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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2018

Existe una nueva derecha en Amrica Latina?

Ava Gmez y Brbara Ester
CELAG


El avance de los gobiernos neoliberales desde la segunda dcada del siglo XXI, ya sea por la va de procesos electorales o por la activacin de golpes en contra de la institucionalidad -como sucedi en Brasil y Paraguay-, ha hecho resurgir en el imaginario colectivo y, en particular, en el entorno de los analistas y especialistas de la poltica, la idea del retorno de la derecha poltica al poder, desde una perspectiva de fin de ciclo de los gobiernos progresistas latinoamericanos.

Y es que los lderes latinoamericanos, que sustituyeron gobiernos de corte progresista por vas democrticas o a punta de golpes de Estado, manifestaron en una y otra ocasin estar en las antpodas de discursos innovadores y polticas progresistas. As, recordando el declogo de los aos 90, Temer ha establecido en Brasil una actividad orientada a la articulacin de un discurso favorable y acorde con las polticas de ajuste fiscal, reformas laborales y previsionales que contraen derechos, represin de la protesta social y privatizaciones. En Ecuador, desde que Lenn Moreno lleg al poder de la mano de Alianza PAIS y Rafael Correa, ha hecho lo posible por desmarcarse del ejercicio progresista de su antecesor, articulando y desarrollando estrategias de acercamiento a la vieja poltica, por medio de entre otras acciones un Referndum Constitucional con el que busc reestructurar el sistema poltico basndose en el acercamiento a los poderes econmicos y polticos tradicionales, as como a sus medios de comunicacin. Por su parte, Horacio Cartes, el presidente empresario del Partido Colorado en Paraguay, est en la recta final de un Gobierno de amplios ajustes en todos los sectores sociales, que han impactado en el aumento de la pobreza y la desigualdad.

Argentina, un hbrido entre lo nuevo y lo viejo

Mauricio Macri en Argentina logr instalar la percepcin de que existe un nuevo tipo de poltico innovador, que articula en sus luchas polticas las concepciones de una sociedad cosmopolita con jvenes interconectados en la Aldea Global, cuya pirmide de necesidades New Age, los hace ser parte de un target muy diverso. Esta perspectiva de la nueva poltica de Cambiemos, ha servido tambin para que los consultores de la nueva derecha enarbolen sus banderas y se posicionen (convirtindose en best sellers y en estrellas de la asesora poltica) en todos los rincones de Amrica Latina. Pero cul es su impacto en Amrica Latina? ms all de Macri, con todas las dudas que puede suscitar llamar a su discurso de renovacin.

El caso de Argentina fue utilizado de arquetipo por Jos Natanson para definir el nuevo estilo de la denominada nueva derecha. Natanson encuentra diferencias sustanciales del macrismo con otros gobiernos neoliberales clsicos cuya mxima expresin fueron los presidentes latinoamericanos de la dcada del 90. Fundamentalmente en cierta construccin hegemnica, gracias a la acertada eleccin de formas y targets que el Pro y Cambiemos le endosaron a la poltica[1].

Analizaremos punto por punto cada una de las caractersticas de la novedad, o ms bien de un nuevo hbrido, en el que lo nuevo que no termina de nacer y lo viejo que no termina de morir.

1. La profesionalizacin de la campaa poltica

Con las campaas polticas ha pasado lo mismo que con los negocios, han encontrado en las nuevas tecnologas informticas terreno frtil para vender desde productos hasta ideas. En este sentido, Cambiemos ha logrado medir los tiempos, los modos y las formas. Si antes el problema era la falta de informacin, hoy la desinformacin es producto de la sobrecomunicacin. Ya no son slo los medios de comunicacin, aunque la visualidad se imponga y confluya en los grandes medios de comunicacin, cada muro es un mundo.

De la misma forma en que las empresas compran informacin para saber el comportamiento de sus usuarios y crear mejores estrategias de venta, la poltica ha desarrollado un mercado de propaganda poltica, desde la masificacin de lderes polticos en redes sociales, hasta ejrcitos de perfiles annimos denominados trolls que logran imponer tendencias en redes. Este tipo de estrategia agresiva de venta se encuentra en las antpodas de toda la cultura poltica previa.

