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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-03-2018

La era post-Santos y la estafa electoral presidencial

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


Abordar el tema electoral a una semana de la fecha de eleccin de Senadores y Representantes a la Cmara del Congreso colombiano, es tarea atpica para un anlisis desde la ptica de la izquierda desarmada en Colombia. Existe esa izquierda?; o mejor an, comenzar por explicar qu es la izquierda en Colombia.

No se puede descontextualizar el panorama colombiano del latinoamericano y mundial. Por izquierda se entenda una teora propia para la accin en la lucha contra el sistema capitalista dado, a fin de cambiar esas estructuras, en la bsqueda del fin de la explotacin del hombre por el hombre, propia del escenario de la lucha de clases y en la que una ideologa: la del proletariado o clases explotadas, buscan la toma del poder por y para los trabajadores, mediante la creacin de un partido, que tiene como brjula la toma de ese poder, con la finalidad de la construccin del socialismo. Esta es una concepcin propia de la izquierda revolucionaria y gua para la accin de los cuadros revolucionarios. No ha finiquitado en el escenario de la lucha por las utopas. Pero hoy, en el sistema globalizado y el orden econmico mundial imperante se habla de una izquierda enfocada en la consecucin de las grandes transformaciones sociales, que tome las riendas de un gobierno y/o el manejo de las riendas del Estado, mediante la consolidacin del poder poltico, bajo la frmula de gobiernos alternativos ante la etapa ms salvaje del capitalismo, conocido como el neo liberalismo privacionista o de privatizaciones.

Se concibe una izquierda como brjula dirigida a elevar el nivel de calidad de la poblacin. El paso a los gobiernos alternativos se surte bajo prontuarios progresistas y socialdemcratas; operados o imbuidos bajo polticas frentistas o de frente. En esta concepcin el salto cualitativo de la izquierda es la toma del gobierno, no la toma del poder. Esto es lo sucedido durante los ltimos treinta aos en Latinoamrica con la conformacin de gobiernos alternativos o triunfos de gobiernos de izquierda (Venezuela, Brasil. Ecuador, Bolivia, Nicaragua). No han significado la toma del poder poltico. As entendido, el Estado de la Revolucin Bolivariana, es un Estado capitalista. Explicable, que las negociaciones del gobierno bolivariano con la oposicin venezolana en Santo Domingo enmarcan dentro de las relaciones capitalistas. Cuando el hecho poltico de una negociacin se da, en cualquier pas del mundo, es para que lleguen a feliz trmino. Pueden sucederse varios intentos, pero el derrotero final ser el acuerdo. Es propio del carcter imperativo de los pactos sociales. Si el Estado bolivariano fuera de y/o para los trabajadores, pues no hubiere conversaciones con la oposicin; puesto que significara que triunf la revolucin socialista; en la que no existe oposicin sino unidad nacional en torno a la construccin del Socialismo. Otra cosa es que la injerencia del imperio haya dado al traste con las conversaciones en Santo Domingo entre el gobierno bolivariano y las fuerzas opositoras y se haya circunscrito un acuerdo, as explicado y comprendido, con un espectro menos amplio de la oposicin venezolana, actualmente, en torno a las prximas elecciones en ese pas.

Volviendo a la realidad colombiana, me acojo a que entiende por izquierda Boaventura de Sousa Santos: Izquierda significa el conjunto de teoras y prcticas transformadoras que, a lo largo de los ltimos ciento cincuenta aos, han resistido a la expansin del capitalismo y al tipo de relaciones econmicas, sociales, polticas y culturales que genera, y que surgieron con la conviccin de que puede existir un futuro poscapitalista, una sociedad alternativa, ms justa por estar orientada a la satisfaccin de las necesidades reales de los pueblos, y ms libre, por estar centrada en la realizacin de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad.(1). Vase Boaventura de Sousa Santos: Una izquierda con futuro, en Rodrguez Garavito, C., et al., La nueva izquierda en Amrica Latina. Sus orgenes y trayectoria futura, Bogot: Norma, pp. 437-457 (2005).

