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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2018

Tendencias complejas
Coyuntura y perspectivas en Chile

Patricio Quiroga Z.
El Ojo Izquierdo


Introduccin. Este documento tiene por objeto contribuir a la reflexin/discusin en un momento internacional, latinoamericano y nacional muy complejo. Los problemas de la guerra (Siria), los golpes de Estado blandos (Brasil), la diferencia de ingresos (Chile), son algunos de los problemas que afectan a la humanidad. Se trata, entonces, de una contribucin orientada a como aportar para resguardar la sobrevivencia del planeta, a meditar sobre las tendencias en la regin y desencadenar la discusin sobre el Buen Vivir para Chile. El norte de esta comunicacin es poner el tema de la crisis planetaria que se vive, advertir sobre la mercantilizacin de la vida social, incentivar la disputa sobre relaciones sociales basadas en la reciprocidad, ayudar a la recuperacin de los vnculos entre los seres humanos y la naturaleza, de construir una relacin entre territorios y democracia directa. En fin, se trata de desplegar un debate que tenga como foco recuperar el humanismo, enterrado por el mercado.

Pero esto no es todo, vivimos una crisis civilizatoria que se est ahondando y que por ahora tiene dos salidas.

Por un lado, se contempla el incremento de la guerra. En efecto, es posible que la guerra en Oriente Medio se expanda por el conflicto entre Irn e Israel y que tambin llegue a Venezuela. Ahora bien, estos peligros no se producen por un choque de civilizaciones, ni por el altruismo de reponer la democracia, se trata de lo que se denomina como la acumulacin-militarizada, es decir, una salida a la crisis de la economa-mundo, a travs de la inversin en medios militares, la destruccin de fuerza viva del enemigo e infraestructura y la consiguiente reconstruccin de los territorios asolados. As se sali de otras crisis de acumulacin, solo que hoy se considera como guerra, o parte de esta, el enfrentamiento con el terrorismo, las drogas, las deportaciones de migrantes, la vigilancia fronteriza, la construccin de prisiones, etc.

La otra va de salida, es ahondar en la especulacin financiera. Los efectos de la recesin 2014-2016 tendern al agotamiento luego del repunte de 2017 y probablemente 2018. Pero los riesgos financieros estn aumentando por la reaparicin de la inflacin, la debilidad del mercado de bonos y el caos del mercado burstil. La baja de intereses hace que la productividad est en cada y vaya acompaada con la profundizacin del desempleo estructural, por lo que la desigualdad seguir creciendo. Aunque lo fundamental es que se viene una nueva oleada de especulacin financiera, sostenida en los avances tecnolgicos que se prev podra reemplazar muchas de las actuales fuentes de trabajo.

Chile. Tras la derrota de la Nueva Mayora, se ha producido una inflacin de notas en las redes sociales, abundantes, por cierto, de lamentos, recriminaciones y mucha frase pomposa. Pero ya pasado el vendaval es necesaria la reflexin, partiendo por recopilar la informacin y procesarla antes de emitir juicios apresurados, se trata de buscar la explicacin con toda la carga de pena y frustracin que significa que muchos compatriotas modestos hayan optado por Piera. Incluso habr que preguntarse, por qu miles de chilenos humildes votaron por la salida extremo-neoliberal?, por qu, miles de chilenos, abandonaron la reforma que ofreca la Nueva Mayora? El tema entonces, no es recriminar, sino tender una mano con una invitacin creble, es decir, un nuevo proyecto de pas.

Perspectiva difcil porque, por ahora, no se cree en las propuestas de los derrotados.

Ms an, la opinin pblica percibe un derrumbe sin autocrtica. Lo que ve es una democracia cristiana dividida, al borde del colapso y sin proyecto. Ve un PC estancado, con poco trabajo territorial y sin proyecto, ve al PS como la sumatoria de fracciones institucionalizadas, adscrito al neoliberalismo financiero, afectado por el narcotrfico y sin proyecto; ve al Frente Amplio intentando organizarse. En este campo el PPD vendra a ser la suma de todos los miedos. Pero, a pesar del inmovilismo de los partidos, y de la clase poltica, con errores y matices se ha construido una sociedad slida y estable. La macroeconoma funciona (aunque millones no la comparten), la democracia, que tcnicamente es una poliarqua (casi democracia), funciona y avanz con el cambio del sistema electoral. Las relaciones internacionales son normales. No hay terrorismo ni grupos paramilitares de derecha operando y las organizaciones y los partidos de la futura oposicin tienen un arma slida en el reconocimiento y en la mantencin de la va poltico-institucional. Incluso siendo extremadamente crueles, podramos decir que ahora administrarn y conducirn el sistema sus propios dueos.

Pero tras estas constataciones se esconde la posibilidad de que la derecha, aprendiendo de sus errores, consiga quedarse ms de un perodo en el gobierno. Esa ser la carta que jugar a sabiendas del estado de postracin, fragmentacin y desideologizacin de la izquierda.

Es lo que hay que enfrentar!

La derecha. Este es un buen momento para el credo derechista, aunque podra verse an ms favorecido en el largo plazo.

En primer lugar, por los errores de la Concertacin que parten de un acuerdo mantenido en el tiempo. Como es sabido, para posibilitar la transicin, debi renunciar a una poltica comunicacional propia. No fue todo, a poco andar terminaron asfixiando a sus propios medios de comunicacin, as fue como desaparecieron, diarios (La poca), revistas (Apsi) y se transfirieron o vendieron radios (Corporacin). Al abandono de la poltica comunicacional se agrega, por diversos motivos, la cancelacin de la reflexin terica al interior de los partidos, como asimismo la formacin poltica, reemplazadas por el pragmatismo-operativo. Smese el poco apoyo a las ciencias sociales en las universidades y la supresin (hasta hace poco) de la formacin ciudadana en los colegios y se comprender como el conocimiento para la accin poltica se descompuso. De esa manera al abandonarse el campo ideolgico-cultural se tornaron, con el correr de los aos, difusos los contornos que diferenciaban a izquierdas y derecha preparndose la derrota.

El peso de la noche neoliberal, de una u otra forma, envolvi a los analistas de la NM. Acostumbrados a mirar la superficie no lograron ver las corrientes internas. Ni los observadores de los partidos, ni los analistas de Palacio, lograron percatarse que desde su salida del gobierno, para posicionar su futura candidatura, Piera comenz a poner en ejecucin un plan comunicacional que durante cuatro aos se dirigi a desmoralizar a las huestes de la NM, mostrando un panorama deprimente del pas, estrategia acompaada del quiebre de la imagen presidencial. Simultneamente ese sector se concentr en la arquitectura de un nuevo discurso. Finalmente, en la construccin de una nueva visin de pas, ha logrado unificar a diversas corrientes provenientes del liberalismo, del nacionalismo, neoliberales, integristas y grupos autoritario-militares; sectores a los que se suman las diversas representaciones del empresariado.

