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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-03-2018

Socialdemocracia, peligro para Mxico

Ricardo Orozco
Rebelin


Hace doce aos, cuando la alternancia partidista entre una opcin de derecha y una versin an ms radical de la misma perfilaba la posibilidad que inclusive en algn momento una expresin ms moderada, de tipo socialdemcrata, llegara a la administracin del poder ejecutivo federal por un sexenio, el representante de la que en ese momento era la apuesta mexicana ms prxima a la socialdemocracia fue convertido, por la narrativa gubernamental y la campaa meditica de un conglomerado de intereses comerciales y financieros privados, en un peligro para Mxico. En ese momento, el motivo de la peligrosidad del entonces candidato a la presidencia del pas por primera vez, Andrs Manuel Lpez Obrador, se fundaba en la retrica radical de ste con respecto al funcionamiento del sistema poltico y econmico de corte neoliberal vigente.

Radical, no porque en realidad, en el fondo, la propuesta de gobierno ofrecida consistiese en algo cercano a un punto de ruptura o a un movimiento de discontinuidad en relacin con la lgica general del Mxico posterior a la firma del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte; sino, ms bien, porque para los estndares de funcionamiento del sistema de partidos y de las actividades comerciales y financieras, nacionales y extranjeras con presencia en el pas, el centro de gravedad de los privilegiados que es posible conseguir por medio del rgimen se perfilaba para gravitar alrededor de intereses particulares distintos de los entonces como ahora dominantes. Es decir, radical, en este sentido, porque la posibilidad, hasta entonces no confesada, de que una opcin gubernamental beneficiara a otros grupos polticos y a otros intereses empresariales, distintos de los propios de la derecha y la extrema derecha del espectro ideolgico estaban, por fin, siendo confesados.

Hace doce aos, pues, Lpez Obrador y los conglomerados empresariales y partidistas a los que representa eran un peligro para Mxico no porque el contenido de su retrica en realidad girara en torno del establecimiento de un rgimen socialista o algo parecido. En gran medida, por supuesto que para la opinin pblica que el Gobierno federal y su transicin pactada formaron a travs del asedio meditico ese era el peligro real. Y lo cierto es que no es para menos: la primera dcada del siglo XXI vio surgir por toda Amrica regmenes gubernamentales con bases de todo tipo, populares, campesinas, indgenas, sindicales, afrodescendientes, etc.; y la idea de que expresiones similares llegasen a Mxico pona en cuestin que los endebles privilegios laborales que se gozaban en el pas meros retazos de un pasado industrialista extinto desde los aos 80 se extinguieran.

Pero hay ms, pues incluso si Lpez Obrador y su programa de gobierno no eran ni remotamente prximos a lo que en Amrica presidencias como las de Hugo Chvez, Evo Morales o Lula da Silva ya realizaban en el terreno con expropiaciones de capitales extranjeros, regulaciones ms estrictas en materia comercial y una intervencin ms marcada del Estado con mrgenes de redistribucin de la riqueza ms amplios y profundos, el hecho de que en el Sur del continente intereses de potencias comerciales como Estados Unidos se estuvieran viendo afectados por una reduccin sustantiva en sus ganancias era motivo suficiente para que el sentido comn de la poblacin general en Mxico se viera introducido dentro de la rbita de la comentocracia estadounidense y su intransigente demagogia.

En este plano, las probabilidades de que Estados Unidos y el resto de las democracias electorales y representativas de Occidente vieran una amenaza en Lpez Obrador como la vean en Hugo Chvez eran reducidas y en realidad no iban ms all de lo que en el plano discursivo circulaba. Sin embargo, la sola idea de que un modelo similar a los sureos se extendiera tan cerca de las fronteras de la an potencia comercial, militar y financiera de la economa mundial era motivante suficiente como superponer al cerco meditico nacional uno con marca propia desde Washington.

La reaccin de la plataforma lopezobradorista ante su prdida en las elecciones de aquel 2006 sirvi para potenciar y en ocasiones confirmar algunas de las consignas que durante la campaa haban alimentado la animadversin a popular hacia su propuesta. Y un sexenio, varios miles de asesinatos y de desapariciones, decenas de miles de millones de dlares aadidos a la deuda exterior del Estado, reducciones sustanciales en el poder adquisitivo de la ciudadana y un pas sometido ante los designios de las fuerzas armadas nacionales y de los crteles del narcotrfico despus, la frmula que tantos rditos dio en aquellos comicios se repiti, ahora frente a un autoproclamado nuevo y rejuvenecido Partido Revolucionario Institucional, para volver a cerrar el cerco alrededor de la apuesta socialdemcrata mexicana.