Antecedentes para abordar la era post santos

Comencemos por rememorar por qu se da la conversacin del fin del conflicto armado y su conclusin a feliz trmino entre el Establecimiento colombiano y la insurgencia de las Farc-ep. Ello obedeci a que los factores de poder predominante en Colombia, esencialmente oligrquicos y excluyentes, tornaron en una corriente de fuerza conjunta, ante el fracaso del experimento contrainsurgente paramilitar, representados en la poltica de seguridad democrtica del duplo gubernamental de Uribe Vlez (conocido como el innombrable). As entendido, se impuso una poltica de CENTRO. En doctrina poltica, lo de Centro corresponde a un espacio poltico esencialmente autnomo. A el confluye, no en forma mecnica, sino en un proceso dialctico de historia, la capacidad de recibir todas las aspiraciones positivas, que en un momento dado sintetiza las aspiraciones de una sociedad. De tal manera que el Centro- en poltica- no es la identidad de un individuo, sino la sntesis de creatividad (poltica) de la organizacin poltica, expresada en partidos, que inducen su energa propulsora a encauzar las fuerzas que confluyan en proyectos comunes, en el escenario de las conquistas sociales de los pueblos. Ese sera el panorama predominante que podemos registrar durante el duplo gobernante del presidente Santos, hasta la firma del Acuerdo de La Habana y el Teatro Coln, que sell el fin del conflicto armado interno con la insurgencia de las fuerzas armadas de Colombia, farc-ep. Esa tendencia del bloque oligrquico de poder predominante cambi y sus variables se notaron en el debate de la implementacin de los Acuerdos. No hubo necesidad de hacerlos trizas como pregon el discurso de la derecha militarista. Los proyectos comunes y la filosofa de armona y equilibrio de poderes se enfrentaron con el juego del poder legislativo y la enredadera del poder judicial, aunada la incidencia de un activismo de la Fiscala, que no representa funcin de control constitucional; el asomo de la Procuradura, como para no quedarse atrs y el desface de una Contralora, a contrario del mandato constitucional de incidencia en la suerte de los fondos para la materializacin de la implementacin de lo Acordado. Por lo dado y as analizado, podemos concluir, que logrado el desarme de la insurgencia fariana, como fin primordial del Establecimiento y ya en las postrimeras del desgobierno del presidente Santos, la tendencia poltica de Centro, ces, se extingui, para dar paso a una poltica de derecha en consolidacin al bloque de poder oligrquico imperante, con la sumatoria de rditos polticos que ha implicado la entrega de las armas de las antiguas farc-ep y su extincin como fuerza beligerante contra el Estado colombiano.

De manera que como faro de referencia tomaremos la era Post Santos como de una tendencia predominante de derecha.

Sustentacion de lo anterior

Sin necesidad de acudir a un mayor esfuerzo del racionamiento expuesto y en lgica consecuencia del funcionamiento de la poltica, importa detenerse en los actores y/o espectadores que intervienen en el actual devenir histrico de la vida poltica nacional. Para ese escenario las fuerzas propulsoras que ejecutan proyectos comunes o de identidad partidaria giran en la actualidad en Colombia- entre la Derecha y la Izquierda. No es dable hablar de Centro.

Partiendo de lo entendible que significa la Derecha en el ejercicio de la permanencia del Establecimiento, o estados de cosas actual; detengmonos en el ejercicio por comprender qu es la Izquierda en Colombia.