El nuevo relato tiene campo abonado por los aos de abandono ideolgico de la izquierda, lo que seguramente posibilitar la irrupcin de un autoritarismo social, que sin abandonar la legalidad, oriente su norte a la expulsin de las mayoras del precario contrato social de la sociedad chilena, a travs de la eliminacin de derechos sociales, polticos, econmicos y culturales en un agudo equilibrio entre democracia y autoritarismo. Probablemente, el nuevo gobierno, intentar arrasar con parte de las precarias conquistas sociales, la composicin del nuevo gabinete con figuras neoliberales extremadamente ideologizadas lo confirma. Aunque este desmontaje podra ser gradual, porque saben que para mantener sus niveles de riqueza y evitar la movilizacin y la protesta deben reformar el sistema, no obstante convivir con el pinochetismo, el racismo y la manipulacin del miedo. Y para imponer gradualmente su modo de vida, jugarn la carta de la unidad nacional, para a travs del consenso llegar a acuerdo con sectores vacilantes y neoliberales de la maltrecha Nueva Mayora. Ahora bien, en todo caso, es poco probable una regresin autoritaria como la que se vivi. La sospecha es ms grave, porque la expansin por la va del convencimiento de la visin-de-mundo de la derecha, podra terminar por captar a la mayora por largo plazo.

Los fros datos marcan una tendencia preocupante, el nuevo gabinete demuestra que el prximo presidente articul un proyecto de gobierno, sustentado en un acuerdo con las dos vertientes de la derecha: la poltica y la econmica; renunciando a su anterior propuesta de fortalecimiento de una derecha liberal. Sobre la base de esta unidad, a la que se suman pinochetistas y ultranacionalistas, aspira mediante la teora del crecimiento econmico, base a su juicio, de la creacin de empleos, a ejercer el poder por ocho aos. Dicho en otras palabras, el nuevo gobierno est decidido a profundizar el neoliberalismo, aumentar las ganancias y forzar a un mayor chorreo para lo cual existe la acumulacin de la sobreexplotacin por casi 45 aos.

La tendencia internacional tambin le es favorable. La crisis del sistema-mundo se intenta remontar con ms neoliberalismo y especficamente con una combinacin de medidas econmicas (alargamiento de la vida laboral), mensaje cultural (pos verdad), violencia destructiva de carcter militar (guerras en Oriente Medio) y destruccin del medio ambiente. Adems, ya es una tendencia aceptada reconocer que la economa mundial funciona lentamente y que permanentemente se est descubriendo como hacerla funcionar. La situacin tiene adems correlato con el resurgimiento de la extrema derecha en Europa (Austria, Alemania, Holanda, Francia) y en Argentina, Brasil, Colombia y Per. En Brasil acompaada por un golpe blanco y en Venezuela con un cerco meditico y una posible invasin.

Si estos factores continan combinndose y sin repuesta, es posible que tengamos gobiernos de derecha dura para ms de cuatro aos.

El cuadro interno. En el contexto sealado anteriormente, la perspectiva es favorable para la derecha, por lo cual es necesario ubicar los factores que permitieron su triunfo idealmente, para no repetirlos!

Entre estos se registran las querellas al interior de la alianza de gobierno, la ansiedad por ocupar cargos de representacin, la tardanza en ungir al candidato, la no realizacin de primarias y por lo tanto la no participacin en la franja electoral, la falta de conduccin del gobierno, la disociacin entre el candidato y los responsables del rea econmica, la inercia sustentada en la sobre satisfaccin de las realizaciones, el inters personal por sobre el colectivo (en la primera vuelta los dirigentes que eran candidatos no estuvieron presentes en la campaa), la decepcin que produjo la irrupcin del tema narcotrfico en el PS y la participacin en el mercado de capitales, la falta de un programa coherente con las aspiraciones de los electores en temas como el de las AFP y otros, el empleo de un lenguaje equivocado (meter la mano al bolsillo), la falta de mstica movilizadora, la burocratizacin partidista (lo que choc con la independencia del candidato) y los errores pos-primera vuelta (permanecer en lo institucionalizado sin hacer concesiones al Frente Amplio). Por otra parte, el miedo a la rebaja del status, la campaa del miedo y la poca oferta laboral, sellaron la suerte.

Entre otros factores debe tomarse en cuenta el abandono del rol mediador del PS. La derrota de Lagos fue un momento rutilante, si se quera levantar un nuevo proyecto-pas. Pero no fue ms que una maniobra-operacional de tres lotes del socialismo para desplazar al proyecto y actores por actores sin proyecto. Aqu estriba la responsabilidad principal, porque esa operacin, no obstante mantener la representacin parlamentaria, impidi las primarias y la participacin en la franja, produjo el alejamiento de la DC y condujo a candidaturas paralelas para la presidencial y parlamentarias. A travs de una maniobra-operacional, se desplaz un proyecto que, aunque insuficiente, estabiliz al pas, e incluso oblig al primer gobierno de Piera a permanecer dentro de los mrgenes del neoliberalismo corregido. En suma, no obstante el malestar ciudadano, se persisti en la mantencin del modeloy tampoco se hizo caso de la progresiva prdida de votacin durante aos.

Por otra parte, al no haber una postura sobre las transformaciones mundiales, se gener una severa incomprensin de los cambios producidos en medio de una crisis civilizatoria. La permanencia por tanto tiempo en el gobierno de la Concertacin/Nueva Mayora, rutiniz su mensaje, permaneciendo en categoras y conceptos propios de los primeros aos. Esto le impidi ver, que su propio cuerpo de ideas, se transform en pensamiento universal. Pero al carecer estas ideas de profundizacin y renovacin fueron tomadas por todos los actores del sistema poltico y por la ciudadana en general. Dicho de otra forma, en tiempos de crisis civilizatoria, viejos conceptos propios de la izquierda, pasaron a ser parte del acervo de la derecha, desprovistos de su contenido original. Este descuido, impidi ver que la derecha se haba apropiado del discurso de la izquierda, sin posibilidad alguna de ser contrarrestado por el abandono terico que se haba experimentado anteriormente. Un ejemplo de esto es la utilizacin del concepto Funa, empleado para denunciar a quienes cometieron delitos que conculcaron los derechos humanos.

