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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-03-2018

Filosofa de la ciencia, conocimiento real y naturaleza en la tica

Agustn Ortega Cabrera
Rebelin


Como se sabe, hoy vivimos en tiempos de posverdad. En donde lo real y verdadero es construido por los diversos medios de comunicacin, de opinin y redes sociales, que estn en las manos predominantes de los poderes fcticos de todo tipo. La posverdad es alentada por modernidades, idealismos o postmodernidades con su individualismo y, su consecuencia, el relativismo. Ya no importa la esencia y naturaleza de las cosas, de lo real y humano. La verdad es sometida a la construccin cultural, social e histrica de las diferentes fuerzas e influencias que aspiran a controlar al poder, a detentar la hegemona. Pero es acaso importante lo real y verdadero, esta esencia y naturaleza de la realidad, por ejemplo en el campo de la ciencia y del conocimiento? Algunas corrientes, que se pretenden cientficas, afirman que la materia y la realidad no existen, que todo es fluido, lquido y energtico; que todo depende de nuestro punto de vista u observacin. En esta lnea, as caracteriz Z. Bauman a nuestra sociedad y mundo lquido.

Puede haber pensamiento crtico, tico y liberador sin est bsqueda de la verdad y de la realidad, la verdad real? Veamos pues. En un apasionante dilogo de Einstein con Bohr, denominado el gran debate acerca de la realidad, se estuvieron abordando todas estas implicaciones cientficas y filosficas. Se trataba de la trascendental cuestin de describir la naturaleza misma de la realidad. Y con toda razn, frente a todos estos idealismos e individualismos relativistas, Einstein no admita el que cosas no existen si no las estamos observando. Afirma que eso que llamamos ciencia se ocupa de decir qu es la naturaleza. Trata de comprender la realidad tal como es, con sus caractersticas intrnsecas, independientemente de quin y cmo la observara. El mismo Einstein muestra que si uno no comienza con la persuasin de que el mundo es real, no se puede hacer ciencia, que existen unas causas y finalidades de lo real.

Esta actitud de bsqueda cientfica y honrada de lo real, en forma potica, se expresa muy bien en este himno del cientfico y pensador T. de Chardin. Bendita seas, impenetrable materia, t que, tendida por todas partes entre nuestras almas y el mundo de las esencias, nos haces consumir en el deseo de atravesar el velo inconstil de los fenmenos. Como es sabido, la actitud cientfica e intelectual de genios como Einstein, en sus anhelos de verdad, no estaba separada de su vida tica y militancia social. Profundo admirador de Gandhi, y como lo estudi F. Fernndez Buey, Einstein desarrolla una ciencia con conciencia. En la bsqueda de la paz, de la justicia y de la equidad en la distribucin de los bienes que le llevo a oponerse al mal e injusticia del capitalismo

Todo ello es lo que pretende conseguir la ciencia: conocer la realidad como es, no admitiendo ningn tipo de relativismo irracional; con el valor universal del conocimiento, en una serie de principios epistemolgicos y filosficos. En el conocer lo que son las realidades (principio de identidad), por ejemplo, lo que es la economa. Y que no puede ser otra cosa a la vez (principio de no contradiccin). La economa no es lo mismo que la poesa. En esta lnea, la realidad tiene una razn suficiente, unas razones y causas que la originan. Siguiendo nuestro ejemplo, la vida econmica responde a nuestra constitutiva naturaleza biolgica, material y corporal. El ser humano requiere de esos bienes y recursos que, con unas condiciones sociales e histricas, deben satisfacer las necesidades vitales que tenemos como es, por ejemplo, la alimentacin.

Estas cuestiones cientficas y filosficas, que podran parecer muy tericas o abstractas, como se puede comprobar (en realidad) son de sentido comn y vitales. Podemos afirmar que las desigualdades e injusticias, como el hambre y la pobreza o las guerras, no existen porqu yo dej de observarlas; o por el motivo de pensar que lo material y corporal no es real, no existe? Es cierto que la materia y el cuerpo no son reales, no tienen una consistencia antropolgica? Probemos por ejemplo a atravesar una pared o muro con la cabeza, o dejemos de comer sin alimentar a nuestro cuerpo. En la lnea de Einstein , como nos muestra desde la filosofa Zubiri, es cada vez ms necesaria e imprescindible una ciencia y conocimiento real, objetivo que se religue a la realidad. El ser humano es una animal de realidades y con sus sentidos, en una inteligencia sentiente, se fundamenta e implanta en lo real. Frente a los idealismos e individualismos, hay que acoger y aprehender la realidad en su respectividad estructural, en la religacin de todas las diversas e inherentes dimensiones de lo real, y dinmica. Desde esta filosofa y antropologa integral, sin oposicin ni dualismo, es la co-relacin inseparables entre la realidad fsica, biolgica, material, corporal, personal, social, histrica y trascendente en su apertura con el dinamismo de lo real.

De lo contrario, como hace por ejemplo la ciencia social y psicologa posmoderna, ante la injusticia de la pobreza nos quedaremos mudos y diremos que no podemos afirmarla, que no existe realmente. Los hermanos y profesores Castro Nogueira, en sus diversas obras sobre la filosofa y metodologa de las ciencias sociales, han resaltado la importancia de la naturaleza humana, con su realidad, creencias y relaciones; frente a la ciencia social estndar que engulle a la persona real, con un constructo (totalidad) social imaginario que domina y se impone al ser humano. En un clebre debate sobre la naturaleza humana, frente a Foucault, Chomsky nos transmite muy bien la relevancia e importancia de la naturaleza humana para el conocimiento y transformacin de la realidad. El sujeto humano que se compromete por la justicia, para una sociedad ms humana y un mundo mejor. Como nos ha mostrado el pensamiento y la filosofa, en Auschwitz no solo se extermin fsicamente al judo. Previamente, a travs de la ideologa y propaganda nazi con su construccin social de lo real, lo aniquil antropolgica, tica y metafsicamente. El judo no era un ser humano ni persona, no era nada, no tena razn de ser ni de existir.