De ambas experiencias a este momento, no obstante, mucho ha cambiado en el contenido y en las formas del lopezobradorismo ahora monerismo, en virtud de su pronta institucionalizacin en el partido poltico Movimiento de Regeneracin Nacional. Y es que, lo que en esas dos elecciones se daba por supuesto como un peligro para Mxico, hoy, cuando la distancia ideolgica entre los partidos de izquierda o eso que en Mxico se autodenomina como tal y de derecha se cerr y colaps sobre la propia derecha, dejndola en pie como la nica opcin ofrecida a la ciudadana para los siguientes comicios, la apuesta socialdemcrata de Lpez Obrador (la nica que pugnaba por diferenciarse de sus pares cuando las precampaas an no comenzaban), ya no pasa de ser un espectro ms de la derecha pero con discurso que pretende ser progresista, de abajo y a la izquierda.

Ello, no slo por ese amasiato al que Morena lleg con la expresin evanglica, democristiana, ms estable que ha tenido el sistema poltico mexicano en el ltimo medio siglo, el Partido Encuentro Social (PES), sino adems, porque al haber comprendido que noventa por ciento de la eleccin tiene que ver con los capitales que invierten en esta democracia, y un diez por ciento restante con la necesidad de legitimar aquella dinmica por medio de la simulacin de comicios libres, informados y peridicos, Lpez Obrador y su plataforma han recurrido cada vez ms a la opcin de mantener las cosas como estn siempre y cuando se realicen pequeas concesiones a las bases de apoyo que le son histricas al movimiento que encabeza. La cantidad deserciones que desde otros partidos y crculos empresariales se han transitado hacia Morena para obtener las designaciones que en sus viejas guardias les fueron negadas son claro ejemplo de ello y por supuesto, tambin del hecho de que lo que se juega en estas elecciones es tanto, que para quien resulte ganador habr tanto para repartir como promesas haga durante la campaa.

Pero an ms representativo de ese giro que en el mejor de los casos sera un intento de invertir aquel adagio que reza que el poder se conquista por la izquierda y se sostiene con la derecha, el maridaje que en las ltimas semanas Lpez Obrador ha buscado en el seno del sector financiero, en la 81 Convencin Bancaria, en Acapulco, Guerrero, es signo de que si algo queda de la opcin de izquierda a la que en algn momento lleg a aspirar, hoy no se distingue en nada de la pretendida ciudadanizacin del prismo o de la presunta moderacin progresista de la coalicin Accin Nacional-Revolucin Democrtica.

Dos posibilidades, no obstante, quedan en el aire aqu. La primera tiene que ver con el no tan remoto escenario en el que de manera consiente Lpez Obrador est buscando sumar apoyos a su causa sabiendo que despus de ganar los comicios, con tan potente integracin de intereses, no respetar los acuerdos a los que lleg de antemano; reduciendo los mrgenes de accin de las opciones que se encuentren ms prximas a la derecha de su propio posicionamiento. Por supuesto esta apuesta no es para nada libre de riesgos, y es que, de proceder en tal lnea de ideas, lo que se aproxima es una parlisis y un desaseo de proporciones maysculas en el caso de llegar a la presidencia. Despus de todo, gobernar, y no slo llegar a, es cuestin de negociacin permanente entre intereses divergentes; y traicionando a quienes alimentaron su campaa a cambio de una concesin tiene el potencial de desatar, en el mejor de los casos,escenarios como el que ahora asedia a Venezuela y en aos recientes a Brasil, Bolivia, Ecuador y Argentina; en el peor, guerras ms profundas que la desatada por Felipe Caldern, entre 2006 y 2012.

La segunda posibilidad presupone que el Morenismo respetar cada acuerdo de campaa una vez en detentacin del ejercicio del ejecutivo federal. La cuestin es que no por ello es menos atroz que el primer escenario. Y es que aqu el problema es que las concesiones pueden ser tantas y con consecuencias tan agudas que el mantener el funcionamiento del rgimen en sus trminos actuales sera el menor de los males asechando a la poblacin. Y lo cierto es que, por lo hasta ahora visto, y por las personalidades que han desfilado hacia Morena, ese costo no se aprecia para nada menor.

Si en dos oportunidades en el pasado la plataforma de Lpez Obrador no supona ningn peligro para Mxico por lo menos no en los trminos en los que se plante desde la narrativa que lo denost en 2006 y 2012, esta tercera, el peligro es maysculo (en el nivel de las otras coaliciones), y lo que lo hace an peor es que la nica expresin realmente opositora a la totalidad de la lgica del sistema poltico mexicano, la representada por el Concejo Indgena de Gobierno y la Comandancia del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional, ni siquiera fue respaldada por ninguno de esos sectores que durante tanto tiempo se autoproclamaron la izquierda mexicana.

Publicado originalmente en:
https://columnamx.blogspot.mx/2018/03/socialdemocracia-peligro-para-mexico.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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