El extravo terico. No obstante sus errores, la Concertacin/Nueva Mayora logr estabilizar el pas, insertarlo en los mercados mundiales y mediante la teora del crecimiento y los mecanismos del chorreo, evitar la protesta por la abusiva mala distribucin del ingreso. Pero cegada por sus logros y por el apego al poder, olvid la importancia del factor ideolgico y sus consecuencias, siendo el ms importante de estos, el no haber dimensionado el significado y la consecuencia poltica y cultural del neoliberalismo.

Necesariamente, para resituar el problema, hay que retrotraerse a la historia, un aspecto de la vida social un tanto desconocido para las nuevas generaciones que actan hoy-y-ahora.

En circunstancias muy complejas, como fue el de la transicin institucional, haba poco espacio para reformas profundas ante un poder militar intacto y con apoyo civil. Por eso se negoci, pero esa negociacin contena el germen del conflicto. El precio, fue el abandono del Programa de la Concertacin, el denominado Programa Olvidado. La salida fue apresurada porque la transicin a una nueva etapa de desarrollo del capitalismo, ya la haban iniciado los militares y sus asesores civiles. La fase abierta en el gobierno de Aylwin, pese a declaraciones y enmascaramientos (supuestamente la suya fue una economa social de mercado), admiti las propuestas fundamentales de la Escuela de Chicago, pasando por alto que esta se basa en la tesis de que los precios estn determinados por la cantidad de dinero circulante en el mercado, que las ventajas comparativas deben regir las relaciones comerciales, que la economa debe tolerar el juego oferta-demanda, que haba finalizado la industrializacin quedando trunca. Como si fuera poco se olvid, que fueron reducidos los salarios y los sueldos, que el pas se abri al capital extranjero sin condiciones, que se inici el desarrollo de un fuerte sector financiero y que se liquidaron las reformas econmicas y sociales.

As, en el convencimiento que no exista otra alternativa (idea puesta por los neoliberales), se inici la transformacin ignorndose las otras dimensiones de la decisin.

En este caso no se advirti la dimensin de la ideologa, concepto que permaneci en el olvido por un cuarto de siglo, reducido a polvo ideolgico al irrumpir el concepto sobre-ideologizacin (proveniente del ultra nacionalismo). Al tomarse la economa como una ciencia cerrada en s misma, se perdi de vista la totalidad de la sociedad; la apostasa de la izquierda a la dimensin ideolgica y cultural termin por sellar el camino. La renuncia a la teora social crtica (en cualquiera de sus dimensiones), debilit al proyecto nacional-popular. Al olvidar a viejos y nuevos autores, como Gramsci y Althusser o Zizek y Harvey, que recomiendan no descuidar el rol de los aparatos ideolgicos de Estado (medios de comunicacin, escuelas, es decir, las instituciones que forjan la opinin), despoj al subalterno de mirada crtica y releg el tema del sentido comn. Autores no marxistas, pero de mirada crtica como Dssel, desde la filosofa de la liberacin, recomendaban lo mismo. Incluso Bourdieu fue ms all, recomendando enfrentar el sentido comn del grupo dominante, confrontando frases como, mano dura, no es la falta de trabajo sino la flojera, todo est mal nosotros lo compondremos, los ricos tienen la plata cuidmoslos, etc.

Dicho de otra manera, la izquierda gubernamental contribuy al adormecimiento social, dejando el campo ideolgico para que el sentido comn del capitalismo neoliberal, se trasformara en sentido comn incluso de la izquierda.

El abandono de la reflexin terica posibilit la expansin de la violencia simblica; una forma sutil e inadvertida de violencia, que permiti la colonizacin mental del otrora subalterno, es decir, de aquellos ciudadanos que luchaban contra el sistema con un proyecto de sociedad. As, miles de dominados adhirieron al orden establecido, incluso sin darse cuenta asumieron gustos y modalescambiando incluso el lenguaje, olvidando que la palabra no es neutral. La otra parte de este cambio dramtico, es que desde la colonizacin de la mente se est produciendo el disciplinamiento social que conduce a un extremo individualismo, hecho que hizo germinar un nuevo tipo de ciudadano dispuesto a votar por los dueos de Chile, perdindose por esos vericuetos la presencia del sujeto histrico, es decir, del actor de cambio de un determinado perodo, reemplazado ahora por una poco estudiada clase media, alejndose las posibilidades de la emancipacin popular; en circunstancias que la libertad de mercado termin concentrando el poder econmico/poltico/simblico, generando una creciente incompatibilidad entre neoliberalismo y democracia; tendencia que de no tener contrapeso acrecentar el despotismo histrico de la derecha.

Entonces, el neoliberalismo no fue la solucin a los problemas de Chile. Los tericos de la transicin (Boeninguer, Foxley), al parecer vieron solo una cara de la medalla la del funcionamiento del sistema econmico. Pero exista un trasfondo no contemplado por el reduccionismo economicista y que surgi al cabo de varias dcadas. En otras palabras, las ventajas obtenidas en el plano de la economa por la derecha, por la va de la manipulacin (pos verdad), el control (de los aparatos ideolgicos) y la colonizacin (de la subjetividad), han puesto en tensin la profundizacin de la democracia y traen de vuelta la prctica autoritaria apoyada por ahora, por la mano invisible de la violencia simblica. El tema entonces, es como enfrentar esta grave perspectiva, habida cuenta que esta no es una simple alternancia en el poder, sino un proyecto de largo plazo que puede hacer desaparecer lo que queda de izquierda.

La recomposicin universal. Por lo expuesto ms arriba, tambin debe explorarse el tema de las crisis del capitalismo contemporneo.

En efecto, salvo contadas excepciones, la intelectualidad de izquierda/centro izquierda/progresista (?) se alej del tema internacional y lo entreg a especialistas, desapareciendo la temtica de la recomposicin mundial del capitalismo (iniciado en 1974). Una omisin grave en circunstancias que durante dcadas se haba debatido sobre el carcter de la poca, una discusin fundamental en plena guerra fra. An ms, un sector mayoritario de esa generacin concluy que el desplome del capitalismo era inminente, que este estaba en su ltima fase y que se viva bajo las condiciones de una transicin universal del capitalismo al socialismo a escala mundial (E. Correa). Por entonces no se vislumbr que el sistema haba entrado en una depresin cclica (1968-1974), que finalmente llev a la cancelacin de la fase del capital monoplico. En otras palabras, en coincidencia con los golpes de Estado en Chile y Argentina, el capital monoplico cedi espacio al financiero. Fueron los aos en que el sistema-mundo cambi, pero esto no estuvo en el centro de la reflexin de las direcciones de la izquierda de antao.

