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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-03-2018

Karl Marx (1818-1883). En el bicentenario de su nacimiento (XI)
Sobre el Manifiesto comunista (IV)

Salvador Lpez Arnal (editor)
Rebelin


Comentamos en esta nueva aproximacin los prlogos (tres de ellos) y la presentacin del Manifiesto (MC). Empecemos por esta ltima. Uso la traduccin que public El Viejo Topo en 1997, con prlogo de Francisco Fernndez Buey.

Marx y Engels abren el MC con palabras que todos recordamos:

Un espectro recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para cazar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los policas alemanes.

Las metforas del fantasma y el espectro han dado mucho juego. Recordemos, por ejemplos, Los espectros de Marx de Jacques Derrida.

Ciertamente, se dir, no es el fantasma del comunismo el que recorre la Europa actual. Son otros espectros: el neoliberalismo sin bridas, la derecha extrema, la xenofobia, la insolidaridad, la aniquilacin de las conquistas obreras y ciudadanas, los nacionalismos excluyentes, la (sin)razn patriarcal, la destruccin de la naturaleza y del medio ambiente De acuerdo, de acuerdo. Sin embargo, Joaqun Estefana [JE], en su columna de los lunes en El Pas en la seccin de economa (con referencia explcita a los espectros marxianos: "Espectros de Marx. Se acumulan los balances sobre el pensador alemn en el bicentenario de su nacimiento" [1]), sealaba:

Dos devotos creyentes en el capitalismo libre de mercado, Rupert Younger y Frank Partnoy, se mostraban sorprendidos en el HYPERLINK "https://www.ft.com/content/603b3498-2155-11e8-a895-1ba1f72c2c11"Financial Times de la relevancia que tiene hoy el Manifiesto comunista de Marx y Engels, publicado hace 170 aos. A escasas semanas del bicentenario del nacimiento de Karl Marx se multiplican los balances sobre la vida y obra del pensador alemn, mximo terico de la crtica al capitalismo.

Younger y Partnoy no se hubieran sentido tan sorprendidos, comenta JE, si hubieran revisitado hace una dcada los textos de Marx -le llama "el barbudo de Trveris"- cuando comenz la que l llama la "Gran Recesin".

El Manifiesto comunista tiene probablemente ms vigor ahora, en plena oleada globalizadora del siglo XXI, que cuando fue editado, en 1848. Lo dice el director de la pelcula El joven Karl Marx , estrenada hace pocas semanas, el haitiano Raoul Peck: "Tomemos, por ejemplo, el Manifiesto comunista, algunos de cuyos prrafos describen con detalle la crisis de 2008. Es casi un libro para nios sobre la historia y la evolucin del capitalismo hasta hoy (). Estamos exactamente en el mismo tipo de capitalismo donde el dinero y la riqueza se concentran cada vez ms en manos de unos pocos, mientras que una inmensa mayora quedar cada vez ms pobre. Lo que Marx nos proporcion fue un instrumento cientfico para comprender y analizar cada momento de esta sociedad".

Luego sigue y se ubica en otras coordenadas: "Si en vez de analizar el Manifiesto comunista se estudia El capital, la obra magna de Marx, habr ms disenso. El objetivo de ese libro era demostrar "con exactitud matemtica" que el rgimen de propiedad privada y la libre competencia no podan funcionar y, por tanto, "la revolucin debe llegar".

Dejemos esa supuesta "exactitud matemtica" a la que hace referencia JE y el tema de El capital. Volvamos a la presentacin.

Doy cuenta de algunas esas fuerzas de la vieja Europa a la que hacen referencia Marx y Engels (me apoyo en notas de editores del MC; recordemos que esa expresin, "vieja Europa", fue usada como propaganda poltica por el Imperio y sus afines para designar a las fuerzas y pases europeos opuestos a la intervencin usamericana en Iraq en los meses previos a la segunda guerra del Golfo): 1. El Papa IX, elegido en 1846, se consideraba entonces un "liberal" pero era tal enemigo del socialismo como cualquiera de los otros nombres de la reaccin. Ya antes de la revolucin de 1848 desempeaba el papel de gendarme europeo. 2. Metternich era canciller del Imperio europeo y jefe reconocido de toda la reaccin europea. Entabl contactos con Guizot., historiador y ministro francs, idelogo de la gran burguesa financiera y enemigo de todo cambio social progresista. Desterr a Marx de Pars a peticin del gobierno prusiano.

