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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2018

El Maizal y la pregunta por las comunas

Marco Teruggi
ContraHegemoniaWeb


La Comuna El Maizal se convirti en centro de gravedad del debate comunero. Las razones son tres: la realidad productiva y poltica que ah existe, la vocacin de crecimiento, y la respuesta del poder constituido ante esa situacin. Estn concentradas variables de manera ntida, con tal evidencia que se produjo un movimiento de solidaridad de organizaciones, individuos y comunas en torno al conflicto que emergi a finales del ao pasado.

Qu es lo que se defiende en lo concreto del caso? el reconocimiento de la victoria de ngel Prado, vocero de la comuna, como alcalde ganador del municipio. ngel, constituyente electo, no fue autorizado por el Consejo Nacional Electoral ni la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a presentarse como candidato para las elecciones del pasado diez de diciembre. Las razones en lo legal para impedirle presentarse fueron poco slidas, en cuanto a lo legtimo nunca tuvieron con qu sostenerse. En trminos sintetizados, le impidieron presentarse, consigui hacerlo, y le quitaron los votos que le daban la victoria.

La traduccin en trminos polticos es que el poder constituido le cerr violentamente las puertas al poder constituyente, un poder con la legitimidad de la construccin comunal y el liderazgo genuno.

Sera necesario darle contenido al concepto de poder constituido en el cuadro del proceso revolucionario. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) es ese poder? Si se lo ve en trminos de direccin lo es, en particular porque esa misma direccin es quien est en los principales puestos de gobierno. Si se lo ve en trminos de las bases del partido, que hacen vida poltica en los territorios, resulta difcil afirmar lo mismo. La ANC es el poder constituyente? En su proceso de emergencia lo es, en su composicin tambin, en las lgicas de su funcionamiento se aleja de ese sentido. Se pueden complejizar estas respuestas, el asunto es que las ideas de poder constituido y poder constituyente son flexibles y complejas en un proceso donde lo constituyente pasa a ser constituido y cuestionado por un nuevo constituyente.

En este caso el constituyente es El Maizal, que se propuso no solamente conformar una experiencia productiva y de gobierno comunal -algo de una gran dificultad de por s- sino tambin disputar el poder poltico de la alcalda. El razonamiento es sencillo: si, como en el caso de la mayora de las comunas, el vnculo con la alcalda es malo en el sentido del no reconocimiento al sujeto comunal, entonces por qu no acceder a esa institucin y poner en marcha experiencias de cogobierno y cogestin. Significara ampliar el campo de accin, de posibilidades, de crecimiento.

Esa conclusin, producto del desarrollo colectivo, no fue exclusiva de El Maizal. Tambin sucedi en la Comuna Cagigal, estado Sucre, y en el Municipio Pez, estado Apure. En el primer caso se trata de una experiencia similar al Maizal, donde el vocero principal fue propuesto para la candidatura, en el segundo, un candidato proveniente de la construccin de la Ciudad Comunal Campesina Socialista Simn Bolvar, impulsada por la Corriente Revolucionaria Bolvar y Zamora. En Cagigal gan por fuera del PSUV, en Apure yendo como candidato del PSUV.

No resulta sorprendente que varios procesos lleguen a sntesis similares. Descartar la disputa del poder poltico estatal sera una mirada zapatista, algo que nunca estuvo planteado en el proceso chavista. Al contrario, Chvez siempre desarroll la idea de un crculo virtuoso -imposible?- entre el Estado como impulsor de polticas contra el mismo Estado. La disputa por el Estado fue un punto nodal: el Estado no hace revoluciones, pero no se puede transitar un proceso revolucionario sin el Estado. Que varias comunas se propongan disputar espacios institucionales, al tiempo que construyen una nueva institucionalidad en su territorio, es una maduracin que era esperable. Las respuestas desde el poder constituido tambin lo eran.