Lo que se perdi de vista no es menor, porque desde mediados de los aos setenta, fueron derrotados todos los movimientos de contrapoder en Amrica Latina (modernizacin desarrollista, estrategias poltico-institucionales y procesos guerrilleros); contexto en que surgi un nuevo tipo de Estado, el Estado de excepcin, que barriendo la democracia prepar el camino para la recomposicin. Adems, en otras latitudes, doblegado el movimiento obrero (Inglaterra), se expandi la revolucin neoconservadora por Europa y luego por Asia, compitiendo as tres modelos que llevaban en sus alforjas, la recomendacin neoliberal y la hegemona del capital financiero. En los ochenta se produjo una coyuntura inversa, mientras la economa norteamericana se estabilizaba, luego de una fuerte recesin, la crisis de la deuda se enseore en Amrica Latina. As Norteamrica en 1992 logr tomar el camino del crecimiento, pero ese impulso fue gracias a una creciente burbuja especulativa que finalmente condujo a la crisis a Mxico, Turqua, Rusia, Brasil, Argentina, a los tigres asiticos, etc. En otras palabras, la recomposicin no se estabilizaba, porque no haba crisis globales, sino dificultades ubicadas geogrficamente. Pero fue un efmero sueo, la crisis de las subprime en 2008 desat un nuevo vendaval que tres aos ms tarde lleg a Europa afectando la economa global, tendencia profundizada desde 2015.

Aos despus, an estamos pagando las consecuencias de la obsecuencia. La crisis de 2008 se enfrent con capitales estatales (apalancamiento) y con profundizacin del modelo neoliberal, garantizando los derechos del 1% de la poblacin mundial; dicho en otras palabras, la situacin fue sorteada afectando a los de abajo, aunque sin lograr restablecer la rentabilidad del capital, quedando espacio libre para nuevas crisis. Diez aos despus la situacin sigue siendo compleja y aunque los especialistas del FMI vaticinan un crecimiento estable, otros auguran una recesin mundial en los prximos cinco aos. An ms, de acuerdo a sus clculos la probabilidad sera del 70%. La economa norteamericana que mostraba signos de recuperacin (en los parmetros neoliberales), se debilitar con los acontecimientos que se han producido en Medio Oriente, con las recientes tendencias inflacionarias, con el posible reventn burstil y el del mercado de bonos.

Hiptesis.- En fin, a todo nivel el panorama es sombro. China se ve ms promisoria, pero sin alcanzar los niveles de hace unos pocos aos, aunque la penetracin en los mercados con tecnologa de punta y la ofensiva financiera que iniciar con los Petroyuanes, la seguirn fortaleciendo. Que la tendencia no es halagea, lo muestra que Japn an est en contraccin y que en Alemania (segn Der Spiegel) est reapareciendo la pobreza. Por otra parte, la guerra, entendida como un mecanismo de acumulacin econmico, con diversas variables, se extiende. A la desmembracin de Estados (Libia, Irak) se suman ahora las guerras olvidadas (Yemen), la transformacin de territorios en zona de desolacin (Afganistn) y las guerras tnicas de la decapitacin masiva (Repblica Democrtica del Congo), etc. Todo un festn para los capitales que operan con comodities, para los que intervendrn en la reconstruccin y para la industria de armamentos.

En fin, nuestra hiptesis es que en los ltimos cien aos el sistema-mundo experiment tres grandes crisis (1874-97,1929-46, 2008?), las dos primeras fueron sorteadas con cambios en la modalidad de desarrollo del capitalismo, en tanto, la tercera an es incierta, porque con el paso del tiempo no ha logrado superarse y pareciera estar guiando a la humanidad hacia su holocausto. He aqu el desafo de pensar desde donde no hemos pensado. Las dos primeras crisis trajeron brutales consecuencias, tanto para la regin como para nuestro pas. Ahora bien, a nuestro juicio la tercera crisis no ha logrado estabilizarse vivindose bajo las condiciones de crisis intermitentes, por una sencilla razn: no logr cerrar el ciclo prosperidad/recesin/depresin/recuperacin, quedando abierto el camino a una sucesin de crisis. De la ltima cada de la tasa de ganancia, el sistema an no se recupera y est saliendo de ella con ms neoliberalismo. Es decir, la combinacin entre el capital financiero, la guerra, la depredacin de la naturaleza y la expansin de la naturalizacin de las formas de vida neoliberales.

La tarea entonces, es reflexionar sobre como contribuir no solo al cambio mundial, sino a evitar la destruccin de un planeta al borde de una nueva guerra mundial; adems de otras carencias como el agotamiento del agua, un efecto terrible anticipado por la ciencia ficcin y que ahora se hace realidad en Sudfrica. Al igual que las economas nacionales, que dependen de una economa-mundo, los pases dependen de un sistema-mundo, lo que implica el esfuerzo de comprender en forma interrelacionada las fases de desarrollo del capitalismo histrico y hacer la tarea desde Chile.

El gobierno que viene. Si el nuevo gobierno no logra xitos arrolladores desde un principio, podra ser un gobierno de transicin hacia un nuevo espacio poltico. En ese caso, antes de entrar al nuevo espacio, lo que seguramente predominar son cuatro aos de probable inmovilismo y de guerrilla parlamentaria. Por ejemplo, en el caso de un supuesto acuerdo entre NM/DC/Independientes/FA, podran sumarse los votos de 24 senadores y 83 diputados; cifra que solo alcanzara para leyes simples. En el senado, leyes de ms envergadura requieren de 25, 26 y 29 votos. Para leyes orgnicas o reformas en la cmara de diputados se requieren 89, 93 y 103 votos, lejos de los 79 que tendra ese hipottico conjunto. Por su parte, para Piera, ser ms complejo porque tiene 19 votos en el senado y 72 en la cmara de diputados, lo que no alcanza ni para una ley simple. Aunque, probablemente la ltima palabra la podra tener la DC, independientes y descolgados.

Por lo tanto, no estamos solo ante un nuevo ciclo, sino probablemente ante el inicio de un cambio de perodo histrico, mediado por un periodo transicional (2018-2022). Los ciclos marcan momentos de continuidad, los perodo marcan rupturas trascendentes. Pero estos no se incuban solos, tienen etapas de maduracin. En fin, estamos pasando de un momento apacible a otro en que todo se acelerar y en que probablemente aparecer un sujeto de cambio movilizando a la sociedad y probablemente ocupando la calle para hacer sentir su voz.

Ahora bien, para continuar con esta previsin de acontecimientos, debe despejarse un tema clave, el de la transicin. La transicin a un nuevo modelo de desarrollo capitalista la condujeron los militares y sus colaboradores civiles, estrategia favorecida por la recomposicin universal. La transicin a un nuevo estadio de desarrollo capitalista, entonces, la iniciaron los militares jugando un rol de primer orden el Estado de Excepcin que perdur entre 1973-1990. Luego vendra la transicin a la democracia con P. Aylwin a la cabeza, fase que ha dado lugar a numerosas polmicas respecto a su extensin. Desde nuestro particular punto de vista, a diferencia de lo que opinan numerosos analistas, lo que termin con el reciente triunfo de la derecha no es la transicin, la transicin a la democracia se produjo con el cambio de un gobierno militar autoritario con apoyo de civiles a un gobierno democrtico liberal, dejando para una fase siguiente la eliminacin de los enclaves autoritarios (1990). Ahora bien, esto fue posible por la aplicacin del modelo sociolgico funcionalista. Por su parte, las polticas de la Concertacin/Nueva Mayora consolidaron (con correcciones) ese modelo culminando con la aparicin de un nuevo Estado en Chile. Se trata de un Estado neoliberal en lo econmico, acompaado en lo poltico con la aparicin de una poliarqua (casi una democracia, pero no una democracia sustantiva/plena) y conservador en lo cultural

Entonces, lo que est a la orden del da no es el fin de la transicin, ni el inicio de una II transicin, como ha sido planteado recientemente, sino, el cambio de Estado? Claro, solo la historia dir qu tipo de Estado emerger; pero, ese es un dilema an no resuelto.

Cambio de Estado. El tema del cambio de Estado es algo normal desde un punto de vista histrico. Sociolgicamente corresponde a las necesidades de cambio en sociedades que requieren expandirse y a las que la sociedad anterior les qued estrecha. El problema reside en el mbito poltico, porque cualquier tipo de Estado representa intereses y esos intereses se convierten en oposicin a la transformacin. Es lo que explica los conflictos del cambio del Estado excluyente (1880-1920), las tensiones que mostr el Estado gelatinoso (1920-1938) y su transformacin en capitalismo de Estado (1938-1973). En otras palabras, el Estado no es inmutable y puede y debe transformarse cuando ha cumplido una etapa; siendo el indicador del cambio la exigencia de la mayora de la sociedad que mostrando el malestar que la corroe demanda la transformacin. El Estado, entonces, es una forma de organizacin transitoria y depender de la fuerza del subalterno su cambio y trasmutacin en otro tipo y forma.

El Estado, filosficamente hablando, es una categora que cambia permanentemente. Ahora bien, en Chile hemos experimentamos varios cambios en el siglo XX, algunos convulsos. Pero el momento ms terrible en que se emple la violencia aniquiladora fue en 1973, prolongada hasta 1989. El resultado fue una dictadura, que desde un Estado de Excepcin (1973-1990), que emergi de la reaccin capitalista ante la posible transformacin, en sentido socialista, posibilit la aparicin del Estado neoliberal. Ese Estado, favorecido por la recomposicin universal del capitalismo, es el lugar en que en trance de agotamiento, se iniciar una gran pugna durante los prximos cuatro aos. Ahora bien, esto da lugar a una hiptesis que debe perfeccionarse, porque deja en entredicho la exigencia de una mera lucha contra el neoliberalismo, exigencia que nos llevara a donde?, a la reconstruccin del capitalismo de Estado?, a un neoliberalismo con rostro humano? a una nueva forma de Estado capitalista?, o simplemente a lo que exigen vastos sectores socialistas como es la construccin de un Mundo Posible para el Buen Vivir?

Como es sabido, numerosos personeros han asumido una cruzada contra el neoliberalismo, pero basta sta sola exigencia?, no es el neoliberalismo una fase en el desarrollo del capitalismo? Entonces, no habr que retomar una visin ms amplia, que tiene que ver con la teora de la existencia del capitalismo histrico?, es decir, con una trayectoria que proviene desde los siglos XV XVI, y que ha ido atravesando por distintos momentos histricos, para solventar sus crisis de crecimiento. Pareciera entonces, que la exigencia anti neoliberal, se inscribe en la reforma posible y no el cambio sistmico y profundo, que se requiere para llegar a un estadio ms avanzado de convivencia humana como sera un Estado de derechos sociales (diseo que an no est).

En suma, una ofensiva y alianza anti neoliberal, debera entenderse como una propuesta para enfrentar el gobierno que se viene encima, a condicin de proyectarla como una lucha anti capitalista. En otras palabras, lo que sigue estando en el horizonte, es la confrontacin con el capitalismo, cuya fase actual es el neoliberalismo. En el inicio de esta lucha estn las exigencias de derechos universales y de igualdad de oportunidades, en educacin, salud, vivienda, empleo, satisfacciones culturales, as como el combate a la discriminacin racial, a la extrema pobreza, la dignificacin del rol de la mujer y la defensa de quienes emigran buscando una mejor calidad de vida. Para esto, Chile lo tiene todo, pero debe disponer de sus recursos desprivatizndolos para garantizar los derechos sociales. Insistimos: en educacin, salud, vivienda, seguridad social, reponiendo adems- los derechos de los trabajadores. Dicho de otra manera, se trata de asegurar un buen pasar para todos.

Ahora bien, no se trata de proponer la construccin de un Estado socialista en la hora presente, pero s de recordar que en 1938, la fuerza del Frente Popular logr sentar en la mesa de negociaciones a la derecha, para iniciar la industrializacin y por ende la construccin de una nueva forma de Estado que mejor la condiciones de vida de amplios sectores (Capitalismo de Estado).

La familia socialista. Podrn los socialistas ponerse a la altura de estas demandas? Pregunta gravitante porque hace ya largo tiempo que sus direcciones se distanciaron de los principios proclamados en su acta de fundacin (1933).