Tradicionalmente se identifica la izquierda revolucionaria la adepta a cambios revolucionarios a travs de la lucha armada. Desde la teora del foco guevarista no se conceba izquierda que no fuera revolucionaria y no fuera armada. Esta izquierda siempre permaneci dividida entre varias organizaciones poltico- militares armadas. Por cuenta del Frente Nacional, etapa en que los partidos tradicionales de inters oligrquico se repartieron el botn burocrtico del Estado colombiano milimtricamente entre ellos dos, excluyendo cualquier expresin de izquierda opositora; turnndose la presidencia los dos partidos que originaron la Violencia y por ende actores y coautores del genocidio poltico, que cost la vida a ms de trescientos mil colombianas y colombianos. Durante el llamado Frente Nacional (1958 a 1974, diecisis aos) surgieron las guerrillas insurgentes comunistas FARC-EP, ELN, EPL y surgi una guerrilla, el M-19, a raz del robo de las elecciones al Partido Anapo, el 19 de abril de 1990; por el que la oligarqua instaur al ltimo presidente del llamado Frente Nacional Misael Pastrana Borrero. Guerrilla que se alej del marxismo-leninismo, de inspiracin y postura nacionalista- militarista. Esa guerrilla de extraccin pequeoburguesa de las ciudades y tambin vinculada al trabajo campesino, en menor escala, actu desde el ao de 1974 a 1994, caracterizndose por sus acciones espectaculares en las ciudades. Se desmoviliz durante el gobierno del presidente Virgilio Barco (1990-1994).

Luego del llamado Frente Nacional continuaron los mismos partidos oligrquicos tradicionales alternndose el poder. Periodo conocido como de las dictaduras civiles con estatutos de seguridad incluidos; violacin a los derechos humanos y al Estado de Derecho e incremento de la guerra contrainsurgente con la aplicacin de la doctrina militar, la del enemigo interno y saturacin de la barbarie e ignominia de la crueldad de la guerra sucia con la asuncin de la creacin del experimento paramilitar y la conduccin de un modelo estatal a una economa subterrnea de subsistencia con el narcotrfico, que ha llevado a la configuracin de un Narco-Estado, hoy en da.

El proyecto de terminacin del conflicto armado con la insurgencia de las Farc-ep no se propona alcances de reformas polticas y econmicas de fondo. Alentaba en la aspiracin de desarmar las fuerzas de esa guerrilla, para garantizar que el capitalismo nacional y extranjero, minero, energtico y desbastador del patrimonio ecolgico tuviera libre acceso a la tierra y a los territorios que les eran vedados. Lo de la implementacin se enredara. Esa es una verdadera victoria poltica cantada del bloque de poder oligrquico. Y al as resonar esa diana ensordecedora en la conciencia del movimiento popular y esas ondas sonoras hicieron saltar en aicos la tendencia de Centro en Colombia, para darle paso al predominio de la tendencia de Derecha, sin matices, ni asomos edulcorantes.

La tendencia de Centro comienza por superar la disputa existente entre Santos y el innombrable. Desde las alturas del poder dominante o bloque de poder oligrquico, se trata de proponer la llamada tercera va de Santos, carente de autenticidad y trasplantada mecnicamente al escenario poltico colombiano. Pero la respuesta en el imaginario social y popular es la identificacin de esos matices engaosos en la consideracin que se trata de ambas caras de una misma moneda. No hay tal centro derecha, ni extrema derecha uribista (o uribea). Utilizando un lenguaje especifico, por las caractersticas comunes que comparten, en el escenario poltico colombiano, ellos o ambos, se identifican con un criterio de clasificacin nico y por ende comparten una misma jerga, un discurso especifico idntico. Con categoras identificables de intereses comunes, de reconocida identidad en lo retrogrado, violento, corrupto y regresivo. Asistimos a la consolidacin del poder oligoplico, como el escenario de un mercado dominado por pocos vendedores, siendo el pas movido por los grandes empresarios, como Carlos Ardila Lule, quien centra los monopolios de RCN, industrias de las gaseosas e ingenios azucareros y deportes masivos con el Atltico Nacional. Luis Carlos Sarmiento Angulo con el Grupo Aval, Fondo de Pensiones Porvenir, El Tiempo, Clubes de Futbol como Millonarios y Amrica de Cali. El capital especulativo del Sindicato Antioqueo, con el usufructo de la Banca, conformado por Bancolombia, Grupo Argos, Grupo Nutresa, Grupo Sura, Fabricato. La industria de la construccin de la Costa Atlntica, con el cacique senador Fuad Char, dueo de la cadena Olmpica y del Junior de Barranquilla. Todos beneficiarios directos del fin del conflicto armado parcial, primando sus intereses sobre el de las vctimas del conflicto, orondos sobre el gatopardismo de que todo cambie para que nada cambie.

