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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2018

La extirpacin

Esteban Vi
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Hay un postulado que ltimamente ha adoptado forma de verdad axiomtica y dice ms o menos as: la ideologa es algo que pertenece y empapa a grupos de izquierda y centro-izquierda, nunca a la derecha, que es asptica, pura, antiideolgica, pragmtica. Reniega de lo ideolgico, lo combate. La derecha, se supone, no prioriza sus ideales ante las acciones que lleva adelante sino que se rige por la practicidad de la realidad. En los tiempos que corren se le llama tener gestin. Una frase conocida y que ya sealaba la posicin que el actual oficialismo utilizara para concretar su programa poltico y econmico y, adems, para comunicarlo. Ni ms ni menos que una ideologa.

En tiempos de la conquista, las divinidades indgenas fueron las primeras vctimas. Los europeos llamaban extirpacin de la idolatra a la guerra contra los dioses autctonos. Esa cruzada se propona allanar el camino para la idolatra absoluta a su Dios, smbolo de la dominacin. Algunos siglos ms tarde, las cosas no han cambiado demasiado. El gobierno nacional embiste contra todo lo que tenga destellos ideolgicos que no colaboren con sus intereses: CONICET, ARSAT, docentes, bancarios y dems. Busca reducirlos, minimizarlos. Y para eso recurre a la estigmatizacin social acusndoles de mascaradas ideolgicas que atentan contra los intereses de la sociedad argentina. Busca hacer de la antiideologa un culto que rinda honores a sus necesidades.

Los medios de comunicacin (oficiales y los que parecen oficiales) aparecen como instrumentos de ese combate, en el que se configuran y reconfiguran perspectivas y subjetividades sociales. Se establecen consensos en alguna medida direccionados desde las esferas de poder para determinar que algunas ideas son verdades puras, objetivas. Estos acuerdos, con mayor o menor xito, producen un efecto de normalizacin en nosotros, en nuestra manera de ver el mundo, de interpretarlo. Est claro que no nos dicen qu pensar, pero si influyen en la manera de entender las cosas que suceden a diario y, por ende, en la forma de actuar. Pugnan por el fin de la cosa ideolgica porque en ellos est la verdad. Es as que, tanto en el Ejecutivo como en los medios de comunicacin, nos gobierna la antipoltica.

De esta manera, cuando se retrata a Mara Eugenia Vidal en el supermercado o a Mauricio Macri comprando regalos en una juguetera, lo que se muestra es a nuestros gobernantes actuando como ciudadanos comunes, haciendo cosas de ciudadanos comunes. No dando discursos ni abriendo programas educativos algo que corresponde a los sectores ideologizados sino haciendo la compra como cualquiera de nosotros. La misma postura asume el presidente para referirse al caso del polica Luis Chocobar. No opina como estadista sino como ciudadano. Un ciudadano que est cansado que la poltica le diga que va a resolver el tema de la inseguridad de una vez por todas, cansado de la ideologa de los derechos humanos que slo protegen los derechos de los ladrones pero no los de la gente como uno. Con su discurso desideologizado el oficialismo interpela a esa masa que no cree en ideologas, sin importarle que lo que produce y reproduce es una en s misma.

Esta postura plantea tambin que el sindicalismo que no se resiste al ajuste descarado y a la miseria planificada es una estructura corroda por el flagelo de la corrupcin, que en nombre de sus ideales lo nico que hace es eternizarse en el poder. Puede haber algo de verdad, pero el poder de facto solo reafirma sus crticas cuando atacan sus intereses. Persigue y cercena voces porque estn radicalizadas y desde sus posturas no se puede construir nada. Slo se construye a travs del dialogo y el consenso, no a travs de ideales. Eso queda para Cuba.

Esta postura salvajemente ideolgica denomina retiro espiritual a las reuniones de planificacin poltica y econmica que realiza anualmente. No vaya a suceder que sus simpatizantes se enteren de que estn haciendo poltica. Y para darle ritmo y meloda al saqueo aparecen los eslganes como S, se puede, que son palabras resonantes y expresivas, pero huecas.

La extirpacin de las ideas que defienden los derechos de la sociedad aparece como el horizonte espeso de este gobierno. El discurso oficial y meditico aparece como arma de guerra, de disputa de sentidos. Al igual que en la antigedad, ninguna extraccin es por la extraccin en s misma; pretende ser un reemplazo de divinidad, una que sea eficiente para la sumisin y el adoctrinamiento salvaje. La divinidad ideolgica del ascetismo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/99871-la-extirpacion



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