Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2018

Es la guerra, estpido

Joaqun Roy
IPS


Resulta revelador que un gobernante que no hizo el servicio militar, ni disfruta de experiencia alguna en asuntos blicos, tenga una especial inclinacin al uso de un vocabulario ms propio de los enfrentamientos cruentos entre estados que en las relaciones diplomticas.

Donald Trump, tanto en sus mensajes electrnicos como en sus alocuciones televisivas, adora el uso de una terminologa militar para ilustrar sus planes. Se relame con el vocablo guerra para calificar su programa gubernamental.

Curiosamente, casi como preludio de la sorpresiva y aparente tregua que puede ponerse en marcha con Corea del Norte, el presidente estadounidense ha hecho una declaracin de guerra urbi et orbi. La primera salva ha sido el anuncio de la imposicin de tarifas sobre las importaciones de acero y aluminio. Adems, ha presumido de la calificacin de que las guerras comerciales son buenas.

Aunque Trump haya odo que la guerra es la continuacin de la poltica por otros medios, el mismo Carl von Clausovitz le podra recordar con la lgica del realismo que al final nadie gana las guerras y que muchos las pierden. Trump puede ser una vctima colateral del fuego amigo.

La alarma que ha generado esta decisin ha sido generalizada, con la amenaza de ampliar el terreno a otros productos, y las declaraciones de respuesta del resto del planeta oscilan entre la perplejidad y la puesta en marcha de unas medidas protectoras de sus socios comerciales, amigos y enemigos.

Aunque Trump inmediatamente ha anunciado que sus medidas perdonan a sus inmediatos vecinos, Canad y Mxico, ni Justin Trudeau ni Enrique Pea Nieto se fan en absoluto.

Si la mutua reticencia a ambas orillas de ro Grande (Bravo) es un aderezo permanente de la historia, la aparente lealtad entre Washington y Otawa sufre signos de interrogacin que solamente la permanentemente instalada cortesa apenas consigue enmascarar.

Trump ha conseguido que los mexicanos hayan traspasado a los canadienses la lamentacin atribuida a Porfirio Daz: pobre Mxico (Canad), tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos.

El tambaleo del TLCAN-NAFTA (Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte) alarm a los dos socios de Estados Unidos, Canad y Mxico, y ni siquiera la promesa de entablar una mejora de las condiciones ha conseguido borrar la amenaza de su desaparicin.

De ah que los canadienses se hayan afanado en solidificar el acuerdo con la Unin Europea, al igual que los mexicanos han dado retoques a su propia alianza con la UE, la ms slida de Bruselas con las Amricas.

Lo cierto es que la ocurrencia de Trump ha puesto en el tapete la perspectiva de la confirmacin de su personal rechazo a los razonables acuerdos comerciales y a las alianzas de bloques, y a la opcin de la unilateralidad como estrategia primordial, siempre presidida por el reclamo de Amrica, primero.

Y no solamente esa decisin resulta obvia, sino que el lenguaje usado es el de la confrontacin, como trampoln a la victoria, cimentado sobre el argumento de la superioridad. Como en el ejrcito espaol, el valor se le supone.

Pero el arsenal de la decisin del presidente norteamericano no se reduce a su personal concepcin y mal disimulada arrogancia, sino que tambin oculta una debilidad y temor a perder la reeleccin.

A pesar de la oposicin de su mujer Melania, Trump no se ve desapareciendo del mapa poltico reducido a ejercer un mandato solitario.

Sera como bajarse al nivel de sus antecesores Jimmy Carter y George Bush senior, quienes fueron defenestrados por sus contrincantes. Trump necesita ms ayuda que la de sus donantes millonarios.

Necesita a los de abajo que le alzaron a la victoria. Requiere a los que creen ilusoriamente en la imposicin de tarifas arancelarias y a la construccin de muros ms convincentes que el que pretende levantar ante Mxico, pagado por ellos, claro.

Ilusamente lo votarn de nuevo bajo la promesa de la creacin de empleo. En el caso de que tenga xito en su estrategia, Trump probablemente se dar de bruces con la historia.

Recordar que entre los sonoros fracasos de la imposicin de tarifas, ejecutadas como el simple apretar del gatillo en un Western, frecuentemente resulta en un tiro por la culata.

Todava los expertos historiadores explican el caso de la decisin Smoot-Hawley, impuesta en 1930. En lugar de suavizar los efectos de gran depresin del final de la dcada del 1920, redujo las exportaciones estadounidenses en 61 por ciento.

En un efecto al otro lado del Atlntico, algunos politlogos incluso adujeron que la desgraciada decisin ayud al surgimiento de la Alemania Nazi y otras lindezas fascistoides, en unas sociedades acuciadas por la creciente guerra econmica que precedi a la cruenta conflagracin.

Si la Unin Europea y China optan por la represalia con la imposicin de aranceles sobre productos yanquis, los consumidores de Alabama, Ohio y Dakota del Norte, adems de los clsicos votantes de Trump en Apalachia debern ajustar la cesta de la compra.

Quiz esto le importa poco a su familia y los acaudalados dueos de los Fortune 500 que han poblado su administracin, pero a los que dependen de un salario a final de semana no les va a hacer ninguna gracia. Se lo agradecern en la eleccin.

Mientras puede ser cierto que algunas prcticas de los socios y competidores de Estados Unidos no son exactamente justas, el mtodo que los ms razonables consejeros sugieren es la negociacin y la intermediacin en el seno de la Organizacin Mundial de Comercio (OMC).

Aunque Trump haya odo que la guerra es la continuacin de la poltica por otros medios, el mismo Carl von Clausovitz le podra recordar con la lgica del realismo que al final nadie gana las guerras y que muchos las pierden. Trump puede ser una vctima colateral del fuego amigo.


Joaqun Roy es Catedrtico Jean Monnet y Director del Centro de la Unin Europea de la Universidad de Miami.

Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2018/03/la-guerra-estupido/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter