Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2018

Coloniaje y corrupcin
El sistema de irrigacin del sureste de Puerto Rico (1906-1914)

Rafael Rodrguez Cruz
Rebelin


La visita de Roosevelt, 1906

El buque de guerra USS Louisiana ancl sin dificultades en el puerto de La Playa de Ponce, Puerto Rico, el 21 de noviembre de 1906. Las facilidades portuarias de esa ciudad eran las mejores de la isla. La llamada Perla del sur boricua no tena la mejor baha natural; pero, su ancladero posea la profundidad necesaria para acomodar la portentosa nave visitante. De todos modos, la mejor baha natural de la isla, Jobos, estaba en su estado virgen. Aunque esta maravilla en la costa sur de Puerto Rico no se encontraba muy lejos de Ponce, nicamente la National Geographic y la Central Aguirre la tenan en la mirilla.

La nave USS Louisiana no era una embarcacin castrense cualquiera. Formaba parte de la primera generacin de barcos de guerra de acero construidos en Estados Unidos. Con sus 16,000 toneladas de desplazamiento y sus caones de 305 milmetros, era impresionante por los estndares militares de la poca. Entre otras cualificaciones, tena una tripulacin de 900 marinos listos para cualquier invasin. Desde principios del siglo XX, Estados Unidos busc ampliar su poder militar en los ocanos del mundo, creando barcos ciclpeos con armas monumentales. El control de las naciones caribeas, por supuesto, era de vital importancia para esa nacin. De hecho, apenas dos meses antes de llegar a Ponce, el USS Louisiana estuvo en Cuba durante el evento que qued bautizado como la segunda invasin de ese hermano pas. El propio secretario de guerra de Estados Unidos, William H. Taft, se traslad en la nave a La Habana el 16 de septiembre de 1906, para contener la insurreccin en contra del gobierno del presidente Estrada Palma. Ahora, el 21 de noviembre de 1906, la nave llegaba al puerto de La Playa de Ponce con un tripulante todava ms acreditado en los crculos guerristas: el presidente Theodore Roosevelt. Este regresaba a Estados Unidos despus de una visita de inspeccin a la zona del canal de Panam.

De seguro que no falt, en nuestra isla, quien le atribuyera un significado mstico y hasta religioso a la visita de Roosevelt en 1906. Nunca antes, en toda la historia del imperio estadounidense, se haba dado un viaje de un mandatario de la Casa Blanca al exterior. Panam fue el primer pas en recibir una visita de ese tipo, a principios de noviembre; Puerto Rico, el segundo. Adems, el ao 1906 haba sido bien difcil para muchos pases del ocano Atlntico y del Caribe. Un total de 11 fenmenos atmosfricos, entre ellos seis huracanes y tres grandes ciclones, impactaron a lugares como Cuba, Florida y Mississippi. Entre el 8 de junio y el 9 de noviembre pareca que el mundo haba llegado a su fin en la costa sureste de Estados Unidos, incluyendo los Cayos y las Carolinas. En Puerto Rico, sin embargo, la poca de huracanes de 1906 fue inusualmente tranquila. Apenas se sintieron cambios en los patrones de vientos; es ms, la cada de lluvia estuvo por debajo de lo normal, acentuando un patrn de sequa en las llanuras costeras de la isla, que haba comenzado en 1904.

Quizs la nica persona que experiment alguna dificultad natural en Puerto Rico en 1906 fue el propio presidente Roosevelt, cuando su chofer intent cruzar un ro de Adjuntas en el vehculo presidencial; y el Studebaker F-124, de ltimo modelo, se atasc en el fango. Por suerte, un grupo de polticos puertorriqueos, que se haba unido a la comitiva, prontamente se meti hasta las rodillas en el agua y lodo para empujar el carro. Roosevelt, vestido de un traje blanco de dos piezas, y gordinfln como era, dej que los nativos resolvieran el problema. Ni l ni su escolta se bajaron del Studebaker. El asunto qued consagrado en una fotografa que los ayudantes del presidente transformaron en tarjeta postal. En fin, Puerto Rico, la isla bendita, supuestamente tena en 1906 la suerte de una visita del mandatario estadounidense.

