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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2018

Nacionalcatolicismo 3.0

Juan Rivera
Rebelin


De todos modos, mi querido Moro, voy a decirte lo que siento. Creo que donde hay propiedad privada y donde todo se mide por el dinero, difcilmente se lograr que la cosa pblica se administre con justicia y se viva con prosperidad. A no ser que pienses que se administra justicia permitiendo que las mejores prebendas vayan a manos de los peores, o que juzgues como signo de prosperidad de un Estado el que unos cuantos acaparen casi todos los bienes y disfruten a placer de ellos, mientras los otros se mueren de miseria

[Reflexiones de Rafael Hitlodeo Utopa. Toms Moro]


Si buscramos un ejemplo prctico que sirviera para visualizar la alianza Altar/Trono omnipresente en la Historia-para nuestra desgracia- de nuestro pas, bastara con mirar los [des]informativos de cualquier hora. Da igual la cadena pues en la programacin del Pensamiento nico practican la unanimidad. En todas ellas (duopolio generalista, pblicas al servicio del gobierno de turno, plataformas varias...) encontramos los elementos de difusin ideolgica que apuntalan y conforman la Superestructura construida a lo largo de siglos por el Conservadurismo espaol.

Esa conspiracin de los ricos quienes, con la pretensin de administrar los asuntos pblicos, persiguen nicamente sus fines privados e inventan todos los modos y artimaas que pueden encontrar ...para poder conservar sin peligro todo lo que han adquirido de mala manera...( Moro dixit) teorizada en el Renacimiento, desnudada por los pensadores del socialismo clsico marxistas/anarquistas y puesta al da en la trinchera contraria por Warren Buffet con la frmula : "Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la ma, la de los ricos, la que est haciendo esa guerra, y vamos ganando" sigue plenamente en vigor.

Para lograr el anhelado control de mentalidades mezclan sin tapujos lo difuso y lo concreto, lo aparentemente inocuo y balad con las cargas de profundidad ideolgica para que cueste reconocer que estamos en marzo de 2018 y no en los albores del Nacionalcatolicismo, ochenta aos atrs. Si hace unos das vimos el ejercicio de mamporrerismo periodstico perpetrado por la presentadora Griso en su parcial entrevista a una pensionista, Paquita, que a sus 91 aos sabe de coherencia y dignidad lo que nunca llegar a conocer la barcelonesa, podemos imaginar los improperios que las Brigadas mediticas del Amanecer dedicaran si, en un ejercicio de realidad al revs, una jueza del Tribunal Superior del Pas Vaco, casada con un diputado abertzale tuviese que juzgar a unos guardias civiles coprotagonistas de un altercado en un bar al que un sector implicado califica de pelea y el otro de atentado y se rechazase recusarla porque su imparcialidad a la hora de tomar decisiones estuviese para los magistrados fuera de toda duda.

O que los Tribunales empezasen a encarcelar por comentarios despectivos e hirientes a quienes se mofan de las vctimas del Franquismo y asesinados en las cunetas, tras condenarlos a dos, tres, cinco aos de crcel por enaltecimiento de terrorismo y delitos de odio.

O estuviesen ya en prisin por haber intentado , siempre pacficamente, poner en marcha como estado independiente- sin tener el apoyo de la mayora de la poblacin- la Quimera proespaola de Tabarnia mientras los gobernantes independentistas catalanes sorteasen sin complicaciones casos de corrupcin, discos duros de la sede de CiU destruidos, listas de pagos ilegales a nombre de un tal C.Puigdemont al que nadie es capaz de poner cara e incluso el cuado del " molt honorable president" pasease su tipito por Suiza pese a estar condenado a seis aos de crcel.

O que una visita de eurodiputados a lugares en los que cayeron asesinados vctimas de ETA fuese contraprogramada por organizaciones que apoyan al terrorismo, estimuladas por un cura afn llegando a increpar e incluso amenazar de muerte a los atnitos visitantes.

Pues todo eso ocurre hoy en Espaa, basta con darle la vuelta al guion. Tenemos una juez casada con un alto mando de la Guardia Civil que decidir, pese a las recusaciones, el destino penal de los encausados de Alsasua, a un carrusel de raperos y twitteros encadenando condenas tras la aplicacin unidireccional ("Vista a la Izquierda Seoras Arrr!") de la ley Mordaza, a diputados catalanes encarcelados y a parlamentarios europeos insultados y amenazados de muerte tras visitar el Valle de los Cados por nostlgicos del asesino dictador, convocados en el lugar con la excusa de una misa adelantada una hora. Entre los "facilitadores" de la cita, el abad del recinto y organizaciones de ultraderecha.

Marca Espaa, sin duda. Es lo que tiene la IMPUNIDAD, as con maysculas. Un elemento central del tinglado es la Monarqua, basta con leer el papel clave en la actual situacin de Felipe VI, personaje no electo al que los exgetas justifican cargo y representatividad en aras de su inexistente imparcialidad. Hace aos los mandamases del Sistema lo impulsaron como recambio ante la evidente cada de popularidad del Borbn emrito, una vez que al respetable dejaron de hacerle gracia el aluvin de caceras, escndalos y amantes.

Al intento de saltar las vallas del Bipartidismo pese a estar erizadas de concertinas por una sociedad espaola espoleada por 15M, Mareas y Marchas de la Dignidad, la Oligarqua respondi con un doble repuesto en el mbito poltico (potenciar a Ciudadanos ante la posible metstasis del PP y la flojera del PSOE) y en la Jefatura del Estado.

La primera apuesta no fragu de inmediato pese a la inversin. Parece estar hacindolo desde hace unos meses gracias al impulso que el tndem Catalua/banderas ha dado al invento naranja, aunque todo depender si los viejos rockeros del PP al final son rocosos y granticos resistiendo o se parecen a la UCD y terminan disolvindose como azucarillos.

La segunda cuaj mejor desde el inicio aunque tras la deriva de los ltimos aos de Juan Carlos I, cualquier sucesor que introdujese cierta mesura en tanta desmesura tendra el viento a su favor.

Pero con el trascurso del tiempo se ha instalado en el heredero la creencia de que el peligro mayor ha pasado y las olas de la contestacin social entraron en reflujo, sustituidas por la atona contestataria. Desde entonces el monarca ha abandonado el primitivo perfil plano para sacar a pasear su pensamiento. Continuador de una dinasta que hizo del intervencionismo en los asuntos polticos santo y sea, no ha tenido problema alguno para mostrar en pblico su ideologa conservadora, abandonar cualquier ficcin de hombre integrador para abanderar el A por ellos en el tema cataln y acudir a besar el pie al Cristo de Medinaceli para demostrar que la terica aconfesionalidad del Estado ( y por ende de quien ostenta la representacin constitucional del mismo) no le quita el sueo.

Cuenta con que Espaa siempre dar una abundante cosecha de espontneos dispuestos a pasear en triunfo al gobernante de turno pese a que ste les acabe de recortar dos orejas y rabo. Todo sea por la "Fiesta Nacional".

Casi finalizando la segunda dcada del siglo XXI, puede que quede poco de los genes de Fernando VII (ya se encarg la princesa napolitana Cristina de Borbn de buscar alternativa biolgica) pero mucho de ese espritu que le hizo ser "El Deseado" por el populacho del "Vivan las caenas.

Donde se ponga una talla devocional que se quiten los corss laicos y la neutralidad de los servidores pblicos ante las creencias particulares.

Que sigan atiborrndonos de castiza y decimonnica ideologa aunque nos la suministren por mvil de ltima tecnologa, siempre que los "fakes" de las redes sociales sirvan para mantener a raya la "funesta mana de pensar".

Monarqua Nacionalcatlica 3.0. Eso debe ser la Modernidad.

Juan Rivera. Colectivo Prometeo/FCSM

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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