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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2018

Amancio Ortega, la Ciencia Moderna y la meritocracia

Sergio de Castro Snchez
El salto

El dueo del imperio Inditex representa ese ideal del hombre hecho a s mismo tan propio de las sociedades capitalistas. Un modelo meritocrtico que encuentra una de sus bases tericas en el pensamiento cientfico de la modernidad.


"El 90% de los que nacen pobres, mueren pobres por ms inteligentes y trabajadores que sean, y el 90% de los que nacen ricos, mueren ricos por ms idiotas y haraganes que sean. Por eso, deducimos que la meritocracia no tiene ningn valor" (Joseph Stiglitz)


Ni que decir tiene que algunas de las bases estructurales de nuestra visin del mundo las encontramos en la Modernidad y la Ilustracin. A raz del nuevo paradigma cultural surgido en los siglos XVII y XVIII, la ciencia fue considerada desde diversos mbitos incluidas la mayora de las corrientes de la izquierda poltica como el camino necesario para liberacin del ser humano de la servidumbre de la religin. Sin embargo, en los postulados de la Ciencia Moderna encontramos algo similar al nuevo rumbo que la sociedad tomar de mano de las teoras polticas que iluminaron las revoluciones burguesas acontecidas tanto en Europa como en los Estados Unidos.

As, es terreno comn considerar que el liberalismo poltico sirvi para construir un nuevo orden social alejado al menos en teora del poder de la Iglesia, a la vez que se ponan las bases para la llegada al poder de la burguesa. Es menos usual considerar, sin embargo, que la Ciencia Moderna surgida a la sombra del ascenso de esa nueva clase social sirvi para alejarse del oscurantismo medieval, pero a costa de una concepcin del conocimiento que sirvi a esa misma burguesa para consolidar su poder poltico y econmico.

Mtodo cientfico e individualismo

Para analizar las manera en que la Ciencia Moderna sirvi para apuntalar la concepcin meritocrtica de la burguesa nos serviremos de la filosofa de uno de sus fundadores: Ren Descartes. Y lo haremos a travs de dos de sus categoras esenciales: la individualidad y el determinismo.

De entre las cuatro reglas del mtodo a las que se refiere Descartes en su Discurso del Mtodo (1637), nos interesa especialmente la segunda. As, la regla del anlisis establece la necesidad de dividir cada una de las dificultades que examinase, en cuantas partes fuera posible y en cuantas requiera su mejor comprensin. Un proceso que encuentra su lmite en las denominadas naturalezas simples desde las cuales se debera mediante la sntesis, es decir, de forma deductiva construir todo conocimiento cientfico. De manera similar, John Locke rival filosfico de Descartes coincidir sin embargo con l en calificar a las ideas simples como los materiales de todo nuestro conocimiento.

En la construccin de la teora poltica moderna se reduce, igualmente, la realidad social y poltica a sus elementos ms simples: los individuos. De esta manera, el liberalismo y las teoras basadas en el contrato social conciben al ser humano como un ser esencialmente individual que debe pactar con el resto de individuos la creacin de un Estado y una sociedad que en la versin de Locke aseguren sus derechos fundamentales, tambin, por supuesto, de carcter individual. La preservacin de la propiedad privada, en palabras de Locke, es el fin supremo y principal de los hombres al unirse en repblicas y someterse a un gobierno. La ruptura con la concepcin aristotlica segn la cual el ser humano es un ser social por naturaleza supone al mismo tiempo una comprensin de la libertad concebida desde el ser individual. En palabras de Karl Marx, en el liberalismo el derecho humano de la propiedad privada es [] el derecho a disfrutar de su patrimonio y a disponer de l arbitrariamente, sin atender a los dems hombres, independientemente de la sociedad. Una libertad que hace que todo hombre encuentre en otros hombres, no la realizacin, sino, por el contrario, la limitacin de su libertad.

Otro punto en comn entre la metodologa cartesiana y las teoras que giran alrededor del contrato social es el carcter abstracto de los elemento simples que toman como punto de partida ambas teoras. As, por un lado, las naturalezas simples cartesianas no tienen existencia real, sino que son producto de un proceso racional alejado de toda realidad emprica. Del mismo modo, la idea de la igualdad natural del ser humano propia del liberalismo, si bien permiti la construccin del discurso occidental sobre los Derechos Humanos, tambin supone cimentar todo el orden poltico y social liberal sobre la base de un ser humano que no existe, alejado de la situacin concreta de explotacin en la que vive buena parte de la humanidad.