Algo sobre la estafa electoral que avecina

El espinoso tema electoral tiene dos vertientes: Una, la eleccin de Senadores y Representantes a la Cmara. Dos, la eleccin de presidente de la Repblica. Competir con los analistas de derecha sobre el tejemaneje electorero es tarea ardua. Parten de presupuestos y de suposiciones. Toman el acumulado de lo ilegitimo histrico de los resultados pasados de un sistema electoral corrupto de entronizacin de la ilegitimidad y tambin de la ilegalidad. Proyectan sobre lo falsario; bajo la egida de la dictadura meditica y del conduccionismo de la opinin pblica. Sin ningn reato de conciencia, no cumplen pena, luego de haberse absuelto el pecado del fraude. Estriles elucubraciones sobre cuantos podrn salir, con la seguridad absoluta que el uno s, que el otro, no. Son verdaderos prestigiadores, ilusionistas, como expertos en la combinacin de trucos y habilidosas verborreas, sorprendiendo con encuestas y entrevistas viciadas en el arte de hacer aparecer y desaparecer electores y descubrir lo inocultable. Al escucharlos y leerles rememoro la invocacin del cuadro del pintor flamenco El Bosco El prestidigitador y el ratero, de la coloquial toma grafica del truco de la bolita: Dnde est la bolita? Levanta la tapa y en esta otra tampoco. En esa labor de rateros y embolatadores de la opinin pblica, ocultan, cohonestan y participan en el engao, el ments y la burla para el incauto que carece de malicia y se deja engaar. De cuando ac que el partido tal perder un congresista y que el del innombrable crecer en nmero de elegidos o que el palo de sorpresa va a ser tal. Confieso la imposibilidad para competir en tan inmoral juego.

Pero intentemos abordar un anlisis de la situacin electoral, sin los referentes de las encuestas, los programas manipuladores de opinin, las entrevistas preconcebidas en el tejemaneje impositivo de la dictadura de los medios, sin soporte probatorio fidedigno.

Partir de hechos concretos como ha de ser la poltica. Partiendo que en poltica se suma y no se resta; la perdida de oportunidad del candidato Sergio Fajardo de llegar a una coalicin con el tambin aspirante De La Calle, los coloc recprocamente- en una situacin de desventaja. La candidatura de Vargas Lleras reposa sobre el supuesto de los cuatro millones de firmas recogidas, que a la postre se redujeron en un cincuenta por ciento. La consulta del 11 de marzo no solo medir el pulso del fraccionado Centro Democrtico, para la escogencia de su candidato, avalando que el aspirante Ivn Duque ha modificado el discurso agresivo de su mentor, acudido a soportes acadmicos e identidades de relaciones con sus contendores de clase e intereses, buscando apoyo en sectores de la derecha diferentes a su partido; lo cual causa escozor en su interior.

Pero el centro gravitacional de cara a la primera vuelta presidencial radica en el fenmeno Petro. En esto de las lides electorales tambin juega quien pega primero, pega dos veces y la campaa presidencial de Petro tom ventaja, al menos con un mes de antelacin, optando por el lleno de las plazas pblicas (Sincelejo, Valledupar, Comuna 13 de Medelln, Ciudad Bolvar, etc.). Ello implica, indudablemente trabajo organizativo. El nico que ha respondido ha sido Vargas Lleras, con la manifestacin en Ccuta, en un derroche costoso de dinero; colocando diez mil sillas plsticas en dos cuadras de la encerrada cntrica avenida quinta, doblando, visualmente, el efecto de sus asistentes. Tambin con su presencia en la Plaza de Bolvar, al acudir a los fanticos de una mega-iglesia de una tal Castellanos de elevados costos invertidos en el traslado de feligreses y la difusin, en la gran prensa de foto montajes del evento.