La presentacin del MC sigue:

Qu partido de oposicin no ha sido tildado de comunista por sus adversarios en el poder? Qu partido de oposicin, a su vez, no ha lanzado, tanto a los representantes de la oposicin ms avanzados, como a sus enemigos reaccionarios, el epteto zahiriente de comunista? De este hecho se desprenden dos consecuencias: Que el comunismo est ya reconocido como una fuerza por todas las potencias europeas. Que es ya hora de que los comunistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus objetivos y sus tendencias; que opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un Manifiesto de su propio partido.

El uso del trmino comunista como epteto zahiriente no fue una moda de aquella dcada del XIX. Lo hemos vivido, lo seguimos viviendo en carne propia. De las dos consecuencias sealadas por Marx, la primera no es hoy totalmente falsa: cuando se complican las situaciones para los poderes reales, el fantasma del comunismo suelen aparecer de nuevo. La segunda acaso podra ser un llamamiento para nuestra hora, una reformulacin del MC del XIX para nuestro siglo XXI. Entre nosotros, Francisco Fernndez Buey escribi intentos reformulacin del ideario comunista a la altura de nuestra poca. Los public en mientras tanto y los recogi aos despus en Discursos para insumisos discretos.

 

Con este fin, finalizan los jvenes revolucionarios alemanes internacionalistas su presentacin del texto, "comunistas se las ms diversas nacionalidades se han reunido en Londres y han redactado el siguiente Manifiesto, que ser publicado en ingls, francs, alemn, italiano, flamenco y dans".

Veamos los prlogos a algunas de esas ediciones. Salvo error por mi parte, fueron siete en total. Los dos primeros, los de la edicin alemana de 1872 y el de la rusa de 1882, fueron escritos por Marx y Engels; los cinco restantes, muerto ya Marx (los de la edicin alemana de 1883, la inglesa de 1888, la alemana de 1890, la polaca de 1892 y la italiana de 1893), solo por Engels.

El primero, el prlogo a la edicin alemana de 1872. Est fechado el 24 de junio de 1872, en Londres. Los autores explican las razones de elaboracin del MC y las primeras ediciones:

La Liga de los Comunistas, asociacin obrera internacional que, naturalmente, dadas las condiciones de la poca, no poda existir sino en secreto, encarg a los que suscriben, en el Congreso celebrado en Londres en noviembre de 1847, que redactaran un programa detallado del Partido, a la vez terico y prctico, destinado a la publicacin. Tal es el origen de este Manifiesto, cuyo manuscrito fue enviado a Londres, para ser impreso, algunas semanas antes de la revolucin de Febrero. Publicado primero en alemn, se han hecho en este idioma, como mnimum, doce ediciones diferentes en Alemania, Inglaterra y Norteamrica. En ingls apareci primeramente en Londres, en 1850, en el Red Republican, traducido por Miss Helen Macfarlane, y ms tarde, en 1871, se han publicado, por lo menos, tres traducciones diferentes en Norteamrica. Apareci en francs por primera vez en Pars, en vsperas de la insurreccin de junio de 1848, y recientemente en Le Socialistes, de Nueva York. En la actualidad, se prepara una nueva traduccin. Fue publicada en en Londres una edicin en polaco, poco tiempo despus de la primera edicin alemana. En Ginebra apareci en ruso, en la dcada del 60. Ha sido traducido tambin al dans a poco de su publicacin original.

Por mucho que durante el ltimo cuarto de siglo hayan cambiado las circunstancias, sealan MyE a continuacin, los principios generales desarrollados en su escrito seguan siendo substancialmente acertados. Slo tendra que retocarse algn que otro detalle afirman, y aaden en la lnea del anlisis concreto de la situacin concreta y de las reflexiones "no revisionistas" que revisan lo que conviene revisar:

El mismo Manifiesto explica que la aplicacin prctica de estos principios depender siempre y en todas partes de las circunstancias histricas existentes, y que, por tanto, no se concede importancia exclusiva a las medidas revolucionarias enumeradas al final del capitulo II. Este pasaje tendra que ser redactado hoy de distinta manera, en ms de un aspecto. Dado el desarrollo colosal de la gran industria en los ltimos veinticinco aos, y con ste, el de la organizacin del partido de la clase obrera; dadas las experiencias prcticas, primero, de la revolucin de febrero, y despus, en mayor grado an, de la Comuna de Pars, que eleva por primera vez al proletariado, durante dos meses, al Poder poltico, este programa ha envejecido en algunos de sus puntos. La Comuna ha demostrado, sobre todo, que "la clase obrera no puede simplemente tomar posesin de la mquina estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines".(Vase Der Burgerkrieg in Frankreich, Adresse des Generalrats der Internationalen Arbeiterassoziation [La guerra civil en Francia], pg. 19 de la edicin alemana, donde esta idea est ms extensamente desarrollada.)

Tambin se impona la revisin o reformulacin en otros aspectos:

Adems, evidentemente, la crtica de la literatura socialista es incompleta para estos momentos, pues slo llega a 1847; y al propio tiempo, si las observaciones que se hacen sobre la actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposicin (captulo IV) son exactas todava en sus trazos generales, han quedado anticuadas en la prctica, ya que la situacin poltica ha cambiado completamente y el desarrollo histrico ha borrado de la faz de la tierra a la mayora de los partidos que all se enumeran.

Sin embargo, concluyen, el MC es un "documento histrico que ya no tenemos derecho a modificar. Una edicin posterior quiz vaya precedida de un prefacio que pueda llenar la laguna existente entre 1847 y nuestros das; la actual reimpresin ha sido tan inesperada para nosotros, que no hemos tenido tiempo de escribirlo". No llegaron a escribirla; Engels renunciara despus del fallecimiento de Marx.

El prefacio a la edicin rusa de 1882 es su segundo prlogo. Est fechada en Londres, 21 de enero de 1882. El traductor del texto fue un amigo suyo: Mijail Bakunin.

La primera edicin rusa del "Manifiesto del Partido Comunista", traducido por Bakunin, fue hecha a principios de la dcada del 60 en la imprenta del Klokol. En aquel tiempo, una edicin rusa de esta obra poda parecer al Occidente tan slo una curiosidad literaria. Hoy, semejante concepto sera imposible.

Por qu imposible? Por ausencias notables.

Cun reducido era el terreno de accin del movimiento proletario en aquel entonces (diciembre de 1847) lo demuestra mejor que nada el ltimo captulo del Manifiesto: Actitud de los comunistas ante los diferentes partidos de oposicin en los diversos pases. Rusia y los Estados Unidos, precisamente, no fueron mencionados aqu. Era el momento en que Rusia formaba la ltima gran reserva de toda la reaccin europea y en que los Estados Unidos absorban el exceso de fuerzas del proletariado de Europa mediante la emigracin. Estos dos pases provean a Europa de materias primas y eran al propio tiempo mercados para la venta de su produccin industrial. Los dos eran, pues, de una u otra manera, pilares del orden vigente en Europa.

Pero todo fluye, nada permanece igual. Obsrvese un cierto "canto positivo" del capitalismo dinmico usamericano en el paso siguiente:

Cun cambiado esta todo hoy! Precisamente la emigracin europea ha hecho posible el colosal desenvolvimiento de la agricultura en Amrica del Norte, cuya competencia con mueve los cimientos mismos de la grande y pequea propiedad territorial de Europa. Es ella la que ha dado, adems, a los Estados Unidos, la posibilidad de emprender la explotacin de sus enormes recursos industriales, con tal energa y en tales proporciones que en breve plazo ha de terminar con el hasta la fecha monopolio industrial de la Europa occidental, y especialmente con el de Inglaterra. Estas dos circunstancias repercuten a su vez de una manera revolucionaria sobre la misma Norteamrica. La pequea y mediana propiedad agraria de los granjeros, piedra angular de todo el rgimen poltico de Norteamrica, sucumben gradualmente ante la competencia de haciendas gigantescas, mientras que en las regiones industriales se forma, por vez primera, un numeroso proletariado junto a una fabulosa concentracin de capitales.