Con el correr de los aos, se produjo la prdida del horizonte de lucha contra el capitalismo histrico, leyndose la realidad del Chile profundo en clave capitalista. Sin embargo, esta es tambin una gran oportunidad para un debate franco, con el objetivo de recuperar el sitial de izquierda. Favorecera esta posibilidad; i) el declive de la estrategia DC/Renovacin que se impuso por treinta aos; ii) la cuasi desaparicin del pensamiento ortodoxo; y, iii) la falta de programa y proyecto. Entonces, este es tambin el momento ideal para colaborar con la construccin de una fuerza de cambio en la que confluyan todas-las-izquierdas, por-la-izquierda. Chile lo necesita y la va poltico institucional lo permite, adems, no somos un pas en crisis, por lo tanto, hay tiempo poltico antes que el vendaval arrase, pero lo permitirn los apetitos personales que necesitan del cascaron socialista para sus objetivos?

Aunque una propuesta de esta naturaleza debe tomar en cuenta que el socialismo, progresivamente abandon la teora crtica del conocimiento, se acerc a la socialdemocracia, se alej del latinoamericanismo, olvid a S. Allende, perdieron la relacin con los movimientos sociales e hicieron suyo el credo neoliberal (intentando reformarlo). Todo esto los llev a perder su vigencia histrica, es decir, la representacin de los sectores ms postergados. Acto seguido, transformado en un partido compuesto por militantes-fichas, se convirti en una organizacin al servicio de los intereses personales de los dirigentes de una diversidad de fracciones, incluidos los sectores de izquierda. As, el partido abandon la decisin-discutida y fundamentada por la maniobra-poltica de corto alcance. Bajo estas condiciones se comprender que la legalidad partidaria es una fachada para legitimar la opinin y decisiones de los barones invitados a la mesa del confite.

La actuacin del socialismo entre los Comits Centrales de enero de 2017 y enero de 2018 as lo confirma. Los acuerdos tendenciales pasaron por alto las resoluciones de un Congreso y dos Comits Centrales, en el sentido de llamar a Elecciones Primarias para llenar los cargos de representacin, luego en medio de trifulcas entre ellas mismas, voltearon la candidatura de Lagos, proclamaron - sin programa - a Guillier; mientras tanto las tendencias se repartan proporcionalmente los cupos parlamentarios, sin incidencia ni de la ciudadana ni de la militancia. Pero esto no es todo, ya pronto explotaran varios escndalos graves; a saber: las trampas en el reclutamiento de la militancia, la compra de votos para los cargos del Comit Central, la participacin en el mercado de capitales, y la presencia de la narco-poltica. Mientras tanto, se segua perdiendo apoyo ante una militancia estupefacta, que en un par de aos vio cmo su coalicin perdi el soporte de 900.000 compatriotas.

El resultado fue la prdida de las elecciones presidenciales.

Bajo estas circunstancias es posible que se establezcan cuatro vas para resolver los temas de futuro; a saber, i) la-respuesta-desde-el silencio, ii) la posible izquierdizacin-oportunista, iii) la salida socialdemcrata, y iv) el reclamo desde las bases. La respuesta-desde-el-silencio, es ya una vieja tctica conocida y practicada a todo nivel, las cosas quedan inmviles y como estn, porque el reclamo se termina disolviendo en el aire, como est ocurriendo. La izquierdizacin-oportunista es muy posible porque viene una oleada de reclamos y perfectamente la actual direccin, podra ponerse a la cabeza por la izquierda, en este caso tendra que optar entre una opcin de cambio o movilizar al socialismo para que nada cambie y mantener las cuotas de poder. La salida socialdemcrata es muy posible porque une centro e izquierda y mantiene el statu quo. La movilizacin desde las bases, podra revertir la tendencia, pero es tambin la ms difcil de las probabilidades, dado el control del aparato partidario por las tendencias.

Ahora bien, tambin es posible que se produzca una combinacin de estas posibilidades. Pero sea cual sea, esta es una inmejorable oportunidad para revisar una serie de tpicos, en la perspectiva de afinar el anlisis para enfrentar lo que viene. Polticamente sera til, examinar las responsabilidades en la toma de decisiones sobre el tipo de transicin que se experiment y sobre todo del Estado que emergi. Ideolgicamente sera til, examinar el abandono del ideario socialista y la consiguiente entrega de la hegemona cultural. Orgnicamente sera til, examinar la transformacin del partido en caja de empleo, la mutacin del militante en militante-ficha y la irrupcin del individualismo aspiracional. Internacionalmente sera til, examinar la insercin de Chile en el sistema-mundo, lo que implica ir ms all de la integracin en los mercados.

Esta podra ser la gran tarea de la actual direccin, pero ello demanda democracia interna. Ahora bien, este no es solo un procedimiento orgnico, la democracia tiene un sustento fundamental en los partidos polticos; pero puede haber democracia si los partidos polticos no la practican? El partido poltico, se entiende, debe ser una escuela de democracia para contribuir a su profundizacin en la sociedad y proyectar cambios; pero qu pasa si el partido no es democrtico? El resultado no es otro que la prdida de vigencia, la transformacin en una orgnica de clientela y la conversin en una empresa de administracin de aspiraciones personales.

Esa exigencia debera estar en manos de la Izquierda Socialista,  pero como toda fuerza emergente est afectada de tensiones que an debe depurar: nepotismo, fraccionalismo interno, personalismo, carencia de proyecto, falta de audacia, silencio ante el tema de la autodeterminacin de los pueblos, silencio ante situaciones complejas al interior del propio PS; adems, algunos sectores, sin dimensionar el peso de su derrota, han responsabilizado al FA de la debacle, en tanto, otros intentan convertirse en el puente de plata con ese sector. Por otra parte, tampoco se ha escuchado una crtica profunda sobre los errores de los gobiernos de la Concertacin/Nueva Mayora, sus opiniones son emitidas an, desde un presente sin pasadoalgo muy cercano a la postura pos moderna y lejano de la autocrtica. En ese contexto siguen considerando a la organizacin-madre como de izquierda, sin reconocer que pas al bando de la centro-izquierda, con todo lo que implica tctica y estratgicamente. No obstante an constituye una esperanza.

En fin, el abandono del giro hacia la centro izquierda puede corregirse retomando, con voluntad poltica, el eje central del allendismo; es decir, un proyecto de sociedad (Mundos Posibles), un programa de gobierno nacional-popular (para las mayoras), una estrategia que contemple claramente el tiempo poltico (va institucional), una poltica de alianzas amplias (desde la izquierda), con vistas a la creacin de un Instrumento/partido-movimiento que ample, organice y proyecte la oposicin con conviccin, desde la institucionalidad (parlamento), y recupere la pica de la izquierda desde los territorios movilizados social y polticamente. Aunque este ltimo aspecto demandara un trato muy cuidadoso, habida cuenta del fracaso del partido de ciudadanos, as como la cuasi imposibilidad de volver al centralismo democrtico por la irrupcin de las nuevas formas de organizacin desde la base y de las tecnologas de la comunicacin. Pero nada de esto ser posible si no se reinician los embates/desconocimiento de la Constitucin de 1980, la fuente de poder de la derecha.