Digo las respuestas porque los casos de Cagigal y Apure ayudan a complejizar el cuadro y no llegar a la conclusin de que siempre el PSUV acta de manera cerrada, o que ningn comunero tiene posibilidad de acceder a una alcalda por fuera del PSUV. En el caso de El Maizal es innegable que la respuesta fue autoritaria, burocrtica, desconociendo al sujeto de la revolucin, al chavismo que resiste la avalancha de dificultades econmicas, construye y vota a favor del proceso.

Estas diferentes resoluciones no pueden tampoco desdibujar el trazo generalizado respecto a la cuestin comunera: no est en agenda. No estar en agenda significa que casi no aparece en medios oficiales, y que las polticas de gobierno no suelen apuntar en esa direccin, llegando a veces, en algunos territorios, a ir directamente contra. El CLAP (1) es la forma de comunalizar el poder en esta etapa de enfrentamiento de guerra? Puede ser un argumento para intentar tapar una orientacin. No significa que los CLAP no sean imprescindibles, que muchas comunas no trabajen con los Comits, los hagan parte de las dinmicas comunales: las polticas no son lineales, son el resultado entre orientaciones y capacidad de (re)significar en cada lugar. Pero en trminos generales la situacin es de un poder constituido que no reconoce al constituyente comunal, lo percibe como amenaza, no piensa en transferencias de recursos, competencias, en abrir espacios. No es algo nuevo.

Se puede contestar a esto con la afirmacin de que quienes no han estado a la altura han sido las comunas, el movimiento comunero, que no logr construir instancias reales de autogobierno y autogestin. Sin dudas existen dificultades, debido a lo ambicioso de los objetivos, a la complejidad de poner en pie experiencias con esa potencia, los tiempos que toma conformar un sujeto histrico que se autogobierne, las culturas polticas del chavismo dependientes del Estado. No creo que la hiptesis de la igualdad de responsabilidades sea vlida, por las evidentes desigualdades de poder, recursos econmicos, herramientas.

En estos casos concretos, El Maizal, la Comuna Cagigal, y la experiencia de Apure, son reales, producen -3 millones de kilos de maz en el 2017 en el caso de El Maizal- avanzan en la capacidad de ejercer poder, y lo hacen en esta poca donde la situacin general barre con fuerza. Son muchas ms experiencias en todo el territorio nacional.

Hay algo ms, y es la defensa del proyecto comunal, es decir la construccin colectiva que busca la transformacin de raz, que puede permitir el desarrollo de lgicas polticas, econmicas, culturales, que vayan ms all del capital. Las comunas no son un capricho, son una de las llaves centrales para abrir pasos al camino del socialismo, que no es los mismo que polticas sociales combinadas con administracin imposible del capital en tiempos de guerra. Debatir las comunas es debatir el proyecto estratgico, una de las principales posibilidades para la transicin.

Por ese conjunto de razones El Maizal cobr centralidad, volvi a poner el tema comunal arriba de la mesa, aunque todava no alcance masividad. Segn han dicho irn en direccin a la conformacin de dos Ciudades Comunales en el municipio, al tiempo que resistirn a los ataques que les han hecho, como la quema de parte de sus tierras. El Maizal muestra una voluntad que vive en el chavismo, que empuja a pesar de las adversidades, los fuegos cruzados, y que conducir a que los votos vayan a favor de Nicols Maduro el 22 de abril. Porque las nicas condiciones que puedan existir para avanzar en las comunas sern en el marco del chavismo, con sus lmites y potencias. El asunto es poner en pie una correlacin de fuerzas que permita empujar en las direcciones revolucionarias de la revolucin. Significa que uno de los mayores actos de solidaridad que se pueda hacer con el universo comunal es construir comunas.

(1) Cmite Local de Abastecimiento y Produccin. (nota del editor)

Fuente:http://contrahegemoniaweb.com.ar/el-maizal-y-la-pregunta-por-las-comunas/

 



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