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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-03-2018

Repblica Dominicana
La voz de Orlando en nuestras voces y su causa en nuestra conciencia

Lilliam Oviedo
Rebelin


Aunque sea reiterativa toda frase dirigida a exaltar su ejemplo, es preciso decir que en Repblica Dominicana, el 17 de marzo de 1975, el periodista Orlando Martnez fue asesinado por su apego a la verdad y por su militancia izquierdista.

Si periodistas cargados de millones y comprometidos con los sectores de poder pronuncian frases de elogio y al mismo tiempo lo presentan como figura del pasado que hoy representa solo un doloroso recuerdo, es deber de conciencia enfrentar esa sucia manipulacin, y proclamar que la voz de Orlando debe ser convertida en muchas voces y su ejemplo en fuente de imperecedera inspiracin.

El joven periodista realiz indagaciones cuyos resultados dej plasmados en la columna Microscopio, que bajo su firma era publicada en la desaparecida revista Ahora y en el vespertino El Nacional. Ese material, por su contenido y por la profundidad de anlisis con que fue elaborado, es imprescindible para el estudio de la desigualdad social en Repblica Dominicana y para interpretar la situacin poltica.

Pgina en blanco y pginas escritas

La fuerza de las ideas y la contundencia de las denuncias, impulsaron a los sectores que sustentan el atraso poltico a planificar y ejecutar el asesinato. Adems de periodista, Orlando Martnez era miembro del Partido Comunista Dominicano.

La conocida Pgina en blanco en las memorias de Joaqun Balaguer, jefe indiscutible de la camarilla que durante dcadas masacr a la juventud dominicana (Memorias de un Cortesano de la Era de Trujillo, publicadas 13 aos despus), es testimonio de que ese hombre, carente de principios y lleno de ambicin, saba que el hedor del lodo arrojado sobre su figura con ese hecho, castigara incluso a sus aduladores.

El nombramiento en la Polica de un enemigo de Enrique Prez y Prez (Neit Rafael Nivar Seijas), y de una comisin que investigara el asesinato, provoc la renuncia de cuatro generales. El 8 de mayo de 1975 mediante carta enviada a Balaguer, abandonaron sus cargos: el secretario de las Fuerzas Armadas, contralmirante Ramn Emilio Jimnez Reyes, y los jefes de Estado Mayor del Ejrcito Nacional, general Enrique Prez y Prez; de la Fuerza Area Dominicana, general Salvador Augusto Lluberes Monts, y de la Marina de Guerra, comodoro Manuel A. Logroo Contn.

Balaguer, con su estilo caudillista, acept las renuncias, realiz nuevos nombramientos y amenaz con despojar de privilegios a esos colaboradores.

Adriana Howley, la madre de Orlando Martnez, mostr ante el caso valor y coraje y se mantuvo activa en el reclamo de justicia. Los compaeros de militancia y los ciudadanos conscientes que reconocieron el valor de Orlando, sostuvieron la demanda y lograron el castigo a los ejecutores, a pesar de que la influencia de Balaguer logr separar del expediente acusatorio a Salvador Lluberes Monts y mantener fuera de los tribunales a Milo Jimnez y a Prez y Prez.

En el ao 2000, se logr la condena de los autores materiales del hecho (siendo el de ms alto rango el general Joaqun Pou Castro, quien en marzo de 1975 era mayor de la Fuerza Area).

El poder que siempre tuvo Joaqun Balaguer y las ataduras de sus igualmente perversos sucesores lograron impunidad para los autores intelectuales y para los jefes de camarillas militares de cuyas oficinas emanaban rdenes como aquella, ejecutada por sicarios de uniforme.

Joaqun Pou Castro muri en el ao 2011, a los 76 aos de edad. Represor consumado, fue miembro de la sangrienta Banda Color, un cuerpo parapolicial que operaba en la dcada de 1970. Fue seleccionado para este oficio por Enrique Prez y Prez, hoy anciano y enfermo, mas no por ello menos detestable.

Protegido por sectores oscuros y muy poderosos, dur hasta la muerte su amistad con el jurista Ramn Pina Acevedo (quien muri el pasado 7 de febrero).

Pina Acevedo, desde el ao 1975 hasta el ao 2000, sostuvo que Pou Castro no mat a Orlando Martnez, porque no estaba en el lugar de los hechos, dado que en ese momento comparta con l en una fiesta familiar.

Anecdtico, pero cierto, ambos amigos compartieron despus del crimen.

El caudillo dej una pgina en blanco, pero muchos de sus seguidores no pudieron evitar que la tinta cayera en las suyas 

Desde Repblica Dominicana

En febrero de 1974, en un artculo sobre la accin de la derecha en el pas, Orlando Martnez, en su estilo caracterstico, escribi:

Azcar, sudor y sangre: Gulf and Western.

Bauxita, lucro y sangre: Alcoa.

Ferronquel, abuso y sangre: Falconbridge.

Oro, explotacin y sangre: Rosario Mining.

Cules trminos habra que anteponer a la palabra sangre si la multinacional GoldQuest lograra su meta de convertir a San Juan en centro de explotacin minera?

Muchas voces hay que unir para exigir que el presidente Danilo Medina, comprometido como est con oscuros intereses, que no acate la sugerencia del Ministerio de Energa y Minas de autorizar la explotacin minera en el proyecto Romero, en la provincia San Juan de la Maguana.

Muchas voces debern exigir que cese la amenaza de Falcondo Xstrata Nickel y de la propia Barrick Gold contra importantes sistemas ecolgicos nacionales.

El ejemplo de Orlando Martnez est presente en la lucha contra la corrupcin y contra el abuso.

En marzo de 1975, con apenas 30 aos, manch con su sangre una calle de Santo Domingo, pero en su ejemplo hay que buscar el decoro del cual carecen quienes ofrecen al mejor postor su pluma y su conciencia.

Desde esta Amrica

Junto al ejemplo de Orlando Martnez, hay que destacar el tesn y el valor de su madre, quien no cedi a presiones para bajar la voz en demanda de justicia, diciendo con ello a la delincuencia poltica que el asesinato de un periodista puede resultar costoso.

Y es preciso, justo ahora, protestar contra el asesinato de periodistas en el continente.

El reputado periodista chileno Ernesto Carmona, consigna en uno de sus reportajes que en los primeros 35 das del presente ao siete periodistas fueron asesinados en Amrica Latina.

En Mxico, Agustn Silva Vsquez, Carlos Domnguez Rodrguez y Jos Gerardo Martnez Arriaga; en Brasil Jos Gerardo Martnez Arriaga, Ueliton Bayer Brizon y Jefferson Pureza, y en Guatemala, Laurent ngel Castillo Cifuentes y Luis Alfredo de Len Miranda.

El ejercicio del periodismo sigue siendo peligroso en este continente, pero la respuesta no puede ser renunciar al compromiso o aliarse al enemigo, sino asumir con ms fuerza y decisin la responsabilidad social y profesional.

La desvergenza de quienes venden sus voces al gran capital y colaboran en la tarea de perpetuar la injusticia social y el atraso poltico, no puede seguir siendo la marca.

Desde Repblica Dominicana, pas donde naci Orlando Martnez, y desde cualquier rincn de esta Amrica, hay que rendir homenaje a este ejemplar periodista demandando justicia, equidad y sobre todo respeto por la dignidad de nuestros pueblos

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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