Demasiada suerte, sin embargo, a veces trae mala suerte, como deca Bertolt Brecht. Efectivamente la dura sequa de 1905-1906 tuvo el efecto de agudizar el conflicto entre los pequeos agricultores puertorriqueos y los grandes intereses azucareros, en su mayora extranjeros. Como bien constat el chofer de Roosevelt, en la costa del sureste todo estaba seco; pero, en las montaas del centro, el agua sobraba. De hecho, luego de una breve estada en San Juan, Roosevelt parti para Arecibo, con el objetivo de cruzar diagonalmente la Cordillera Central. Apenas comenz a subir las mismas montaas majestuosas que el hidrlogo Herbert Wilson haba descrito con elogio en la revista National Geographic de marzo de 1899, el presidente expres que se senta como en una verdadera Suiza del trpico. Aadi que, en su opinin, San Juan tena una baha en estado deplorable, pero que la belleza y fertilidad de los campos del centro de Puerto Rico eran incomparables.1 El elogio habra de costarnos caro.

Creacin del sistema de riego del sureste, 1907-1914

La caa de azcar es una planta sedienta, y en Puerto Rico no abundan las llanuras hmedas. Respondiendo de manera directa a los grandes intereses azucareros extranjeros en el sureste de la isla, la legislatura colonial aprob en 1907 la suma de $4,000 para estudiar la viabilidad de un sistema de irrigacin en los terrenos llanos que van de Patillas a Salinas. El contrato de evaluacin fue a parar, por medio de conexiones personales, a manos de un ingeniero de hidrologa estadounidense, de nombre B.M. Hall, quien supuestamente ya diriga proyectos de irrigacin en Nuevo Mxico y Texas. Hall lleg a Puerto Rico tan pronto se aprob el dinero. Entre 1907 y 1908, l y sus ayudantes llevaron a cabo varios a estudios de medicin de flujos de corrientes de agua e identificaron posible lugares para la construccin de represas en la ladera sur de la Cordillera Central.

En realidad, era muy poco lo que Hall y su gente tenan que hacer. Apenas una dcada antes, el ingeniero Herbert Wilson haba llevado a cabo un estudio abarcador del drenaje de agua en toda la isla.2 Adems, en 1866 un ingeniero ingls, de nombre E.W. Webb, haba trazado planes preliminares para un sistema de riego en el sureste. Concretamente, Webb propuso en 1866 apresar las aguas de la cabecera del ro La Plata y crear una reserva en el valle de Carite. Las aguas embalsadas seran entonces desviadas, por medio de un tnel entre las montaas de Carite y Guaman, hasta los caaverales del sureste. Todo el mundo saba desde tiempo inmemorial acerca del valor del ro la Plata, pues este es el cuerpo de agua ms largo de Puerto Rico. Nace en los montes de Guayama, a 800 metros de altura, y fluye de sur a norte a travs de varios municipios: Guayama, Cayey, Comero, Naranjito, Toa Alta, Toa Baja y Dorado. Wilson mismo lo describi en detalle en sus estudios de 1898. Lo que Hall hizo fue, pues, meramente actualizar por encima lo que otros haban hecho. En 1908 le present a la legislatura colonial una versin refrita de lo hecho por Wilson, junto a una peticin de $25,000 adicionales, para extender sus estudios hidrolgicos a Santa Isabel y Ponce. Qu conexiones tena l con la administracin colonial, no lo sabemos; pero, s sabemos que en 1908 le aprobaron la segunda suma de dinero sin objeciones.