Aunque se ha hablado de una especie de falacia naturalista, en la que el ser y la naturaleza no tenan implicaciones ticas ni sociales, sin dejar de tener algo de razn esta falacia naturalista ha sido criticada y corregida. Fruto de una visin cientfico-empirista reduccionista, que no capta la globalidad de lo personal y humano, niega el ser real y a la naturaleza humana con razones sesgadas e insuficientes. Es cierto que, como se quiere argumentar con dicha falacia, hay aspectos naturales que no llevan a consideraciones ticas como el tener barba o no, el pelo corto o largo. Ms hay dimensiones de la naturaleza humana, de lo real y personal como lo fsico o biolgico (material) y corporal, que si no son afirmadas ni respetadas llevan al mal y a la destruccin. Como muestra en la lnea de Zubiri el pensamiento latinoamericano, por ejemplo autores como I. Ellacura o E. Dussel, con su pasin por la real la tica debe encarnarse en toda esta realidad y vida fsica, material, corporal, social e histrica. La cual, si no se defiende y promueve, lleva a la muerte e injusticia como es el hambre, la pobreza o la violencia estructural con sus guerras. Todo lo que no respete ni promueva toda esta realidad y vida global e integral: es injusto e inmoral, no es tico.

La cuestin tan trascendental como es la ecologa, con la dominacin y destruccin de la naturaleza sin respetar su realidad natural con el orden de la vida ambiental, muestra hasta qu punto es tan importante todo lo que venimos exponiendo. A este respecto, como afirma Ellacura frente a la civilizacin del capital y de la riqueza, es vital la civilizacin de la pobreza solidaria en la justicia con los pobres. Una civilizacin que, en palabras de Ellacura, lejos de ser en lo cultural consumista y activista, tiende a ser naturalista y a potenciar las actitudes contemplativas y comunicativas. Ms que las activo-consumistas en unos casos y, puramente, pasivo-receptivas en otro. La historia de la filosofa y del pensamiento nos ha mostrado esta naturaleza de la realidad y del ser humano, en sus diversos aspectos o matices. Con genios del pensamiento como Aristteles, Toms de Aquino, la escuela de Salamanca, Kant, Marx o los ya citados Zubiri y Ellacura. Por ejemplo, Marx afirmaba la naturaleza humana que se realizaba en la vida fsica y en el cuerpo, en la relacin y unin de un hombre con una mujer (Marx, 1981: 110, 114).

La mencionada Escuela de Salamanca con Vitoria y en Amrica con Montesinos, Bartolom de Las Casas tan estudiado y querido por F. Fernndez Buey, etc. revindican la naturaleza humana, libre y digna de los nativos americanos. En la defensa de sus derechos y de la justicia, frente a la dominacin de los conquistadores que los opriman y empobrecan. Tal como, por ejemplo, afirma Fr. Antonio de Montesinos en su clebre sermn, que se considera como un antecedente (pionero) de lo que luego se reconocera en los derechos humanos. La crueldad y tirana que usis con estas inocentes gentes. Decid, con qu derecho y con qu justicia tenis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? Con qu autoridad habis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacficas, donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca odos, habis consumido? Cmo los tenis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir los matis, por sacar y adquirir oro cada da?...Estos, no son hombres? No tienen nimas racionales? No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? Esto no entendis, esto no sents? Cmo estis en tanta profundidad, de sueo tan letrgico, dormidos?

Por tanto, nada ms profundo, crtico y liberador que toda esta ciencia y conocimiento de las leyes naturales, antropolgicas (humanas) y ticas por las que se afirman la vida y dignidad de la persona humana. En contra de los dolos del capital, del mercado y del estado, de la economa y la poltica, que sacrifican la vida digna del ser humano en el altar del lucro, del poder y la violencia. Es la defensa de la vida y humanidad de las personas, ante todas estas idolatras de la riqueza-ser rico y de la dominacin violenta que causan tanto mal, desigualdad e injusticia. En este sentido, hay que mostrar que el ser humano es por naturaleza un ser personal y a la vez social, comunitario y solidario Por lo que la socializacin universal de los bienes, con una justa distribucin de los recursos, est antes que la propiedad que no es un derecho natural ni absoluto e intocable. Vemos pues toda la verdad, bien y belleza de toda esta trascendente realidad y naturaleza humana, social y ecolgica que estamos llamados a cuidar y a defender con la promocin de la vida en todas sus fases y dimensiones. Es el buen vivir y la ecologa integral con la comunin personal (ecologa mental), con los otros en la justicia con los pobres de la tierra (ecologa social) y con la naturaleza en la justicia (ecologa) ambiental.


Agustn Ortega es trabajador social y doctor en Ciencias Sociales (Departamento de Psicologa y Sociologa). Asimismo ha realizado los estudios de Filosofa y Teologa, doctor en Humanidades y Teologa. Profesor e investigador de la Pontificia Universidad Catlica del Ecuador y actualmente de la UNAE (Universidad Nacional de Educacin) as como invitado en diversas universidades latinoamericanas. Autor de diversas publicaciones, libros y artculos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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