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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2018

Militares en puestos clave

Eric Nepomuceno
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En silencio, como corresponde, el dbil y confuso gobierno de Michel Temer abre espacio creciente para que militares ocupen puestos clave. No hay nada parecido a una militarizacin del rgimen civil, pero merece atencin ese movimiento sin antecedentes desde el final de la dictadura militar que se impuso a lo largo de 21 aos, entre 1964 y 1985.

Son tiempos sombros, desde el golpe parlamentario que destituy a la presidenta Dilma Rousseff e instal en el poder un conglomerado de lo que hay de ms srdido en la poltica brasilea, a empezar por el mismo Temer, sobre cuya cabeza flotan dos denuncias formales por corrupcin, un pedido judicial de quiebra de sigilo bancario y dos investigaciones que seguramente se transformaran en nuevas denuncias.

Lo protege, de momento, el fuero especial asegurado por la Constitucin. Pero a partir del primer da de 2019 Temer volver a ser un ciudadano ms, y a su espera habr algn tribunal de justicia. Con el escenario poltico salpicado de barro sucio por donde se mire, se abrieron vacos inquietantes. En sectores todava insignificantes de la opinin pblica se reiteran pedidos de intervencin militar. Y en sectores todava restrictos, pero claramente visibles, de las fuerzas armadas, especialmente del ejrcito, son frecuentes las manifestaciones contundentes criticando al gobierno de Temer en particular y a la clase poltica en general.

El pasado diciembre, por ejemplo, el general Antonio Martins Mouro, que ocupaba un alto puesto en la burocracia interna del ejrcito, dijo en una charla cuyo pblico era formado por apoyadores y nostlgicos de la dictadura militar que el presidente Temer anda a los tropiezos y gracias a un balcn de negocios trata de llegar al final de su mandato. Tres meses antes, frente a pblico idntico, Mouro pidi que el ejrcito imponga una solucin para la crisis poltica. Y en febrero, al pasar para la condicin de general retirado, se despidi elogiando al fallecido capitn Brilhante Ustra, uno de los ms sanguinarios torturadores de la dictadura.

Lo que ms llam la atencin fue la reaccin complaciente del comandante-general del ejrcito Eduardo Villas Boas, al no imponer ningn castigo contundente a su colega de tropa. A mediados de febrero Temer determin la intervencin militar en el estado de Ro de Janeiro, entregando a un general, Walter Braga Netto, todo lo que se refiere a la seguridad pblica. El caso sigue como tema de discusin y debate entre especialistas y estudiosos de seguridad pblica.

Ha sido, en realidad, un vuelco radical en la poltica de Temer. Al darse cuenta de que no lograra hacer aprobar, en el Congreso, la reforma del sistema de jubilaciones y perder su bandera de reformista y el rumbo que pretenda imponer a su poltica econmica el presidente opt por abrazar una causa de fuerte apelo popular, la seguridad pblica, en un pas cada vez ms violento.

Tan visible movimiento, sin embargo, abri ventanas para que otros movimientos llevados a cabo en silencio tambin se hiciesen visibles. Y, claro, preocupantes. Uno de los primeros actos de Temer, en el ltimo trimestre de 2016, cuando recin se haba apoderado del silln presidencial sin un nico y miserable voto popular fue recrear el Gabinete de Seguridad Institucional, que la presidenta Dilma Rousseff haba disuelto.

Se trata de un puesto vital, que controla todo el sistema de informacin e inteligencia del gobierno. Temer eligi para el cargo a un general, Sergio Etchegoyen, quien viene de una tradicional familia de militares, cuyos antecedentes no son exactamente los mejores: varios de ellos estn relacionados a denuncias de violacin de derechos humanos durante la ltima dictadura.

Siempre en silencio, y en contradiccin, nombr a un general como secretario ejecutivo de la Casa Civil, una especie de jefe de gabinete del gobierno. Al crear el ministerio de Seguridad Pblica, entreg el Ministerio de Defensa, creado en 1999 por el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso, a otro general. Ha sido el primer militar a ocupar un puesto que siempre tuvo un civil, precisamente para no privilegiar una de las fuerzas armadas sobre las otras dos, marina y fuerza area.

Y ms: en el Ministerio de Justicia, la Secretara de Estado de Seguridad Pblica tiene a la cabeza, por primera vez, a un general. Retirado, pero general. Y otro general est, sin que exista explicacin alguna, al frente de la Fundacin Nacional del Indio, responsable por todos los complejos y delicados temas relacionados a los indgenas brasileos.

Otro detalle: hace poco, gracias a un proyecto de ley que tramit con velocidad y silencio en el Congreso, el gobierno logr determinar que crmenes de militares contra civiles fueran juzgados no por la Justicia comn, sino por la justicia militar. Cuyos tribunales, como corresponde, no son formados por juristas, sino por oficiales.

Por ahora no se avistan seales de peligro por semejante avance de militares sobre puestos antes destinados a civiles. Puede que no sea ms que otra muestra de incompetencia e insensibilidad de un presidente ilegtimo. Pero conviene estar alertas. Para qu, no s. Pero la verdad es que ando un tantito inquieto por todo eso. Tambin por todo eso.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/100783-militares-en-puestos-clave


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