La innovacin y las campaas en redes sociales llegaron para quedarse, todos los partidos polticos competitivos -aunque rezagadamente- se han adaptado y cuentan hoy con perfiles y circulacin en redes especialmente los comentarios polmicos en twitter- y presencias en programas de T.V. En este punto la derecha ha sabido capitalizar las nuevas tecnologas y establecer una ventaja, interpretando la modernidad en clave simmeliana[2], con el predominio de la forma por sobre el contenido.

2. Poltica econmica

En cuanto a la poltica econmica, presenta diferencias y similitudes con la dcada de los 90. En primer lugar, tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la Presidencia se mantuvo el carcter estatal de los servicios pblicos, aunque con sucesivos aumentos de tarifas y la baja en las jubilaciones mediante la polmica reforma previsional. Pese a ello, hasta ahora su poltica no ha sido la de privatizar, es decir no ha presentado una poltica antiestatista -aunque s de recorte al gasto pblico- pero es posible que ante la inviabilidad de seguir tomando deuda sea una opcin[3].

Los despidos masivos, son asunto complejo ya que no fueron de una vez sino en sucesivas oleadas. Solo durante el mes de enero de 2018 el Centro de Economa Poltica Argentina (CEPA)[4] ha registrado un total de 6.639 despidos y suspensiones en todo el pas. Cifra que representa casi el doble que la registrada por el mismo organismo en enero de 2017 (3.692 casos) y tambin en diciembre 2017, donde se contabilizaron 3.346 despidos. En el desglose de los casos mencionados, casi el 60 % de los despidos corresponde al sector pblico y se concentran en los organismos descentralizados de la administracin. Mientras tanto, el viraje hacia la supremaca del sector financiero arroja por la borda a los trabajadores del sector privado.

3. Local vs. Pblico

Sin lugar a dudas la verdadera novedad de Cambiemos se desarroll en su gestin en la Ciudad de Buenos Aires, donde logr imponer un imaginario de administracin eficiente y moderada, modernizando la poltica de transporte, la oferta cultural y el mejoramiento de espacios verdes y plazas[5]. En este sentido, tampoco presenta una innovacin dado que el concepto de Alcaldizacin de la poltica[6] da cuenta de cmo en el caso chileno el rgimen militar logr reformular la poltica, sacndola de sus escenarios histricos y trasladndola a los espacios micro comunas, donde transcurra la vida cotidiana de las personas, hecho que constitua una nueva institucionalidad y formaba parte del proceso de resocializacin del pueblo chileno emprendido en 1973.

4. Escenificacin de la poltica

Natanson seala un aspecto clave, el discurso de la cultura del trabajo enarbolado por lo que denomina herederos meritocrticos. En cuanto a su Gabinete de ministros, destaca la presencia de outsiders nuevos en la poltica como el actual Jefe de Gabinete, Marcos Pea, politlogo (Universidad Torcuato Di Tella). Sin embargo la coexistencia con miembros de la poltica tradicional como Patricia Bullrich, quien ejerci como secretaria de Poltica Criminal y Asuntos Penitenciarios en los aos 1999 y 2000, fungiendo tambin como ministra de Seguridad Social en los aos 2000 y 2001, en vsperas del estallido social. En el mismo sentido Horacio Rodrguez Larreta, el Jefe de Gobierno porteo, no slo pertenece a la aristocracia argentina sino que se ha desempeado largamente en el mbito pblico[7]. La novedad es la incorporacin de CEOS ejecutivos del sector privado, quienes se sumaron incompatibilidad de intereses mediante- al sector pblico, tales como Guillermo Dietrich o Guillermo Aranguren[8]. Sin embargo, este hecho no ha tenido mayores repercusiones en la opinin pblica en parte porque la poltica puede consumirse como una representacin de la realidad y no la realidad en s misma. El mejor ejemplo en este sentido lo constituye la escenificacin del timbreo, ficcin diseada para parecer espontnea e informal, pero al ser una ficcin bien lograda consigue el mismo efecto apelar a sentimientos, sensacin de escucha y, una vez ms, cotidianeidad- homologando al ciudadano con el vecino y bajando la carga poltica.