El 18 de septiembre de 1908, la legislatura colonial aprob a la carrera un presupuesto de $3,000,000 (equivalentes a $78,947,368 en 2018) para la construccin del sistema de riego del sureste de Puerto Rico.3 De acuerdo con la legislacin, el proyecto habra de extenderse desde el ro Patillas, hasta el ro Jacaguas, en Juana Daz. Potencialmente, se irrigaran 30,000 acres de terrenos ya sembrados de caa en la costa sureste. La longitud total del riego sera de 40 millas y la anchura de dos millas. Para financiar la obra, se aprob tambin una emisin de bonos pblicos por el costo del proyecto, as como un impuesto especial sobre las tierras a ser irrigadas. nicamente los agricultores con concesiones previamente reconocidas por el gobierno invasor obtendran un crdito al momento de pagar el consumo de agua de riego. Finalmente, y esto es verdaderamente importante, la construccin del sistema de riego se hara mediante la contratacin de una firma de ingeniera (lase B. M. Hall), bajo la supervisin administrativa general del Consejo Ejecutivo. Esto solo impona en el contratista la obligacin de informes trimestrales al gobernador de la colonia. El prembulo de la legislacin anunci que, gracias al sistema de riego, cerca de 30,000 acres de terrenos en el sureste de Puerto Rico recibiran suficiente agua para convertirse en las tierras agrcolas ms valiosas del pas.4

Entre 1908 y 1910, el ingeniero Hall y su compaa hicieron muy poco para adelantar la construccin del sistema de riego. Decimos muy poco, porque lo que s lograron fue que $138,855 (el equivalente de $3,654,070, en 2018) se desvanecieran sin que se pudieran corroborar los gastos. Fue as que en 1911, probablemente debido a la presin de los intereses azucareros del sureste, se cancel el contrato de construccin que tena Hall. La legislatura colonial determin, adems, que el gobierno fuera en adelante el jefe directo de la obra y que todo el trabajo de construccin se hiciera administrativamente por da de trabajo.5 S, se contrat a otro ingeniero principal (J. W. Beardsley), pero este no era un contratista autnomo, como Hall, sino un mero empleado. El asunto es que los aos de 1907 a 1911 haban sido de sequas durante los cruciales meses del crecimiento de la caa, y el estado colonial tena que responderle con prontitud al gran capital azucarero de la costa sur, en particular a la Central Aguirre.

Efectivamente, bajo la reorganizacin administrativa de 1911, comenzaron a llegar mquinas, personal tcnico y equipos de excavacin para trabajar en la construccin del riego. Adems, se construyeron barracones y comedores gigantes para atraer a los trabajadores puertorriqueos de la caa desempleados durante el tiempo muerto en el sureste. Muchos trabajaban en la construccin del riego meramente por comida; en lo que es un captulo de la clase obrera del sureste de Puerto Rico, que nunca se ha escrito. Entre 1911 y 1913, el gobierno colonial adopt, pues, la forma organizativa propia de una gran empresa capitalista. El resultado fue un avance sustancial en la construccin del sistema de riego del sureste, gracias a la movilizacin, bajo un rgimen de disciplina capitalista y colonial, de una masa gigantesca de trabajadores puertorriqueos.

El sistema de riego del sureste de Puerto Rico fue inaugurado el 1 de septiembre de 1914. Sus componentes principales eran tres. Primero, la reserva de Patillas, con su represa y sistema de distribucin en el extremo oriental; segundo, la de Carite, con su represa, tnel y sistema de distribucin y, tercero, la de Guayabal, con su tnel y sistema de distribucin. La capacidad combinada de las tres reservas era de 33,264 acres-pie de agua, o sea, 11 millardos de galones de agua. Potencialmente, el sistema poda irrigar 30,000 acres de terreno; pero, en 1914 nicamente se activ para 24,000 acres, a razn de 4 acres-pie para todo el ao. S se mantuvo la extensin original de 40 millas de largo y dos, de ancho. Adems de las tres reservas principales, el sistema se inaugur con dos lagos menores de almacenamiento, Melana y Coamo.

