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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-03-2018

Qu hacer para avanzar hacia una Europa social y democrtica

Samy Joshua
blogs.mediapart.fr/sin permiso


Europa y un mundo solidario son el objetivo permanente de una verdadera poltica progresista, lejos del repliegue nacionalista. Pero un objetivo sin medios para lograrlo es un espejismo. Slo un verdadero enfrentamiento con los Tratados europeos puede abrir una salida, una movilizacin masiva con un "Plan A", el prioritario, y si es necesario, un plan B.

Perder de vista el objetivo, y la va para lograrlo es entrar en un callejn sin salida. Durante dcadas, Wallerstein [1] ha explicado las razones que lo llevan a creer que el capitalismo ha entrado histricamente en su crisis final. Y que se abre ante nosotros una encrucijada que puede conducirnos a un sistema an ms brbaro o a una salida colectiva y solidaria para toda la humanidad. Es el "Espritu de Davos" contra el "espritu de Porto Alegre" [2]. Si algunos de sus argumentos, e incluso su lgica general, son discutibles, es posible, sin embargo, compartir su conclusin. No hay vuelta atrs posible, incluso si, como Wallerstein defiende, son legtimas todas las batallas que inhiban el desarrollo salvaje del neoliberalismo. La idea de volver a refugiarse exclusivamente en los mecanismos nacionales de antao es especialmente ilusoria. Y a la vez peligrosa, porque en ese horizonte pueden desarrollarse nuevas ideas y prcticas neofascistas.

El objetivo debe ser un nuevo mundo global, hecho de solidaridades concretas, paz y un futuro construido entre todos. En el que se combatan las causas que fuerzan las migraciones forzadas, pero en el que los migrantes sean recibidos humanamente. Slo en este nivel global se puede plantear en serio y resolver la mayora de los desafos ambientales. Y es a este nivel de exigencia el que nos debe guiar ya en nuestro entorno ms cercano, Europa y el Mediterrneo. En base a una soberana popular determinante. Wallerstein, de nuevo, remonta con razn a la Gran Revolucin la aparicin concomitante de una comprensin favorable de la nocin de "cambio" y de "soberana". El primero utilizado, es cierto, por los liberales de todo, para los que los "cambios" son cada vez ms al servicio de los poderosos. Pero tambin son utilizables por los de abajo, fuera de todo orden trascendente, para inventar un mundo unido del maana. A condicin, este es el segundo elemento, de que la soberana, condicin de la democracia, sea construida y garantizada. La soberana debe comprenderse en sus formas especficas, desde las comunidades de base hasta los grandes conjuntos regionales o incluso mundiales, pasando por supuesto, crucialmente, por el nivel en el que la gente considera necesario expresarse polticamente en comn, que a menudo son las naciones.

Y por lo que se refiere a Europa, no es claramente democrtica. Con, por ejemplo, un Banco Central Europeo que escapa por ley al control poltico desde abajo.

El objetivo, por tanto, es internacionalista. No slo como imperativo moral (que no es en absoluto despreciable), sino por la necesidad social, poltica, ecolgica y democrtica. Y luego viene la discusin sobre los medios para conseguirlo. Balibar tiene razn sobre Europa cuando dice: "... lo que propongo llamar al doble vnculo europeo: el hecho de que la construccin poltica de Europa sea la vez indispensable en inters de su poblaciones e incluso del mundo, e insostenible en las formas que ha adquirido" [3] .

Pero, al igual que los dems, parece detenerse en el camino. Estos lazos que nos limitan, habr que cortarlos en algn lugar, verdad? E, inevitablemente, es rompiendo con las "formas", es decir, con las estructuras antidemocrticas de "gobernabilidad" europea. Al igual que con sus Tratados que, uno tras otro, han reforzado la "jaula de hierro" de la poltica pro-capitalista en la Unin Europea. Qu hacer ? A menos que se acepte luchar solamente con palabras, con un cuchillo sin filo, hay que analizar esas formas presentes, y desde el anlisis concreto de la situacin concreta. La forma en Grecia ha sido tratada desde hace tres aos nos muestra exactamente el patrn del modelo. Aunque se deseen luchas comunes en todo el continente y hacer todo lo posible para impulsarlas, las correlaciones de fuerzas son demasiado dispares en los diferentes pases como para poder cuestionar el peso desproporcionado que han adquirido en especial los lderes alemanes y su "ordoliberalismo". Y los que apoyan esta poltica en todos los pases. Si nos negamos a aplazar todos los combates esenciales a una situacin mejor e improbable, es necesario, como hicieran los griegos, lanzarse los primeros all donde la correlacin de fuerzas lo permita.

Y cmo se puede evitar el resultado desastroso que ha aceptado Tsipras? O incluso apoyar ese resultado como inevitable, como quieren Pierre Laurent y Benot Hamon?