5. Hegemona cultural

Sin duda su gran logro es la apelacin a una idiosincrasia New Age, una identidad global e individualista con preocupaciones ecolgicas y vidas de cuidado de uno mismo. Estos ciudadanos que adscriben a hbitos saludables ven con buenos ojos la revalorizacin de lo cotidiano y lo normal ante lo que consideraban como una exaltacin de la poltica por parte del kirchnerismo. La gente quiere estar tranquila lase que aspiran a disminuir la centralidad de la poltica en su cotidianeidad-. En este sentido, suscribe a una renovacin modernizante frente al sacrificio totalizante que le propona como modelo de vida el Gobierno anterior.

Por ltimo, adems de la estrecha relacin en trminos econmicos, en lo concerniente a la esfera cultural y de construccin de sentido, Cambiemos ha tenido gestos de condescendencia para con la ltima dictadura militar[9] [10]. Desde declaraciones oficiales negacionistas hasta el beneficio de la prisin domiciliaria a ex represores[11], sin olvidar el retorno a una poltica de mayor represin. En este aspecto, poca es la diferencia con polticos como Pedro Pablo Kuczynski (PPK) quien otorg la prisin domiciliaria nada menos que al ex dictador Alberto Fujimori-, a la reivindicacin de Alfredo Stroessner por parte del candidato del Partido Colorado Mario Abdo Bentez hijo del ex secretario privado del dictador-, de los festejos con el busto de Pinochet ante la victoria de Sebastin Piera[12] o los elogios a la dictadura brasilea que profesara Jair Bolsonaro, candidato presidencial que se ubica en segundo lugar de preferencias, por debajo de Lula da Silva.

A modo de conclusin

En su mayora, los nuevos gobiernos de la derecha regional no desarrollaron un cambio radical en sus discursos y tampoco en los articulados legislativos. En todo caso, hicieron un ejercicio de rplica de procesos de ajuste provenientes de finales del siglo XX. La oleada del discurso progresista impact en menor medida en los pases que mantuvieron regmenes polticos continuistas como Mxico, donde el PRI de Enrique Pea Nieto se mantuvo firme en su enfoque de polticas neoliberales, al igual que Santos en Colombia, cuyo salto a la paz se convirti en una nueva oportunidad para amplificar el proceso de apertura econmica del pas. Finalmente PPK, quien comenz su mandato buscando apelar al apoyo de una derecha ms liberal que conservadora en Per, se encontr con un entramado mucho ms conservador que el imaginado. Para subsistir no pudo recrear imaginarios globalizados como en el caso argentino, sino que desempat la grieta ms honda que polariza al pas -la misma que lo convirti en presidente- inclinndose por el poder real mediante el indulto a Fujimori[13].

Ni los regmenes continuistas ni los rupturistas asumieron un cambio del eje discursivo ni tampoco una nueva forma de hacer poltica. Sin embargo, el halo del cambio s est presente en algunas campaas, pero con poca permeabilidad en el electorado ms conservador, que parece movilizarse masivamente ante posiciones duras en torno a la familia, el aborto, la denominada ideologa de gnero y, que generalmente, estn articulados en torno a actividades eclesisticas. Un caso ejemplar es el de Costa Rica[14], en donde el lder poltico Fabricio Alvarado, candidato presidencial del partido de corte religiosoconservador, Restauracin Nacional, gan la primera vuelta de las recientes elecciones del pas centroamericano.

Ahora bien, es cierto que en Argentina Cambiemos logr imponer una lectura de poca por sobre la pica de la gestin anterior, ms la poca no es homognea y su estrategia triunfal no es necesariamente extrapolable a la poltica latinoamericana en su conjunto. En parte porque el pentecostalismo ha logrado un gran arraigo en el imaginario social de grandes sectores y ha fortalecido la visin de una sociedad con valores conservadores: familia, trabajo e iniciativa privada[15] [16].

