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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2018

Quin monta el espectculo?

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Ocasionalmente, en la sociedad se vienen asumiendo como naturales situaciones irracionales sin, cuanto menos, adoptar una postura crtica, tal vez en el convencimiento de que poca cosa se puede hacer para superarlas. Con lo que muchas quedan como lastre sin que, pese a la posibilidad de resolucin, apenas se repare en tales situaciones, acabando por convivir con ellas hacindose familiares. Incluso las injusticias llegan a prolongarse en el tiempo y la postura mayoritaria sigue siendo la misma: pasividad y resignacin. En estas situaciones el problema est ah vigente y en presencia, pero nadie hace nada.

Sin embargo, en un panorama existencial dominado por el espectculo que promueven los tiempos, de buenas a primeras alguien organiza la funcin, con el claro propsito de obtener algn tipo de rdito particular, provocando el despertar de las conciencias. Porque el espectculo resulta ser la va a seguir para que la percepcin de la realidad alcance de lleno a las masas, puesto que de otra manera resulta que cualquier otra reflexin se pierde por el camino. As se convierte en una llamada de atencin a las masas sobre algn problema puntual que afecta a la sociedad y que de otra forma quedara en el fondo sin salir a la superficie. Entonces entra en juego ese toque mgico del prestidigitador y hace que lo que era una realidad cotidiana que se prolongaba en el tiempo, y por habitual pasaba sin pena ni gloria, adquiera rabiosa actualidad, con lo que si hasta ayer mismo pareca no existir, hoy resulta que ya existe. De esta manera el que monta la actuacin es como un diosecillo creador de cosas que ya eran. Pero sucede que, al darlas ese toque especial que las transporta a la mente de las masas, se le hace figurar como un creador de vida. Aunque procura ser discreto -me refiero al montador del espectculo- cediendo el protagonismo pblico a los organizadores y a los participantes en el evento, mientras que l se queda solamente con la rentabilidad del negocio.

Si hubiera que acudir al dato de los espectculos que puntualmente se sirven a la sociedad, tal vez para aliviar el aburrimiento de las personas, afectadas por la escasa creatividad que domina el panorama, y procurando no hacer trabajar en exceso la memoria colectiva, bastara con acudir -antes de que se enfre- a un acontecimiento reciente, centrndolo en estas latitudes y longitudes -aunque no sea exclusivo de ellas- como fueron los aireados y exitosos movimientos de las mujeres reclamando derechos de los ltimos das. La cuestin de fondo estaba ah, latiendo en el resignado silencio de la colectividad afectada, pero resultaba que no se perciba como se debera por el resto de la sociedad. Se present ahora como si fuera algo nuevo, cuando realmente se trata de que no se han venido adoptando soluciones efectivas en orden a garantizar la igualdad en la vida real. Hubo que convertir el problema en imgenes para que saliera del ostracismo y cobrara actualidad, ya que aquellas, en contra de lo que sucede con la realidad, curiosamente resultan ser ms directas y efectivas que la vida misma. Parece como que si, en tanto la realidad no pasara a transformarse en espectculo, lo que sucede a plena luz pasara desapercibido para la gran mayora, ya que a esto es a lo que se nos tiene acostumbrados.

Siguiendo con los   datos -que tanto seducen a la ciencia academicista- con remisin al mismo lugar geogrfico y al momento actual, los pensionistas han salido a las calles para reclamar una cuestin de justicia social. Lo ms llamativo, acaso para no desentonar con el sistema, es que se demanda una justicia demasiado tarda. Tras varios aos de actualizacin simblica de las pensiones -en realidad de puro y simple estancamiento, disimulado con el trmino subida, para lustre de quien gobierna, del "0,..., reflejada en datos como 0,25%- ahora se pide realismo por los afectados. Lo sorprendente es que, estando el asunto latente en la realidad durante aos, casi nadie haya abierto el pico y se viniera tragando por decreto, es decir sin rechistar, con una limosna que, en la mayora de los casos ni los practicantes de la caridad, si se sienten afectados de eso que llaman vergenza, daran a un desfavorecido, porque resultara ofensivo para la dignidad de este ltimo. Sin embargo, pese a la tomadura de pelo de las subidas anuales, es ahora cuando las masas salen a las calles, recobrando la racionalidad silenciada durante mucho tiempo y se aprovecha, una vez convertido el asunto en motivo de la fiesta visual, para tratar de remover conciencias.

En ambos ejemplos, basados en simples datos y no experiencias, porque estas quedan en el lugar de la realidad y los otros forman parte de lo aparentemente visible, resulta que es inevitable otra pregunta, por qu ahora y no mucho antes?. Aunque ms vale tarde que nunca, acaso sea una cuestin de oportunidad para alguien y este haya sido el momento para sacarlos a la luz. En todo caso habra que indagar, dado que no se han aportado soluciones previas a los distintos problemas, quin monta ahora el espectculo y, sobre todo, los motivos puntuales del montaje, por si se puede llega en algn momento a disponer de una respuesta vlida. Claro est que necesariamente, sino se peca de ingenuidad, la respuesta sera pura formalidad, para no desentonar con el papel que representa el protagonista de fondo. A la vista solo estn, entre otros, los directores del festival, con la finalidad de gozar de un rtulo de prestigio social; los que aprovechan la situacin haciendo de ella una especie de fiesta informativa destinada a aumentar los dividendos empresariales; los que juegan a la poltica, ya   que tienen que pensar en clave electoralista; los directamente afectados, que asumen un protagonismo tardo de un problema que repercute en todos y, por ltimo, los espectadores, para que se animen a reflexionar sobre la situacin en tanto dura la fiesta.

El que monta realmente, y no en apariencia, tales eventos con la finalidad de tocar la fibra sensible de las masas, es decir, el que mueve los hilos desde la sombra -ya sea individuo o grupo con poder- resulta que no da la cara, no sale a la palestra a relatar a la audiencia los verdaderos motivos, los intereses que le mueven para poner en marcha ahora y no mucho antes la realidad en forma de espectculo, tan solo utiliza a los otros. Juega con la emotividad de las masas para satisfacer sus conveniencias particulares, incluso podra ser que pasara por alto a los afectados, que resultan ser simples peones de su juego de intereses. Convierte ahora, aquello que era argumento de razn, desde mucho antes de que fuera utilizado para sus fines ocultos, en razn oficial, ya que parece como si la realidad estaba esperando a que l diera el visto bueno para que empezara a ser visible.

Habra que reconocer, aunque lleguen tarde, los buenos oficios del montador del espectculo, porque con su montaje ha permitido encarrilar situaciones irresolutas en la direccin de encontrar soluciones a ciertas injusticias. Pese a ello, no estara de ms aclarar su juego. Por eso vuelvo a preguntar, quin monta el espectculo?, con qu finalidad?, tal vez buscando soluciones a graves problemas sociales?, acaso respondiendo a una estrategia orquestada para aliviar con un poco de fiesta el tedio colectivo que afecta a muchos? Puede haber respuestas, pero no del montador, que permanecer agazapado entre bastidores para que no se le reconozca. Es posible que en su lugar respondan los encargados de explicarlo todo, dando sus versiones, que seran las que les encomienda el pagador, o dejando caer verdades a medias para prolongar el suspense y aumentar los beneficios. En todo caso, la realidad real estar condenada a permanecer oculta en el ncleo blindado del sistema capitalista para que no sirva de experiencia ilustradora a las masas, porque es preciso tenerlas entretenidas, para que una minora dominante contine con el negocio habitual.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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