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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2018

La lucha de los pensionistas y un paso ms

Antonio Jos Gil Padilla
Rebelin


Se han acabado las imgenes de los jubilados jugando a la petanca cada vez que los medios de comunicacin se refieren a las pensiones y a los pensionistas. Se han acabado las mentiras y la chulera de la responsable ministerial cada vez que se refiere a este asunto. Ahora, mostrando claros sntomas de derrota, apela a la responsabilidad de los dems partidos polticos, en la creencia de que hay manipulacin, algo que ella prctica habitualmente.

Las imgenes y los videos anteriores de los ms mayores en TV se han convertido en numerosas concentraciones multitudinarias y lo que queda! y en declaraciones de muchos de ellos: trasparentes, contundentes, valientes, sin miedo. Se acabaron los efectos de las mentiras, de la demagogia de Rajoy y los suyos. Estn aterrados. Las encuestas les preocupan en demasa. Si la cosa sigue as, se convertirn en la ltima fuerza del panorama poltico, como en Catalunya. Son ya muchas cosas: la corrupcin profunda y permanente, la provocacin, el nepotismo, la enorme desigualdad, las mentiras y otras tantas a las que haremos referencia ms adelante. El PSOE, por fin, promete actuar contra el Gobierno: una mocin de confianza junto a Podemos. Con condiciones.

Ha aparecido un nuevo poder, el poder creado por la lucha de los que reciben una pensin, insuficiente para una vida digna. Otras veces hemos dicho que la nica forma de combatir al poder es perder el miedo y crear otro poder que haga temer al de la oligarqua y a sus secuaces, en este caso el Gobierno. Ahora mismo estn desorientados, asustados. Seguirn ejerciendo la mentira: cunto les queda?

Hubo otro tiempo en este pas, all por los aos setenta, en el que el movimiento obrero se convirti en un arma poderosa que hizo tambalear a la clase dominante. Fue en esa poca en la que se conquistaron los derechos de reunin, manifestacin y huelga. Fue entonces cuando mejoraron sensiblemente las condiciones laborales y salariales. Se consolid lo que vino en llamarse: estado de bienestar. Se conquistaron las necesidades inmediatas. La clase obrera, una vez logrados esos intereses, se repleg y se adaptaron a la nueva situacin: en suma, se hizo ms conservadora. No fue posible pasar de la lucha por los intereses inmediatos a la de la lucha por los intereses de clase. La clase dominante fue perdiendo el miedo y, con las concesiones que se llevaron a cabo, recuper su poder. La correlacin de fuerzas volvi a estar a su favor.

Vuelve a aparecer un nuevo ncleo de poder materializado en la lucha de los ms mayores. De momento erosiona al poder poltico, cosa que no consigue la accin (o inaccin) de la oposicin en el parlamento. A diferencia de la etapa sealada anteriormente, la formacin y aparicin ahora ha sido muy rpida, en sintona con la rapidez con la que trascurren ahora los acontecimientos, consecuencia de la inestabilidad y el agotamiento de este sistema. Queremos ser optimistas y pensar que esta vez la lucha por los intereses inmediatos vaya un paso ms all. Condiciones objetivas no faltan. Estas son algunas: la corrupcin profunda y permanente, la degeneracin democrtica, la resistencia al cambio de los de arriba, la precariedad y los salarios de miseria, la enorme desigualdad, las mentiras de los ricos, las bajas pensiones y las dudas sobre la continuidad del sistema pblico.

En este panorama socioeconmico los partidos que se autodefinen como de izquierda tienen una oportunidad para dejar de defender los intereses de la oligarqua y sintonizar con los que luchan por un mundo ms justo. Por otra parte, las manifestaciones de los pensionistas deberan animar a las generaciones de menor edad para combatir contra el sistema porque su futuro, incluso su presente, no es demasiado halageo. Su tratamiento en profundidad es materia suficiente para otro anlisis.

Creemos, incluso estamos convencidos, que esto no se convertir en una revolucin, aunque, como hemos enumerado, motivos no faltan. Pero un frente comn ante la situacin lmite a la que hemos llegado, podra dar una salida racional a toda esta locura que vivimos. De no ser as, la incertidumbre y la sin razn se aduearn de sociedades como esta nuestra, porque el capitalismo ha cambiado de cara, afectando, ya est ocurriendo, a la organizacin y al equilibrio social heredados. Porque el sistema se derrumba, aunque nadie lo fuerce, ya que, parafraseando a un ilustre pensador y activista: el capitalismo lleva en sus genes la autodestruccin. El paso de esta situacin a otra forma de vida puede durar ms tiempo de lo que pensamos. Un tiempo de sufrimiento para muchos. Ya a finales del anterior milenio muchos autores pronosticaban el final de esta etapa. Desde entonces el deterioro de las clases populares y la desigualdad han ido en aumento.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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