No se trata de que hoy a diferencia de los contextos de dictaduras de los aos 70/80 las derechas sean ms democrticas por conviccin, sino tal como sostiene Guillermo ODonnell, las burguesas nacionales atraviesan perodos contingentes en los que pueden coincidir con la democracia. Actualmente, en los casos en que las derechas han tenido un largo rol opositor (Argentina, Ecuador, Bolivia, Brasil y Venezuela) han logrado articular un discurso consensualista que intenta presentarse como post-ideolgico, apelando a los problemas de la gente. En cambio, en otros casos donde la derecha ha gobernado sin interregnos progresistas, las derechas no han tenido la necesidad de reactualizar -en trminos generales- ni sus discursos ni sus polticas, por el contrario han consolidado su posicin.

Notas:

[1] Sobre el carcter democrtico Martn Granovsky ha problematizado el concepto en su artculo Derecha democrtica? desde una perspectiva de democracia plena y no meramente electoralista. Sobre este punto ms en: http://www.celag.org/hablamos-cuando-hablamos-democracia/

[2] Simmel, Georg; con prlogo de Carlos Astrada. El conflicto de la cultura moderna, 1a ed. Crdoba : Universidad Nacional de Crdoba; Encuentro Grupo Editor, 2011. En: https://rdu.unc.edu.ar/bitstream/handle/11086/1164/El%20conflicto%20de%20la%20cultura_Simmel.pdf?sequence=3&isAllowed=y

[3] http://www.celag.org/elecciones-argentina-rol-la-economia-la-politica-la-victoria-pro/

[4] https://gallery.mailchimp.com/e9c6f62a4dc825f6a9dab4e88/files/66b0b87b-9928-4763-b5bc-f0bb928362cc/Informe_laboral_enero_2018_CEPA.pdf

[5] http://www.celag.org/blancas-prolijas-y-seguras-ciudades-derechas/

[6] Valdivia, V. y Fritz, K. La alcaldizacin de la poltica: los municipios en la dictadura pinochetista. Santiago de Chile: LOM Ediciones, (2012).

[7] Horacio Rodrguez Larreta fue nombrado gerente general de la ANSES (Administracin Nacional de la Seguridad Social) en 1995 y subsecretario de Polticas Sociales en la Secretara de Desarrollo Social en 1998. En noviembre del ao 1999, fue designado interventor del Programa de Atencin Mdica Integral, dependiente del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados. Durante su gestin, el 29 de julio de 2000 se suicid el reconocido cardiocirujano Ren Favaloro, entre otras razones, debido a la millonaria deuda que el PAMI mantena con su fundacin. Asimismo, el ministro de Trabajo Jorge Triaca es hijo del dirigente gremial y poltico Jorge Alberto Triaca, quien haba encabezado el mismo Ministerio entre 1989 y 1992.

[8] Ms informacin en: http://www.celag.org/cartel-ministerial/

[9] http://www.celag.org/cronica-de-una-venganza-anunciada-por-barbara-ester/

[10] http://www.celag.org/del-nunca-mas-al-21-los-ddhh-en-argentina/

[11] http://memoria.telam.com.ar/noticia/organismosla-libertad-de-etchecolatz-es-un-limite_n8335

[12] https://www.publimetro.cl/cl/noticias/2017/12/17/festejan-triunfo-de-pinera-con-busto-de-augusto-pinochet.html

[13] http://www.celag.org/peru-la-noche-los-indultos/

[14] http://www.celag.org/alvarado-proximo-presidente-costa-rica/

[15] http://www.celag.org/iglesias-evangelicas-poder-conservador-latinoamerica/

[16] http://www.celag.org/la-re-espiritualizacion-la-politica/  

Ava Gmez y Brbara Ester son investigadoras del Centro Estratgico Latinoamericano de Geopoltica (CELAG)

Fuente: http://www.celag.org/existe-una-nueva-derecha-america-latina/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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