Tanto la reserva de Carite, como la de Guayabal, tenan desde el principio el potencial para generar electricidad. La primera, en particular, posea una represa y tnel, cuya apertura estaba localizada en el lado sur. Esto resultaba en una cada abrupta del agua, con una fuerza equivalente a 2,000 caballos de fuerza de electricidad. En la reserva de Guayabal suceda algo similar, pues el agua era desviada del lado norte de la cuenca principal a travs de un tnel con cadas abruptas.

Por ltimo, en 1914 se aprob legislacin que dej al gobierno colonial como garante principal de la deuda, que al final fue de $4,000,000 (equivalente a $98,609,600, en 2018). Naturalmente, todo el asunto sali relativamente barato porque la fuerza de trabajo se compr, literalmente, con comida. El pago por concepto de renta de la tierra (en este caso, en la forma de agua) fue muy poco o nada.

El fin de la prosperidad boricua

El ao de 1915 tambin fue uno seco y caliente. Apenas llovi en Puerto Rico y las temperaturas en los litorales eran insostenibles. En los llanos del sureste de la isla, sin embargo, sobraba el agua. Todo gracias a las tres reservas y su sistema de distribucin. De acuerdo con los datos del gobierno colonial, durante la zafra de 1914-1915 se vendieron en la zona 26,621.97 acres pie de agua, provenientes todos de las reservas de Carite, Patillas y Guayabal. En total, se irrigaron 23,619 acres de terrenos entre Patillas y Juana Daz.

Los intereses azucareros del sureste, ahora bajo el control directo o indirecto de la central Aguirre, estaban eufricos de regocijo. La abundancia de agua de riego en esa zona coincidi con un precio elevado del azcar en el mercado mundial. Era el efecto de la Primera Guerra Mundial sobre los precios de los alimentos. El informe de 1915 del gobernador colonial, Arthur Yager, al secretario de guerra de Estados Unidos no pudo ser ms encomistico del sistema de riego:

El evento ms importante en la historia financiera de Puerto Rico, durante el pasado ao fiscal, fue la culminacin exitosa del proyecto de irrigacin, que trajo vida y prosperidad a una regin hasta entonces severamente afectada por la sequa. Los principales componentes de este proyecto entraron en operacin, tan rpidamente como fueron acabados. El 1 de septiembre de 1914, el distrito provisional de irrigacin qued inaugurado; y los resultados obtenidos hasta ahora han sido sumamente beneficiosos para los sembradores de caa y la comunidad en general. Esta importante ayuda para el sembrador lleg en un momento muy oportuno, pues en ese ao la lluvia estuvo por debajo de lo normal y las temperaturas en el distrito de irrigacin se mantuvieron bastantes altas. De no haber sido por la irrigacin pblica, se habra producido muy poca caa de azcar en el lado sur de la isla, y los agricultores habran perdido la oportunidad de vender su azcar a los precios inusualmente elevados que han prevalecido desde el comienzo de la guerra europea. Se estima que bastara con el valor de la caa de azcar adicional que se ha producido en el primer ao de irrigacin (sobre y por encima de la produccin normal) para reponer una cuarta parte de la deuda total contrada en la conclusin del proyecto.6

La ltima oracin es una joya que merece repetirse: gracias al sistema de irrigacin pblica, la produccin adicional de caa de azcar en 1914-1915 en el distrito provisional de riego (26,000 acres) fue igual en valor a una cuarta parte de lo invertido entre 1908 y 1914 para construir todas las reservas, represas, tneles y canales del sureste. Y qu hicieron las centrales de ese litoral, dominadas por la Aguirre, con ese ingreso adicional de $1,000,000 en concepto de ventas? Lo abonaron al pago del principal del prstamo pblico de $4,000,000? No, se lo embolsillaron. Fue el pueblo de Puerto Rico, sin representacin real en la legislatura colonial, el que se qued con la deuda de 4 millones por 43 aos.