Estrategia sin autocrtica? A simple vista, la perspectiva para enfrentar los desafos se ve compleja.

En efecto, despus de la derrota, en forma soterrada, se estn enfrentando varias concepciones. En primer lugar, estn aquellos sectores que han levantado la alternativa de construccin de un frente que abarque desde la DC hasta el FA (PC, PS). Su debilidad es que es una respuesta coyuntural bajo los efectos de la derrota y que no contempla autocrtica, ni muchos menos la formulacin de un proyecto. Ahora bien, hasta ahora su principal detractor es la propia DC. En un proyecto popular, los proyectos polticos responden a las necesidades originadas en el mundo del trabajo, o sea, en sujetos polticos y sociales que no se inventan. Por lo tanto, llamar a la constitucin de una alianza de esta naturaleza, sin proyecto de sociedad y sin programa, no es sino, la constitucin de una estructura cuya finalidad es captar votos para mantenerse en el sistema. Es seguir en la poltica desde arriba.

Por otro lado, importantes intelectuales (Arrate) y muchos socialistas histricos (Benado) abogan por la unidad entre el FA/PC/PS (sectores). Propuesta interesante porque cambiara por completo el panorama poltico con la construccin de una nueva izquierda. Incluso si tienen xito, podran reconstruir el tercio histrico de la izquierda. Pero el Frente Amplio an est en proceso de definiciones, el PS est transformado en una organizacin de centro izquierda y el PC en un partido republicano. De manera que, qu podra salir de esta alianza?, no sera ms importante iniciar una discusin sobre un proyecto y un programa comn, de acuerdo a la realidad de estos das?, una alianza para qu?, para rebasar el orden establecido o para permanecer en el sistema?

Tambin desde sectores que mordieron el polvo de la derrota, preocupados por un cambio en la poltica de alianzas, comienza a levantarse la propuesta que sigue optando por el diseo de la unidad entre socialdemcratas y social cristianos (centro-izquierda). Sin ejercer la menor autocrtica en foros y seminarios, defendiendo la poltica econmica de estos aos, afirmando haber desarrollado la economa social de mercado, y sin reconocer el rol del neoliberalismo, dando un giro lingstico hacia la izquierda, estn planteando que es la falta de unidad la que ha llevado a esta a la derrota, preparando el reencuentro desde Chile 21, la emblemtica organizacin financiada por SQM. Estamos ante una clase poltica que intenta evitar reconocer su responsabilidad en el deterioro de la izquierda y que se aferra al poder.

Finalmente, comienza a emerger una propuesta que demanda acuerdos para la elaboracin de un programa mnimo, que enrumbe la estrategia para la construccin de una nueva sociedad, acorde con los tiempos actuales. Se trata de una frmula que contempla, previa formulacin de un proyecto histrico de carcter democrtico y popular, la confluencia entre sectores del FA/PC/PS /Movimientos Sociales/Colectivos-Territoriales-anti-sistmicos y la recuperacin de los cientos de miles de votantes inactivos. Evidentemente esta propuesta demanda estudios actualizados de la estructura social, porque lo que se vislumbra, es la construccin de un Instrumento/partido-movimiento. No habr llegado la hora de pensar que de esa confluencia podra emerger la organizacin del cambio para el siglo XXI? Empero, el desconcierto, el temor a la reedicin de los viejos 3/3, el rechazo a repetir la subordinacin de la izquierda a la DC (que llev a la izquierda al centro), el individualismo, la inexperiencia y la falta de lineamientos, por ahora, evidentemente se convertirn en un obstculo.

La esperanza. La irrupcin del Frente Amplio est conteniendo precariamente la oleada cultural que se impuso. La emergencia de una fuerza an en construccin, pero con nuevas miradas de la sociedad, formas de organizacin, de alianzas y proyecto, contuvo la mirada derrotista.

Lo que logr el Frente Amplio en este campo no es menor, llega en el preciso momento en que los lmites del pensamiento de la izquierda y de la derecha tradicional, se tornan difusos, y en que est reapareciendo el autoritarismo y en que la propuesta liberal intenta generar un mito movilizador, que vaya ms all de las frmulas de la economa. Otro importante mrito del Frente Amplio, es demostrar que existe una alianza con representacin nacional y movilizada por transformaciones profundas, y que esa aspiracin de cambio est conectada con el cambio cultural y generacional, que jubil de facto al partido del orden, y a una generacin de intelectuales pro-orden. En fin, aqu radica otro xito del Frente Amplio. Adems sac la sociologa a la calle, iniciando la recuperacin del sentido comn, emergiendo sin miedo a la movilizacin social, contenida desde 1988.

Pero esto no basta. Lo que apareci es un primer muro de contencin ante la ofensiva de la derecha. No puede relativizarse el hecho que el FA no es una fuerza homognea y que su tiempo poltico es corto para soportar los embates que vendrn desde el gobierno y de las diversas agrupaciones de la NM. Pero, este no es el nico desafi que deber enfrentar. Los desafos tericos producto de la convivencia entre liberales, con posmarxistas y socialdemcratas, se convertirn en un obstculo. Por otra parte, tambin sern asediados por un tema recurrente y en expansin, como es la relacin con el tema de gnero. Adems, estar presente la tensin interna entre corrientes de mayora (RD) y corrientes en proceso de contraccin (ND); tensiones que seguramente conducirn a procesos de convergencia, como es el caso de la intencin manifestada, entre otros, por MA/ND/Libertarios. Tendencias sumamente complejas, porque estarn cruzadas por razonamientos ideolgicos, polticos y personales, cuestin que no puede asombrar porque el FA, tambin refleja la triste realidad nacional.

Eplogo. El momento actual es lo que podra denominarse como una coyuntura compleja. 

La derecha se jugar por la mantencin en el gobierno a largo plazo, con un neoliberalismo profundizado y bendecido por la ola derechista y belicosa desencadenada por D. Tramp. Ahora bien, este contrapunto se dar en medio de importantes problemas no resueltos, como el malestar ciudadano, el conflicto mapuche, la autonomizacin de las fuerzas armadas (baste citar el caso de Carabineros de Chile), las desigualdades sociales, el clima de desconfianza que abarca a todas las instituciones de la nacin, la fractura de las eticidades nacional y los temores a una regresin respecto a las reformas de la Nueva Mayora.

