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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2018

La injerencia continua en Venezuela
Por qu Estados Unidos no quiere que se celebren elecciones?

Mark Weisbrot
Counterpunch

Traducido para Rebelin por Paco Muoz de Bustillo


Las ltimas semanas el gobierno del presidente Trump ha redoblado sus esfuerzos para provocar un cambio de rgimen en Venezuela. En el pasado, el propio Trump mencion que no descartaba la opcin militar, pero da la impresin de que estos ltimos pasos tienen ms probabilidad de ser implementados, y algunos de ellos ya son claramente operativos. Segn fuentes con conocimiento de causa, funcionarios de Estados Unidos informaron al principal aspirante de la oposicin a las prximas elecciones presidenciales, Henri Falcn, de que la Administracin estadounidense podra adoptar sanciones financieras contra l si se presentaba como candidato (El Departamento de Estado no ha respondido a mi solicitud de corroborar esta informacin). Estados Unidos ha manifestado su respaldo a la decisin de la principal coalicin opositora de boicotear la eleccin.

Falcn es oficial retirado del ejrcito y exgobernador (del estado de Lara). Falcn lidera las ltimas encuestas de opcin de voto y, segn Datanalisis, la encuestadora opositora ms fiable, derrotara a Maduro por un margen de casi 7 puntos.

Qu motivos tiene la Administracin Trump para evitar que un lder opositor con grandes posibilidades de ganar se presente a la eleccin? No hay manera de saberlo, claro est, pero fuentes de alto nivel de la propia Administracin han afirmado que el senador por Florida Marco Rubio es quien dicta la poltica estadounidense hacia Venezuela. Rubio, un partidario de la lnea dura, no parece interesado en una solucin electoral o negociada para la crisis poltica de Venezuela. El 9 de febrero pareca respaldar un golpe militar cuando tuite: El mundo apoyara a las fuerzas armadas venezolanas si decidieran proteger al pueblo y restaurar la democracia derrocando a un dictador.

En pleno siglo XXI, un respaldo tan descarado de Washington a un golpe militar contra un gobierno elegido antes de que se produzca el golpe es, cuando menos, inusual. Pero el equipo de Trump no se limita a esperar sentado a que algo as ocurra. La estrategia de Rubio-Trump parece ser intentar empeorar la situacin econmica e incrementar el sufrimiento hasta que, bien el ejrcito, bien los elementos insurreccionales de la oposicin, se levanten y derriben al gobierno.

Ese parece ser el objetivo final de las sanciones financieras que Trump orden poner en marcha el 24 de agosto de 2017. Dichas sanciones bloquean la posibilidad de que Venezuela acceda a miles de millones de dlares de prstamos potenciales, as como a los ingresos procedentes de su propia compaa petrolera en Estados Unidos, Citgo. Tambin han acentuado la escasez de medicamentos y comida en una economa que ya est sufriendo una inflacin en torno al 3.000 % anual y una depresin que ha costado en torno al 38 % del PIB. Estas sanciones son ilegales segn el estatuto de la Organizacin de Estados Americanos (OEA) y las convenciones internacionales de las que EE.UU. es signatario.

Ahora, las autoridades estadounidenses estn plantendose un castigo colectivo an ms severo: el bloqueo de las ventas de petrleo venezolano. Esta medida todava no se haba puesto en marcha porque perjudicara los intereses de las empresas de refinado estadounidenses que importan petrleo venezolano. Pero la Administracin ha propuesto la idea de abrir el grifo de las reservas estratgicas de petrleo nacional para suavizar el golpe. Todo esto con el fin de derribar un gobierno que nadie puede afirmar que suponga amenaza alguna para Estados Unidos.

Nadie puede pretender que a la Administracin Trump le preocupe la limpieza de las elecciones en Amrica Latina. La celebrada en Honduras del pasado 26 de noviembre fue robada casi con total certeza, hasta el punto de que incluso el gran aliado de Washington que preside la OEA, su secretario general Luis Almagro, hizo un llamamiento para que se repitiera la votacin. Pero la Administracin Trump apoyaba al presidente en funciones hondureo, Juan Orlando Hernndez, un poltico cuyo hermano y ministro de seguridad ha sido relacionado con el narcotrfico y a quien el jefe de personal de Trump, John Kelly, antiguo jefe del Comando Sur, ha descrito como un gran chico y un buen amigo. La Administracin Trump tampoco puso pegas a los asesinatos de manifestantes desarmados que tuvieron lugar tras la eleccin ni a otros abusos de derechos humanos. De hecho, el Departamento de Estado certific pocos das despus de la eleccin que el gobierno de Honduras est cumpliendo con su obligacin de respetar los derechos humanos.

Es verdad que existen quejas justificadas sobre la prxima eleccin venezolana. Algunos candidatos de la oposicin han sido excluidos y el gobierno la aplaz respecto a la fecha inicialmente planificada, de diciembre a abril. La oposicin quera aplazarla todava ms y el pasado jueves la agencia Reuters anunci que se haba alcanzado un acuerdo entre el consejo electoral venezolano y algunos partidos de la oposicin para celebrarla a finales de mayo.

Las negociaciones entre gobierno y oposicin por estos y otros problemas se rompieron el mes pasado, aunque el gobierno accedi a permitir observadores de la ONU en el proceso electoral. Respecto a la credibilidad del dicho proceso electoral, en las ltimas dos dcadas no ha habido prcticamente ninguna duda respecto al recuento de votos, pues funciona con un sistema muy seguro. (Las nicas excepciones han sido la eleccin a la Asamblea Constituyente del pasado 30 de julio, que fue boicoteada por la oposicin y se cuestion el nmero de personas que vot; y una de las 23 elecciones a gobernador de octubre de 2015, en la que el conteo local del voto no result creble). En cuanto a las negociaciones actuales, no podemos saber si habran resuelto otros desacuerdos si la Administracin Trump no hubiera presionado tanto para que no se celebraran animando a la oposicin a adoptar una estrategia ilegal de cambio de rgimen.

La principal coalicin opositora, la Mesa de la Unidad Democrtica (MUD), ha decidido a partir de ahora boicotear las elecciones. Pero no est claro que los votantes vayan a seguir esa directriz. Segn las encuestas ms fiables y recientes (realizadas por Torino Capital y Datanalisis), el 77,6% de los electores piensa votar en la prxima convocatoria electoral y tan solo el 12,3% piensa abstenerse. Deberan poder tener esa oportunidad y la Administracin Trump no debera intentar arrebatrsela.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2018/03/05/still-meddling-in-venezuela/

La presente traduccin puede reproducirse libremente siempre que se nombre a su autor, su traductor y a Rebelin como fuente de la misma






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