Igualmente significativo es el hecho de que el gobernador de Puerto Rico no mencion, en su informe de 1915, la dimensin colonial de la construccin del sistema de riego del sureste. El ao de 1914 fue uno extremadamente seco. De hecho, ya desde 1912 los sembradores independientes de caa de azcar, en particular los colonos y pequeos sembradores fuera del sureste, venan quejndose de la falta de agua para sus sembrados.7 Y qu recomendaciones recibieron estos del gobierno federal para aliviar los efectos de la sequa? Pues que se las arreglaran privadamente entre ellos, mediante la extraccin de agua subterrnea y la captacin de las corrientes superficiales de los ros en sus desembocaduras. La alternativa de irrigacin privada, costossima para las granjas de mediano y pequeo tamao, era la norma en Hawi, debido a las pocas pero gigantescas compaas azucareras de ese archipilago.8 All, cada compaa azucarera era duea de sus propios canales y sistemas de distribucin de agua, cuya construccin sufragaban por completo. En Puerto Rico, sin embargo, se brind irrigacin pblica a las grandes centrales del sureste y se promovi la costosa va hawaiana para los agricultores nativos ms pequeos.9

El gobernador Yager, ciertamente, no era un hombre inculto. Posea una maestra de Georgetown College y un doctorado de John Hopkins University. Lo que l no tena era inters alguno en hablar con claror de la dominacin de los monopolios azucareros estadounidenses en Puerto Rico. As, lo que el educado gobernador llamaba el distrito de riego no pasaba de 30,000 acres para irrigacin. Si tomamos como base los datos de Herbert Wilson en 1898, encontramos que el tan celebrado distrito no era ni una tercera parte de toda la tierra que poda beneficiase tericamente de la irrigacin en la costa sur, o sea, 96,000 acres. Estos a su vez, eran una parte pequesima de toda la tierra cultivable en la isla.

De hecho, Wilson seal enfticamente en 1898 que todos los productos que el suelo de Puerto Rico es capaz de producir se pueden cultivar en tres cuartas partes de la extensin de la isla, simplemente con la ayuda de la abundante lluvia.10 A qu productos se refera Wilson? Pues a todos, menos a la caa de azcar. S, haba una cuarta parte de los terrenos, localizados ante todo en el sur, que podan servir para ese tipo de siembra, pero nicamente si se usaba la irrigacin. Para l, como para otros cientficos que estudiaron la hidrologa local, las condiciones naturales ms favorables para la agricultura en Puerto Rico no estaban en los llanos, sino en los montes y las pendientes bruscas. Todava en 1906, cuando la pequea produccin luchaba por sobrevivir, el Departamento de Comercio de Estados Unidos reconoca las particularidades de nuestra agricultura: A primera vista, el carcter bruscamente montaoso de Puerto Rico parecera impedir la agricultura sobre la mayor parte de la isla. El hecho, sin embargo, es que algunas de las pendientes ms inclinadas tienen las cosechas de mayor rendimiento.11 Entre ellas, por supuesto, el caf y el tabaco; pero no la caa de azcar, que requiere terrenos llanos, sol y humedad en abundancia. En eso, dicho sea de paso, Cuba y Puerto Rico no se parecen en lo absoluto. All abundan los llanos que no necesitan irrigacin; aqu, escasean.12

Es absurdo pensar que Wilson, un hidrlogo de ideas conservacionistas profundas, habra propuesto en 1908 desviar las abundantes aguas de los montes empinados de Puerto Rico, para suplir las necesidades estrechas del gran monopolio del azcar en el sureste, en particular, de la central Aguirre. En medio de una sequa espantosa! De hecho, en una observacin caracterstica de la genialidad de este hidrlogo estadounidense, Wilson afirm que buena parte de los terrenos llanos y secos del sur de Puerto Rico eran ya aprovechados en 1898, sin mucha irrigacin, para la siembra de habichuelas, lentejas, maz, vegetales pequeos y frutas.13 No en balde ramos entonces autosuficientes! Algo fatal intua Wilson, probablemente, en toda la machacona insistencia del gobierno federal en evaluar la posible irrigacin de la costa sureste para el cultivo de caa.

