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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2018

Crece la marea petrogaitanista

Horacio Duque
Rebelin


Histricamente las campaas electorales colombianas se han caracterizado por agudizar las tensiones y divisiones en el seno de la nacin y la sociedad. La disputa por el poder poltico en todos sus niveles le agrega nuevos ingredientes a la violencia rutinaria y crnica que permea diversos espacios del Estado. Para muestra un botn lo que acaba de suceder con el atentado al candidato Petro en Ccuta orquestada por el paramilitarismo y la Polica. Claro est, todo como consecuencia del modo de ejercer la dominacin las lites hegemnicas. Los clanes que controlan los resortes estratgicos del cuerpo social y poltico, para tomar en prstamo una figura spenceriana, usan y abusan de la violencia para bloquear cualquier proceso reformista que modifique las inadmisibles condiciones de inequidad que afectan a millones de personas en este pais.

El proceso de paz construido entre el actual gobierno y las Farc perfil en los aos recientes un campo poltico lleno de grandes potenciales y posibilidades democrticas para salir de la trampa artera de la violencia. Se ha creado un clima de mayor apertura y movilidad en el que nuevas subjetividades emergen con inesperados bros.

Es el caso del liderazgo de Gustavo Petro y su Colombia Humana que est canalizando correctamente los 658 puntos del documento pactado para poner fin parcial al conflicto social y armado. Nada extrao que eso sea as teniendo en cuenta las dificultades que aun presenta el Partido del Comn para desatar la movilizacin social y democrtica, que seguro vendr en este torrente que se ha conformado a raz de la campaa del lder nacional de la CH.

Hasta hace algunas semanas Petro lucia como un instrumento artificialmente inflamado con encuestas hechas al gusto de grandes jugadores electorales para meter miedo a los ricos enmodorrados y en clases medias presas de un pnico patolgico. Obvio, para agudizar el fascismo social, a la manera como lo caracteriza De Sousa Santos, entre los segmentos ms pobres y miserables. La narrativa utilizada para el efecto es la de castrochavistas y petrochavismo. La venezuelizacion de Colombia por Petro en caso de llegar a ser elegido como Presidente. Discursividad que, por supuesto, suma toda suerte de mentiras, distorsiones, engaos y sealamientos sobre falsos populismos.

Sin embargo, las cosas parecen ser de otro alcance. A estas alturas de la campaa, con Petro posicionado en la punta de las encuestas y de varios sondeos su figura y liderazgo tom otro rumbo.

Se agiganto de manaera alucinante.

Digamos que Petro adquiri una consistente dimensin poltica. Digamos que se volvi una razn social muy potente. Digamos que alcanz la forma de un avatar popular en el que se cuelan todas las rabias, todas las indignacin acumuladas, todas las demandas ms sensibles de los pobres, de los trabajadores, de los indgenas, de los afros, mujeres, maestros, jvenes, ambientalistas, LGBTI etc.

Cada coyuntura, se lo o decir al inolvidable Hugo Zemelman, tiene sus propios actores, y la que se ha decantado con la paz ha hecho de Petro el eptome de muchos rostros. Eptome que carga con su significante vaco, que tomo de Laclau, sin comprarme toda su teora populista neogramsciana.

Petro hoy es memoria histrica acumulada, por eso me atrevo a sugerir la metfora del Petrogaitanismo, para contrastarlo con estigma ultraderechista promovido en la red meditica hegemnica, para enlodarlo y degradarlo.

Petro es memoria histrica que acumula y potencia la batalla del gaitanismo de 1948; la resistencia agraria y guerrillera (liberal y comunista) de los aos 50; la lucha de masas de la Anapo agredida por el fraude en 1970; el paro cvico de 1977; la accin combativa de la Unin Patritica (UP) en los aos 80; la movilizacin antimafia y anticorrupcin (GVLL) de Galn hasta su asesinato por los mismos de su lado; el auge constituyente del M-19 en 1991; la accin civilista de Carlos Gaviria; el aire fresco de alcaldas y gobernaciones progresistas en las dcadas recientes; la histrica negociacin de la paz por las Farc en la Habana; y la Mesa de dilogos elena de Quito con su heroica resistencia popular.

Mirar a Evo y a Bolivia.

La ruta de Petro y del Petrogaitanismo perfectamente permite la comparacin con la marcha de Evo Morales en Bolivia hacia el poder popular e indgena. Evo fue y es el acumulado histrico de la revolucin minera del 54, de la gesta pica del Che Guevara y de la lucha de masas contra el neoliberalismo.

El triunfo de Evo Morales, cuando paso de ser el lder cocalero del Chapara a ejercer la Presidencia de Bolivia hasta hoy es un paradigma para el movimiento popular colombiano que despierta y cogi un impulso que nadie frena. Ni la muerte, ni la amenaza, ni el fraude tecnolgico de la ultraderecha, que ya estn preparado para calcar lo de Honduras en las ltimas elecciones.

Con el Petrogaitanismo se creci el pueblo y hay que actuar en consecuencia.

Con el Petrogaitanismo la iniciativa est en el bloque popular.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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