La derecha intentar quebrantar el contrato social, pero sabe que para mantener las cuotas de acumulacin, requiere de reformas y estabilidad laboral, solamente as evitar la movilizacin social y la protesta poltica, de manera que jugar la carta de la unidad nacional, buscando consensos. Esta es una vieja idea que ronda en ese sector, la cual, se est desarrollando en el nuevo discurso. Por primera vez en mucho tiempo la derecha armar un relato con tinte social, que profundizar la colonizacin mental, con el objetivo de subordinar la poltica y lo simblico a la economa, profundizando as la incompatibilidad entre neoliberalismo y democracia. La dominacin se continuar ejerciendo a travs del balanceo, en un hilo muy delgado entre los aparatos ideolgicos y los aparatos represivos de Estado, es decir, entre consenso/consentimiento y represin. Por las posturas enunciadas por los nuevos ministros, pareciera que es la derecha quin est reponiendo la olvidada lucha de clases, en funcin de sus intereses.

Para la izquierda lo que est en juego, de no mediar una profunda reaccin, es el paso a convertirse en intrascendental. Ahora bien, apostar por la recuperacin, implica tocar un tema incmodo, como es el de la historia reciente, olvidada y relegada.

En ese sentido, debe tomarse en cuenta que la vieja izquierda, perseguida y aislada desde 1973, solo tuvo tiempo para sobrevivir y escasamente para especular. Adems, sus dirigentes erraron el anlisis, al calificar el cambio como fascista (habidas excepciones). En fin, en medio del repliegue, el proyecto poltico alternativo al capitalismo fue derrotado y desde all la izquierda se qued sin proyecto, proceso finalizado con el certificado de defuncin de la Unidad Popular en 1982. La incapacidad de levantar un nuevo proyecto, que reemplazara las tesis del Frente Antifascista y de reconstruir la fuerza poltica, posibilit la cooptacin de un sector importante por parte del centro poltico, diluyndose la izquierda histrica; tanto que, desde mediados de los ochenta, una pequea elite, aglutinada tras el concepto renovacin, termin aceptando las nuevas condiciones histricas, asumiendo la responsabilidad de incorporar a Chile al cambio neoconservador, bajo las presiones de los Acuerdos de Santa Fe (el encuadre norteamericano para las transiciones latinoamericanas) y del recin aparecido Consenso de Washington.

En conclusin, la subordinacin a otras visiones-de-mundo, las presiones norteamericanas, las del Vaticano, las de la socialdemocracia y la urgencia de estabilizar la economa nacional, hicieron perder su punto de vista al conjunto de la izquierda. As, mientras la renovacin iniciaba el peregrinaje, que termin en las catedrales neoliberales, sectores de la ortodoxia se convirtieron en furgn de cola del nuevo fundamentalismo. Mientras tanto, grupos ya marginales, seguan sin decir adis a las armasmiles de izquierdistas fueron aislados otros tantos, presos de la confusin, pasaban a concentrarse en el tesoro de sus recuerdos.

Los procesos sociales son as. Pueden terminar abruptamente, como en este caso. Pero las derrotas pueden revertirse.

La izquierda ya no puede seguir disfrazando que est fracturada entre izquierda y centro-izquierda. La primera, es una sombra confusa de lo que fue al haber perdido el sujeto histrico al que representaba y haberse subordinado a otras hegemonas. Desde la coyuntura podra reconstruirse a condicin de reponer el tema ideolgico, dotarse de un proyecto de sociedad, un programa, una poltica de unidad y una lnea para el perodo que se avecina. Condicionantes que podran conducir a la formacin del Instrumento/partido-movimiento conductor de una amplia alianza. Pero nada de esto ser posible sino contempla una estrategia en dos niveles, uno desde la institucionalidad parlamentaria y otro movilizando la sociedad desde fuera de la institucionalidad. Por su parte, la centro-izquierda persistir en la alianza con el centro. Pero el resultado de la transicin, el peso de la reciente derrota, el debilitamiento de la democracia cristiana, los cambios en el centro, los retrocesos mundiales de la socialdemocracia y la maduracin de una nueva estructura social, dificultarn sus perspectivas pero tiene una gran maquinaria, relaciones y experiencia.

Ahora bien, nada de esto podra ser posible si no se sale del Ojo de Dios, es decir, de la hegemona cultural euro-norteamericana. Lo que no quiere decir que haya que desechar los pensamientos provenientes de esas regiones; muchos de ellos convertidos en universales del saber. Se trata de recobrar la conciencia de lo que es una lucha liberadora, entender que el socialismo al abandonar su teora social, le quebr la mano a su produccin de conocimientos, facilitando el credo liberal, habidas excepciones, por supuesto. Por eso, le ha costado tanto, desde un lenguaje propio, navegar por grandes temas, como la interculturalidad, gnero, sexualidad, espiritualidad, etnicidad, eticidad, colonialidad, etc. Temas lejanos al reduccionismo econmico. Se trata, en suma, de recobrar con nuevos lenguajes y propuestas el latinoamericanismo en poca de globalizacin, en una perspectiva de lucha contrahegemnica; aun cuando se deba abandonar los cdigos y categoras eternizados en discursos ya superados del siglo XIX y XX.

Indudablemente esta podra ser una operacin dolorosa, porque requiere una crtica al eurocentrismo y al pensamiento colonial, que han tapado los patrones de poder, en el moderno sistema-mundo. Implica abandonar incluso la idea de modernidad, que ha rebajado significativamente nuestras posiciones, al considerarnos pre-modernos y atrasados. Se trata de encontrar nuestro sitio en la epistemologa del SUR, es decir, en la produccin de conocimiento para los Condenados de la Tierra, como dira F. Fanon. Esto significa que la historia no est pre-escrita y que por lo tanto, las categoras socialdemcratas, as como las ortodoxas, deben ceder espacio a una historia construida por seres humanos, desde su propia realidad, seres humanos sufrientes, que tambin tienen anhelos, sed de cambios y proyecto de vida, lo cual significa abandonar toda pretensin de que solo algunos poseen la verdad e iniciar el intercambio de ideas.

En suma, se trata de derribar viejos paradigmas, con el fin de revertir una situacin que puede y debe superarse, como tantas veces lo ha hecho la izquierda.

En fin, recurdese que la derecha y la centro izquierda dejaron en un limbo la participacin del 51% de los chilenos quien los movilice tendr el futuro en sus manos. De paso, terminar con la legalidad institucionalizada en la Constitucin de 1980 y la reemplazar por una nueva legitimidad social.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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