Esa es la buena, la nica pregunta vlida para las fuerzas progresistas. Si una mayora de ruptura llega al poder en un pas que debe hacer? Proclaman en voz alta su objetivo emancipador, pero permanecer paralizados hasta que no hayan convencido a los otros gobiernos, en particular al de Alemania? Eso es lo que parecen pretender Hamon e incluso Varoufakis. O bien, a pesar de los Tratados, apoyados en un fuerte mandato popular, aplicar la poltica de ruptura prometida? Sin salir de la Unin o del euro, iniciando negociaciones que podran salvar a una y al otro. Con nuevos Tratados (especialmente poniendo fin a la independencia del BCE, desarrollando polticas de convergencia social, rechazando la Europa Fortaleza y rearmada). Todo eso al tiempo que se permite que las polticas alternativas progresistas votadas en este o aquel pas puedan aplicarse. Este es el momento del Plan A, la opcin principal. Imposible, nos dicen: Merkel (o la persona que la sustituya) no lo permitiran. Un poco como aquella caricatura de Wolinski en 1968, cuando un dirigente le pregunta a la multitud pero, qu es lo que quieren entonces?, y le respondan "la revolucin; y responda: "Estn loco, los propietarios nunca querrn!". Aunque se est convencido de que el objetivo es estupendo, la via propuesta es un callejn sin salida.

Jean-Luc Mlenchon, por su parte considera que nunca ser aceptada una propuesta de renegociacin como ocurri con Grecia. Con razn. Se puede pensar con l que, como resultado, ya no habra ms Europa. Tendra que apoyarse en la experiencia prctica de que tales polticas no slo favoreceran a la poblacin francesa en su caso, sino a todos los pueblos que sufren los efectos "competencia libre y no falseada, del chantaje de la deuda y de las polticas de austeridad. El plan A no es un gesto demaggico que enmascara una voluntad de repliegue nacional: es una opcin absolutamente realista. O la responsabilidad del fin del sueo europeo (que por desgracia tiene caractersticas de una pesadilla en los ltimos aos) ser de otros. No, esto no es una batalla xenfoba, o contra el pueblo alemn. O contra otros pueblos: se trata de una lucha por el progreso comn. Si se declara esta batalla (el Plan A) perdida de antemano, es mejor renunciar inmediatamente, en lugar de multiplicar las bellas declaraciones sin posibilidad de llevarlas a cabo. Y seguramente an ms abrir la puerta a los enemigos reales, como el Front Nationale y todos los movimientos xenfobos que, lamentablemente, florecen en el continente como resultado delas polticas antidemocrticas y antipopulares aplicadas desde hace mucho tiempo. Pero si el plan A es serio, tambin hay que prever lo que no puede conseguir. Como dijo Gramsci, "No podemos prever otra cosa que la lucha" no su resultado. El "muy izquierdista" Premio Nobel Joseph Stiglitz se sorprendi en su momento que Grecia no hubiera preparado un "Plan B", lo que le oblig a capitular [4]. Hamon, y muchos otros crticos de izquierda, poco sospechosos de querer que Europa continue como hasta ahora, no quieren tenerlo. E incluso defienden que si hay un plan B, es que en realidad no hay ningn Plan A. De forma polmica se dice que el verdadero Plan A es el Plan B, la salida deliberada de la UE. En su lugar, hay que dejar claro a todos que si se rechaza el Plan A, el asunto no acaba ah, y que habr un plan B. Incluso es la mejor manera, al mostrar una inquebrantable determinacin, de dar una mejor oportunidad al Plan A.

"Soberanismo", "repliegue nacionalista" son los adjetivos ms educados que se utilizan para rechazar dicha perspectiva. Nada de eso. El objetivo sigue siendo el mismo: apoyar la recuperacin de la soberana popular a todos los niveles, desarrollar una perspectiva solidaria para los pueblos vecinos y limtrofes y para todo el mundo. Pero, quin quiere estos objetivos debe ofrecer vas crebles para lograrlos y los medios necesarios. Si no, los insultos polmicos solo ocultan el hecho de renunciar a todo ello. En las prximas elecciones europeas hay que ofrecer esta opcin de la manera ms unitaria, pero tambin con la mayor claridad. Este es el camino elegido por la Francia Insumisa en su convencin de Clermont. Y que sin duda ser compartida por una gran parte de las fuerzas de ruptura humanistas en Europa. No es un camino fcil, pero, dado el adversario, su poder y determinacin, es el nico, con el apoyo de la movilizacin popular en toda Europa, que ofrece una oportunidad de xito.


Notas

[1] Immanuel Wallerstein, 2017, La gauche globale. Hier, aujourdhui, demain Paris, Interventions

[2] En referencia a las grandes reuniones del "Foro Social" en 2001, 2002, 2003

[3] https://blogs.mediapart.fr/ebalibar/blog/191217/hannah-arendt-et-la-refo

[4] Esto tambin es lo que describe vvidamente el ex ministro de Finanzas griego Varoufakis. Sin entrar en los detalles del posible contenido de Plan B, recordemos que se han celebrado en Europa muchas "reuniones de Plan B", y demuestran ampliamente su viabilidad sin ningn desliz nacionalista.

Samy Joshua Veterano militante de la extinta LCR francesa, es profesor de Ciencias de la Educacin y participa en France Insoumise.

Fuente: https://blogs.mediapart.fr/samy-johsua/blog/260218/l-europe-sociale-et-democratique-se-donner-les-moyens-d-y-parvenir-0

Traduccin: G. Buster

Nuestra fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/que-hacer-para-avanzar-hacia-una-europa-social-y-democratica

 




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