Determinismo cientfico e histrico

Una de las formulaciones ms conocidas del determinismo cientfico es la que expres Pierre-Simon Laplace en 1814. Segn el filsofo y matemtico francs, a una inteligencia lo suficientemente poderosa que conociera todas las fuerzas que animan la naturaleza, as como la situacin respectiva de los seres que la componen [] nada le resultara incierto y tanto el futuro como el pasado estaran presentes a sus ojos.

Al margen de las coincidencias metodolgicas con el cartesianismo, lo que nos interesa resaltar del texto de Laplace es la propia concepcin determinista de la Naturaleza que comparte con el autor de las Meditaciones Metafsicas. Para Descartes, el Universo es una gigantesca mquina sometida a leyes inalterables, universales y necesarias. Estas leyes no dejan nada al azar y explican la relacin e interaccin de los elementos constitutivos de la realidad en base a la causalidad eficiente, a la relacin causa-efecto tal y como la observamos, por ejemplo, cuando una manzana cae de un rbol: la causa es la gravedad; el efecto la propia cada de la manzana. La Ley de la Gravitacin Universal describe de manera supuestamente objetiva esa relacin causal entre ambos elementos. La relacin es, pues, lineal, directa entre elementos simples. No hay espacio para lo no normativo, para lo no determinado por la Ley.

Un siglo ms tarde, el pensamiento moderno trasladar la creencia en la existencia de un orden racional en la Naturaleza que podemos aprehender a travs de leyes cientficas al mbito de lo histrico, desembocando de este modo en la idea de progreso, otra de las bases del pensamiento liberal.

As por ejemplo, en 1750 Turgot defiende en la que representa la primera formulacin moderna de la idea de progreso que todas las edades estn encadenadas las unas a las otras por una serie de causas y efectos, que enlazan el estado presente del mundo a todos los que le han precedido". Un siglo ms tarde, el determinismo histrico encontrar una de sus formulaciones ms acabadas con Comte, quien establecer una ley de progreso que regula la racionalidad de todo proceso histrico y cultural. Comte situar a la sociedad industrial capitalista en la cspide de todo desarrollo histrico, poniendo las bases para una justificacin sin paliativos de las polticas colonialistas y de la superioridad de la sociedad liberal. Una propuesta que ser retomada en 1992 por Francis Fukuyama al considerar el neoliberalismo como el fin de la historia concepto que, en realidad, ya haba acuado Hegel en el siglo XIX como la forma suprema de racionalidad humana.

Individuo, causalidad y meritocracia

El supuesto carcter objetivo, universal y necesario del conocimiento que es capaz de alcanzar la Ciencia Moderna ha sido excusa para mantenerla durante mucho tiempo al margen del anlisis crtico. Sin embargo, es precisamente en esos mbitos, supuestamente intocables, en donde el poder se establece en nuestras subjetividades con mayor fuerza. As, la concepcin socio-poltica liberal ha encontrado en la Ciencia Moderna una manera de consolidar en nuestras subjetividades algunas de las categoras bsicas que han servido para imponer su modelo de convivencia y de existencia. Estas categoras de entre las cuales nos hemos referido nicamente a dos: la individualidad y el determinismo han permitido constituir una subjetividad en la que el poder ha encontrado al nivel ms profundo de nuestro pensamiento el apuntalamiento de su concepcin del mundo: la de un ser humano aislado de su contexto social y responsable, independientemente tambin de aqul, de la suerte que corra su existencia. Una concepcin antropolgica que, adems, resulta ser el fundamento de una sociedad que en base a las leyes universales de la Historia se ha autodefinido tradicionalmente como medida de racionalidad y civilizacin.

A partir de esta concepcin liberal del ser humano como individuo por naturaleza, la sociedad es entendida como una construccin artificial en la que ese mismo individuo interacta con lo que le rodea: el resto de individuos y la propia realidad. En esa interaccin l se convierte, supuestamente, en dueo de su destino, sometido a una causalidad eficiente que liga sus decisiones y acciones aunque stas sean consecuencia del libre albedro con un resultado determinado: su xito o fracaso social. Una mentalidad meritocrtica que, como apuntaba recientemente Lucia Lijtmaer en un artculo sobre Oprah, toca de lleno la fibra del individualismo estadounidense y parte de su tradicin calvinista: t decides sobre tu destino y lo que te ocurra es un reflejo de cuan duro trabajas en tu mejora; de manera que si no trabajas lo suficiente, pasan cosas malas. El mito del hombre no mujer, por supuesto hecho a s mismo y el emprendedor como modelo social seguiran la lgica de esta mentalidad. Un ideal construido a partir del dios dinero y que tiene, al menos en nuestro pas, a Amancio Ortega como su profeta.

Sergio de Castro Snchez, profesor de Filosofa.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/el-rumor-de-las-multitudes/amancio-ortega-la-ciencia-moderna-y-la-meritocracia

 



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