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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-03-2018

Estadsticas laborales: manipulacin y desinformacin

Fernando Luengo
La Marea


Cada quincena, mes o trimestre, al comienzo o al final de cada ao, los medios de comunicacin mayoritarios y una legin de polticos que habitan los crculos de poder o se encuentran en sus alrededores se dedican, con renovado entusiasmo y dedicacin, a interpretar, siempre en un sentido favorable, la informacin estadstica ms reciente sobre empleo y desempleo.

Mejora la ocupacin, retrocede el paro En relacin al mes precedente o al mismo del ao anterior, comparando los datos trimestrales de los ltimos ejercicios, computando los ltimos 12 meses o tomando algn ao de referencia, en trminos anuales, interanuales o teniendo en cuenta la serie histrica. As, dale que te pego, hasta el infinito o hasta que el dato en cuestin convenientemente aseado, revestido, reformulado o torturado- dice lo que tiene que decir.

Si no fuera por la carga manipuladora de este verdadero circo estadstico y porque detrs de los datos hay personas y proyectos de vida, resultara hilarante y pattico asistir, en calidad de sufrido espectador, a semejante espectculo.

Quienes aplauden la creacin de empleo y entregan ese dato como la prueba del algodn de que lo peor de la crisis ha quedado atrs o, ms audaz todava, presumiendo de que estamos en el camino de salida de la misma, no reparan o no quieren reparar (a pesar de la mucha informacin que hay al respecto) en que muchos de los trabajadores con la suerte de disponer de un empleo lo tienen en unas condiciones deplorables.

Tanto en Espaa como en la Unin Europea se observan, para quien quiera mirar en esa direccin, jornadas laborales largusimas incluidas las horas extra pagadas y no pagadas-; la creciente obligacin de trabajar en horas desfavorables (nocturnas y en festivos); unos salarios bajos o estancados, en retroceso; el aumento de la proporcin de trabajadores que, a pesar de tener un empleo, vive en situacin de pobreza; la generalizacin de los contratos precarios temporales o a tiempo parcial- a pesar de que las personas afectadas los desearan indefinidos y a tiempo completo; la degradacin de la negociacin colectiva, hasta el punto de que los trabajadores pueden considerarse afortunados si conservan su empleo, claro est a cambio de una sustancial reduccin de sus retribuciones o una intensificacin de los ritmos de trabajo.

Y qu decir del desempleo? Los que se agarran como un clavo ardiendo a la informacin proporcionada por las estadsticas oficiales lo tienen claro: el nmero de desempleados contina su senda de reduccin, y sanseacab. En efecto, igual que sucede con los registros de ocupacin, tambin aqu las estadsticas espaola y comunitaria muestran reducciones en los ltimos aos, con el consiguiente discurso autocomplaciente por parte de los poderosos.

Pero resulta que, como acabo de comentar, muchos de los que han transitado desde el desempleo al empleo, disponen ahora de un trabajo precario, inestable y de psima calidad, donde sus derechos como ciudadanos son sistemticamente vulnerados. En cualquier caso incluso teniendo en cuenta que ha aumentado el empleo y se ha reducido la desocupacin-, son muchos millones de personas los que se levantan cada maana con la vana esperanza de encontrar un puesto de trabajo. Las previsiones ms optimistas describen un escenario donde todava ser necesario un buen nmero de aos para alcanzar los niveles previos a la crisis.

Adems, una buena parte cada vez mayor- de la poblacin desempleada no figura como tal en las estadsticas, gran alivio para aquellos cuyo horizonte analtico empieza y acaba con los datos oficiales y convencionales! Han pasado de activos demandantes de un empleo a poblacin inactiva. Se trata de trabajadores realmente desempleados que no tienen o han agotado su derecho a la prestacin por desempleo, o que, por frustracin o desnimo, no buscan un empleo a travs de las oficinas de ocupacin. Tambin cabe contabilizar entre los desempleados los que, ante la falta de oportunidades en su pas, han hecho las maletas y han emigrado a otros lugares, los que trabajan menos horas de las que desean y necesitan (contratos temporales y a tiempo parcial), y las mujeres que, en los actuales esquemas patriarcales y sexistas, se ocupan del trabajo de cuidados (invisibilizado y no remunerado) y desearan tener un trabajo retribuido.

La consideracin estadstica de este desempleo oculto oculto, pero real- elevara sustancialmente los niveles de desocupacin, hasta duplicar las tasas oficiales. No slo en Espaa y en Europa; tambin en la economa estadounidense, donde se ha convertido en un mantra afirmar, errneamente, que ya se encuentra cerca del pleno empleo.

Hay que exigir una poltica econmica que ponga la creacin de empleo y la reduccin del desempleo en el centro de la agenda pblica? S, por supuesto, pero no slo eso. El horizonte de una poltica ocupacional al servicio de las mayoras sociales tiene que vertebrarse en torno a los principios de equidad y democracia. Porque slo desde esta perspectiva muy distinta de la que sita en el motor de la dinmica ocupacional la obtencin de un plus de crecimiento- podrn abordarse temas como la democratizacin de las relaciones laborales, el aumento del gasto pblico para impulsar la economa de los cuidados y combatir la pobreza y la exclusin social, el reparto con criterios de gnero de las tareas reproductivas en los espacios familiares, el aumento de los salarios y el fortalecimiento de la negociacin colectiva.

Fernando Luengo es economista en Podemos y miembro del Crculo de Podemos Chamber.

Fuente: http://www.lamarea.com/2018/03/13/estadisticas-laborales-manipulacion-y-desinformacion/



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