El sorprendente inters que ha desplegado la candidatura presidencial de Gustavo Petro ha colocado la encuesta partidaria a realizarse el prximo domingo 11 de marzo, en el mejor instrumento para medir el alcance de sus aspiraciones. La expresin que las bases del Polo y las del Partido Verde, pidieron pista a sus directivas para permitirles pblicamente depositar voto a su favor en esa contienda, demuestra el peso especfico de esa aspiracin y la ratificacin que la izquierda unida colombiana se identifica con su propuesta. Un factor material de anlisis carentes de fementidas encuestas, que al tomarlas nos permite deducir la existencia de algo, es la disponibilidad del activismo socialdemcrata y liberal a no dejar pasar las expresiones de la extrema derecha fascista y militarista representada en un candidato del Centro Democrtico. En tal sentido admite que un grueso de ellos participe en la consulta a favor de Gustavo Petro. Repito, la consulta del 11 de marzo se constituye en optimo barmetro, en el que, de manera explcita y clara, por no decir grfica o virtualmente se va a definir la suerte entre el candidato Petro y el candidato Ivn Duque. A ojo de buen cubero, a promisin para el inters del candidato Gustavo Petro, ha de superar el total de los votos emitidos en esa consulta, mnimo en un 50% a total de la votacin de la consulta del Centro Democrtico. Y cmo despus de la quema se ve el humo quedar la figura del delfn Vargas Lleras, que tiene que ver directamente con los intereses de los grandes cacaos ya mencionados; puesto que ellos no arriesgan equivocarse en quien represente sus intereses, su proyeccin financiera especulativa y planes a futuro.

Analic que la divisin entre la izquierda reformista y la izquierda revolucionaria, adepta a cambios radicales a travs de la lucha armada fue algo del pasado. Ello permite avalar que la imagen de la izquierda no requiere purificarse ante los ojos del establecimiento, ni retocarse ante los ojos de la dictadura meditica, con tintes de derecha, para ser bien vista. Aqu no opera- como insiste la meditica en imponrnoslo- el fenmeno relacionado con los candidatos antisistema, en los cuales opera como efecto de las redes sociales y de las denominadas fake news de propagacin rpida, una repeticin sobre el sorprendente resultado del plebiscito por el NO. Aqu no se puede injertar el resultado del Brexit en el Reino Unido; o, as como sucedi en las ltimas elecciones en Guatemala; o del citado efecto fake news con relacin a Trump, o el salto de un desconocido a la presidencia de Francia.

Siendo que objetivamente no ha concluido el conflicto armado interno en Colombia, es evidente la injerencia de la diplomacia de las caoneras por parte del imperialismo de los Estados Unidos. Es constante en el propsito del destino aciago que causa tristeza y dolor al pueblo colombiano, por defender, en nuestro territorio, los intereses econmicos de sus empresas, los intereses geoestratgicos, por la ubicacin de Colombia, para consolidar su dominio intervencionista continental, aunada a los intereses de las oligarquas colombianas, como sus aliadas incondicionales gracias a su docilidad y el poderoso despliegue de las fuerzas armadas colombianas, como si fueren el agente poltico mas prximo del imperio, dispuestos a jugar un papel crucial en los proceso polticos internos del pas. Pero el Actual debate electoral va dejando en claro que el vrtice no es la incidencia en la situacin de la vecina Republica Bolivariana de Venezuela; como tampoco el que se patee o no la Mesa de Conversaciones con el ELN en Quito.

Obviamente, corresponder analizar los resultados electorales del 11 de marzo. Quede claro, por el momento, que tal como esta la equivalencia de juego de fuerzas e intereses conviene ubicar dentro del bloque de poder oligrquico las candidaturas de Vargas Lleras, la de Ivn Duque, De La Calle y Sergio Fajardo. De ser as el indicativo, preparmonos para que la torcida de las encuestas contra Gustavo Petro sea adyacente a la hiptesis poltica que circula en portales y medios alternativos de informacin, en el sentido que Petro podr ganar las elecciones, pero ser Vargas Lleras (G V Ll) con su mafia de Cambio Radical quien ser el prximo presidente de Colombia. A Petro lo estafaran Y es vox populi: o lo asesinarn.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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