Sin embargo, fue en el anlisis del costo del proyecto de irrigacin del sureste en que se revel verdaderamente, y a toda luz, la actitud prepotente e imperialista del gobernador Yager. Los recursos invertidos en la construccin del sistema de riego, segn l, eran meramente equivalentes a $4,000,000. De veras? Y qu de la destruccin de los drenajes naturales de la regin montaosa de Puerto Rico? Esto no fue acaso un costo? S, lo fue para la nacin puertorriquea y para nuestro pueblo, pues los patrones de flujo de agua dulce existentes en las montaas hasta 1906 haban sido la clave de la extraordinaria vitalidad de la pequea agricultura puertorriquea. En esto, se nos iba la vida.

Sorprendentemente, todava a mediados de la primera dcada del siglo XX, segn los estudios del propio gobierno estadounidense, el pequeo agricultor de Puerto Rico haca esfuerzos sobrehumanos por sobrevivir en el rea de la produccin de alimentos. Sobrevivencia impresionante, dada la inclusin abusiva de la isla en el sistema tarifario de la nacin imperial. Sin embargo, ya para esos das la isla estaba siendo inundada de productos alimenticios caros y de segunda clase provenientes de Estados Unidos. Se sentaban, as, las bases para nuestra completa dependencia, que an hoy en el siglo XXI es agobiante.

El sistema de riego del sureste, pues, al trastocar en 1906-1914 la hidrologa de los montes frtiles y hmedos de Puerto Rico, fue un pual clavado en el corazn de nuestra nacionalidad. Su impacto fue tan severo como el cambio de moneda o la inclusin de la isla en la tarifa azucarera, o como otras tantas medidas dirigidas a convertirnos en parias en nuestro propio suelo. En ese sentido, fue un instrumento ms del poder ocupante. Y no es para extraarse, pues, como dijera don Pedro Albizu Campos: El imperio poltico se impone para establecer el monopolio econmico en la colonia. El invasor arrebata al nativo toda su riqueza. Se posesiona de sus tierras, de su comercio, de su industria y de todas las fuentes naturales de riqueza.14

Notas:

1 Roosevelt, Theodore (December 11, 1906). Message Regarding the State of Puerto Rico. En lnea: https://millercenter.org/the-presidency/presidential-speeches/december-11-1906-message-regarding-state-puerto-rico.

2 Wilson, H. (1899). Water Resources of Puerto Rico. Washington: Government Printing Office, 1899.

3 Report of the Governor of Porto Rico to the Secretary of War. 1910, pp. 29-30.

4 Ibid., p. 30

5 Report of the Governor of Porto Rico to the Secretary of War. 1914, pp. 41-42.

6 Report of the Governor of Porto Rico to the Secretary of War, 1915, p. 31.

7 Irrigation Proceedings of a Meeting of Sugar Planters, Held at Central Fajardo, August 15, 1912. New York: The Times Publishing Company.

8 Wilcox, C. 1996). Sugar Water: Hawaiis Plantation Ditches. Honolulu: University of Hawaii.

9 MacLennan, C. A. (2014). Sovereign Sugar: Industry and Environment in Hawaii. Honolulu: University of Hawaii Press, pp. 146-159.

10 Wilson, H. (1899), p. 28.

11 U.S. Department of Commerce. (1907). Commercial Porto Rico in 1906. Washington: Government Printing Office, 1907, p. 16.

12 U.S. Department of Commerce. (1917). The Sugar cane Industry: Agricultural, Manufacturing, and Marketing Costs in Hawaii, Porto Rico, Louisiana, and Cuba. Washington: Government Printing Office, pp. 25-68.

13 Wilson, H. (1898), p, 28.

14 Albizu Campos, P. (Torres, B., Ed,). (1975). Obras Escogidas. Tomo I. San Juan: Editorial Jelofe, p. 152.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter