad de derechos con los hombres pero no pretenden renunciar a su posicin privilegiada como clase dominante aun frente a las mujeres trabajadoras, porque tras la subordinacin de stas ltimas se encuentran componentes econmicos especficos que legitiman la explotacin de las mujeres trabajadoras ya sean obreras, empleadas asalariadas, o desocupadas eufemsticamente conocidas como amas de casa. La mujer burguesa que alcanza la misma posicin de los hombres de su clase fortalece el sistema avenido entre capitalismo y patriarcado, ejerciendo la explotacin para apropiarse del trabajo ajeno.

De un tiempo a esta parte

Es verdad que desde el 8 de marzo de 1857 hasta ste del 2018, las luchas feministas en sus diversos componentes ideolgicos y de clase han visibilizado y desnaturalizado esta problemtica, consiguiendo para algunos sectores sociales el acceso a derechos que estaban restringidos a los hombres, como la educacin, el voto, el acceso a ciertos cargos en la esfera pblica, etc. Pero estas conquistas no pueden dar pie a mencionar que la vida de las mujeres ha cambiado, discurso que es frecuente sobre todo en la clase media, pues todava no se puede hablar de una equidad de gnero, y queda mucho ms lejano todava hablar de la liberacin de la mujer, basta con dar una mirada rpida a las estadsticas internacionales que arrojan cifras alarmantes de violencia de gnero, de violencia machista, de feminicidio, de redes de trata y trfico que van en aumento considerable, de proxenetismo que golpea con ms saa a las mujeres empobrecidas, de condiciones de trabajo precarias sin obra social ni derecho a la jubilacin, de muertes por complicaciones en el embarazo y el parto, de analfabetismo, etc.

Y en Bolivia?

Las mujeres en Bolivia como sociedad basada en contradicciones de clase no constituyen un movimiento unitario, el lugar que ocupan en relacin a los medios de produccin da forma al grado de opresin y explotacin que vivencian de acuerdo a su pertenencia de clase, tal como sostiene Andrea DAtri: las mujeres no constituyen una clase homognea diferenciable sino ms bien un grupo interclasista, por lo tanto su pertenencia a una determinada clase social no slo delimitar los niveles de su explotacin, sino tambin marcar el grado de su opresin.

La situacin de la mujer trabajadora en Bolivia no es para nada privilegiada, si bien su ingreso al mercado laboral boliviano es significativo y muy visible esto no significa que es el resultado de un proceso de liberacin sino que se debe a la crisis econmica como los bajos ingresos, el desempleo, la hiperinflacin y sobre todo la necesidad de mayor mano de obra barata. El modelo neoliberal comenzado a aplicar desde la dcada del 80 las redujo al nivel de mercancas de compra y venta, su proletarizacin vino acompaada de vulnerabilidad al sistema capitalista, de menores ingresos salariales, precarizacin laboral y las que no estaban proletarizadas fueron recluidas mayoritariamente al mercado informal, sin seguro social de ningn tipo.

Es en el proceso histrico boliviano que las mujeres trabajadoras tienen muchos ejemplos de su espritu combativo de clase, pero estas luchas son invisibilizadas por la misma historia. Durante los largos aos despus de la fundacin de la repblica, la mujer obrera y campesina luch por la liberacin nacional primero de las fauces de los gobiernos feudales y posteriormente de los gobiernos pro capitalistas y neoliberales, por ejemplo durante la revolucin del 52, luch para conquistar el voto universal, la educacin libre e irrestricta, pero en los hechos slo la mujer burguesa pudo materializar estos derechos. Otra muestra de valor fue en la dcada de los 70, las mujeres mineras se constituyen en la vanguardia que derroca una de las dictaduras ms sangrientas que fue la de Hugo Banzer.

Es por eso que recordar esta fecha separada de su connotacin clasista es un saludo que se lleva el aire, una ofensa para las mujeres que constituyen el 70% de los 1.500 millones de personas que viven en la pobreza absoluta en todo el mundo. Conmemorar esta fecha olvidando la histrica lucha de clases de las mujeres que siguen resistiendo y enfrentndose al sistema capitalista es reducir el 8 de marzo a un da de shopping y sentimentalismo barato.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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