Pero no slo es Estados Unidos. La situacin presentaba ms caras:

Y en Rusia? Al producirse la revolucin de 1848-1849, no slo los monarcas de Europa, sino tambin la burguesa europea, vean en la intervencin rusa el nico medio de salvacin contra el proletariado, que empezaba a despertar. El zar fue aclamado como jefe de la reaccin europea. Ahora es, en Gtchina, el prisionero de guerra de la revolucin, y Rusia est en la vanguardia del movimiento revolucionario de Europa.

Marx y Engels hacan referencia a la situacin creada tras la ejecucin del emperador Alejandro II por militantes de la Voluntad del Pueblo el 1 de marzo de 1881. Su sucesor, Alejandro III, no abandon Gtchina, por miedo a las revueltas sociales y a las acciones del grupo de los populistas revolucionarios. El MC, proseguan, se haba propuesto como tarea proclamar la desaparicin prxima e inevitable de la moderna propiedad burguesa. Pero en Rusia, y aqu viene una conjetura bsica, esencial, de revisin profunda de lo dicho o sostenido en otras ocasiones:

[] vemos que al lado del florecimiento febril del fraude capitalista y de la propiedad territorial burguesa en vas de formacin, ms de la mitad de la tierra es poseda en comn por los campesinos. Cabe, entonces, la pregunta: podra la obshchina [la comunidad rural rusa] -forma por cierto ya muy desnaturalizada de la primitiva propiedad comn de la tierra- pasar directamente a la forma superior de la propiedad colectiva, a la forma comunista, o, por el contrario, deber pasar primero por el mismo proceso de disolucin que constituye el desarrollo histrico de Occidente?

La nica respuesta que se puede dar entonces a esta cuestin, concluyen, es la siguiente:

si la revolucin rusa da la seal para una revolucin proletaria en Occidente, de modo que ambas se completen, la actual propiedad comn de la tierra en Rusia podr servir de punto de partida a una evolucin comunista.

Este ltimo comentario se relaciona con las reflexiones marxianas spbre la comuna rusa (hablaremos de ello en posteriores entregas), pone en cuestin la idea (acaso mantenida por los autores en algn momento) del desarrollo inevitable por todas las fases histricas acaecidas en los pases occidentales y deja al final una idea que acaso estuviera muy presente en las reflexiones de los revolucionarios rusos a partir de octubre de 1917.

El prlogo de Engels, slo de Engels, a la edicin alemana de 1883 tras la muerte de Marx, dice as:

Desgraciadamente, tengo que firmar solo el prefacio de esta edicin. Marx, el hombre a quien la clase obrera de Europa y Amrica debe ms que a ningn otro, reposa en el cementerio de Highgate y sobre su tumba verdea ya la primera hierba. Despus de su muerte ni hablar cabe de rehacer o completar el Manifiesto. Creo, pues, tanto ms preciso recordar aqu explcitamente lo que sigue.

Y lo que sigue es la idea fundamental que atraviesa el Manifiesto en la lectura de Engels:

La idea fundamental de que est penetrado todo el Manifiesto -a saber: que la produccin econmica y la estructura social que de ella se deriva necesariamente en cada poca histrica, constituyen la base sobre la cual descansa la historia poltica e intelectual de esa poca; que, por tanto, toda la historia (desde la disolucin del rgimen primitivo de propiedad comn de la tierra) ha sido una historia de lucha de clases, de lucha entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, en las diferentes fases del desarrollo social; y que ahora esta lucha ha llegado a una fase en que la clase explotada y oprimida (el proletariado) no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime (la burguesa), sin emancipar, al mismo tiempo y para siempre, a la sociedad entera de la explotacin, la opresin y las luchas de clases-, esta idea fundamental pertenece nica y exclusivamente a Marx. Lo he declarado a menudo; pero ahora justamente es preciso que esta declaracin tambin figure a la cabeza del propio Manifiesto [la cursiva es ma]

No es seguro que esta "idea fundamental" siguiera siendo fundamental (sin muchos matices y as expuesta) en Marx aos despus de escribir el Manifiesto. Las palabras finales del prlogo de 1882 parecen introducir nuevas perspectivas.

Seguimos en la prxima entrega con los prlogos "engelsianos".

Nota

1) https://elpais.com/economia/2018/03/11/actualidad/1520769153_746946.html

 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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